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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-07-2017

Guerra privatizada: las mutaciones del capitalismo

Alejandro Nadal
La Jornada

La privatizacin de la guerra no es un negocio nuevo. La experiencia blica estadunidense en Afganistn a partir de 2001 es slo el ejemplo ms reciente de operaciones de un ejrcito privado a gran escala.


El asesor especial del presidente Trump, el seor Stephen Bannon, tiene un nuevo plan para ganar la guerra en Afganistn: remplazar el ejrcito estadunidense con contratistas privados. De este modo, la guerra se convertira en un negocio redondo: la industria de armamentos seguira suministrando armas y pertrechos, pero ahora hasta las acciones sobre el terreno seran responsabilidad de ejrcitos privados. Se llaman mercenarios, pero el eufemismo de contratistas privadoses til para disfrazar el verdadero sentido de las guerras imperiales de nuestro tiempo.

La privatizacin de la guerra no es un negocio nuevo. La experiencia blica estadunidense en Afganistn a partir de 2001 es slo el ejemplo ms reciente de operaciones de un ejrcito privado a gran escala. Por ejemplo, inicialmente la invasin por tropas estadunidenses se present como respuesta a los ataques del 9/11. Se dijo que el objetivo era desmantelar las bases de al-Qaeda, pero muy rpidamente la lgica de la guerra se transform hasta convertirse en una ocupacin militar de largo aliento. Una bien orquestada campaa de propaganda sobre la reconstruccin de una nacin acompa esta metamorfosis.

Los 15 aos de duracin de la guerra en Afganistn la convierten en la experiencia blica ms larga en la historia de Estados Unidos. Han fallecido ms de 2 mil 400 soldados estadunidenses desde 2001, pero hoy las fuerzas del Talibn controlan ms territorio en ese pas que al principio de la guerra. Por eso Washington busca redisear una nueva estrategia para ganar esta guerra cuyos objetivos son cada vez ms esquivos.

En la actualidad hay unos 9 mil soldados estadunidenses en ese pas de Asia central, pero hay ms de 28 mil 600 contratistas privados cuyas tareas son difciles de describir con precisin. Ni siquiera el mismo Pentgono sabe exactamente qu est haciendo este personal. Lo cierto es que durante aos recientes el nmero de efectivos del ejrcito formal ha disminuido con la supuesta finalidad de entregar la conduccin de la guerra al gobierno de Kabul, pero la cantidad de contratistas privados ha ido aumentando y la guerra se ha ido privatizando.

No todos estos contratistas estn involucrados directamente en operaciones militares. El Servicio de Investigacin del Congreso (CRS, por sus siglas en ingls) revela que 5 mil 500 estn ocupados como traductores, en la construccin o como personal de apoyo. Qu hacen los otros 23 mil contratistas privados?

El tema aqu no es solamente el del nmero de contratistas o mercenarios enredados en la lucha armada de manera directa. Por cada soldado en operaciones sobre el terreno se requieren centenares (si no es que miles) de personas en tareas de apoyo: comunicaciones, servicios de salud, transporte, preparacin de alimentos, etctera. En sntesis, ms de 70 por ciento del personal estadunidense en las tareas de ocupacin en Afganistn se compone de contratistas privados.

Washington ha gastado unos 110 mil millones de dlares en la reconstruccin de ese pas. Ese monto es muy superior al total asignado al Plan Marshall para la reconstruccin de Europa despus de la Segunda Guerra Mundial. Nadie sabe cunto dinero se ha ido en obras intiles o insostenibles. Lo cierto es que en el paisaje afgano abundan los cascarones vacos de escuelas y clnicas abandonadas o a medio construir. En muchos casos la energa elctrica necesaria para el buen funcionamiento de estas obras no se pudo garantizar. En otros el abandono se debe a las acciones de sabotaje intermitente que han hecho incosteable la operacin. Frecuentemente los recursos invertidos en la reconstruccin de la nacin han sido un regalo para las empresas privadas encargadas de los proyectos. Pero tambin sirvieron para disfrazar una ocupacin militar que est ms interesada en objetivos estratgicos que en reparar los daos de una guerra que ha dejado ms de 400 mil muertes de civiles.

El capitalismo contemporneo sigue sus mutaciones para adaptar el mundo a sus necesidades. El salario ya no es la clave para reproducir la fuerza de trabajo y ha sido substituido por el crdito. La tasa de ganancias asociada a la actividad productiva ha sido remplazada por la rentabilidad derivada de la especulacin como referencia en el proceso de acumulacin. Y ahora hasta las fuerzas armadas se van transformando cada vez ms en un negocio privado. En este ltimo rengln quizs se trata ms de una regresin a pocas precapitalistas pues los ejrcitos privados de los seores de la guerra fueron un recurso desde hace miles de aos. Pero ahora hay algo nuevo: la privatizacin de operaciones militares est insertada en una tendencia econmica ms general. Al igual que la privatizacin del manejo del sistema carcelario o del sistema de detencin de migrantes, ste es otro indicio de la profunda reconversin del Estado en la etapa actual del capitalismo. De ser una organizacin poltica, el Estado hoy se ha convertido en una matriz de intereses corporativos y su finalidad no tiene nada que ver con el bienestar social.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2017/07/12/opinion/019a1eco



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