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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-08-2017

Apuntes sobre un tercer pensamiento

Edgar Borges
Rebelin


Lo nico que prueba mi lenguaje es la lentitud de una visin del mundo limitada a lo binario. Julio Cortzar. Rayuela.


Podremos avanzar realmente mientras no transformemos el pensamiento? Parece evidente que no, por mucho desarrollo tecnolgico que se nos venda. Tampoco ganamos un pasaporte al avance por creer que las palabras son mecanismos mgicos que nos abren la puerta a una mejor vida. El nio llega a un mundo donde todos los significados estn ordenados en dos grupos. Alto, bajo; masculino, femenino; blanco, negro; bueno, malo; izquierda, derecha. En el orden del afuera no hay ms. Es posible que la primera gran frustracin que enfrente el nio, desde su sabidura no acadmica, sea no comprender que unos seres altos y serios pretendan encasillarle su imaginacin en dos etiquetas de una misma realidad.

Julio Cortzar deca que para l la idea de lo fantstico no significa solamente una ruptura con lo razonable y lo lgico o, en trminos literarios y sobre todo de ciencia ficcin, la representacin de acontecimientos inimaginables dentro de un contexto cotidiano. Hablaba el escritor argentino de la normalidad que en su niez siempre represent lo fantstico. Y es en lo fantstico (la ficcin, lo imaginado) donde se encuentra el espacio posible para descubrir otras realidades del pensamiento. El solo concepto de la realidad nos limita el entendimiento, sera ms cercano a la complejidad del pensamiento hablar de realidades. Nunca me gust el trmino realismo mgico, me sonaba a separacin entre vida e imaginacin. Como si lo extraordinario slo fuera posible dentro de la literatura. Al respecto, Cortzar afirma: Siempre he pensado que lo fantstico no aparece de una forma spera y directa, ni es cortante, sino que ms bien se presenta de una manera que podramos llamar intersticial, que se desliza entre dos momentos o dos actos en el mecanismo binario tpico de la razn humana a fin de permitirnos vislumbrar la posibilidad de una tercera frontera, de un tercer ojo, como tan significativamente aparece en ciertos textos orientales.

Lo binario est tan instaurado en la sociedad occidental que hasta lo que se autodenomina nuevo ya nace para ser ubicado en uno de los dos extremos del pensamiento. Polticos como Tony Blair ya han pretendido enmascarar la lgica dominante con aquello de la tercera va. Sin embargo, seramos vctimas del chantaje del poder si entendemos que por tercer pensamiento estamos hablando de doctrina poltica alguna, por lo menos en el sentido partidista. El tercer pensamiento (un tercer pensamiento) sera la apertura hacia muchas otras formas de pensamiento. La apertura que nos permita ver la complejidad de los temas que tratamos a diario. La lgica binaria es el juego que nos entregan diseado. Opcin A y opcin B. Las piezas del puzzle siempre son las mismas por muy distintas que te las presenten. La individualidad de la imaginacin se educa para suponer una sola forma de juego. Un tercer pensamiento es la imaginacin subvertida. Una descomposicin particular de lo existente. Una mirada mltiple que nace desde el individuo hacia el mundo.

Es fcil suponer que un tercer pensamiento desencadenara un caos, un desorden que retara lo existente. De hecho la psicloga Claudia Cobo, si bien asume que el pensamiento binario nace por aprendizaje cultural y no es inherente al ser humano, tiene dudas sobre la conveniencia de educar fuera de la lgica del dos. Cobo me dice que si a los nios no les cierras las opciones abres un abanico infinito y luego se frustran por no conseguir lo que quieren y no aprenden. Por su parte, la escritora Liliana Daz Mindurry me explica detalles de la exclusin de lo tercero en nuestra vida: Desde las clasificaciones platnicas y muy especialmente desde la lgica aristotlica que habla del tercero excluido (o esto o no esto y no hay una tercera posibilidad), con mucho placer las religiones monotestas (partiendo falsamente del Uno) nos han llenado de frmulas binarias. Creo que la raz del problema est dada porque la mayora de las personas adhieren al esquematismo binario por su facilidad y practicidad y buscar ms opciones es demasiado trabajoso para la bendita ley del menor esfuerzo. Para Daz Mindurry la clasificacin del todo en dos opciones obedece al mecanismo ms exacto de dominio que utiliza el poder. Claro que los poderes nos dominan por este esquematismo: el poder se vale y fomenta la pereza mental para sus fines obvios. Yo, como siempre; me centro en el pensamiento literario como salida (entendiendo por literatura toda posibilidad o gnero de escritura que mantenga relacin con el excedente de sentido de la poesa) para atravesar los peligros del facilismo que cercan al pensamiento binario comn, mediante la aceptacin de los matices infinitos que existen entre mesura y desmesura y para descartar las falacias de eso amorfo, esa espesura que los incautos llaman realidad. Quieres llamar tercer pensamiento al excedente de sentido? Slo si en l caben el infinito de grises, la apertura del caos y los intersticios que son, a su vez, plurales mundos cada vez complejos.

Llama la atencin cmo, a pesar de lo mucho que superficialmente se habla del fsico Albert Einstein, lo absoluto determina los argumentos de la sociedad actual, incluso de muchos intelectuales que se definen progresistas. Sorprende la certeza con la que se exponen las opiniones. Quiz hara falta un poco ms de ciencia, un poco ms de arte. Un poco menos de conservadurismo inconsciente. En buena medida las redes sociales se han convertido en vitrinas de certezas. La mayora lo sabe todo y muy pocos hacen pblica la duda. El entramado social, por muchos mundos virtuales que aparezcan, sigue repitiendo la lgica binaria que difunden los grandes medios de informacin. En un problema estructural como el machismo, se nos divide, con simplismo interesado, en hombres y mujeres, como si la cultura machista no fuera un atentado contra toda forma de vida. Pero ocurre que lo binario se sustenta en la divisin de las partes; separarnos en bandos es la forma de fundamentalismo invisible que el sistema ha encontrado para mantenernos jugando en el escenario de la realidad dominante. Ocupados y separados hasta en las pesadillas. El escritor y filsofo Vicente Huici, quien ha aportado interesantes ensayos sobre el pensamiento oriental, me dice que no cree que el ser humano, como tal, tenga un pensamiento binario por naturaleza. Huici seala que culturalmente la civilizacin occidental tiende desde sus orgenes al binarismo; pues, en efecto, tras Platn y Aristteles la configuracin intelectual occidental se bas en el denominado principio de no-contradicin que, consideraba que algo no puede ser y no-ser a la vez y desde el mismo punto de vista. Esto, que para nosotros parece obvio, no lo fue para Lao Ts, ni Confucio, ni, por ejemplo, Sun Tzu, que siempre tuvieron en cuenta la posibilidad de que ese algo, en su transformacin permanente ya estuviera dejando de ser y comenzara a ser otra cosa. Pero en Occidente la tendencia aludida qued doblemente marcada por la fusin de la filosofa greco-romana con el cristianismo, religin binaria por excelencia- no hay ms que pensar en San Agustn o en Toms de Aquino, que slo disntigue entre fieles e infieles - como todas las religiones semitas- y que en filosofa se expres reivindicando el llamado "tertium non datur", o sea, "no hay tercera opcin"- que ya aparece en Aristteles.

La circularidad de la historia, en la que todava confan algunos historiadores, es posible que slo ocurra dentro de la realidad binaria enseada. Lo fantstico, como lo normal que hall Cortzar en su vida, sera el pasadizo hacia las otras muchas rutas del camino. La literatura de ficcin (que es toda la literatura, pues no conozco una literatura que haya logrado atrapar lo real) es el conocimiento de poltica ms revelador. Para el creador de Rayuela la literatura ha cumplido y cumple una funcin que debiramos agradecerle: la funcin de sacarnos por un momento de nuestras casillas habituales y mostrarnos, aunque slo sea a travs de otro, que quiz las cosas no finalicen en el punto en que nuestros hbitos mentales presuponen. La ficcin no es una estrategia exclusiva del poder capitalista como errneamente lo ha pensado cierta izquierda. Tampoco es un entretenimiento burgus, como en el siglo XXI algunos siguen creyendo. La ficcin es la forma ms subversiva de pensamiento que conozco. Desde la ficcin se comprende que la realidad es una construccin que puede ser cambiada cada vez que la misma no corresponda a las necesidades evolutivas de un grupo. Quiz por ello la ficcin la disfrazan, con tanta frecuencia, de entretenimiento. Y desde la distraccin nos hacen la cultura. La ficcin no conviene al poder clsico que conocemos porque es la va ms directa a la duda. Habra que imaginar qu clase de sociedad tendramos si los nios fueran educados para explorar el poder de su ficcin y no el de la doctrina de una realidad demasiado plana para ser cierta.


Edgar Borges, escritor.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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