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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-08-2017

Ni Allende ni Pinochet: hacia un nuevo paroxismo de la indecencia poltica

Manuel Navarrete
Rebelin


Hay momentos en los que toca ponerse (polticamente) antipticos y denunciar algunas verdades, pese a quien pese en el seno de la izquierda espaola. Durante aos, ellos nos dijeron que Venezuela era el modelo porque haba all un parlamento pluripartidista con representacin de la oligarqua. Nosotros, que para nada consideramos tal esquema de organizacin estatal el modelo ni ninguna verdadera democracia (lo reconocemos: venimos de tradiciones desacomplejadamente pro-cubanas); nosotros, que, de hecho, no hemos sido nunca apologetas de la demo(banco)cracia occidental burguesa, hemos defendido a Venezuela en todo momento y, por supuesto, lo seguimos haciendo. As: sin ambigedades, y cada da ms.

Pues bien, resulta que quienes producan todo tipo de teorizaciones ms o menos espurias para ensalzar esquemas como el Socialismo del siglo XXI ahora vacilan y juegan a la equidistancia, adoptando una posicin que hace muy poco tiempo nadie habra aceptado y que ahora (como la rana que ha sido calentada a fuego lento y, por ello, nunca ha llegado a saltar) muchos han naturalizado. Digmoslo rpido: la posicin poltica de Pablo Iglesias y Teresa Rodrguez ante la crisis venezolana ha sido un autntico bochorno. Y si quienes decan aspirar a cambiar Podemos desde dentro hacen seguidismo de esa postura, en lugar de exigir su inmediata rectificacin, dicha aspiracin no era menos falaz que el resto del tinglado morado.

Pablo Iglesias mantiene en su Facebook una postura eclctica, segn la cual en Venezuela ambos bandos tienen que entenderse. Qu recuerdos Esto casi tiene ecos del Comit de Londres (Comit de No Intervencin) de 1936 por el cual Francia y Reino Unido dijeron algo as como ni II Repblica ni Franco, poniendo en el mismo plano al gobierno del Frente Popular y a unos golpistas genocidas y fascistas (y beneficiando, de facto, a estos ltimos). Hace solo cuatro aos, en la muerte de Chvez, Iglesias se deshaca en elogios hacia el proceso bolivariano Ahora, no sabe cmo esconderse para no tener que pronunciarse sobre el mismo. Pero bueno, es habitual en l: prcticamente ninguno de los puntos programticos fundamentales del Podemos primigenio de las europeas de 2014 se mantiene en la actualidad. No hablemos ya de su presunto horizontalismo organizativo.

Teresa Rodrguez va an ms lejos: la nica Venezuela que a m me preocupa es la calle de mi barrio de Cdiz. Es que nadie en su entorno piensa decirle que esa frmula, que usa ahora por segunda vez, es impropia de un internacionalista? En fin, ya puestos podra haber concretado ms: a m solo me importa mi barrio: a los trabajadores de otras partes del mundo que les den. La cosa es que Tere ni siquiera se dign a defender la posicin del comunicado que su propia organizacin (Anticapitalistas) haba sacado de forma prcticamente simultnea. Entonces para qu sirve un posicionamiento poltico, si luego, cuando te pregunta un periodista, no lo defiendes? Suponemos que para lo mismo que tanta lectura teresiana de manifiestos en la Marcha a Rota: para luego acabar diciendo que la OTAN debe dar ms trabajo en su pueblo. Se ve que Tsipras ha creado verdadera escuela entre la izquierda europea.

En todo caso, a pocos puede sorprender ya que este particular dueto modifique sus posicionamientos polticos en funcin del Barmetro del CIS. Ms sorprendente resulta que a nuestro alrededor encontremos a demasiada gente del activismo realmente existente justificndolo todo. En estos das hemos visto a algunos (especialmente, de Podemos) rebotar por las redes sociales un cartel de color morado que se inicia con la siguiente consigna: Me importa una mierda Venezuela. Muy bonito: podran decir lo mismo de Palestina, Gambia o Idomeni. Tambin observamos a gente a la que, para hacer pasar por lgica su particular transicin democrtica, no se le ha ocurrido una excusa mejor que la siguiente: Chvez era genial, pero Maduro es muy malo. Ni a Surez se le habra ocurrido algo tan esperpntico.

Algunos culpan al actual presidente de un modelo de desarrollo excesivamente basado en la renta petrolera: no fue Hugo Chvez quien implant ese modelo durante tres lustros? No es Maduro precisamente quien trata de superarlo con la guerrilla productiva y la Constituyente? Qu se esconde tras una falta de rigor tan flagrante? Se llega hasta a afirmar que Maduro no ha sabido dialogar con la oposicin. Es que ya no recuerdan que Chvez recibi un golpe de Estado en 2002, golpe que coloc como nuevo presidente del pas al presidente de la patronal Pedro Carmona y que, afortunadamente, fue derrotado por la movilizacin popular? Al igual que esta nueva intentona est siendo derrotada por la movilizacin y la inyeccin de entusiasmo popular que ha supuesto la Constituyente. Es que ni siquiera van a tener la decencia de reconocerle a Maduro el acierto y el golpe maestro que ha supuesto la convocatoria de dicha Asamblea? De verdad creen, contra toda experiencia histrica, que es posible iniciar un proceso poltico transformador sin que la oligarqua reaccione y monte una contra?

Otros ms clasistas- llegan al extremo de aludir a la falta de preparacin intelectual del presidente. No podemos sino tener la impresin de que a algunos solo les gustan los conductores de autobuses si los interpreta algn glamuroso actor, como Robert de Niro en Una historia del Bronx . A ver si nos aclaramos: el obrero es el autntico tipo duro, pero es incapaz de gobernar un pas? Eso hay que dejrselo a los universitarios? Y por cierto: qu universitarios, los de aqu? Los que no entienden nada y emplean esa especie irrisoria de culpar a Maduro incluso de la bajada internacional de los precios del barril de petrleo, cuando ha sido una verdadera maniobra de una OPEP actualmente controlada por los EE UU y que intenta perjudicar a rivales exportadores como Rusia y Venezuela?

En fin, no entendemos a qu tanto balbuceo incoherente: no sera ms fcil admitir que, en realidad, se ha acabado interiorizando las tesis errejonistas o neo-laclauianas? Que la ideologa es lquida y ellos estn dispuestos a claudicar en cualquier principio poltico para no perder algunos escaos, carguitos, liberaciones o cuotas de poder? Y en relacin a esto ltimo: son estos los que tendrn que mantenerse firmes y no vendernos el da de maana cuando Bruselas les diga lo mismo que le dijo en su momento a Alexis Tsipras?

Por encima de toda tctica y de toda coyuntura cambiante, un principio est claro: el antiimperialismo, la denuncia pblica de las acciones de las multinacionales y los bancos espaoles en Amrica Latina, el repudio de los posicionamientos de nuestros gobiernos y de los partidos patrocinados por ellos y por USA, todo ello es una tarea ms entre las nuestras. Y adems una tarea que, de manera especial por vivir en la retaguardia del imperialismo, nos corresponde a nosotros: a la izquierda que vive en el corazn del ogro, en la metrpoli desde la cual se cocinan todas las agresiones. Y si no afrontamos esta tarea, ser una clara dejacin de funciones por nuestra parte, que, para colmo, a efectos prcticos solo podr traducirse en complicidad. No sera nada nuevo: ya la II Internacional acab siendo una reconocida cmplice del imperialismo. Y a nuestra II Repblica tambin la dejaron sola: solamente el gobierno de la URSS tuvo la decencia de prestarle apoyo. Y Allende? Acaso alguien cree que los medios de comunicacin espaoles pintaban a Allende como un romntico y honesto luchador cuando an no estaba muerto? Debe ser la prioridad de Nicols Maduro caerle bien a los medios de comunicacin espaoles y norteamericanos? Qu habramos pensado de alguien que, como hace Iglesias con Venezuela, pusiera en el mismo plano al gobierno de Allende y a los golpistas a sueldo de EE UU comandados por Pinochet?

Desgraciadamente, no exageramos: ya hemos visto demasiadas cosas este ltimo ao. Hemos visto a los opositores secuestrando helicpteros, lanzando miles. Los hemos visto quemar vivas a personas en la calle. Los hemos visto poner bombas, han organizado guarimbas. Han acaparado alimentos para provocar el caos, hasta el punto de que ha sido necesario que el gobierno intervenga las panaderas para que los empresarios dejaran de esconder el pan. Han comprado a miembros del lumpen para cometer crmenes deleznables. Han llamado a la intervencin extranjera y a su propio ejrcito a sublevarse, e incluso se han disfrazado ellos de militares (sin serlo) para intentar confundirlo. Todos lo saben: en Espaa, la oposicin venezolana ya estara ilegalizada segn nuestra Ley de Partidos.

Pero tambin hemos visto a un pueblo movilizado para, de la mano de su gobierno revolucionario, solucionar sus problemas por s mismo. Hemos visto que, cuando los empresarios cerraban las fbricas para proseguir su guerra econmica (lo mismo que le hicieron a Allende), estas eran tomadas por los propios trabajadores y administradas en rgimen de cooperativa socialista, como la ejemplar fbrica de conservas La Gaviota, que produce diariamente 900 cajas de sardinas en lata. Hemos visto cmo la oposicin no ha sido capaz de movilizar ms que a los barrios de clase media-alta, pero, como incluso un acrrimo medio antichavista como El Pas se ha visto obligado a reconocer, nunca a la clase trabajadora, que sigue siendo fiel a una revolucin que se lo ha dado todo en estas casi dos dcadas. Hemos visto a la formidable Delcy Rodrguez, hija de un dirigente comunista asesinado en 1976, emerger como figura poltica y convertirse en presidenta de la Asamblea Nacional Constituyente. Y hemos visto a un pueblo volver a ilusionarse y a movilizarse como en los mejores tiempos de Hugo Chvez, avanzando hacia la conquista de un socialismo que, es cierto, an no ha llegado; pero que cada vez se percibe de forma ms clara como la nica alternativa frente a los golpistas.

Habiendo visto todo esto, sentimos tener que expresarnos con tamaa dureza: ya est bien, compaeros, ya est bien. Quien, desde posiciones de izquierdas, deje de defender sin ambigedades a Venezuela frente a una oposicin golpista y con clara tendencia al fascismo; quien en esta coyuntura particular marque distancias con respecto al proceso revolucionario o justifique a los que como Iglesias o Tere- lo hacen, o quien diga que Chvez s pero Maduro no es, sin duda alguna, el mejor representante del cinismo, la indecencia, la inmoralidad, la cobarda poltica y la tendencia ms o menos disimulada a pisotear todo principio en pos de un electoralismo que, desde luego, habra dejado sin respiracin al mismsimo Felipe Gonzlez.

Ms les valdra enterarse de que, con tanto tacticismo, acabarn por perderse en la selva del inmediatismo y de la traicin. Ms les valdra pensar en s mismos hace solo unos aos, antes de la fulminante adopcin del paradigma Laclau, y en si habran aceptado todo lo que estn aceptando ahora. Y ms les valdra recordar la mxima de Martin Niemller: primero vinieron a por los comunistas, pero yo no dije nada.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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