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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-08-2017

La antologa sobre el centrismo en Cuba
Lenin y los otros

Pedro Monreal Gonzlez
El Estado como tal (Blog)


Independientemente de la manera en que se construyeron los conceptos expuestos en la antologa Centrismo en Cuba: Otra vuelta de tuerca hacia el capitalismo, la proposicin esencial que se postula en los textos analizados es que el centrismo es contrarrevolucionario.

En un anlisis sobre la antologa lo que revestira mayor inters no es el concepto de centrismo en s mismo sino poder verificar la validez de la proposicin de que el centrismo es contrarrevolucionario.

Despus de todo, una marca poltica como la de centrismo no debera ser muy preocupante para muchos a quienes recientemente parece habrseles endilgado esa etiqueta en Cuba pues hasta del propio Lenin se dijo alguna vez que su posicin poltica era de centro.

El colega Julio Csar Guanche ha llamado la atencin acerca de que eso no lo hizo un analista cualquiera sino Antonio Gramsci: Por lo que se refiere a Rusia, yo he sabido siempre que, en la topografa de las fracciones y tendencias, Radek, Trotski y Bujarin ocupaban una posicin de izquierda, Zinviev, Kmenev y Stalin una posicin de derecha, mientras que Lenin estaba en el centro y actuaba de rbitro en toda la situacin. Eso, por supuesto, en el lenguaje poltico corriente.

De hecho, en relacin con ese tipo de etiquetas el propio Gramsci consider que Como es sabido, el ncleo que suele llamarse leninista sostiene que esas posiciones topogrficas son absolutamente ilusorias y falaces, y en sus polmicas ha demostrado continuamente que los supuestos izquierdistas son pura y simplemente mencheviques, que se mimetizan con lenguaje revolucionario, cuando en realidad son incapaces de estimar las reales correlaciones de fuerza. (Ver Antonio Gramsci, Carta a Togliatti, Terracini y otros, 9 de febrero de 1924. http://www.gramsci.org.ar/1922-26/14-cartaa-togliatti-fe-24.htm)

La valoracin de las proposiciones de la antologa pudiera ayudar a comprender si esta tiene la capacidad para estimular el dilogo y el debate til, o si, por el contrario, a lo que tiende es a provocar una polarizacin poco productiva de la discusin poltica en Cuba.

Proposiciones vlidas?

El punto crucial del anlisis de contenido de los textos radica precisamente en examinar la validez de esa proposicin y ello implica hacer un anlisis para evaluar las diversas maneras en que se enuncia tal proposicin en diferentes textos de la antologa.

Expresado en trminos sencillos, la validez de una proposicin, inferencia, o conclusin de un texto, consiste en poder constatar si el argumento lgico que se ha construido logra reflejar la realidad de una manera lo ms objetivamente posible.

Como se conoce, el tema de la objetividad en la produccin de ideas, tanto cientficas como de otro tipo, es un asunto polmico. Al nivel de la valoracin que aqu se hace, que no debe ser tomada como un anlisis acabado, quizs sea suficiente considerar que la constatacin objetiva se produce cuando la proposicin no existe solamente en la mente de quien la ha formulado. Es decir, cuando la proposicin opera como una entidad intelectual que es aceptada como razonable por otros y que pudiera ser examinada en s misma.

Debido a que no se hace aqu una valoracin de textos cientficos, los cuales exigen una particular evaluacin de validez, nos limitaremos a expresar consideraciones desde la perspectiva ms general de cmo debe operar el pensamiento lgico.

En ese plano, existen cuatro niveles de validez, cada uno de ellos relacionado con una pregunta relevante:

La validez de las proposiciones de los textos de la antologa expresara dimensiones distintas -y complementarias- respecto a la manera en que se relaciona el concepto clave (centrismo) con la variable contrarrevolucin.

Por esa razn, para el anlisis es imprescindible precisar qu debera entenderse por una posicin poltica contrarrevolucionaria en la Cuba de hoy. Seguramente pudieran ofrecerse diferentes definiciones y por ello aqu se hace explcita la que se ha utilizado en este anlisis.

Existe una posicin contrarrevolucionaria en Cuba cuando ocurre, al menos, una de las siguientes dos circunstancias: a) se postula la necesidad y/o conveniencia de acabar con el control del poder poltico por parte del Partido Comunista de Cuba (PCC); y b) se demanda que los medios de produccin fundamentales no sean de propiedad social. Es decir, cuando una posicin poltica atenta contra cualquiera de los dos pilares de un modelo comunista.

En el terreno de las ideas polticas, una proposicin vlida no aspira necesariamente a la eternidad. Su validez y su efectividad discursiva estn ligadas a su aqu y a su ahora. Es inseparable de su contexto ideolgico de produccin y de su contexto poltico de operacin.

Para algunos especialistas, la ideologa no debera entenderse solamente como principios, creencias, actitudes y valores, sino tambin como una forma de conocimiento, es decir, que debe considerarse que los actores polticos tratan sus opiniones sobre el mundo como conocimiento, algo a lo que se le ha denominado ontologa social. (John Levi Martin y Matthew Desmond, Political Position and Social Knowledge, Sociological Forum, Vol. 25, No. 1, March 2010).

Ello ayudara a entender la razn por la que en esta reciente discusin sobre el centrismo en Cuba, adems de posibles cuestiones de principios y quizs hasta de intereses, tambin pudiera estar ocurriendo que quienes se encuentran en distintos lados del debate no consideren que estn observando una misma cosa a la que evalan aplicando distintos valores, sino que pudiera suceder que consideren que estn mirando cosas distintas, denominadas con un mismo trmino.

Se asume, por tanto, que en el contexto actual esa discusin difcilmente se produzca de la manera ntidamente delineada que se ha esbozado en la definicin de contrarrevolucin anteriormente apuntada. La poltica es un sistema complejo y sus debates expresan esa complejidad. Esto hace ms difcil el anlisis, pero no lo impide.

Variantes de la proposicin esencial de los textos

Los doce textos analizados, escritos por nueve autores, enuncian proposiciones claramente identificables. De ese conjunto, existen diez textos cuyas proposiciones no llegan a satisfacer el nivel bsico de validez de conclusin: los dos textos de Gmez Snchez, los dos textos de Luque, y las contribuciones de Ubieta, Ichikawa, Hernndez Prez, Luque, Capote y Lagarde.

Existen otros dos textos cuyas proposiciones satisfacen el criterio de validez de conclusin, pero no los restantes criterios. Se trata de los dos textos de Iroel Snchez, que en esencia retoman proposiciones de Ichikawa, aunque se trata de aquellas que fueron formuladas por este ltimo autor en un texto que no fue publicado en la antologa.

La proposicin de que el centrismo es contrarrevolucionario en la Cuba actual implicara tener que aportar evidencia de que el centrismo como postura ideolgica o posicin poltica- es irremediablemente contrarrevolucionario, o sea, que inexorablemente manifiesta una posicin poltica favorable a la eliminacin de cualquiera de los dos pilares del modelo actual (control poltico por parte del PCC y propiedad social sobre los medios de produccin fundamentales).

En el caso de que la proposicin hubiera sido formulada de una manera que existiera la posibilidad de que algo a lo que se le denominase centrismo pudiera no ser contrarrevolucionario, segn la definicin de esto ltimo que se ha adoptado aqu, el criterio de validez de conclusin no se cumplira. Obviamente, la utilizacin de una definicin distinta de contrarrevolucin pudiera cambiar la valoracin de validez.

A continuacin, se presenta un sumario de proposiciones que se consideran que no satisfacen el criterio de validez de conclusin:

Javier Gmez Snchez: En ese centro fabricado caen muchos que son verdaderamente de izquierda, socialistas y revolucionarios cubanos, sin percatarse del dao que les hacen a esas causas, que no son perfectas, pero son mejorables y no deben ser abandonadas (pg. 51) y El centrismo y sus exponentes son y seguirn siendo por su naturaleza parte de la contrarrevolucin (pg. 173)

Comentario: El centro, concebido como trampa, implica que es un lugar que puede incluir revolucionarios. El centro no sera, por tanto, algo inexorablemente contrarrevolucionario. La indefinicin en el texto de la supuesta naturaleza contrarrevolucionaria del centrismo no permite apreciar una relacin entre el concepto crucial (centrismo) y una imputada postura contrarrevolucionaria.

Luque Zayas-Bazn: Se diferencian claramente los participantes en ese debate ciberespacial: los que se alinean sin dudas con la Revolucin, sin hagiografas triunfalistas pero s con posturas crticas constructivas, de los que declaran admitir la legitimidad de la Revolucin y su actual gobierno pero la valoran algo menos que ya inoperante y fracasado (pg. 71) y Ante esas perspectivas, que no por slo probables deben desconocerse o minimizarse, esas propuestas para el rumbo de Cuba se pueden considerar erradas e irresponsables (pg. 88).

Comentario: La declaracin de aceptacin, por parte de alguien, acerca de legitimidad de la Revolucin y la opinin simultnea de una percepcin de inoperancia y de fracaso del gobierno no entraa necesariamente una posicin contrarrevolucionaria. Habra que probar que ese desencanto o frustracin se traduce en una accin concreta que buscase eliminar los pilares del modelo vigente, una evidencia que el autor no aporta. Por otra parte, en el texto se critican propuestas erradas e irresponsables, pero eso es algo muy distinto a que sean propuestas contrarrevolucionarias.

Elier Ramrez Caedo: Hoy vemos como ese nacionalismo de derecha que se estimula por quienes nos adversan, bajo el ropaje engaoso de centrismo, no tiene otro objetivo que el intento desesperado de restaurar el capitalismo en Cuba (pg. 29).

Comentario: La supuesta conexin que establece el autor entre centrismo y nacionalismo de derecha se basa en la falacia de atribuir a Martnez Heredia tal conexin. No se ofrece evidencia alguna respecto al mencionado objetivo de restauracin del capitalismo. Puede que el autor lo vea, pero eso no es suficiente cuando se trata de hacer una proposicin lgica.

Ubieta: Cuba Posible (la teora) se hace acompaar de OnCuba (la descripcin minimalista). Ambos procuran golpear los espacios de prestigio de la Revolucin: la igualdad, la solidaridad, el herosmo (pg. 136).

Comentario: La referencia a dos entidades catalogadas como centristas incluye dos posibles relaciones con una posicin contrarrevolucionaria: intencionalidad de golpear y los temas especficos en los que ello se manifestara. El texto no ofrece prueba concreta respecto a la intencionalidad, y en el plano de la realidad -por fuera de la mente del autor- ambas publicaciones incluyen contenidos verificables que contradicen la afirmacin generalizadora respecto a los espacios que supuestamente son golpeados.

Hernndez Prez: Este centrismo, tropical e instantneo, trabajosamente deslizado entre el sector ms joven, y coherente con su intencin de regreso al sistema de Partidos Polticos, se muestra ms como un intento de programa electoral que como una plataforma social de alguna perspectiva futura, al menos si depende de sus propios preceptos y no de alguna fuerza exterior que lo coloque por encima de la sociedad, como al estado burgus. Una de las pruebas de ello es ver hasta qu punto sus argumentos se quedan en la manipulacin de sntomas, o sea, en el modo de diagnosticar acerca de las carencias y necesidades de la sociedad cubana (pg. 152) y su difusin pasa por el financiamiento que sale del departamento del Tesoro estadounidense para lo que llaman el programa de reinstauracin de la democracia en la Isla. Una y otra vez se han desclasificado, o se han puesto al descubierto por ejercicio periodstico, las vas de inyeccin de ese financiamiento y sus objetivos de destino (pg. 150).

Comentario: No queda claro en qu pudiera consistir la imputada manipulacin de sntomas, esgrimida como prueba, pero incluso si tal manipulacin hubiera ocurrido, una manipulacin de ese tipo de diagnstico no se relaciona con una posicin poltica que inevitablemente proponga desmantelar los pilares del sistema vigente en el pas. Se dice que el centrismo es financiado por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, pero no se aporta evidencia alguna.

Capote: Los representantes de llamado centrismo en Cuba, que se presentan como una tercera opcin, una va intermedia entre el capitalismo y el socialismo, etc., tratan de demostrar con una serie de sofismas, lo inoportuno de la va revolucionaria, niegan, como negaron a finales del XIX los Autonomistas, a la Revolucin (pg. 175).

Comentario: No se aporta evidencia concreta que permita establecer una relacin entre el centrismo y la supuesta negacin de la Revolucin. La negacin de los pilares de un modelo poltico y social vigente siempre se expresa en posicionamientos concretos, pero sobre eso el autor no ofrece datos.

Lagarde: A la par, ofrecen frmulas para replantear el socialismo desde nuevos paradigmas polticos y filosficos (multipartidismo, reformas constitucionales y democrticas, sistema electoral, papel de vanguardia del PCC) (pg. 5).

Comentario: Ofrecer frmulas para replantear el socialismo es diferente de ofrecer frmulas para prescindir de alguno de los pilares del socialismo.

Ichikawa: el centro poltico; una posicin que se perciba a s misma como moderada; o mejor, cautelosa. Distante de la extrema izquierda fidelista y de los anticastristas radicales, relacionados simblicamente con Miami. Estas personas, sin una base social definida, seran la lite del golpe suave que derrocara al gobierno cubano; o que por lo menos extremara las reformas raulistas (pg. 127).

Ese sector de centro se pondra realmente muy nervioso de entrar en dilogo con posiciones de anticastrismo extremo; con las que sin embargo comparte expectativas polticas respecto al fin del comunismo y el fidelismo en Cuba. Se tienen repulsa foral, pero son aliados polticos potenciales (pg. 129).

Comentario: Aunque el concepto de centro de Ichikawa es el ms preciso de la antologa, las dos proposiciones identificadas en el texto de Ichikawa publicado en la antologa contienen indefiniciones relativas a otras variables de las proposiciones que dificultan aceptar la validez de conclusin. Dependiendo de lo que pudiera entenderse por reformas raulistas -algo que no es aclarado en el texto-, la posibilidad de adoptar una posicin poltica que fuese favorable a extremarlas, que tampoco se precisa qu es, no tendra que ser inevitablemente una posicin contrarrevolucionaria. Por otra parte, las expectativas polticas se manifiestan y son observables. Sin embargo, el texto no precisa de qu manera el centrismo se asocia con posiciones contrarias a algo indeterminado a lo que se le denomina fidelismo. Parecera asumirse, cuando menos, una diferencia entre dos posiciones a las que se le denomina raulismo y fidelismo que, al no ser precisadas, dificulta la formulacin de una proposicin validable.

Proposiciones con validez de conclusin, pero con otras brechas de validez.

Los dos textos de Iroel Snchez, escritos con aproximadamente un ao de diferencia, contienen la que es probablemente la proposicin mejor encauzada de todo el volumen.

Se trata de una proposicin originalmente formulada por Ichikawa en marzo de 2015 -asociada a la definicin del centrismo- que Snchez retoma: el centrismo critica al rgimen poltico de la isla.

Especficamente criticara uno de los pilares del sistema poltico vigente: el poder del PCC en el marco de un sistema poltico unipartidista.

Es una proposicin afn a los argumentos tradicionalmente planteados por Snchez, expuestos con anterioridad a la profusa utilizacin del trmino centrismo a partir de abril de 2016.

En La hoja de ruta y la tercera va, el cual es cronolgicamente el primer texto de la antologa (25 de marzo de 2015), se establece una conexin directa entre esa proposicin y algunos debates anteriores, especficamente los que se reflejaron en La Pupila Insomne en abril y mayo de 2014 (pg. 69).

El corrimiento al centro, el cual es cronolgicamente el segundo texto ms antiguo del volumen (18 de abril de 2016), fue con el que La Pupila Insomne comenz a colocar sistemticamente el trmino centrismo en el debate nacional. En ese texto, Snchez retoma el concepto de centrismo de Ichikawa para reiterar la proposicin de que el centrismo es contrarrevolucionario, esta vez conectndola con una entrevista al destacado intelectual Fernando Martnez Heredia, en la que se proyect la falsa imagen de que Martnez Heredia haba utilizado el trmino centrismo (pg. 45-47).

La proposicin originalmente formulada por Ichikawa y adoptada por Snchez de que el centrismo es contrarrevolucionario porque critica uno de los pilares del sistema poltico vigente (poder unipartidista del PCC) es una proposicin con validez de conclusin. Se basa en una observacin directa de casos y es verificable el hecho de que una serie de personas y de plataformas habran expresado posiciones polticas favorables al pluripartidismo en el marco del debate actual en Cuba (pg. 66-67).

Quizs pudiera esgrimirse que el pluripartidismo no sera necesariamente un ataque contra uno de los pilares del sistema vigente. Sin embargo, en el contexto especfico de Cuba no cabe esperar que tal nocin (la aceptacin de que el pluripartidismo no es contrarrevolucionario) tenga probabilidades de ser aceptada como un argumento vlido por la mayora de los actores que participan en los debates. Como he sealado anteriormente, la validez y efectividad discursiva de ese tipo de proposiciones estn ligadas a su aqu y a su ahora. Es inseparable de su contexto ideolgico de produccin y de su contexto poltico de operacin.

Obviamente, la proposicin de que el centrismo es contrarrevolucionario debido a que atenta contra uno de los pilares del sistema vigente en Cuba fue reproducida -con variada presencia e intensidad- por otros textos de la antologa. Se ha hecho nfasis aqu en los textos que la presentaron originalmente (los de Snchez) porque los artculos publicados con posterioridad se limitaron esencialmente a repetir la proposicin.

A pesar de que es una proposicin que cuenta con validez de conclusin, la manera en que esta ha sido reflejada en los textos de la antologa ha impedido que pueda satisfacer otros criterios de validez (interna, construccin y externa).

La explicacin de causalidad entre centrismo y contrarrevolucin (necesaria para la validez interna) exige un tipo de elucidacin que permita establecer convincentemente la causa (centrismo) como la condicin necesaria y suficiente del efecto (contrarrevolucin).

El manejo impreciso de lo endgeno y de lo exgeno en los textos, as como el nfasis en derivar el centrismo de una teora ms general (tercera va) parece haber reducido el peso que han tenido las explicaciones causales -que siempre son concretas y precisas- en el marco de la antologa. Esa carencia de argumentacin convincente de causalidad crea inevitables brechas de validacin en los siguientes dos niveles (construccin y externa) pues estos descansan en la premisa de que tendra que existir una relacin de causalidad.

Posiblemente sea la ausencia de validez externa la deficiencia de argumentacin lgica que pudiera tener un efecto ms negativo para la credibilidad de la antologa. En el volumen est presente una tipologa de centrismo, estilo gran saco, que ha sido utilizada de un modo impreciso, de manera que mucha gente parece haberse sentido aludida.

La reiterada generalizacin de una proposicin, que, siendo apropiada para una serie de observaciones directas realizadas, no son pertinentes ni extensibles a otras personas que quedasen fuera de aquella observacin directa, pudiera explicar la respuesta crtica que se ha observado por parte de personas ubicadas en un amplio espectro de opiniones polticas.

Lo que parecera estarle causando un problema de efectividad poltica a la antologa no es tanto el concepto de centrismo sino la formulacin de una proposicin (centrismo = contrarrevolucin) que para muchos presumibles centristas no solamente sera inaplicable sino polticamente ofensiva.

El problema no consiste en que la antologa sea un panfleto, sino en que es un mal panfleto.

La presencia de algunos textos mejor escritos y ms precisos no logra salvar a la compilacin en su conjunto.

Como argumento poltico, la crtica al pluripartidismo debera haber funcionado como una tesis efectiva para la antologa. Ese es un asunto puntual, fcilmente definible, y ampliamente aceptado en Cuba como algo que no es compatible con el sistema poltico actual. Es un tema potencialmente mucho ms efectivo que el relativo al otro pilar (propiedad de medios fundamentales).

Sin embargo, lo que se refleja en la antologa es un manejo disperso y llano del primer argumento (pluripartismo) y un embrollo en el manejo del segundo (lo econmico). Esto ltimo se explicara por el exiguo conocimiento que sobre temas econmicos evidencian los autores de la antologa.

De manera sorprendente, lo que pudo haber sido el punto articulador de una narrativa con robustez lgica -la conexin entre centrismo y pluripartidismo- es, sin embargo, un tema con muy poca presencia en la antologa. En realidad, adems de los artculos de Snchez, solamente otros dos textos analizados abordaron el asunto: Luque (pg. 123) y Ubieta (pg. 134).

Habra que tener en cuenta que las posiciones polticas favorables al pluripartidismo -las que se plasman por escrito- no parecen ser mayoritarias ni predominantes, inclusive en algunas de las plataformas usualmente caracterizadas como centristas. Ello pudiera haber limitado de todas maneras la efectividad de la antologa, aun en un hipottico escenario en el cual los autores del volumen hubiesen sido capaces de articular mejor los argumentos contra las posiciones que defienden el pluripartidismo.

Aunque el tono predominante de la antologa es el de una denuncia combativa caracterizada por un exaltado contexto narrativo, unos pocos textos no son panfletos estndares, al menos en lo que al lenguaje se refiere. Sin embargo, muchos textos publicados evidencian ms denostacin que argumentacin.

Si a ello se une la adjudicacin impropia de citas sobre el centrismo a Martnez Heredia y la ausencia selectiva de elementos en las definiciones aportadas por quien ha sido el conceptualizador ms preciso de la antologa (Ichikawa), el balance final apunta hacia una antologa que exhibe carencia de calidad en su lgica narrativa.

Un comentario final

La antologa es un hecho y parece existir la intencin de aumentar sus pginas. Esto plantea la conveniencia de considerar la posible trayectoria y modalidades del debate que ya existe. En ese sentido, cabra la posibilidad de que quienes hasta ahora hubieran asumido que tiene sentido hacer una discusin razonada frente al pensamiento panfletario representado en la antologa, dejasen de intentar hacer una interaccin razonada.

Pudiera llegarse a la conclusin de que lo panfletario por su naturaleza- no busca el dilogo ni el entendimiento, ni tampoco le interesa ser constructivo porque el panfleto lo que persigue es la demolicin de otras ideas y la imposicin de las ideas del panfletista. Un escenario posible pudiera ser entonces que se llegase a la conclusin de que discutir de manera racional y constructiva no sera algo polticamente efectivo.

De llegar a predominar la visin de que el panfleto poltico no tiende puentes, sino que profundiza la brecha, entonces pudiera llegarse a una batalla de panfletos porque, despus de todo, un panfleto no se responde con resultados de investigacin social, sino con otro panfleto mejor.

Nos quedaremos entonces con una topografa poltica polarizada en la que se intercambien panfletos?

Es eso lo que viene?

Fuente: http://elestadocomotal.com/2017/08/18/la-antologia-sobre-el-centrismo-en-cuba-lenin-y-los-otros/



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