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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-08-2017

Guatemala
Hospital Roosevelt: la guerra contina

Marcelo Colussi
Rebelin


La reciente masacre del Hospital Roosevelt, con 7 muertos y una docena de heridos, es un fenmeno complejo que debe abordarse desde una multitud de aristas. Lecturas simplistas y opiniones viscerales no permiten entender realidades tan complicadas.

Una primera reaccin quiz la ms generalizada fue una mecnica y sentimentaloide respuesta violenta: pena de muerte para los mareros! El hilo se corta siempre por lo ms fino. Sin querer, en modo alguno, dulcificar o aminorar la conducta antisocial de los pandilleros que provocaron la masacre, lo importante es intentar entender el fenmeno en su totalidad. En ese sentido, entonces, los hechores materiales, los jvenes que operaron las armas (por Q. 200!, segn se dijo), son el ltimo eslabn de una larga cadena.

Las maras, se sabe, son un sntoma social producto de una sociedad desgarrada, empobrecida hasta la mdula y con una monstruosa historia de violencia a sus espaldas. Pero ms desgarrador y pattico que todo eso, es la utilizacin que pueden hacer de ellas los llamados poderes ocultos: grupos criminales que operan en el mbito de una opaca dimensin poltica, enquistados en estructuras del Estado.

Por qu sucedi la matanza del Hospital Roosevelt? Quin es el responsable? En todo caso, no hay culpable nico: es una sumatoria de causas, histrico-estructurales en un caso, coyunturales en otro, interactuando todas. Quiz sera ms til preguntarse, dado que esto es un hecho que supera la mera crnica policial alcanzando ribetes polticos, si alguien se beneficia de todo esto. La poblacin comn, definitivamente no. Habr otros actores beneficiados?

Analizando acuciosamente los hechos, se encuentras ms preguntas y dudas que respuestas convincentes. Por lo pronto, es preocupante encontrar que el reo finalmente rescatado fue trasladado al hospital para un examen de sangre. Mala prctica o complicidad?

Sin la ms mnima intencin de apelar a teoras conspirativas (ese da casualmente se daba, al mismo tiempo de la matanza, el sobreseimiento del caso Bufete de la impunidad, quedando libres la magistrada Blanca Stalling y la ex directora del Hogar Seguro, Anahy Keller), hay datos que abren interrogantes. Quiz no haya vinculacin entre ese sobreseimiento y lo que estaba sucediendo en el Hospital, pero sin dudas hechos de tal magnitud como lo sucedido en el Roosevelt no pueden entenderse solo como casualidades.

Lo cierto es que la violencia descontrolada contina en el pas, y eso, ms all de pomposas declaraciones, tiene una lgica. Tal violencia va de la mano de la corrupcin y la impunidad reinante. La ineficiencia del Estado que, sin dudas, la hay es un corolario de esa corrupcin e impunidad. Enviar un preso a un hospital pblico solo para un estudio hematolgico es una expresin de todo ese paquete: ineficiencia, corrupcin, Estado debilitado? Se haba dicho que eso no volvera a suceder, teniendo en cuenta anteriores experiencias (una matanza similar en el Hospital San Juan de Dios). Por qu sucedi? Es evidente que la satisfaccin de la poblacin es lo que menos interesa. Sucedera esto en un hospital privado de jerarqua? No es posible atender una situacin similar en la Enfermera del centro carcelario?

Resulta significativo tambin, y refuerza la situacin de corrupcin e impunidad que no es sino otra forma de demostrar la violencia en que seguimos viviendo el cmo puede operar un grupo criminal. Eso evidencia la catstrofe social que nos envuelve. Quin puede matar por encargo por 200 quetzales? Qu opcin tiene un joven de las (mal llamadas) zonas rojas? Sobrevivir penosamente si consigue trabajo, emigrar de ilegal, o la mara? Es cierto que no todo joven de estas zonas ingresa a una pandilla (contrariando el prejuicioso mito dominante), pero la puerta para la transgresin est siempre abierta (recordemos que personas que no vienen de barrios marginales tambin transgreden, pero por vericuetos de la politiquera?, al mismo tiempo de la masacre estaban saliendo en libertad en la Torre de Tribunales). La desesperacin social reinante (la catstrofe humana latente, podra decirse) permite que por 200 quetzales se pueda ir a matar.

La violencia, la cultura de muerte, el desprecio por el otro estn enraizadas en la historia del pas. Los 245,000 muertos de la guerra son una pesada y no procesada herencia que an cuenta mucho. La impunidad que se desprende de eso (quin se hace responsable de tanto crimen?) marca la historia. A partir de la pobreza crnica y esa impunidad, es que puede haber maras que desprecian la vida, y por unos pocos pesos matan a discrecin.

La violencia envuelve todo; tambin la respuesta inmediata que surgi: el pedido de pena de muerte. Aunque se fusilen unos cuantos mareros, ni la salud pblica del Hospital Roosevelt mejorar, ni los asentamientos precarios desaparecern. Y los corruptos de cuello blanco siguen saliendo impolutos de la crcel. En otros trminos: las causas que encendieron la guerra siguen presentes, por tanto, aunque con otra modalidad, la guerra contina.


Material aparecido originalmente en Plaza Pblica el 21/8/17.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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