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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-08-2017

La cuestin minero-campesina y ambiental en Sevilla, Valle del Cauca
Pequea minera artesanal o criminal?

Jos Antonio Gutirrez D.
Rebelin


Segovia y Remedios, en el departamento de Antioquia, no son los nicos municipios de Colombia en que hoy en da se est viviendo una ofensiva en contra de los pequeos mineros. Si bien all el problema ha explotado en enormes protestas, cuya represin ya ha dejado un saldo de tres muertos y decenas de heridos, hoy existen muchas regiones en Colombia en las cuales estn presentes todos los ingredientes de la explosiva mezcla que llev a Segovia y Remedios a estallar. Uno de estos municipios es Sevilla, en el nororiente del Valle del Cauca, colindando con tierras quindianas y tolimenses.

Este municipio, declarado capital cafetera de Colombia, tiene bellas calles salpicadas de casas coloridas en el estilo propio de los pueblos de colonizacin antioquea, y es de arraigada tradicin liberal materializada en una estatua de Gaitn en el parque y representada en una extendida tradicin intelectual y cultural. De hecho, el pueblo fue fundado por guerrilleros liberales que, despus de la Guerra de los Mil Das, llegaron a tumbar monte en busca de la prosperidad y un buen vivir. Un siglo ms tarde, este campesinado es nuevamente perseguido por el Estado, en un rincn de este municipio. Cerro arriba, por encima de los 2.000 metros, en la parte fra, cruzando brumosos caminos destapados rodeados de pinos y eucaliptos propiedad de Smurfit Kappa Cartn de Colombia S.A., se llega al corregimiento de Alegras. Este corregimiento, ubicado en el camino de Sevilla a Barragn (Tulu), limita con Roncesvalles en el departamento de Tolima, as como con el Quindo. Tiene pramo y algunas zonas un poco menos fras en las partes ms bajas, atravesadas por el ro Bugalagrande. Aunque aqu prima la vegetacin nativa de altura y de fro, en el camino es francamente desolador ver los desiertos verdes que genera el monocultivo agroindustrial de pinos y eucaliptos, siendo el paisaje frecuentemente interrumpido por peladeros creados por la actividad maderera. Ac se da el frijol, el repollo, la zanahoria, el tomate de rbol, el lulo, la mora, la fresa, la arracacha, pero lo que ms se ve es la ganadera de vaca criolla. Sin embargo, en los ltimos aos, la actividad minera, sin ser la principal actividad, es lo que ms est dando para hablar, y lo que se ha convertido en la causa de la persecucin por parte de los agentes del Estado.

Pequea minera: artesanal y de subsistencia

Los orgenes de la pequea minera en esta regin se remontan a las pocas previas a la invasin y conquista espaola. Nos comenta el presidente de la Junta de Accin Comunal de la vereda Alegras, Oscar Devia, que esto comenz con cinceles y martillo en la quebrada de la Profunda. Aun hoy encontramos las guacas de ellos por ac cerca. Pero ellos eran personas muy cultas, que sacaban el oro y tambin cultivaban la tierra, que vean el territorio como un lugar donde vivir y no slo para explotarlo. La minera en esta regin se hace fundamentalmente en zonas de aluvin, en las mrgenes del ro Bugalagrande. Esta minera, se ha hecho con bareque desde siempre, con un impacto mnimo y sin afectar la tradicin campesina del pueblo. Desde los ltimos aos, han comenzado a utilizar un sistema denominado de cajn o laberinto, el cual consiste en palear arena de los playones sobre una caja con un entramado de alambres, en los cuales se filtran las pelusas o pepas de oro, que quedan atrs. No se necesita mercurio para separar el oro, pues este ya sale en forma de pepa. El impacto, como pudimos comprobar en una reciente visita, es mnimo, y las ms de las veces, los mismos mineros incluso tapan los huecos.

Muchos de estos mineros son campesinos que se ven forzados a suplementar sus ingresos debido a lo magra situacin del campo. Algunos campesinos estn haciendo apenas 10 15 litros de leche al da, y eso no deja casi nada. A $75.000 el gramo de oro, muchos van a probar suerte al ro. Pero hacer un gramo no es nada fcil. Hay das en que va bien, y otros en que uno puede tardar hasta tres das para hacer apenas un gramo; si bien el oro da un cierto respiro econmico al campesino, est lejos de ser un ingreso seguro, estable o apropiado. Es ms bien parte de esa tradicin de rebusque en la cual sobrevive la mayor parte de la poblacin. Yo soy apicultor, nos explica uno de ellos. Ahora en marzo, abril, que es la primera cosecha, no sali miel ni para el remedio de la casa. Ahorita para agosto, septiembre, se ve difcil. All en el Quindo, la gente anda es con ganas de llorar. Se han muerto miles de colmenas por las fumigas de la granadilla. Ac el problema es con el glifosato y los insecticidas que usa la Smurfit.

La situacin social all no es fcil tampoco, como lo menciona una campesina, que desde su casa, ubicada ms abajo de Alegras, en Santa Fe, se desahoga con nosotros. Mire, vea usted estos cambuches en los que vivimos. Esto es pura tabla, apenas tenemos electricidad, y por eso el Estado nos tiene clasificados como estrato 2. Puede creerlo? Ac deberamos ser es estrato 0, pero as lo amaan todo y despus dicen que ya no quedan casi pobres en Colombia, y usted ve a su alrededor qu pobreza tan brava. Devia agrega que llevamos ocho meses que no han venido a hacer brigada de salud los del hospital. Ac son muy elegantes cuando vienen, pero cuando vamos all nos atienden como si furamos un animal, como un pecuecoso, as nos ven. All lo desconocen a uno. Segn l, la minera es una solucin a la complicada situacin del campesino. Dicen que han sido muy golpeados por el Tratado de Libre Comercio, tanto con el de EEUU pero principalmente con el de la Unin Europea, que su leche tiene mucho menor salida que antes y aun as el precio que se le paga al campesino es en promedio 300% menos que lo que cuesta el litro en el mercado. Si hubiera ms apoyo para que los campesinos puedan producir y sacar al mercado sus productos sin tanto intermediario, y si el gobierno tuviera un compromiso real con la implementacin de lo acordado en el punto uno sobre desarrollo rural en el acuerdo de paz de La Habana, no tendran que recurrir a la minera de la misma manera para poder llevar algo a la olla. La ven como un ltimo recurso. Si hay un verano largo, yo necesito una alternativa, y eso es el oro para nosotros.

Dragas, medio ambiente y tejido social

Pero en parte del 2014 al 2016, llegaron mineros de otras zonas del pas, pero sobre todo de Cartago, que trajeron tcnicas ms destructivas de explotacin, como el uso de dragas. Esta llegada coincidi con la salida de la insurgencia del territorio, en este caso particular, la columna mvil Vctor Saavedra de las FARC-EP. Esta situacin en la cual el vaco dejado por los insurgentes da paso a prcticas nocivas para el medio ambiente se ha registrado tambin en otras zonas del pas, como el Caquet. Del mismo modo, en muchos lugares de los cuales se retiraron los insurgentes, tambin se ha dado un proceso semejante de descomposicin del tejido social. Este proceso es an ms notorio en zonas con un alto influjo de poblacin flotante (temporadas de cosecha, zonas cocaleras o mineras, etc.), en las cuales se agrupan grandes cantidades de personas desarraigadas y sin los lazos sociales ntimos de una comunidad que son los que refuerzan las normas de conducta. An cuando estas personas estuvieron por poco tiempo, Devia se queja de que dejaron el vicio, y hoy hasta se ve nios fumando marihuana. Esa minera nos ha dejado un trago amargo. Porque vinieron y daaron lo poquito bueno que haba. Los que metieron dragas no son gente de ac de la zona. Creo que se aprovecharon de nosotros, pero es que es gente que sacaba el oro, pero tambin sacaban el revlver. Nosotros no sacamos ningn provecho de esto y nos preguntamos, si as es el desayuno, cmo ser el almuerzo? No haba ningn control sino que cada cual a defender lo suyo, as tal cual la mafia. Entonces, esta gente, como se dice, cagaron y se volaron y qu dejaron? Chinos fumando marihuana, metiendo vicio, con esos gorros y con esos pantalones ah cados que muestran la media nalga, y con ese hablado pendejo poniendo acento de argot paisa afectado, entre sicario y Maluma, imita oiga cucho, cjala suave, quihubo parce? reljese.

Hace unos aos se haba dado una situacin parecida en un sector conocido como La Mina, en el pramo. Ah tradicionalmente los campesinos haban barequeado por temporadas, pero llegaron personas que, segn Devia, metieron orugas, retroexcavadoras, y botaban mercurio como quien toma agua de panela mataron nuestro ganado, los peces an hoy usted va a pescar y saca truchas deformes. Ah estuvo metida hasta gente de la alcalda. Hicieron un dao grandsimo, que los campesinos de ac nunca haban hecho. En esa poca, 1999 al 2001, haban entrado los paramilitares del Bloque Calima de las AUC a todo este territorio. Segn testimonios de campesinos de la regin, llegaron con gran violencia, asentndose en las fincas, rompiendo las puertas, quemando casas, robando ganado, desapareciendo muchsimas personas y asesinando a otro tanto: se sabe que en Alegras mataron al menos 3 personas y 14 ms para lados de Barragn (Tulu). Hasta el da de hoy despiertan terror en los campesinos que rememoran sus desmanes: Haba uno que llamaban Perchern, que era una bestia enorme y levantaba la gente del cuello con una sola mano. Cargaba dos pistolas, una en cada mano. Hasta que una guerrillera mujer, solita, lo quebr en Barragn. El tipo era guapo, pero esa otra mujer era ms guapa todava. De ah los guerrillos los fueron quebrando y ya no volvieron por ac.

Eventualmente, esta minera de dragas y retroexcavadoras desapareci hace ya varios aos, para reaparecer brevemente en los mrgenes del ro Bugalagrande, y desaparecer nuevamente. Ac, sencillamente, no hay espacio para estas prcticas. El miedo, empero, que tienen los campesinos es a fuerzas econmicas mucho mayores que tienen la mira puesta en sus territorios. Ya se sienten pasos de animal grande.

En la mira de las multinacionales: Anglo Gold Ashanti y Smurfit Kappa Cartn de Colombia S.A.

Ahora se sabe que existen intenciones de explotar la riqueza aurfera de la regin por parte de grandes colosos de la minera como la Anglo Gold Ashanti, la misma multinacional que ha enfrentado una heroica resistencia por parte del pueblo de Cajamarca, Tolima. Esta multinacional ya ha hecho la solicitud para explotar el oro de Sevilla. An no hay multinacionales, pero nos tienen el ojo echado., dice Devia. El miedo, es que con esas empresas lleguen grupos armados, financiados por ellos, como ya nos ocurri en el pasado. En el contexto de lo que est pasando en todo el pas despus de la salida de las insurgencias de los territorios y la llegada de paramilitares y otros grupos armados privados, la preocupacin de la comunidad es ms que justificable.

Pero no es slo la multinacional minera la cual ha venido causando estragos. Tambin el monocultivo de pinos y eucaliptos por parte de Smurfit Kappa Cartn de Colombia S.A. ha hecho una autntica hecatombe, que ya se puede constatar subiendo desde Sevilla al corregimiento de Alegras. En todo ese camino ya no se ve una sola casa de un campesino. Es una hora en moto, en la cual lo nico que se ve es el desierto verde. Donde haba caseros dispersos ya no queda nada: en veredas como las Brisas o la Melva, han desaparecido por lo menos 85 fincas. Con el pino, que acaba con el agua de los territorios y que vuelve cido el suelo, ya la vida misma ha desaparecido en ese trecho, en el cual la nica compaa del viajero, es un espectral silencio, interrumpido muy a lo lejos por el canto de un pajarito despistado. Contrasta este paisaje con la explosin de vida y sonidos que uno experimenta ya al llegar a la zona de los campesinos.

Nos dice Devia que haba ms de 50 nacimientos de agua y con los pinos, la mayora se secaron. Tuvimos hasta tres aos de verano, y ah se muri mucho ganado. Ahora la empresa dice que nos quiere ayudar a construir un acueducto, pero el dao ya est hecho. Ac tenamos un nacimiento que nunca se sec y ahora est seco. Los humedales se secaron y eso lo llenaron de pinos. Cmo ir la multinacional a reparar integralmente a los campesinos por los daos ocasionados en todos estos aos? Esta es una demanda que no puede ser obviada por las comunidades que saben que la empresa tiene una deuda grande con ellas y que no se soluciona con las medidas cosmticas contenidas en los manuales de responsabilidad social corporativa.

La cuestin ambiental se est convirtiendo en uno de los puntos clave para unir las resistencias campesinas en contra del modelo econmico destructor y extractivista, con la protesta urbana. Esto se ha venido constatando desde las grandes movilizaciones contra la minera en Cajamarca, Tolima, y se ha visto replicado en Quindo, Antioquia, Caquet, etc. En estas movilizaciones, la consulta popular ha sido un elemento clave movilizador. Es por ello que el gobierno santista est ansioso de acabar con la figura de la consulta popular que representa una piedra en el zapato para el desarrollo de megaproyectos.

La cruzada contra la minera criminal: cuando el Estado se acuerda del pueblo

En el 2016 los mineros medianos ya se haban ido, cuando cay la represin militar en contra de los pequeos campesinos artesanales de la regin. El 18 de mayo en un operativo conjunto de la CTI y del pelotn Antlope N2 del Batalln de Alta Montaa N10 capturan en Santa Fe a 12 pequeos mineros de la regin, bajo el cargo de explotacin ilcita de yacimiento minero. Tambin los quisieron enredar como financiadores y auxiliadores de la Columna Vctor Saavedra de las FARC-EP, pero afortunadamente ese montaje no prosper. Se les parti exigiendo que deban pagar una multa de $90.000.000, una cifra astronmica para cualquier pequeo minero. Hoy la pena se les ha rebajado a $11.000.000. Aun as, es una multa que es totalmente desmesurada para gente que apenas subsiste. El abogado de oficio que tuvieron, se dedic a enredarlos y los hizo aceptar cargos diciendo que as saldran ms rpido. Hoy estn ya en la tercera audiencia y sienten que los engaaron. Claro, es que uno confa en el abogado porque es supuestamente el que sabe la ley y nos deca, acepten no ms, que salen rpido y ah quedamos enredados es que aceptamos presionados por las circunstancias y por el mismo abogado, que en realidad, parece que trabajaba ms para el gobierno que para nosotros, nos comenta uno de los inculpados, mientras se refriega las manos nerviosamente.

El 25 de Setiembre del 2016 hubo otra redada organizada por la Corporacin Autnoma Regional del Valle del Cauca (CVC), el pelotn Antlope N2 del Batalln de Alta Montaa N10 y el Grupo Delta de la Tercera Brigada de la Tercera Divisin del Ejrcito, esta vez en Alegras, en la que capturaron cinco personas. Entre ellos, a tres personas que estaban bandose en el ro y fueron cogidas en trapos menores lo absurdo de la situacin podra hacer rer va ms de uno, salvo por el hecho de que hay ms de tragedia que de comedia en esta tragicomedia represiva. Hasta a la persona que les venda comida a algunos mineros la queran atrapar como supuesta auxiliadora.

Mediante una utilizacin perversa del lenguaje, al minero artesanal, tradicional, de subsistencia, o pequeo, se le comenz a llamar, primero, minero ilegal. Despus, ya se le llam minero criminal. Ahora se les llama mineros terroristas. En realidad, al nombrar a estos mineros como un tema de orden pblico se les deshumaniza para justificar esta oleada represiva. Cuando uno habla en las ciudades con la gente sobre el tema de la minera se imaginan que todos estos mineros estn forrados en plata, que son unos grandes mafiosos, cuando la realidad es otra. La obsesin en criminalizar a estos pequeos productores tiene ms que ver con la disputa por los territorios por parte de grandes intereses econmicos en alianzas estratgicas con sectores del Estado.

Buscando una salida: agrominera artesanal o irse a colonizar la luna

El drama de los campesinos y pequeos mineros en la zona de Sevilla reproduce, en un solo municipio, la historia cclica de represin, despojo, colonizacin y resistencia que es patrimonio de todo el campesinado colombiano. Es la eterna lucha de los terratenientes y los grandes propietarios en contra del campesino o el pequeo propietario que ejerce un control de facto (rara vez con ttulos) sobre su tierra y los recursos disponibles en ella, as como sobre su propia mano de obra, la cual utiliza para la reproduccin de su economa a escala familiar. Esas son las dos cosas porque los oligarcas desde siempre les han combatido: porque ellos quieren controlar toda la tierra y sus recursos, as como quieren que el campesino o el pequeo productor trabajen para ellos, no para s mismos y sus familias.

El campesino en el Valle del Cauca ha sido desplazado a las laderas montaosas por la monstruosa expansin de los ingenios azucareros; ahora, los tenculos de Smurfit Kappa Cartn de Colombia S.A., los estn empujando cada vez ms arriba del monte, mientras las partes altas alrededor de los pramos son declaradas zonas protegidas, con lo cual les estn siendo progresivamente vedadas. Con cada vez menos espacio disponible para vivir, sin poder ir ni monte abajo ni monte arriba, para dnde ms puede coger el pequeo campesino? A colonizar la luna? Con esta tenaza por partida doble, gentil patrocinio de los grandes capitales y del Estado, al campesino le est quedando cada vez ms difcil subsistir y cualquier actividad en la que incurre, es declarada ilegal. Ilegal, claro, porque las leyes en Colombia estn todas hechas a la medida de los ricos. Se espera que tanto el chico como el grande cumplan con la misma normatividad, aun cuando la escala y el impacto que ambos producen sean totalmente diferentes.

El campesino de hoy en da, no es el campesino de hace un siglo atrs que solamente tumbaba monte y segua tumbando monte selva adentro o monte arriba. Es un campesino que, debido a la accin de las organizaciones campesinas y de su propia resistencia en el territorio, ha construido una relacin diferente con ste. Es un campesino que conserva y puede manejar el impacto sobre el ambiente. Dice Devia que nosotros mismos somos los que hemos cuidado los bosques, que no se quemen los pramos, mientras que las instituciones reciben la plata, dan licencias a empresas dainas y nunca vienen hasta arriba de este monte. Cuando se les pregunta qu es lo que quieren, responde con meridiana claridad: la minera debe hacerse en relacin con la agricultura, para complementar el ingreso del campesino. La gente no puede olvidarse de cultivar la tierra, porque esto da de todo y da mucho trabajo. Debe ser hecha adems por gente de la vereda, gente con arraigo, que proteja las aguas y los bosques. Que sea una minera artesanal, como la que hemos hecho de siempre y la que han hecho nuestros ancestros. Hay que construir cooperativas de campesinos y que en el pueblo consuman lo nuestro. Solamente as podremos permanecer en el territorio y conservar esto, para que no sea un hueco que deja una minera o un desierto de pinos.

Para convertir esta visin en una realidad, es que las organizaciones del municipio, entre ellas ASTRACAVA, se han decidido a impulsar la figura de la consulta popular para poder vetar la entrada de multinacionales mineras que terminaran por destruir el territorio y para que se respete la actividad sostenible de los campesinos. Tambin desde esta organizacin se ha venido impulsando la creacin de Zonas de Reserva Campesina en el departamento, y esta es una figura que podra jugar un rol importante para garantizar la permanencia de estos campesinos en el territorio. La consulta popular hoy es una herramienta clave para que el soberano ejerza su voz sin ambigedades ante este tema de crucial importancia. Es, tambin, el principal mecanismo disponible para materializar una alianza efectiva entre quienes en el campo y la ciudad pretenden crear un mundo sostenible, donde se respete la naturaleza y donde los pequeos productores puedan vivir de manera digna, conservando su autonoma. Si el gobierno logra tumbar la consulta popular, se acaba, en la prctica, el carcter de democracia participativa que en el papel caracteriza a Colombia. Pero tambin habra eliminado la ltima tabla salvavidas que tienen a su disposicin estos campesinos, hijos de esas personas que llegaron escapando de las calamidades de la guerra, buscando nuevos horizontes. Campesinos hoy colgados ante un abismo sin fondo desde un delgado hilo que los une a esa historia cclica de violencias, resistencias, despojo y esperanzas. Si no somos exitosos en esta labor de rodear, apoyar y defender a estas comunidades, habr que ingenirselas a ver cmo se llega de Sevilla a la luna.

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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