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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-09-2017

Guatemala
Cmo hacer para ir ms all de las vuvuzelas?

Marcelo Colussi
Rebelin


Nuevamente hay crisis poltica en Guatemala. Nuevamente hay gente en la plaza, y una vez ms vuelven a sonar las vuvuzelas. Pero esto es distinto a lo que aconteci en el 2015.

En aquel entonces, un factor de poder determinante en la escena poltica del pas: la Embajada de Estados Unidos, quera esa gente en la calle, pero solo con vuvuzelas y entonando el himno nacional. Eso era necesario para poder implementar ese golpe suave en que consisti la maniobra que posibilit sacar de la casa de gobierno al entonces binomio presidencial: Prez Molina y Baldetti. Hoy da el escenario es otro.

La actual crisis poltica puede entenderse como un enfrentamiento entre cpulas poltico-econmicas. Una crisis palaciega donde, una vez ms, la poblacin de a pie queda al margen. O, en todo caso, juega un papel de caja de resonancia de agendas que no le pertenecen.

Por qu se da la crisis? Obviamente no es solo una cuestin visceral de un presidente que se siente acorralado por posibles juicios que se le avecinan; eso puede contar, pero en todo caso es un elemento ms que evidencia las preocupaciones que sienten ciertos sectores, a los que representa el primer mandatario, que son su base de apoyo. Jimmy Morales, cuya figura fuera usada dos aos atrs para salir de la crisis poltica que se haba creado jugando el papel de no corrupto, tiene como grupo de apoyo (en su partido FCN-Nacin) sectores de ultra-derecha ligados a la represin durante la guerra, quienes presentan nexos con negocios no muy santos. De ah que ahora salen a relucir financiamientos turbios durante su campaa presidencial, donde la narcoactividad es protagonista.

La misin de la CICIG * * , financiada y direccionada por Washington, es la persecucin de hechos de corrupcin. Pero ah hay agenda oculta: se persiguen funcionarios de gobierno corruptos (la Lnea 1), pero nunca se tocan ni pareciera que se vayan a tocar en el futuro a los verdaderos beneficiados de la corrupcin: la Lnea 2 (empresariado que se sigue manejando en la ms completa impunidad, no tributando impuestos, pagando salarios por debajo de lo fijado por ley (los cuales ya son de miseria), desviando ros y contaminando irresponsablemente el medio ambiente, entre otras preciosidades). La CICIG, como parte del proyecto de hipercontrol que desarrolla el gobierno de Estados Unidos con los pases de Centroamrica, choca as con ciertos grupos de poder que se han venido formando en dcadas a la sombra del Estado contrainsurgente, y que siguen actuando an con mucha impunidad.

La crisis actual habla de ese enfrentamiento. Esa confrontacin llev al presidente a pedir la salida del comisionado Ivn Velsquez. La dinmica se dio de tal manera que todo pareci reducirse a la dicotoma si Velsquez se va o se queda. O: si Jimmy se va o se queda. La cuestin es ms compleja.

Ante esa dinmica, y reeditando lo sucedido en el 2015, alguna poblacin volvi a salir a la calle (mucho menos que dos aos atrs) pidiendo la renuncia del mandatario. Pero ahora el plan estadounidense no parece ser sacar de en medio al presidente (como lo fue con Prez Molina). A partir de cierta gimnasia participativa que comenz a darse desde aquellas manifestaciones, ms de alguno sinti que nuevamente la gente en la calle poda decidir los destinos del pas.

Eso es as: la gente en la calle, la poblacin movilizada, cambia el curso de la historia. Eso son las revoluciones! Pero ni en el 2015, ni mucho menos ahora, hay espacio para cambios reales. Es probable que la actual crisis termine negocindose la permanencia de ambos: Morales y Velsquez, con acuerdos por debajo de la mesa. La lucha contra la corrupcin llevada adelante por la CICIG seguir, pero siempre de la misma manera: podr haber nuevas Lneas 1, pero nunca Lneas 2. Y a la poblacin (urbana y clasemediera) no se le permitir pasar de sonar vuvuzelas. La poblacin (rural, campesina, trabajadora, indgena), cuando protesta, seguir siendo criminalizada.

Se puede ir ms all de las vuvuzelas? Es imprescindible para cambiar algo de verdad!, pero la situacin muestra que hoy no hay mayor espacio para eso: no hay izquierda organizada, el campo popular est fragmentado y los medios de comunicacin comerciales (y las iglesias neoevanglicas) tienen la iniciativa.

Pero no est todo perdido! Las movilizaciones del 2015 (con ms vuvuzelas que otra cosa) permitieron, por ejemplo, el renacer del movimiento estudiantil en la USAC, y hoy tenemos una AEU * * * depurada. Conclusin: por supuesto que se puede ir ms all de las vuvuzelas!! Es imprescindible!


Notas

* Material aparecido originalmente en Plaza Pblica el 4/9/17.

* * Comisin Internacional contra la Impunidad en Guatemala, de la ONU.

*** Asociacin de Estudiantes Universitarios de la Universidad de San Carlos, recientemente recuperada en elecciones democrticas por una lista de jvenes estudiantes progresistas, contrarios a las mafias que la haban secuestrado por dcadas.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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