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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-09-2017

El imperialismo en tiempos de Trump: fuego, furia y estrategias en disputa

Esteban Mercatante
Rebelin

A diez aos de iniciada la Gran Recesin, poco queda del triunfalismo sobre la globalizacin, que tanto benefici a una clase capitalista cada vez ms trasnacionalizada (la clase de Davos), como fin de la historia irreversible. Con Donald Trump en el poder en EE. UU. y una polarizacin poltica que no retrocede en todos los pases imperialistas, la inestabilidad e incertidumbre dan la tnica del momento. En este dossier damos cuenta de los tormentosos primeros meses de la presidencia de Trump, las contradicciones que caracterizan su programa econmico, y discutimos cules son las perspectivas abiertas por el fracaso de la gobernanza global neoliberal.


El gobierno de Trump se explica por una aguda contradiccin que caracteriza al mundo capitalista a 10 aos de iniciada la crisis mundial: el ordenamiento que tan provechoso fue para el gran capital, result ruinoso para todo el resto. Sostener su profundizacin amenazaba con poner en jaque la dominacin de clase de la burguesa.

Aunque Trump no pudo llevar a cabo las principales medidas que haba prometido, su presidencia ya ha puesto en cuestin las ilusiones de que la concertacin globalista (que nunca fue tan concertada en primer lugar) era algo irreversible.

A 7 meses, poco que mostrar

A poco ms de siete meses de haber asumido la presidencia de los EE. UU., Donald Trump muestra una administracin prcticamente paralizada. Sometido desde el da uno de su gobierno a la investigacin de sus lazos con Rusia y la intervencin de Mosc en el proceso electoral, golpeado por reveses legislativos y frenos judiciales a algunas de sus principales decisiones, hasta el momento no puede mostrar ningn logro significativo. Apenas el retiro de los EE. UU. del Tratado Transpacfico de Cooperacin Econmica (TPP, en ingls) que todava no estaba implementado, y del Acuerdo de Pars para limitar la emisin de gases de efecto invernadero, decisin esta ltima que qued relativizada por la decisin de muchos estados de la Unin y algunas de las principales ciudades del pas de comprometerse a cumplir los objetivos a los que hasta la decisin de Trump estaba comprometido el gobierno federal. A esto se le puede sumar la apertura de la renegociacin del NAFTA con Canad y Mxico, de la que lo mejor que puede esperar es que EE. UU. logre elevar el porcentaje mnimo de integracin de componentes provenientes de Norteamrica que tienen que cumplir algunas industrias, (Trump apunt especialmente contra la automotriz) y quizs incluso incorporar alguna clusula sobre porcentaje mnimo de partes que deben provenir de los EE. UU. Esto podra considerarse un resultado exitoso, pero es muy distinto a su promesa de retirarse del acuerdo comercial. La construccin del muro en la frontera con Mxico, la modificacin del plan de salud implementado por Obama (el Obamacare), el endurecimiento migratorio que solo super en parte el freno judicial, se empantanaron sin remedio, mientras que las reformas impositivas y las medidas proteccionistas no llegaron siquiera a ser planteadas.

En el ltimo mes, Trump se desprendi de Steve Bannon, idelogo de la nueva extrema derecha (derecha alternativa) y editor de Breitbart, central en la campaa electoral y quien hasta hace un tiempo era considerado un estratega central de su gabinete. Su salida, producida das despus del rechazo que gener la equiparacin que hizo el presidente de los movimientos supremacistas blancos y los antifascistas que se movilizaron para rechazarlos en Charlottesville, fue leda como un avance de los militares que ocupan lugares clave en el gobierno.

Con su capital poltico lastrado (la aprobacin de Trump ronda el 35 %, un desplome sin precedentes a tan poco tiempo de haber asumido), resulta difcil pensar en este momento que tendr posibilidad de buscar dar valores concretos al lema Amrica primero, de intencionales resonancias aislacionistas, con el que se impuso en las elecciones. Pero esta prematura crisis de Trump, y un eventual fracaso de su gobierno, no permite asegurar que se calmar el mar de fondo que lo puso en el poder en primer lugar.

El big business ante el Amrica primero

Leo Panitch y Sam Gindin analizan en La construccin del capitalismo global1, cmo el Estado norteamericano fue clave para establecer y sostener el orden mundial de posguerra, y la internacionalizacin a ritmo redoblado desde los aos 80. La reduccin de barreras para la circulacin de capital en todo el mundo y la apertura de nuevos espacios para la valorizacin, se lograron mediante una agresiva intervencin de los EE. UU. y el resto de las potencias imperialistas, apoyada en organizaciones multilaterales como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, el GATT (Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio) y la Organizacin Mundial del Comercio que lo reemplaz en 1994.

La internacionalizacin de las ltimas dcadas tuvo como novedad que produjo una estructura productiva internacionalizada.

Las empresas trasnacionales descompusieron la cadena productiva, radicando cada eslabn en aquellas locaciones donde los costos o el acceso a los mercado u otro factor lo hicieran ventajoso, dando lugar a las Cadenas Globales de Valor (CGV). Como seala Franois Chesnais, estas corporaciones desarrollaron

un espacio global integrado marcado por una complicada malla de mercados internos asegurando el flujo de productos, know-how, recursos financieros y en menor medida de personal dentro de los lmites de la corporacin [] Los mercados internos de las empresas trasnacionales se extienden por encima de los lmites nacionales y esquivan muchas regulaciones gubernamentales. Desde los aos 80 en adelante han moldeado de forma creciente el patrn del comercio exterior2.

Para darse una idea del peso alcanzado por el entramado del capital trasnacionalizado en la economa mundial, la UNCTAD estima que el 80 % del comercio est vinculado a las redes establecidas por este, ya sea por el comercio intrafirma u otras formas de vinculacin con subsidiarias.

Pero el proceso excede a las CGV. La concentracin y centralizacin del capital, que se lleva a cabo cada vez ms en el plano global y en la cual la globalizacin de las finanzas jug un rol clave, produjo vinculaciones corporativas de una complejidad sin precedentes. Un estudio identific 1.318 firmas trasnacionales con participaciones accionarias cruzadas, que llegaban a ser propietarias colectivamente de las mayores firmas largamente establecidas en el mercado burstil, representando nada menos que un 60 % de los ingresos globales3. Dentro de estas, un grupo mucho ms reducido, de 147 firmas, controla el 40 % de la riqueza dentro de la red. Esto da cuenta de un elevado grado de la concentracin de la riqueza global, y tambin de la magnitud en que el grupo ms poderoso de corporaciones se aduea de la riqueza planetaria. Este capital tiene su origen mayoritariamente en los pases imperialistas4 aunque incorpora de forma asociada y mayormente subordinada a sectores del capital de las economas emergentes. Pero la circulacin y valorizacin del mismo se desarrolla en el plano global, y buena parte de los frutos de la misma terminan en plazas offshore.

El big business estadounidense, que forma parte de este entramado transnacionalizado, sali prcticamente ileso de la crisis (a fuerza de salvatajes pblicos y de descargar los costos sobre los trabajadores y sectores populares) y retom desde entonces el accionar rapaz que le permiti un astronmico crecimiento en la proporcin de riqueza que se apropia5. En su mirada, as como en la del entramado de CEO, intelectuales y polticos que conforman la elite globalizada que circula por el Foro de Davos, las cumbres del G20, y las reuniones del FMI, BM, la nica alternativa posible es continuar como hasta ahora. Su agenda para el mundo apuntaba a una nueva ronda de tratados comerciales cada vez ms ambiciosos en la garanta de los derechos del capital trasnacional, como los TPP (Acuerdo Transpacfico) y TTIP (Acuerdo de Comercio e Inversin Transatlntico).

La poltica econmica de Trump, ms all de las contradicciones y falta de articulacin que la caracterizan hasta hoy6, choca de frente en varios aspectos con las aspiraciones de estas corporaciones. Es el caso de su retiro de los grandes acuerdos comerciales, y la idea de un impuesto transfronterizo que Trump debi archivar por falta de apoyo legislativo; este ltimo solo podra recibir algn apoyo en tanto se limite su alcance a los productos finales vendidos en territorio estadounidense. S son bienvenidas las promesas de recortes impositivos para los capitales que regresen al pas y el relajamiento de algunas reglamentaciones de proteccin ambiental, lo mismo que la intencin de realizar amplios planes de infraestructura. Con pragmatismo, el sector corporativo respondi a esta agenda de beneficios de corto plazo, lo que mostr en un rally alcista de las acciones desde que asumi Trump, aunque el empantanamiento de la administracin genera cada vez ms dudas sobre la posibilidad de que algo de esto se concrete.

La grieta

La Gran Recesin profundiz la regresin social que acompa desde los inicios a la reestructuracin de los aos 80, la cual desde el comienzo apuntaba a elevar la rentabilidad a costa del salario y las condiciones de trabajo7. Con la crisis, se profundiz el deterioro en el empleo que se vena registrando ya desde antes. Mientras que el 60 % de los empleos destruidos durante 2008-09 en los EE. UU. eran de salario medio, el 58 % de los creados desde entonces han sido de salario bajo. En 2016, nada menos que el 25,7 % de los ocupados lo estaban en trabajos por los que perciban ingresos inferiores a la lnea de pobreza. En los marcos de una economa anmica, este deterioro promete continuar. Despus de haber tenido la mayor cada desde la crisis del 30, la economa norteamericana muestra desde mediados de 2009 la recuperacin ms dbil desde la posguerra. La tasa de crecimiento promedio se ubica apenas por encima del 2 % hasta 2016. No sorprende que se haya disparado, entre los economistas mainstream, el debate sobre el estancamiento secular8.

Mientras tanto, la deuda corporativa alcanz niveles histricos rcord del 45,3 % del PBI, superando el nivel alcanzado en momentos previos a las dos ltimas recesiones; en trminos absolutos, la deuda de 8,6 billones es un 30 % mayor al nivel que tena en septiembre de 2008. Sin saneamiento de la deuda y en un contexto donde la rentabilidad no recuper los niveles previos a la crisis, la inversin seguir dbil y continuar la tendencia al crecimiento anmico9.

Que el rechazo al proyecto globalista no se limita a los trabajadores o sectores populares ms golpeados lo mostr el hecho de que Trump logr su ventaja de votos en sectores de ingresos ms altos. De acuerdo a Tristan Hughes, en base a la informacin disponible de las encuestas de boca de urna, Trump realiz una eleccin pobre en los sectores cuyos ingresos son menores a 50 mil dlares al ao, es decir la mitad ms pobre del electorado, donde Clinton le gan por 11 %. En los que ganan ms de esa cifra al ao, Trump gan por 4 %; en comparacin, Obama y McCain haban sacado igual proporcin en la eleccin de 2008. Tomando el ejemplo de dos distritos de elevados ingresos, Suffolk County y Putnam County, en los que se impuso Trump, Hughes los contrasta con Manhattan, reducto de la clase sper gerencial, las altas finanzas y las casas matrices de las empresas trasnacionales, donde Clinton recibi un apoyo de 86 % contra 10 % de Trump10. El autor hipotetiza que

Se trata de americanos blancos molestos porque otros americanos ya no trabajan para ellos, americanos cuya riqueza, estatus y poder han sido ostensiblemente atacados y erosionados en las ltimas dcadas. Y los quieren de vuelta con la ayuda de Donald Trump.

El rechazo creciente a la globalizacin y la elite econmica y poltica que viene implementando hace dcadas las polticas que la sostienen, es algo que observan con preocupacin creciente varios lcidos analistas que vienen hace tiempo bregando por algunas reformas que preserven lo esencial de las conquistas que tuvo la clase capitalista en las ltimas dcadas, pero mitigando algunos de sus peores efectos en trminos de desigualdad. Es es caso de Lawrence Summers, Martin Wolff, e incluso Paul Krugman11. Pero la falta de siquiera un mnimo atisbo de cambio desde la crisis, aliment la polarizacin poltica que explica la llegada Trump al poder y los rasgos de su gobierno.

Este representa una respuesta reaccionaria ante la crisis, que hace eje en el ataque a los inmigrantes (lo que significa un golpe contra buena parte de la clase trabajadora en los EE. UU.) y amenaza entre otras cosas varios derechos laborales y regulaciones ambientales en aras de atraer inversiones y recuperar el trabajo de los norteamericanos. Adems de haber habilitado una presencia sin precedentes de sectores de extrema derecha en su gabinete nacional durante los primeros meses, su administracin adquiri desde el primer momento rasgos que permiten definirlo como bonapartista, aunque cada da ms dbil. Esto ltimo se manifiesta en la nutrida presencia militar en su gobierno, y se materializ en la propuesta de un fuerte incremento del presupuesto militar para llevarlo a 695.500 millones de dlares en 2018, lo que equivale a 4 veces el presupuesto total militar de China.

El (des)concierto de las naciones

En el seno de la administracin estadounidense se est librando una puja por el ordenamiento econmico y los cursos de accin geopoltica. En este ltimo plano, el eje de conflicto pasa por la relacin con Rusia. Trump apuntaba a un acercamiento, al contrario de Clinton, que pretenda profundizar el hostigamiento hacia Mosc; el objetivo del magnate era liberar las manos para concentrarse en China. Pero el estallido del Rusiagate (la investigacin sobre la colusin de Trump y el gobierno ruso para influir en las elecciones), que fue el pretexto para la decisin del congreso norteamericano del pasado 25 de julio de imponer nuevas sanciones a Rusia incluyendo adems una clusula que impide al presidente aplicar modificaciones a las mismas, muestra la decisin del establishment de los republicanos y demcratas de mantener el curso de choque con Putin.

Despus de la salida de Steve Bannon, y de la decisin de Trump de continuar la guerra de Obama (y de Bush) en Afganistn, aumentaron las expectativas de los sectores que aspiran a que el gobierno de Trump pueda encarrilarse hacia la normalidad. Est por verse.

Una cosa es segura: la presidencia de Trump, an sin mayores resultados concretos hasta el momento, cobra una gran significacin por haber colocado en el centro de poder del Estado norteamericano a una figura que se mueve entre la prescindencia y el rechazo a las instituciones que aseguran las condiciones para la circulacin del capital a nivel mundial. El efecto corrosivo de la crisis iniciada en 2007 llev a que al frente del poder ejecutivo del Estado responsable de asegurar el funcionamiento de la arquitectura del orden global est alguien que promete subvertirlo en bsqueda de hacer Amrica grande de vuelta. An enfrentando el rechazo de la burguesa norteamericana ms trasnacionalizada ante algunas de las polticas que Trump prometi y hasta ahora no pudo implementar, y con fuertes figuras de la administracin presionando para que no se salga del redil, como presidente de la principal potencia del mundo cuenta con capacidad suficiente para generar ruido en las relaciones internacionales.

Esta posibilidad se potencia porque el fenmeno de polarizacin que lo puso en el poder no se agota en los EE. UU., sino que se replica tambin del otro lado del Atlntico. El triunfo de Emmanuel Macron sobre Marine Le Pen en las elecciones presidenciales de Francia est lejos de haber sepultado el ascenso del nacionalismo en Europa, y a pocos meses de haber asumido el presidente francs est sumido en una impopularidad mayor que la del expresidente Hollande. A falta de mejores respuestas de la clase dominante para lidiar con la crisis, el nacionalismo y autoritarismo inflamado puede ser la receta envenenada para hacer frente a la crisis de legitimidad que golpe duramente a los exponentes polticos del extremo centro, es decir los que desde partidos de centro derecha o socialdemcratas aseguraron la aplicacin de las polticas del consenso neoliberal, y prevenir que esta crisis tenga una salida por izquierda que cuestione al orden social capitalista.

Para los sectores capitalistas trasnacionalizados, el precio a pagar hoy para preservar sus prerrogativas sociales amasadas en dcadas de ofensiva contra los sectores populares es acomodarse a este ascenso al poder de estas fuerzas que amenazan dinamitar el orden del que tanto se han beneficiado. Para las clases trabajadoras de todo el mundo, nada progresivo puede venir ni del internacionalismo de la gran burguesa que apunta a profundizar el neoliberalismo, ni de nacionalismos que solo apuntan a dividir a los trabajadores del mundo con su xenofobia y atacar a las organizaciones obreras y las libertades democrticas.

Notas:

  1. Para una discusin sobre este libro ver Esteban Mercatante, El capitalismo global como construccin imperial, IdZ 27, y el debate con los autores en Bases y lmites del podero norteamericano, IdZ 35.
  2. Finance Capital Today, Leiden, Brill, 2016, p. 140.
  3. Stefania Vitali y Stefano Battiston, The Community Structure of the Global Corporate Network, Plos One 9 (8), agosto 2014.
  4. A modo de indicador, de las 500 ms grandes empresas del mundo que integraron en 2017 el ranking de Fortune 500, dos tercios estn radicadas en los EE. UU., Japn y la Unin Europea. Considerando que otras 109 fueron de origen chino (en gran medida empresas de propiedad estatal o mixta), se puede observar la reducida proporcin que tienen el resto de los pases dentro de este ranking.
  5. De acuerdo con Emmanuel Saez y Gabriel Zucman, el 0,1 % de los ms ricos pas de apropiarse del 10 % del ingreso en la dcada de 1960, a llevarse ms del 20 % al momento de la crisis de Lehman. En comparacin, el 1 % ms rico se lleva 22 %, lo cual da cuenta de la hiperconcentracin. Wealth Inequality in the US since 1913: Evidence from Capitalized Income Tax Data, NBER Working Paper 20625, Cambridge, 2014.
  6. Sobre las contradicciones del programa econmico nacionalista de Trump, ver el artculo de Paula Bach en esta revista.
  7. Como hemos analizado en Una carrera hacia el abismo, IdZ 30. Si en 1970 la participacin asalariada en el ingreso era en los EE. UU. De 71,98 %, en 1990 haba cado a 67,82 %, y para 2010 era de 63,69 %.
  8. Paula Bach, Para una crtica de la tesis burguesa del estancamiento secular, IdZ 24.
  9. Michael Roberts, Picking up?, thenextrecession.wordpress.com, 17/8/17.
  10. What Is Trump Country?, Jacobin, 21/8/17.
  11. Nikki Saval, Globalisation: the rise and fall of an idea that swept the world, The Guardian,

14/7/17. Ver tambin Paula Bach, La furia populista que conmueve al mainstream, La izquierda diario, 29/7/16.

Publicado originalmente en La Izquierda Diario -Nmero 40, agosto-septiembre 2017.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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