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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-09-2017

Machismo doble
Machismo antimachista

Miguel Lorente Acosta
www.miguelorenteautopsia.wordpress.com

Respuesta al artculo del pasado domingo 10-9-17, El Pas Semanal que public Javier Maras titulado Feminismo antifeminista



El domingo 10-9-17, El Pas Semanal public un artculo de Javier Maras titulado Feminismo antifeminista, en el que muestra su enorme preocupacin por las dificultades que tiene el feminismo para avanzar en la sociedad, y cuestiona por ello, paradjicamente, al propio feminismo y a muchas feministas, no al machismo ni a los machistas, cuyos planteamientos defiende y justifica cuando tiene ocasin.

Y por si no quedara clara su intencin, lo hace en un terreno caracterizado por su compromiso con la Igualdad y la bsqueda de oportunidades para hombres y mujeres: el deporte. El argumento no es nuevo, y lo que cuestiona son dos decisiones tomadas sobre la imagen de las mujeres que proyecta la competicin, y lo hace a partir de la terica libertad que tienen a la hora de elegir y decidir lo que ellas quieran. No estara mal que leyera el libro de la profesora Ana de Miguel, Neoliberalismo sexual, sobre el mito de la libre eleccin; mientras tanto continuar con mi exposicin.

Uno de los dos ejemplos que toma es el de las azafatas de La Vuelta, despus de que la organizacin haya decidido cambiar el protocolo y sus funciones. Para l, las azafatas en el ciclismo, e imagino que las animadoras en el baloncesto, las parageras en el motociclismo, las recogepelotas en el open de tenis de Madrid son mujeres que deciden libremente hacer estas funciones tan trascendentes para esos deportes, que adems no pueden hacer los hombres ni tampoco mujeres que no resulten sexis ni atractivas, por lo visto debe haber un extrao circuito cerebral que lleva a que las no cumplen ese canon esttico no tengan capacidad para tomar ese tipo de decisiones, algo que no deja de ser curioso. La situacin viene a ser similar a lo que ocurre con muchos trabajadores, que tambin eligen libremente firmar contratos de unas pocas horas por 400 , y luego trabajar ms de 10 horas cada da, o de aquellas otras mujeres que afirman lo de mi marido me pega lo normal. Para l, en ningn caso, ni en el de las azafatas ni en el de los trabajadores, el contexto y las circunstancias, cada uno con sus elementos y motivos, influye en ese tipo de decisiones.

Algo similar a lo ocurrido en el segundo ejemplo que utiliza Javier Maras. En l cuestiona la decisin de la Asociacin Profesional de Mujeres Golfistas (LPGA), por establecer un cdigo de vestimenta para sus jugadoras. No comenta nada el autor de la presin de las marcas comerciales sobre algunas jugadoras, curiosamente slo aquellas que dan la talla, para que vistan ropa sexi y acten como maniqus andantes por la hierba con sus prendas sin que les importe su juego, algo que s preocupa a la Asociacin de Golfistas, como no poda ser de otro modo. Parece que para Javier Maras la libertad pasa porque las mujeres hagan aquello que, oh casualidad!, los hombres quieren que hagan. Y cita a la jugadora Paige Spiranac como precipitante de esta decisin, dada la envidia que levanta ante otras jugadoras por lo que gana y por lo famosa que es debido a su fsico. Da la sensacin que hablar de juego en el golf femenino no importa y, en cambio, s que la atencin se centre en las curvas de las jugadoras ensalzadas por la ropa de temporada que las marcas comerciales presentan para vender ms, no para que jueguen mejor. Quizs proponga que en lugar de entrenar el drive o el approach lo que tienen que hacer es subir la falda o bajar el escote, seguro que algunas ganan ms y son ms famosas. Y si terminan el hoyo 18 con un estriptis, ms an.

Imagino que tampoco ha ledo la entrevista en la que la propia Paige Spiranac se derrumba por el ciberacoso machista que sufre Eso no tiene importancia, verdad?.

Coincido con Javier Maras en que el cdigo de vestimenta y las multas no son la solucin. La solucin pasa por apartar las referencias del machismo a la hora de determinar la realidad. Pues es esa normalidad del machismo la que lleva a la cosificacin de las mujeres, tanto de forma individual como en grupo, y a partir de ella a que muchos hombres desarrollen conductas violentas en sus diferentes formas: acoso, abuso, violencia sexual, violencia en la pareja En todos estos casos la violencia se produce despus de un proceso que los anglosajones denominan deshumanizacin del objeto de la violencia, y que aqu se conoce como cosificacin. La conclusin es sencilla, cuanto ms cosificadas estn las mujeres en la sociedad, ms fcil resulta que los hombres que lo decidan libremente inicien su conducta violenta contra ellas.

La libertad que ha conseguido el feminismo a lo largo de la historia se traduce en capacidad de elegir, puesto que sin esa posibilidad para la eleccin la libertad se queda en el enunciado. Por eso es importante que no se confunda la libertad que tienen hoy las mujeres para decidir vestir y comportarse como quieran, con una obligada adaptacin a los espacios y formas que impone el machismo para seguir reforzando la imagen tradicional de las mujeres.

Comparar, como hace Maras con insistencia, los planteamientos feministas con las posiciones religiosas del catolicismo y del islam demuestra algo ms que desconocimiento, y pasa a ser un ataque directo al feminismo que l pretende defender y a las feministas que lo hacen verdad cada da. Y todo ello basado slo en el relato de los hechos comentados, sin analizar su significado. A ver si resulta ahora que apoyar la sexualizacin de algunas jugadoras en el golf y besar a las azafatas al final de cada etapa es el verdadero progresismo.

Seguro que no habra dicho nada si la LPGA hubiera prohibido jugar a alguna golfista con velo o hijab, como tampoco dijo nada cuando el rector de la Universidad Libre de Bruselas sugiri a las estudiantes llevar vestido o falda y un escote bonito en la ceremonia de graduacin.

La libertad sin Igualdad slo permite que el machismo se mueva de forma libre por su territorio. La Igualdad no busca un retroceso, sino romper con las referencias del machismo que llevan a interpretar la realidad y darle significado segn le interese.

Hoy hay un machismo revestido de aparente antimachismo. Ese machismo antimachista es el posmachismo, su nueva estrategia para generar confusin y que todo siga igual, como siempre.


Fuente: https://miguelorenteautopsia.wordpress.com/2017/09/10/machismo-antimachista/



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