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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-09-2017

El papel del periodismo de encubrimiento en la guerra contra Venezuela

Marcos Roitman Rosenmann
Le Monde Diplomatique


La informacin no mata, pero es un arma terriblemente eficaz. Bien utilizada puede desarmar a todo un ejrcito. Durante la guerra de Vietnam, los enviados especiales fueron relatando los horrores, los cuerpos destrozados, las aldeas bombardeadas con Napalm y gas naranja. La televisin, el cine y la prensa escrita se convirtieron en parte del "fuego amigo", provocando un efecto boomerang. "Los ciudadanos descubrieron a un ejrcito cruel e injusto. Vieron soldados realizar ejecuciones masivas a civiles, torturar prisioneros, bombardear aldeas y utilizar armas y defoliantes qumicos contra la poblacin vietnamita. En buena medida debido a la televisin, el pas no estuvo ya detrs de sus soldados. La guerra se perdi militar y psicolgicamente. La nocin de 'trasparencia' entr en crisis. (...) El pentgono y la OTAN aprovecharon las enseanzas. Aunque los militares no culparon nicamente a los medios de comunicacin de la derrota en el sudeste asitico, quedaron convencidos de la necesidad de canalizar y controlar a la prensa y mantenerla apartada de las operaciones blicas".1 Nunca ms periodistas independientes, apegados a su trabajo, dispuestos a ser un canal de mediacin entre el acontecimiento, el ciudadano y el lector. Surge una nueva definicin de informacin. El periodista se trasforma, acude a relatar espectculo. Para l, ya no hay causas. No hay actores. No hay contexto. No hay memoria. No existe la historia.2 Solo puede existir una verdad: "la verdad oficial".

Al tiempo que se fabrica la "verdad oficial", la guerra psicolgica gana protagonismo. Los medios de comunicacin pasan a cubrir el aspecto ms "mundano" de la guerra. Son el vehculo de trasmisin ideolgica de los valores dominantes y hegemnicos. Mutan en dispositivos para la disuasin. Las noticias y los hechos se recrean mediante tcnicas de propaganda y publicidad ad-hoc. Se inventan informes, datos, se manipula y se miente deliberadamente para distorsionar la realidad y presentar un cuadro acorde a las necesidades militares.

En los escenarios de guerra no se puede permitir ningn desliz. Es necesario anular al enemigo en el terreno ms importante: la mente. "El ser humano es considerado el fin prioritario en una guerra poltica. Concebido como un objetivo militar, el punto ms crtico del ser humano es su mente. Cuando su mente es alcanzada, el 'animal poltico' ha sido derrotado sin que necesariamente haya recibido un proyectil. El objetivo es la mente de la poblacin civil, de toda la poblacin" Slo a posteriori, es posible descubrir cmo se manipul la opinin pblica, cual fue el papel desempeado por los servicios secretos, las organizaciones internacionales, as como la contaminacin de las fuentes, el rol de las agencias y medios de comunicacin para crear un estado de nimo propicio a una guerra, invasin o bloqueo econmico. Todos los dispositivos del poder, son mecanismos de trasmisin de mensajes sesgados, prejuicios, smbolos y sentimientos compartidos por la mass-media para recrear una imagen del enemigo y la necesidad de combatirlo.

El periodismo de guerra est inmerso en esta batalla psicolgica. Una vez definido el enemigo, el aparato propagandstico se vuelca en construir una barrera preventiva que anule cualquier informacin en sentido contrario. Desacreditar, enturbiar y sobre todo conseguir el apoyo de la poblacin a sus planes se convierte en prioritario. Sumisin y domesticacin.

Hoy, se ha decidido que Venezuela es un objetivo militar estratgico para occidente. Una guerra entre el bien y el mal. Democracia versus dictadura. Tambin por los recursos naturales. Para hacerlo creble, es obligado presentar dos bandos en guerra, dos maneras de entender el mundo. Dbiles y fuertes. Un Estado opresor y una sociedad que lucha por su liberacin. Comunismo versus libertad. Desobediencia civil, contra represin. Indefensos ciudadanos contra el poder omnmodo del totalitarismo. En esta guerra, todo vale. Hasta el Vaticano se decanta. La iglesia se siente amenazada, y apoya a un bando, a los responsables de la violencia callejera, pero comprometidos con Dios, la familia y la moral catlica. Los considerados oprimidos. Primero, los obispos y la curia venezolana toma partido, es parte de un bando, se siente perseguida, hostigada por las fuerzas "chavistas". No aporta datos, pero se escuda en su palabra. Excusa suficiente para que El Papa Francisco se manifieste. Ya no tiene una posicin equidistante, se quita la careta. La oposicin es su bando. La misma que ha quemado, baleado a trabajadores, mujeres y nios. El guin es similar a lo ocurrido con la iglesia en Chile durante el gobierno de Salvador Allende en 1973, apoyo el golpe cvico-militar. Luego vendran las lgrimas y los arrepentimientos. Era tarde, miles de ciudadanos haban sido detenidos, torturados y asesinados. El argumento es recurrente, la fe en peligro, la amenaza a los catlicos, la libertad de culto, y el sacrilegio.

El periodismo y los medios de informacin pertenecientes al establishment del bloque occidental, han tomado una decisin, retrotraer a Venezuela a los tiempos del neoliberalismo, la economa de mercado, y el pacto inter-oligrquico. Sin excepcin, desde esta trinchera fundamentalista, alteran hechos, crean acontecimientos y fomentan el odio hacia el pueblo venezolano contrario a dichas posiciones y que solo quiere vivir en paz. La ltima eleccin a la Asamblea Nacional Constituyente, lo demuestra. La declaran ilegal y un fraude de ley. No aportan argumentos, se parapetan en la violencia, el sabotaje y la sedicin golpista. Se consideran vctimas de la opresin y la prensa as los presenta al mundo, invisibilizando que ms de ocho millones de venezolanos acudieron a votar, pero eso no es noticia. El hecho se oscurece bajo la acusacin de fraude. En contrapartida, y como acto democrtico dan publicidad y consideran un xito la convocatoria de plesbicito del 16 de julio, de la Mesa de Oposicin democrtica (MUD), donde los datos fueron falseados, las estadsticas del censo no cuadran con los votos emitidos, los lugares de votacin no se atienen a la legalidad y para ms inri, se queman las actas de votacin, haciendo imposible una verificacin de resultados. Todo lo anterior fue documentado extensamente, pero la prensa mundial califica dicho acontecimiento como expresin democrtica del pueblo venezolano. Extraa manera de informar. 3

Mientras el proceso electoral para la Asamblea Constituyente es verificable, la oposicin se dedica a quemar urnas, poner barricadas, impedir el acceso a votar, amenazar a quienes lo hacen, lanzar cocteles molotov contras las fuerzas armadas y la polica Vaya dictadura ms extraa! La oposicin campa a sus anchas, desconoce el poder ejecutivo, amenaza a sus adversarios, los quema, impide ejercer derechos, usa la fuerza, manda a sus militantes a destruir edificios pblicos, sabotear las elecciones, poner barricadas, entre vtores de la prensa mundial. El mundo al revs. Tal vez por este motivo, sus representantes son admiradores de Francisco Franco, Augusto Pinochet, y se sienten cmodos con el discurso neonazi y fascista. Para los incrdulos, Lilian Tintori, abanderada del antichavismo y compaera sentimental de Leopoldo Lpez, declaro: "los opositores venezolanos es normal que vitoreen a Francisco Franco, si viviera nos apoyara, como Rajoy", y el ex alcalde de Caracas, Ledesma, detenido por sedicin y llamar al golpe de Estado, espet: "Augusto Pinochet era una demcrata al servicio de su pueblo".

El control, es total. Cuando se declar la guerra contra el gobierno constitucional y legtimo de Venezuela, se patrocina la estrategia del miedo y el terror. As, es posible usar adjetivos como: "asesino", "corrupto", "dictatorial", para referirse al gobierno y sus funcionarios. Todo, aderezado con declaraciones tendientes a desacreditar y negar la legitimidad del Estado, a fin de declarar la "guerra a muerte al chavismo". Podramos seguir esta poltica que invisibiliza la ideologa de los llamados "demcratas venezolanos". La lista se hara interminable.

Sus aliados en el exterior comparten tales afirmaciones desde el silencio cmplice, y se suman a la guerra, dando cobijo, financiando a todo aquel que les apoye. Mientras tanto, cuando urge una voz discrepante en sus filas, la atacan y desacreditan. Ha sido el caso del Alcalde de Valladolid y portavoz parlamentario del PSOE, scar Puente. En entrevista a los medios de comunicacin subray: "que la crisis por la que pasa Venezuela es responsabilidad colectiva" apostillando que en Espaa los medios de comunicacin sobredimensionan el problema, "portada tras portada". No pasaron minutos, toda la prensa y los dirigentes polticos lo insultaron. La Vicesecretaria General del PSOE, Adriana Lastra, a la par se disculp con la oposicin venezolana y destac su compromiso con la MUD. Sin olvidar la editorial de El Pas, donde se le insulta y llama a guardar silencio en cuanto a la cobertura informativa sobre Venezuela.

Los principales peridicos del Estado espaol, secundan el golpismo en Venezuela, se unen a la guerra con editoriales incendiarias y mal intencionados. Los enviados especiales un da s y otro tambin, mienten, manipulan y desinforman. En ese momento dejaron de ser periodistas, para ser tteres del poder. Hoy sus homlogos, renuncian a la profesin y se trasforman en soldados de una guerra. Antonio Cao, en El Pas, Francisco Maruhenda en la Razn, Francisco Rosell en El Mundo, Bieito Rubido en ABC o Marius Carol en La Vanguardia, por citar los destacados, cumplen rdenes aunque ello suponga abandonar los principios deontolgicos para mentir. Se reconocen en el insulto, la descalificacin y los exabruptos. No informan, son parte de las radioemisoras, televisiones pblicas, privadas y por cable que se dan a la tarea diaria de mentir, bajo el manto de la una falsa objetividad. Es una guerra declarada contra el pueblo de Venezuela.4

No es primera vez que asistimos a un teatro de operaciones donde el control de la informacin conlleva manipular la realidad hasta hacerla irreconocible, forjando una mentira para subir la moral de los combatientes, aunque el resultado sea la derrota. Hitler no dejo de arengar a sus generales, mintiendo y distorsionando los hechos. Estados Unidos hizo lo mismo en la guerra de Irak y hoy se repite en diferentes escenarios. Venezuela no es diferente. Sin embargo, esta guerra impuesta, ha sido rechazada e impugnada en las urnas por el pueblo venezolano. Pero an as, la oposicin no recular, llevar esta guerra espuria hasta sus ltimas consecuencias. Occidente lo tiene claro, el proyecto bolivariano debe ser reducirlo a cenizas y sus militantes aniquilados. Las declaraciones de Donald Trump, sealando que no "descarta una intervencin militar" dan fe de sus planes. Sin embargo, estas manifestaciones han puesto en entredicho el carcter democrtico, si alguna vez lo fue, de la oposicin venezolana. Hoy se fragmenta, no sabe hacia dnde ir. Ha fracasado, dejando una estela de muerte, asesinatos, golpes fallidos o asaltos a cuarteles por mercenarios, el ltimo, el cometido contra la 41 brigada blindada, en el Estado de Carabobo, el 6 de agosto. As, la oposicin ha ido de derrota en derrota, de fracaso en fracaso. Ojal, abandone la sedicin y la violencia, acepte dialogar, la mano est tendida, slo hace falta ser demcrata. Lo ser la oposicin venezolana? Ese es el dilema.

Nuestra fuente: Le Monde Diplomatique, septiembre de 2017.

1Fazio, Carlos: Terrorismo meditico. La construccin social del miedo en Mxico. Editorial DEBATE, Mxico. 2013. Pg. 26.

2Vase: Ramonet, Ignacio: "La guerra en los medios" Revista Papeles, N 62, 1997.

3Para la informacin del plesbicito puede consultarse: La Jornada de Mxico; Pgina 12 de Argentina; o las pginas web: Resumen Latinoamericano, Rebelin.org, Red Voltaire, entre otros medios de comunicacin.

4Como ejemplo sirva el libro publicado y financiado por los servicios de inteligencia de Mxico en colaboracin con Le Monde y El Pas para desacreditar al EZLN en 1994. Bertrand de la Grande y Maite Rico: Marcos, la genial impostura. Una sarta de mentiras para favorecer una accin punitiva de las fuerzas armadas en Chiapas al vincular al EZLN con grupos terroristas internacionales.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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