Portada :: Espaa :: Crisis poltica en Catalua
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-10-2017

Una democracia fallida

Juan Garca Ballesteros
Rebelin


Es esto que estamos viviendo-padeciendo en Espaa una democracia real? Existe en nuestro pas un estado de derecho en el que su Gobierno se proponga eficazmente mejorar la vida de sus ciudadanos? Indudablemente no.

Lo que est ocurriendo en los ltimos siete aos, con el PP en el poder, es un enorme retroceso en los derechos fundamentales (reunin, manifestacin, expresin, laborales-sociales,), una prdida irreparable en el estado del bienestar (en educacin, salud, vivienda, salarios, pensiones, dependencia, etc.) y una violacin continuada de los Derechos Humanos.

Aunque ha sido elegido democrticamente, este Rgimen (antes con mayora absoluta y ahora con la muleta de Cs y el apoyo en temas fundamentales del PSOE) se ha erigido en el defensor de las lites econmicos (para eso lo han aupado grandes empresas y ricos-), ha pisoteado la separacin de poderes, ha incumplido sistemticamente muchos de los artculos de nuestra Constitucin (9-2, 10, 15, 20-1a-2-3, 21,23-1, 31-1, 35-1, 37-1, 41, 47, 49, 50), ha reforzado el nacional-catolicismo y ha legislado contra su propio pueblo, como lo demuestra el alto nivel de paro, los miles de desahucios, los ms de dos millones de familias sin ningn ingreso o los casi trece millones de personas que se encuentran en el umbral de la pobreza (exclusin social). Todo lo expuesto responde realmente a un sistema social y democrtico de derecho? Indudablemente no.

El ocaso de la dictadura se despidi con el asesinato por las fuerzas policiales en Mlaga del militante comunista Manuel J. Garca Caparrs (1977), participante en una manifestacin que reivindicaba la Autonoma para Andaluca. Nunca se conden al culpable. Al permanecer en activo todo el aparato franquista (poltico, econmico, policial y legislativo) despus de esta fraudulenta Transicin, su poder ha estado presente en los aos de esta falsa democracia. Su heredero poltico, el PP, sin ocultarlo, ha seguido ligado al antiguo rgimen dictatorial y a lo largo de sus legislaturas siempre ha demostrado su adhesin y compromiso con los ms allegados descendientes, sean asociaciones o grupsculos fascistas.

Las venas franquistas del PP irradian toda su gobernanza, desde su negativa a condenar la dictadura, su poltica represiva (Ley Mordaza), su permisividad con las manifestaciones de la extrema derecha, su rechazo a recuperar los restos de miles de muertos enterrados en las cunetas, hasta el hundimiento en la miseria de millones de ciudadanos (jvenes sin futuro) que se encuentra en unas deplorables condiciones de vida.

La historia nos ha mostrado como Catalua (tambin el Pas Vasco) lleva muchos aos exigiendo una amplia autonoma y un Gobierno que asuma las mximas capacidades sobre los servicios y competencias pblicas.

El enfrentamiento de Catalua con el PP viene de largo. En 2006, un nuevo Estatuto de Autonoma fue aprobado por el Parlamento, el pueblo cataln en referndum, el Congreso y el Senado. El PP no slo propuso un referndum y pidi firmas para anularlo, sino que present un recurso del texto ante el Tribunal Constitucional que despus de muchas discusiones, recusaciones y modificaciones profundas del texto original, se aprob y entr en vigor.

En estos ltimos aos, el Gobierno Autnomo de Catalua ha pedido continuamente una interlocucin para mejorar su Estatuto. El referndum, no reconocido por el Gobierno, en Noviembre de 2014 ya plante la propuesta de independencia que gan por amplia mayora. Mientras que el Parlamento y una parte importante de la sociedad catalana pedan poder decidir sobre su futuro, el Gobierno del seor Rajoy estaba desaparecido. Los dirigentes del PP saban que, desaparecida ETA y que sus alusiones a la dictadura venezolana no ya no eran crebles, haba que buscar un enfrentamiento externo para retirar de la circulacin en los medios de desinformacin tanta podredumbre, tanta corrupcin, tanto escndalo que salpicaba a su partido diariamente. Lo encontr. Se cruz de brazos, meti la cabeza bajo el ala y dej que la situacin en Catalua avanzara hacia la convocatoria de un referndum unilateral para el 1 de Octubre. Convirti a Catalua en moneda de cambio de sus fechoras y promovi el enfrentamiento entre la Autonoma y el resto de Espaa. El cctel explosivo estaba servido. Acusan al Gobierno cataln de romper a Espaa, de arruinar su economa, de no respetar la Constitucin, de dividir a la ciudadana, tratando de imponer un independentismo que no acepta la mitad de la poblacin.

No podemos olvidar que CiU nunca ha sido independentista. De hecho ha sido el bastn de apoyo para la eleccin tanto de Felipe Gonzlez como de Jos M Aznar. El aluvin de acusaciones que tuvieron que soportar por el caso Pujol (dinero en Andorra) y la corrupcin con la mordida del 3 % de los contratos pblicos que implicaba a todo el partido oblig a cambiar de nombre (PdeCAT) y a buscar, como el PP, una situacin de enfrentamiento con el estado central, sabiendo que no habra respuesta alguna del Gobierno de Rajoy a sus demandas. En un abrir y cerrar de ojos, el PdeCAT se hace independentista y se apoya en otros partidos (ERC y CUP) para generar una situacin que no era demandada por la inmensa mayora de la poblacin que s deseaba un referndum pactado y con garanta. Poco les ha preocupado a los independentistas lo que desean y quieren para su nacin ese amplio porcentaje, la mitad, de los catalanes que quieren permanecer dentro de una Espaa plurinacional en un nuevo marco autonmico o en un estado federal.

Desde que el Govern de la Generalitat anunci la convocatoria del referndum para el 1-0, el Gobierno del Seor Rajoy ha atacado con dureza las instituciones democrticas catalanas, limitando sus competencias en materia econmica, anulando las posibilidades de comunicacin social y azuzando a la justicia, que ha cumplido con lo exigido, para parar el proceso, llamar a declarar a polticos implicados y anunciar fuertes sanciones econmicas y penales a los que participen en el referndum.

Aunque no estoy de acuerdo con la independencia de ninguna Comunidad Autnoma (creo firmemente en un estado federal), s pienso que todos los pueblos (naciones) tiene derecho a decidir su futuro mediante una votacin democrtica, legal y acordada.

Las continuas declaraciones del Sr. Rajoy sobre no habr referndum, no habr votacin ha encrespado los nimos y la voluntad de muchsimos ciudadanos de dentro y fuera de Catalua. El Gobierno central debera conocer la situacin real de la poblacin catalana, muy bien organizada desde la base, no porque todos estn de acuerdo con la propuesta de independencia, sino porque una parte muy importante de ella senta que nadie puede usurpar el derecho democrtico a votar. En esa lucha, la ciudadana catalana ha ganado.

Pero las venas franquistas de Rajoy han estallado con la llegada de la fecha del referndum. El envo de miles de policas y guardias civiles para impedir la votacin le ha reventado en las narices al Presidente del Gobierno. La orden de impedir a toda costa la votacin, alentada por las decisiones judiciales, ha trado consecuencias desastrosas para los ciudadanos que pacficamente queran ejercer su derecho a votar. Ms de 850 heridos. Reparar en las imgenes de agresiones indiscriminadas, violentas, duras, utilizando porras y pelotas de goma contra la poblacin indefensa (ancianos, mujeres, nios), observar el destrozo de puertas de centros educativos y el requisado por la fuerza de urnas, es un espectculo ms propio de una dictadura que de un estado democrtico.

Tanta violencia innecesaria ha sido denunciada prcticamente por toda la prensa internacional. Muchos lderes de diferentes pases han condenado la inexplicable y desmesurada actuacin de las fuerzas de orden pblico contra una pacfica ciudadana que slo quera ejercer su derecho a votar.

Mientras tanto, el Presidente Rajoy justifica de forma irresponsable la violenta actuacin de los cuerpos de seguridad del estado y se niega a reconocer su grave error. Ahora, ya la llama encendida de la secesin, convoca a todas las fuerzas parlamentarias a dialogar. Pero Por qu este impresentable Presidente no lo hizo en su momento cuando era ms fcil y posible llegar a acuerdos? Entonces no le interesaba, tena que tensar la cuerda para conseguir gran objetivo: desplazar hacia Catalua la actualidad informativa y la mirada de millones de ciudadanos para tapar la ingente corrupcin que enfanga a su partido y a miles de sus militantes.

Espaa no merece a un Presidente que utiliza la justicia y las fuerzas de orden para resolver los problemas polticos, incapaz de resolverlos mediante el dilogo. Rajoy, como lo han pedido desde diferentes fuerzas polticas, debe dimitir u obligarlo a hacerlo. Hay alternativa posible, para ello el PSOE debe terminar con su indefinicin, con su poltica de nadar y guardar la ropa y colocarse con los partidos que, desde hace tiempo, plantean un cambio real y ms democrtico que nuestro pas necesita para acabar con la desastrosa poltica del Partido Popular y no seguir en cada libre hacia una situacin social insostenible que est condenando a una parte muy importante de la poblacin a la miseria, al hambre, a la desesperacin.

Este posible nuevo Gobierno debe emprender, en dilogo con todas las fuerzas polticas, sociales y sindicales, un cambio real del sistema, mediante un proceso Constituyente, que conduzca a una democracia real, a un sistema social justo e igualitario y a elaborar una nueva Constitucin (la actual est obsoleta) en la prime los derechos sociales y laborales en la que encajen todas la naciones que forman el estado espaol y en la que se contemple la posibilidad de la eleccin por la ciudadana de su Jefe del Estado.

Juan Garca Ballesteros. Presidente del Colectivo Prometeo. Miembro del FCSM.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter