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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-10-2017

La autodeterminancin catalana, el ejrcito y la iglesia

Antonio Gomez Movellan
Rebelin


En la transicin poltica, Antonio Garcia-Trevijano, presidente e impulsor de la Junta democrtica, plataforma de movilizacin social y poltica contra la dictadura franquista, acu el trmino de poderes facticos para referirse a la intervencin entre bambalinas de la Banca y del gran empresariado en el proceso de transicin poltica. Sin embargo, en aquella poca, los partidos entonces clandestinos o los recin legalizados fueron cambiando el significado del trmino y lo utilizaron para referirse, no solo a la Banca y al gran empresariado sino tambin al Ejrcito y a la Iglesia, es decir, a instituciones claves del rgimen franquista.

En la crisis poltica catalana estos poderes fcticos institucionales, Iglesia y Ejrcito, parece que han vuelto a intervenir de forma directa o indirecta.

La declaracin del Rey Felipe VI ha supuesto un giro de tuerca a la ya dura poltica adoptada por el Gobierno en relacin a la crisis poltica en Catalua. Ahora ya no se dejan ni puertas entreabiertas. Se trata a los catalanes de golpistas y rebeldes y se amenaza con todas los poderes institucionales del Estado, incluyendo el Ejercito. Se plantea la rendicin sin condiciones. Pocos analistas han sugerido siquiera la posibilidad de una presin autnoma de los ejrcitos o del generalato en la declaracin del Rey; sin embargo, desde hace das, algunas cartas incendiarias han circulado en ambientes militares. Adems, la revuelta contra la presencia de la Polica y la Guardia Civil en Catalua ha sido la gota que ha debido colmar el vaso. Es cierto que el Rey intervino vestido de civil pero pareciera, por su actitud hiertica, que hablara en nombre de los Ejrcitos o por lo menos no hablaba como mero transmisor del gobierno. La prensa resalta que el Rey ha ido totalmente alineado con el Gobierno pero muchos analistas han sealado que la declaracin del Rey ha marcado un antes y un despus y que, en realidad, se ha situado a la derecha de la poltica gubernamental; las movilizaciones generadas despus de la declaracin en diversas partes como Zaragoza, ciudades andaluzas etc. en algunos casos han sido muy numerosas y todas tenan un carcter de apoyo y desagravio a las Polica y la Guardia Civil. Incluso la cadena Sexta, que haba retransmitido la revuelta democrtica catalana, casi en directo, ha girado de poltica y parece cerrar filas y sin fisuras con la declaracin del Rey.

En la Constitucin de 78, el ejrcito tiene un papel de garanta de la integridad territorial y el Monarca tambin es el Mando Supremo de las Fuerzas Armadas. De hecho la intervencin del Monarca en el 23 de febrero de 1981 se hizo en calidad de Jefe de las Fuerzas Armadas. Pero no estamos ante una asonada militar y por ello no hay ninguna razn para que el Rey haya realizado esta declaracin, sustrayendo, en cierta forma, la autoridad del gobierno y buscando marcar claramente la poltica gubernamental. El malestar en las salas de banderas, en los acuartelamientos de la Guardia Civil y en la Polica puede haber pesado en la declaracin del Rey y ahora puede estar determinando la nueva poltica gubernamental que se ha considerado, hasta ahora, torpe y poco decidida.

Los efectos de la intervencin del Rey han sido devastadores para la democracia y para lo que lo que se vena denominando dialogo o para esa ms democracia que reclamaba Manuela Carmena. En primer lugar, la dimisin de Rajoy ya no es una condicin sinequanon para nadie, si acaso para algunos sectores del PP ultraconservadores. Podemos, por ejemplo, venia exigiendo la dimisin de Rajoy porque lo vea como un interlocutor imposible y ahora ya ha abandonado esa posicin (Mejor Rajoy que el Rey). En el PSOE ahora el alineamiento con el Gobierno y el Rey es ya sin fisuras y sin ningn distanciamiento. En el nacionalismo poltico, la declaracin de independencia ha sido pospuesta y se apuesta por un dialogo urgente presionando al Iglesia catlica. Desde la intervencin del Rey todo el sistema poltico espaol se cierra sobre la idea de restaurar el orden constitucional y la vuelta al estado de las autonomas previa rendicin y sancin de los nacionalistas e independentistas y sino proceder a suspender la autonoma catalana y convocar elecciones autonmicas.

Otros de los poderes fcticos que tambin est tomando un protagonismo importantsimo en la crisis es la Iglesia Catlica. En efecto, esta institucin parece estar realizando un doble juego. La iglesia Catlica tiene alianzas bastantes solidas con un sector del nacionalismo cataln, aquel que ha estado en el poder en Catalua durante casi cuarenta aos y tambin con el Gobierno espaol. Que haya sectores de la izquierda, como el caso de Podemos, que se dirijan a la Iglesia como propuesta mediadora es desconocer el carcter reaccionario que tiene esta institucin adems de dar un carcter dialogante y de respetabilidad espiritual a instituciones doctrinarias frente a la mismsima sociedad internacional o lo Estados realmente existentes o incluso a la Sociedad civil. La iglesia, a pesar que en Catalua existe tambin una a fuerte iglesia nacionalista (la iglesia siempre va estar a favor de la nacin frente al Estado aunque su ideal es una fusin nacional estatal), intentar canalizar el dialogo hacia la rendicin de las aspiraciones polticas catalanas posponiendo el derecho de la autodeterminacin. La Iglesia siempre, en sus mediaciones, canaliza sus esfuerzos hacia el apaciguamiento y posponiendo las reivindicaciones democrticas o sociales .Por supuesto, desde el laicismo, es inaceptable que la sociedad poltica nacional o internacional proponga a entidades religiosas el papel de interlocutor o mediador no solo por lo que significa de fracaso de la poltica sino porque, adems, siempre suele exigir rditos por los servicios prestados en el nuevo status quo.

La hoja de ruta est ya escrita e incluso la canalizacin de la rendicin est ya preparada pero la presin popular en Catalua puede hacer saltar todo por los aires y ello tendr sin duda repercusin en Espaa y en su Monarqua. Para el catedrtico sevillano Perez Royo, es imposible avanzar en derechos democrticos y sociales en Espaa sino se acaba con la Monarqua borbnica ya que, por su naturaleza, es la clave de bveda del famoso rgimen del 78 y as lo demostr con su intervencin en la televisin el da 4 de octubre de 2017.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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