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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-10-2017

Catalua y Kosovo: quien siembra vientos recoge tempestades

John Laughland
Russia Today

Traducido del francs para Rebelin por Beatriz Morales Bastos


El precedente de Kosovo arroj a la papelera de la historia los principios del derecho internacional, antao estables, que prohiban la declaracin unilateral de independencia. Segn John Laughland, Espaa sufre las consecuencias de ello.

Parece inevitable que las autoridades catalanas declaren dentro de poco su independencia y que el Estado espaol responda derogando la autonoma de esta comunidad autnoma y despache as a los independentistas. En esta hiptesis es de temer futuras confrontaciones entre la polica y los independentistas. Las que se filmaron y difundieron el 1 de octubre, da del referndum, ya han provocado reacciones. La condena de la violencia y los llamamientos al dilogo son oportunos.

Qu contraste con el silencio total respecto a la extrema violencia utilizada contra los independentistas en el este de Ucrania, en Donbass, contra los que Kiev despleg no solo a la polica sino tambin a su ejrcito. Si Madrid enva al ejrcito espaol a Barcelona, los comentaristas gritarn que es una vuelta al franquismo. Mencionarn la gloria de la Barcelona republicana durante la guerra civil espaola y el herosmo de las Brigadas Internacionales. Pero cuando Kiev despliega unas milicias nazis contra los independentistas no se habla de ello y se silencia el carcter claramente ciego de los bombardeos que sufrieron las ciudades rebeldes. El da que haya una Anna Tuv catalana todo el mundo estar al corriente, pero la mayor parte de la opinin pblica sigue desconociendo la triste historia de esta mujer ucraniana, vctima de los bombardeos ucranianos que mataron a su hija y a su marido en en 2015.

En realidad, el apoyo a los movimientos independentistas siempre ha sido de geometra variable, es decir, totalmente contradictorio. Son particularmente flagrantes las incoherencias que intervienen cuando una secesin oculta otra. Cuando la repblica sovitica de Moldavia proclam su independencia en agosto de 1991 estaba bien. Pero cuando la repblica de Transnistria declar su independencia de Moldavia en 1992 no estaba bien. Cuando Bosnia-Herzegovina se secesion de Yugoslavia estaba bien. Pero cuando la repblica serbia se secesion de Bosnia-Herzegovina la ONU envi a sus Cascos Azules para impedirlo y ello durante tres aos de guerra. Cuando Estados Unidos proclam su independencia de Gran Bretaa se abrieron nuevos horizontes para toda la humanidad, pero cuando los estados confederados declararon su independencia de Estados Unidos, el mundo se sumi en una nueva era de tinieblas. La causa por la que lucharon est tan deshonrada que todava hoy se quitan las estatuas dedicadas a sus generales. Se pueden multiplicar casi hasta el infinito los ejemplos de secesiones condenadas (Rhodesia, Chipre del Norte) o apoyadas (Timor Oriental, Sudn del Sur).

En estas condiciones de desconcierto intelectual puede parecer fastidioso hablar de derecho. Este enfoque, que es el de Madrid, se puede volver rpidamente problemtico porque desde El dilogo de los melios que cuenta Tucdides sabemos que en poltica los grandes retos se deciden no por medio del derecho sino por medio de la fuerza. Thophile Delcass, ministro de Asuntos Exteriores francs en el momento de la crisis de Fachoda en 1898, cuando el ejrcito britnico expuls a las tropas francesas de un puesto militar en el sur de Sudn, resumi muy bien el dilema de la siguiente manera: Ellos [los britnicos] tienen soldados. Nosotros solo tenemos argumentos. Ahora bien, sin duda los catalanes son menos fuertes que Espaa en el plano militar, pero tambin tienen armas de propaganda no desdeables, la ms poderosa de las cuales es su llamado estatuto de vctimas.

Sin embargo, existe una buena jurisprudencia sobre la cuestin de la independencia: aparte de las situaciones del colonialismo o los casos de violaciones graves de los derechos humanos, la jurisprudencia internacional considera que no existe un derecho general a la independencia unilateral o a la secesin. La integridad territorial de los Estados existentes, sobre todo si son democrticos y respetuosos del Estado de derecho, no puede ser puesta en tela de juicio por una declaracin unilateral, sea esta consecuencia de un referndum o no. Uno de los precedentes judiciales ms conocidos para esta postura es la sentencia del Tribunal Supremo de Canad de 1998 que estipul que Quebec no dispona de un derecho unilateral de independencia: Quebec no podra, a pesar de un resultado referendario claro, invocar un derecho a la autodeterminacin para dictar a las dems partes en la federacin las condiciones de un proyecto de secesin. Viniendo de un pas eminentemente democrtico, esta sentencia supona una autoridad tambin en el derecho internacional que de manera explcita y repetida confirma en sus propios documentos el principio de integridad territorial de los Estados (ejemplo, Artculo 2.4 de la Carta de la ONU, Resolucin 2625 de la Asamblea General de la ONU del 24 de octubre de 1970).

Es cierto que en la historia de las relaciones internacionales estos principios son costumbres que las grandes potencias consideran que es ms honroso violar que observar. Pero esta relativa estabilidad del derecho internacional vol en pedazos en 2010 a causa de una sentencia extremadamente lamentable de la Corte Internacional de Justicia, el rgano judicial supremo de la ONU y una instancia que hasta esa fecha haba actuado como guardin respetable del derecho internacional. Abordado por la Asamblea General de la ONU sobre la cuestin de la licitud de la declaracin de independencia de Kosovo en 2008, una cuestin sobre la que Serbia estaba convencida que solo haba una respuesta posible porque el estatuto de su provincia meridional estaba gobernado por una resolucin del Consejo de Seguridad (la resolucin 1244 de junio de 1999) y porque su iniciativa haba recibido una gran mayora de votos de los Estados miembros de la ONU en el seno de la Asamblea Nacional, la Corte Internacional de Justicia dictamin, para gran decepcin de Belgrado, que esta declaracin no violaba ninguna regla aplicable al derecho internacional.

Ahora bien, sabemos que las manos de quienes redactaron la declaracin de Kosovo de febrero de 2008 estaban sostenidas por Estados miembros de la Unin Europea (con algunas excepciones, entre ellas Espaa), que a partir de entonces gobernar la provincia por medio de una nueva agencia, EULEX, y por Estados Unidos, verdadero autor de la guerra de la OTAN de 1999, cuya consecuencia fue la ocupacin de esta provincia por sus tropas. Por otra parte, la famosa declaracin de independencia de Kosovo en realidad es una declaracin de dependencia de la provincia respecto a la OTAN y la Unin Europea, que forman parte de la minora de Estados que reconocen esta independencia. Acaso estas grandes potencias haban logrado pesar en las reflexiones de los jueces de La Haya, quiz por mediacin del juez britnico Sir Christopher Greenwood, exprofesor de derecho que trabajaba en la sombra para el Gobierno de Tony Blair y que estuvo en el origen del clebre notificacin legal del Gobierno britnico en 2003 que proclamaba que la guerra de Iraq era legal?

Lo que es seguro es que es perfectamente falsa la afirmacin de algunos gobiernos prokosovares de que Kosovo sera un caso nico que no supondra precedente alguno para otras declaraciones de independencia. Puesto que la Corte Internacional de Justicia concluy que esta declaracin no haba violado ninguna regla del derecho internacional, por definicin hay que argumentar, como hace la Corte, que el derecho internacional no contiene ninguna prohibicin general aplicable a las secesiones unilaterales. Por consiguiente, estn autorizadas y la salvaguarda de la integridad territorial de los Estados es letra muerta. A partir de ahora la sentencia canadiense est en la papelera de la historia.

Desde la secesin de Crimea en 2014 sabemos cules son las consecuencias de esta sentencia: es moralmente insostenible apoyar la secesin en 2008 de Kosovo de un Estado, Yugoslavia, que se haba vuelto perfectamente democrtico (segn Occidente) en 2000, y, sin embargo, condenar la secesin de Crimea de la Ucrania golpista en 2014. Por consiguiente, esta sentencia ech lea al fuego y ahora vemos las consecuencias de ello en el propio seno de esta Europa que, Espaa incluida, atac Yugoslavia en 1999. Dicho de otra forma: quien siembra vientos, recoge tempestades.

John Laughland es director de estudios del Institut de la Dmocratie et de la Coopration (Pars), filsofo e historiador. De nacionalidad britnica, es autor de varias obras histricas y geopolticas traducidas a siete lenguas.

Fuente: http://francais.rt.com/opinions/44156-catalogne-kosovo-qui-seme-vent-recolte-tempete

Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y Rebelin como fuente de la traduccin.



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