Portada :: Espaa :: Crisis poltica en Catalua
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-10-2017

Fuerza y lmites de la movilizacin #Parlem/Hablemos

Nuria lvarez
Rebelin


En las semanas previas al 1 de octubre las tertulias, la radio, los telediarios y los peridicos impresos se afinaron en un nico tono monocorde de miedo e indignacin por el referndum ilegal de Puigdemont. Competan entre ellos por encontrar los calificativos ms duros, las amenazas ms eficaces o los elogios ms retricos de la libertad y la democracia asociadas a nuestro Estado de Derecho. Las palabras solemnes, los escupitajos, la tensin y las burlas componan una amalgama espesa que te dejaba fcilmente pegado al televisor o a la radio, escuchando en bucle un argumento tras otro. No hay democracia sin legalidad, democracia es legalidad, la violacin de la legalidad es un golpe de estado y es terrorismo.

Por un momento logramos rer con Pioln y los dibujos animados acuartelados en el puerto de Barcelona, pero llegamos expectantes y asustadas al da del referndum. Nos topamos con las imgenes ms vergonzosas que podamos haber visto de la polica y la guardia civil en plena faena. Para ellos era una especie de ejercicio gimnstico: escalar muros, agarrar, tirar, lanzar por la escalera, patada voladora, porrazo, otro porrazo, agarrar, tirar. Se aplicaron a fondo en la tarea que les haba encomendado nuestro gobierno, y lo nico bueno es que tuvieron como testigos a periodistas del mundo entero.

Las banderas espaolas rojigualdas cuelgan de ventanas en todos los bloques de pisos de mi ciudad y tambin en Madrid. Aparecieron poco antes del 1 de octubre y siguieron exactamente igual tras las cargas policiales. Los fachas comenzaron a manifestarse, a veces solos, a veces acompaados de gente muy patritica decidida a defender Espaa, gente a la que no le importa manifestarse con fachas que cantan el Cara al sol. Algunos miles de personas nos manifestamos en Madrid contra las cargas policiales aquel da, conmocionadas, sin pancartas y menos numerosas que los espaolistas. Este sbado muchos volvimos a hacerlo en una concentracin ms ambigua y abierta convocada por la iniciativa #Parlem?/Hablamos?

La convocatoria peda a los polticos "que dialoguen porque ese es su trabajo", y para m era una forma de oponerse a la respuesta represiva, al menos en Madrid. Una forma de reunir ms miles de personas, mientras la extrema derecha y la derecha expanden sus ideas, colocan banderas y se manifiestan sin tapujos. Ser mucha gente fuera de Catalua pidiendo dilogo puede hacer que Rajoy se lo piense ms antes de volver a emplear la represin. Los medios internacionales podrn decir: Rajoy recurre a la represin aunque la poblacin pide dilogo. Adems, serva, pensamos, para presionar al PSOE y exigirle que anteponga el dilogo y la negociacin a las consideraciones nacionalistas.

El problema que limita el impacto de nuestra movilizacin es la flexibilidad del PSOE, en estos das flexible como un chicle y mucho ms ambiguo an que nuestra concentracin. El 1 de octubre, en medio del escndalo internacional, Pedro Snchez exiga a Rajoy negociar de inmediato; en cambio Susana Daz llamaba a la aplicacin del artculo 155 como quiere Ciudadanos: ninguna negociacin y enviar al ejrcito si es necesario. El PSC condenaba las cargas policiales, Snchez de momento no, luego ya s. Este sbado el representante del PSC en Catalua acudi a la concentracin de #Parlem en la que se peda a la gente asistir sin banderas y vestidos de blanco, neutrales; el domingo otros cargos del PSC asistieron a la manifestacin espaolista llena de banderas rojigualdas y consignas vengativas. Una cosa y la contraria en das sucesivos, sin ningn problema.

Snchez, que haba exigido dilogo inmediato hace una semana, ahora lo condiciona a que Puigdemont abandone primero sus planes. Eso no le impidi el sbado saludar alegremente por Twitter nuestra concentracin pacifista por el dilogo. Si Puigdemont declara la DUI, Snchez ha anunciado que apoyar las medidas que tome el gobierno. Despus de todos los movimientos frenticos de los ltimos das, acaba paradjicamente en la misma posicin que Rajoy: el dilogo se har tras la rendicin del govern. Y nuestra exigencia ha sido sorteada con toda la facilidad del mundo. La ambigedad del PSOE, su chiclosidad, supera a la de cualquier movimiento pacifista que podamos hacer ahora para tratar de frenar la escalada guerrera en la que nos encontramos. Entonces, cmo abordamos esto?

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter