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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-10-2017

El idealismo cataln

Jaime Richart
Rebelin


Para entender esto, como tantas otras cosas que no son precisamente poco complejas, es preciso tomar la mxima distancia en tiempos en que todo criterio social, principalmente de corte periodstico, est basado en verdades a medias consecuencia del acuerdo de pequeas o grandes minoras compuestas al fin y al cabo de particulares...

Siempre se ha dicho como lugar comn, de tejas abajo y en general en caricatura, que el cataln es una persona muy apegada al dinero, que aquilata el cntimo como ninguna otra de la piel de toro. De modo que segn esto, sera un ser que vive, como vulgarmente se dice, con los pies en el suelo y por consiguiente poco romntico y menos idealista. Sin embargo, la realidad es que vive con un sentimiento latente que nada tiene de prctico: el anhelo de independencia poltica de los Pasos Catalans. Con lo que todo su sentido prctico se diluye paradjicamente en esa idea que desde siempre viene resultando utpica, pero que, como toda idea utpica, tiene una fuerza colosal. Una idea, un deseo que vive latente se dira desde siempre. Una idea, un idealismo forjado con la fuerza de la utopa que se ve siempre no como algo imposible sino como algo que acaricia con las manos pero que est muy condicionado al kairos de los antiguos griegos, es decir al momento oportuno que nunca acaba de llegar. Ese idealismo est concentrado en el espritu de millones de catalanes y de catalanas, y difcilmente puede y debe obviarse sin tener conciencia de una enorme frustracin que acompaa permanentemente al individuo...

Empecemos por decir que el idealismo es un nutriente fundamental para el nervio de la sociedad. El idealismo puede quedar reducido a una mera aspiracin personal y no ser por tanto colectiva. El idealismo (independientemente de la teora filosfica que lo divide en objetivo y subjetivo) en sentido comn sita como anhelo, como algo deseable para todos, lo que hoy no es posible conseguir ni realizar. Sin embargo, la historia de cada sociedad evoluciona mucho ms a golpe de acciones idealistas de individuos ms o menos aislados o ms o menos concertados con otros, que por conocer al dedillo su historia. Otro tpico, ste, que gravita en torno a la suerte de los pueblos... Porque todos los pueblos conocen su historia, y los que la repiten para su desgracia no es por desconocerla sino por la resistencia al cambio de las clases predominantes o tambin por fatalismo. Desde luego, en momentos como los que se viven en Espaa el idealismo de millones de personas domina la escena. Pero, por supuesto, no hablo de ese falso idealismo de los que repentinamente sienten un inflamado patriotismo a la contra sumndose a mayoras a su vez ms o menos dirigidas. No me refiero a un rampante patriotismo que trata de sofocar el otro y reducir por la fuerza a minoras para sumirlas en la totalidad, que es lo que est sucediendo. No. A este patriotismo reactivo se le llama oportunismo, pragmatismo, sed de ms dominio...

El idealismo es la idea que toma cuerpo en quienes van a contra corriente, que combaten el obstrucionismo de los que bloquean sus razonables aspiraciones de autodeterminacin y anhelos de autogobierno en unas condiciones sumamente adversas por esa voluntad de dominio. El idealismo pasa por la incomodidad de posicionarse junto a las minoras que a su vez idealizan su vida y sus aspiraciones; minoras dbiles no tanto por su nmero como por su capacidad de respuesta que se enfrentan a las minor as principales dotadas de todo el poder y de toda la fuerza para imponer su inters y su capricho amparados en una dudosa legalidad; una legalidad derivada de la interpretacin interesada de una norma, una norma de las muchas que dentro del mismo contexto ellos mismos, los gobernantes y sus exgetas, han conculcado permanentemente. Una legalidad dirigida a impedir manu militari (y para colmo de la indignacin) antes de la hipottica declaracion de independencia, conocer por las urnas el deseo cuantitativo de una poblacin acerca de su destino. Minoras (poder poltico, judicial y periodstico) que arrastran tras de s a la gran mayora de la poblacin para legitimarse contra el idealismo de los otros, que es la historia de tantas otras independencias logradas a lo largo de procesos a menudo a sangre y fuego. Independencia que, una vez lograda, abandona el sustrato idealista que le dio vida, para dedicarse a las cosas mundanas...

En definitiva, el idealismo de la independencia bien puede ser en Catalunya el ltimo refugio de los frustrados; de los frustrados, no tanto por la hipottica corrupcin de sus dirigentes cercanos que pudieron derivar fondos pblicos precisamente para la causa independentista, como por el hasto causado por tanto abuso y tanta depravacin de los dirigentes centrales. Es decir, esos individuos pertenecientes a la casta de los dominadores que hacen suyos a todos los territorios que forman parte de una pennsula muy bien delimitada geogrficamente, pero que entre ellos slo tienen en comn las vrgenes y el jamn...

Jaime Richart. Antroplogo y jurista

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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