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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-10-2017

Catalua y Espaa, algunas reflexiones preliminares bsicas

Carlos A. Larriera
Rebelin


Sin conocer en profundidad toda la historia de Catalua y Espaa, en particular el ltimo siglo, y la historia reciente de la relacin entre ambas no se puede realizar un anlisis bien fundamentado, y por lo tanto no se puede sentar una posicin a favor de los pueblos.

En todos los casos de separacin se plantea el problema de la autodeterminacin de los pueblos. Esto es lo primero que debemos que tener claro. Autodeterminacin no quiere decir, por ejemplo, que los habitantes de las Malvinas pueden autodeterminar si prefieren pertenecer y estar sometidos a Inglaterra, o a la Argentina. El derecho a la autodeterminacin es el derecho a constituirse como nacin independiente. Como esto los malvinenses no estn dispuestos a hacerlo, o no tienen la fuerza suficiente, no pueden recurrir al derecho a la autodeterminacin. En algunos casos se incluye el derecho a elegir libremente la nacin a la cual pertenecer [1], pero tampoco es a todas luces el caso de los malvinenses, que estn muy lejos de las condiciones necesarias para una eleccin realmente libre.

Esto se aplica tambin a Catalua. Lo primero que hay que averiguar fehaciente y fundamentadamente es si existe esta voluntad en los separatistas y si cuentan con la determinacin y la fuerza suficiente como para constituirse como Estado independiente.

En caso que as sea slo se puede legitimar su reclamo si se respeta la democracia de todo el pueblo, si realmente la inmensa mayora de ste quiere la separacin, si el referndum est democrticamente garantizado, etc.

Como socialistas respetamos siempre el verdadero derecho a la autodeterminacin de los pueblos, pero los socialistas, en trminos generales, estamos a favor de la eliminacin de fronteras entre las naciones y de la formacin de estados ms grandes.

Por lo tanto, en general, los socialistas luchamos por la no separacin, explicando, agitando, tratando de convencer, y exigiendo en caso de separacin su realizacin en forma absolutamente democrtica, tambin estamos en contra de las anexiones, es decir, de la incorporacin de un territorio en contra de la voluntad de la poblacin, y respetamos del derecho a la autodeterminacin.

Ahora a qu clases sociales les interesa la separacin? En primer lugar en muchos pases los capitalistas de las zonas ricas tienden a separarse de las ms pobres, dejndolas abandonadas a su suerte, para aprovechar al mximo las riquezas de su regin y para que no se realice la redistribucin del ingreso a la parte pobre de la nacin. Esto se refiere tanto al desarrollo productivo como a las riquezas naturales. stos son los casos en que las clases dominantes de regiones ricas de muchos pases reclaman la separacin debido a sus propios intereses, mientras no le conviene a las otras clases, ni la clase media ni la clase obrera se benefician con la separacin.

En muchos casos es bastante difcil de determinar a que verdaderos intereses responde el intento separatista, porque habitualmente una parte de la clase media sigue a la burguesa de su regin, estado o provincia, siendo arrastrada por sta con promesas, falsas explicaciones, mediante la denostacin de la poblacin ms pobre del pas, etc.

Este es el caso de Brasil, sur rico y norte pobre, el de Italia, sur pobre y norte rico, y el de muchos otros pases.

Los socialistas no apoyamos la separacin en base a estos intereses burgueses.

En general a los trabajadores, obreros y asalariados no obreros, no les conviene la separacin.

Imaginemos una Argentina en la cual se separara la Patagonia como pas independiente, despus de haber vendido o regalado la mayor parte del territorio al gran capital extranjero, Jujuy, basndose en el litio, junto con empresas extranjeras y una parte de Chile y Bolivia constituyera un nuevo Estado. Y lo mismo hicieran las provincias petroleras y las que tengan alguna riqueza importante para explotar. Esta balcanizacin o libanizacin del pas nos perjudicara a todos los que vivimos de nuestro trabajo. El pas repartido en pequeos pedazos, donde el pueblo estara totalmente indefenso ante el poder capitalista dominante.

La constitucin de 1994 le concede la propiedad del subsuelo a las provincias, o sea el petrleo, toda la minera, el litio, etc. Muchas provincias podran hacer acuerdos con un sector del gran capital extranjero, separarse del resto del pas y aprovechar en su exclusivo provecho la riqueza natural que pertenece a su territorio.

Ya es grave que las 23 provincias ms la Ciudad de Buenos Aires sean prcticamente 24 estados. Lo que debera existir en su lugar es una autoorganizacin regional libremente centralizada, pero no que cada provincia/estado tenga su propia constitucin, corte suprema, etc. Porque los argentinos podemos ser mendocinos, porteos o tucumanos, pero tambin somos argentinos. La provincia que tiene petrleo debe repartirlo en todo el pas, lo mismo que la que tiene litio, etc. Se deben considerar los intereses del pueblo de cada regin, pero este mismo pueblo debe responsabilizarse porque toda la poblacin se beneficie equitativamente de las riquezas desigualmente repartidas por todo el pas.

La balcanizacin de Yugoslavia, por ejemplo, fue esencialmente promovida por los pases imperialistas, y Rusia. Yugoslavia era una unin de pases. Detrs de cada uno de ellos un sector de los pases capitalistas ms poderosos fogoneaba la guerra civil, con la finalidad de ser finalmente la potencia dominante sobre ese pas. Las disputas tnicas, religiosas, etc., son siempre estimuladas al extremo para encubrir los verdaderos objetivos que existen para impulsar la balcanizacin. Por supuesto que todas las debilidades y contradicciones de Yugoslavia, su imposibilidad de construir un verdadero socialismo, etc., fueron bien aprovechadas por los pases capitalistas que promovan la balcanizacin.

En muchos sectores de la izquierda mundial se debata sobre cul pas de Yugoslavia tena razn y cul no. Y terminaban apoyando a uno u otro. Cuando habra que haber denunciado el invento y estimulacin imperialista de la guerra civil, y promovido la completa democratizacin en Yugoslavia, mantenindola unida como un solo pas.

En el caso de la Unin Europea y la creacin del euro [2], no fue una decisin del conjunto de la burguesa europea de los distintos pases, sino bsicamente la poltica de la burguesa alemana, y en parte francesa, para disfrazar el marco alemn de euro y explotar al resto de los pases de Europa. Si por un lado, como ya hemos dicho, la Unin Europea pareca constituir un avance, en los hechos los pueblos sufran cada vez ms las consecuencias de la dominacin alemana, encubierta bajo organismos como la Comisin Europea, etc.

El caso de Grecia y los dems pases del sur europeo, en mayor o menor medida, son consecuencias inevitables de esta poltica alemana. Con el inconveniente de que si en un pas el pueblo se puede rebelar contra su gobierno exigiendo mejorar las condiciones de vida, porque tiene un gobierno, en cambio contra la Unin Europea es muy difcil protestar, porque no existe ningn verdadero gobierno, estos organismos servan como instrumentos de la dominacin alemana, pero no como un verdadero gobierno europeo contra el cual se pudiera protestar. Era y es entonces una trampa. Por eso, en este caso concreto, si bien los socialistas estamos a favor de la unin de todos los pases, habra que pensar si hoy por hoy es ms progresiva la separacin de los pases que esta falsa unin.

En el caso de Irlanda, Marx y Engels finalmente llegaron a la conclusin que la separacin de Irlanda era imprescindible, su independencia era decisiva.

Marx y Engels pensaban que la independencia de Irlanda sera un resultado de la revolucin en Inglaterra, a partir de 1867 comienzan a percibir que el movimiento obrero ingls era de un modo u otro tributario del sistema de expoliacin del pueblo irlands constituido por Gran Bretaa. Desde entonces / conciben a la emancipacin nacional de Irlanda como la condicin primordial para la emancipacin social de los obreros ingleses. [3]

Es el caso paradigmtico en el cual es necesario separarse primero para liberarse de la tirana de otro u otros pases y despus, en un futuro, con otras bases, iniciar un proceso de unin pero sin la explotacin como la de Inglaterra sobre Irlanda. Este caso no responde entonces al criterio favorable a la unin de los pases, porque es necesario estudiar cada caso concreto.

En Europa parecen existir este tipo de situaciones, hay que analizar bien este fenmeno antes de tomar una posicin.

Tambin estn las revoluciones coloniales, las luchas revolucionarias por la independencia del yugo extranjero, como sucedi de distintas formas en Hait, Argelia, el caso particular de la India, etc. Despus de la segunda guerra mundial estos movimientos nacionalistas revolucionarios, se extendieron por todo el mundo. Sin dejar de estudiar y conocer en concreto el contenido profundo de cada una de estas independencias polticas, en general eran casos en que la separacin, o sea la independencia poltica, era necesaria y beneficiosa.

Pero en general los movimientos separatistas de las zonas ricas de un pas que comienzan a generalizarse en la actualidad van en contra de los intereses de los pueblos.

Es frecuente que en los movimientos de separacin existan, y muchas veces predominen intereses capitalistas, aunque una parte del pueblo, confundido, los apoye. Esto hay que tenerlo en cuenta.

Cuando objetivamente, en base a la realidad concreta, lo mejor para los que viven de su trabajo es la separacin, se debe respetar si deciden democrticamente hacerlo.

Eso no quiere decir que no tengamos una posicin crtica, que los socialistas no realicemos una campaa explicando la alternativa de una revolucin democrtica que haga innecesaria la separacin.

En general en todos los casos una revolucin democrtica en todo el pas es la forma en que se superan tanto los intentos de separacin como la dominacin de un sector del gran capital sobre otros pases o las provincias de un mismo pas.

Luchar por una revolucin democrtica en todos los pases es entonces tambin necesaria en estos casos de intentos separatistas.

Notas:

[1] V. I. Lenin, Obras Completas, Editorial Cartago, segunda edicin corregida y aumentada, 1970, Tomo XIX, pg. 493.

[2] dem, tomo XXIII, El imperialismo, etapa superior del capitalismo, pgs. 401/402 y ss.

[3] En Karl Marx y Federico Engels, Imperio y Colonia, Escritos sobre Irlanda, Cuadernos de Pasado y Presente 72, 1979, del texto introductorio de Jos Aric en la pgina 11.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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