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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-10-2017

La lucha de clases en Catalua

Miguel Manzanera Salavert
Rebelin


Hay una contradiccin aparente en los argumentos espaolistas contra la autodeterminacin catalana: por un lado se nos dice que es un proceso liderado por la burguesa, y por otro se afirma que las empresas se irn de Catalua cuando se produzca la independencia. De hecho el xodo empresarial ya ha comenzado ante la mera posibilidad de que se haga efectiva la desconexin catalana con el Estado espaol. Pero como la burguesa est formada por el conjunto de los empresarios, cules son sus motivos para liderar el proceso independentista y luego largarse del pas independiente?, lo hace con el objetivo de tener una excusa para hundir la economa catalana llevndose las riquezas del pas? Suena paradjico.

La situacin se puede aclarar si consideramos la estructura de la clase burguesa, dividida en capas diferenciadas en competencia entre s, y no como una unidad sin fisuras. Es un dato obvio de nuestra vida social, que los motivos fundamentales de todo miembro de la sociedad capitalista son los intereses econmicos individuales en su versin monetaria, ya sea el beneficio por el capital invertido, ya sea la retribucin econmica por el trabajo. Y sabemos que la competencia por obtener beneficios y retribuciones se da en todos los niveles de la vida social, pero especialmente en sus capas dirigentes. La agrupacin entre individuos se realiza por intereses corporativos, es decir, por comunidad de intereses dentro de la organizacin social dada. Es la identidad nacional un rasgo suficientemente fuerte como crear esos intereses corporativos? Desde el punto de vista de la racionalidad capitalista, es un dato irrelevante y contraproducente. Pero si por un lado parece que la nacionalidad est superada por la globalizacin econmica, por otro vemos que juega un papel importante en los acontecimientos internacionales a travs de la configuracin estatal del orden mundial. La poltica no puede ser reducida ni subordinada a la racionalidad capitalista, sino que consiste en la creacin de una racionalidad alternativa.

Especialmente, en una fase del capitalismo en crisis con una larga depresin en los Estados imperialistas como es la actual-, aparecen y se desarrollan las contradicciones inherentes a la sociedad capitalista. El adelgazamiento de las clases medias en los pases capitalistas desarrollados (mal desarrollados) y el aumento del coeficiente de Gini en todos los pases, son ndices de que la competencia por obtener beneficios se ha vuelto feroz y est sacrificando el bienestar de millones de personas en todo el mundo. Al mismo tiempo, atravesamos una fase del desarrollo capitalista caracterizada por la destruccin de fuerzas productivas a gran escala, como se ha podido observar en Oriente Medio y frica, lo que es complementario con el desarrollo de los movimientos fascistas en todo el mundo. Es una exacerbacin de aquello que algunos economistas llaman la destruccin creativa del capitalismo, y que tiene su paradigma ejemplar en las guerras mundiales del siglo pasado.

Volvamos al tema cataln. Cmo considerar esa diferenciacin interna de la burguesa en este caso concreto? Se nos propone una divisin basada en su carcter nacional: burguesa espaola contra burguesa catalana la teora del choque de trenes-, interpretando desde esa clave el enfrentamiento del PdeCat con el PP, donde el ms fuerte liquidar sin remisin al dbil. Pero esa solucin simplista no parece suficiente para interpretar una economa compleja y globalizada como es el capitalismo posmoderno y neoliberal. Pues tambin se ha dicho que el capital no tiene patria y que no hay nada ms cobarde que el dinero como no deja de repetir Jimnez Losantos-; es decir, que los inversores se retirarn de Catalua en cuanto vean peligrar sus intereses, y no parece posible explicar ese fenmeno sobre la base de la ceguera de una burguesa catalana acerca de sus propios intereses. Aunque tal vez pudiera decirse que la burguesa catalana est acorralada por la burguesa espaola, que ha demostrado suficientemente a lo largo de su historia su carcter mafioso.

Necesitamos, pues, una explicacin ms desarrollada. Hay tres tipos de capitalistas atendiendo a su funcin en la economa: financieros, comerciales e industriales. En la lucha por el beneficio triunfa el ms fuerte, esto es, el que realiza funciones ms importantes para la estructura social que en la sociedad capitalista consiste en el manejo del dinero, el capital financiero-. En la economa de mercado mandan los bancos, porque controlan el dinero como unidad de cuenta y medio esencial de intercambio. Es decir, el gobierno espaol representa los intereses de la burguesa financiera, que tiene suficientes recursos para controlar a la burguesa comercial e industrial, gracias al poder que da el dinero. Tal vez podamos entonces considerar que el capital financiero ha provocado la crisis catalana para saquear Catalua, y que las otras capas de la burguesa estn intentando defender sus intereses a travs de la lucha por el control del poder poltico y llamando a la movilizacin general del pueblo cataln. Nos encontramos, por tanto, en la tpica situacin de lucha nacional liderada por la burguesa catalana contra un imperialismo financiero impuesto por las polticas neoliberales predominantes en las sociedades occidentales.

Por todo lo dicho, esta es una lucha perdida dentro de los parmetros de la sociedad capitalista neoliberal. A menos que la clase obrera tomara el relevo en el liderazgo de la lucha poltica catalana, proponiendo una alternativa que transformara las estructuras mismas del orden social vigente. Sera eso posible? Podemos observar que la clase obrera europea manifiesta una completa subalternidad ante los intereses del capital financiero dominante, y en Catalua hay amplios sectores de trabajadores que abrazan el unionismo espaol como instrumento de lucha contra su propia burguesa nacional. No es un fenmeno nuevo, basta observar la historia para comprobar que es un fenmeno recurrente, que constituye la base social del imperialismo desde los siglos finales de la Repblica de Roma (ss. II-I a.n.e.).

Como se puede comprobar, estamos ante un problema poltico de difcil solucin que condiciona gravemente el futuro de los pueblos del Estado espaol. La clave interpretativa de la coyuntura histrica es la confrontacin econmica y poltica del antiguo imperialismo occidental con las nuevas potencias emergentes en Asia. Como la batalla econmica ya est perdida para occidente, el imperialismo ha pasado a desarrollar una confrontacin blica entre la OTAN y los Estados aglutinados en torno a la alianza de la Repblica Popular China con la Federacin Rusa. Esta contradiccin se nos presenta tambin en el conflicto cataln, donde una empresa china ha proporcionado las urnas que hicieron posible el referndum contra la represin del Estado espaol. Todo un smbolo que casi parece un chiste; pero es muy serio lo que est pasando.

Ms sobre el anlisis de clase: podemos clasificar a los burgueses segn el tamao de sus propiedades en gran burguesa, burguesa media y pequea burguesa. Da la impresin que alguien me desmienta si tiene datos comprobados de otra cosa- de que la enorme movilizacin del pueblo cataln el da 1 de octubre ha sido impulsada principalmente por estratos de la pequea burguesa catalana ligadas a la pequea y mediana empresa, en sectores de comercio, industria y agricultura, incluyendo a los pequeos talleres de autnomos, a los trabajadores cualificados y los intelectuales de profesin liberal. Unas clases medias en vas de proletarizacin que sern las ms afectadas por la destruccin del tejido econmico en Catalua, y que han presentado un frente de lucha importante y bien coordinado. Ha sido una movilizacin ejemplar, con un alto grado de organizacin y con tcticas pacifistas de resistencia pasiva, que ha conmovido a la opinin pblica internacional. Nos hace pensar en Gandhi y Martin Luther King, y demuestra la fortaleza del tejido social en Catalua, as como la enorme influencia que el anarquismo ha tenido siempre en ese pas.

Sectores de la clase obrera han apoyado a regaadientes esa movilizacin; pero han comenzado a apoyarla. Esto es fundamental y puede considerarse un paso importante para el triunfo de la causa republicana en la pennsula ibrica. Una clase obrera subalterna ante el gran capital financiero nos da un Estado espaol alineado con el imperialismo de la OTAN, como hemos visto en los aos del bipartidismo juancarlista. Un Estado que ahora est inmerso en un proceso transformista hacia el fascismo con Felipe VI. En cambio slo una clase obrera organizada y en alianza con la pequea burguesa campesina e intelectual, capaz de afirmar su hegemona poltica en una democracia participativa para la construccin del socialismo, puede ser garanta de un futuro mejor.

Si la gran burguesa tiene la intencin de saquear Catalua para mantener la tasa de ganancia de sus inversiones, solo la lucha resuelta de la clase obrera, con apoyo de los sectores en vas de proletarizacin, podra ofrecer resistencia suficiente a sus planes. De otro modo, la extorsin financiera conseguir echar por tierra la resistencia de la pequea burguesa. As se debe interpretar el discurso de Puigdemont proclamando la independencia y posponindola despus, para proponer el dilogo con las fuerzas sociales en sintona con Ada Colau y con los consejos de los dirigentes de Podemos. Sera un error, en cambio, que esa actitud fuera considerada el prembulo para someterse a los dictados del gran capital financiero y su estrategia destructiva de la sociedad contempornea.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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