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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-10-2017

Factores (tambin) de la produccin y de las relaciones de produccin
Cultura, comunicacin, tierra, trabajo y capital

Fernando Buen Abad Domnguez
Rebelin/Instituto de Cultura y Comunicacin UNLa


Es descomunal la presin que ejerce el neoliberalismo para (a su modo) borrar del mapa al Estado con sus responsabilidades frente a la Cultura y la Comunicacin. Se despliegan ataques de todo tipo contra las Polticas Gubernamentales incmodas y se desata todo tipo de argucias para aniquilar cuerpos legales en los que el papel de Estado, en condiciones de cordura, es inexcusable e indispensable. Mayormente la agresin ideolgica es un refrito nauseoso del liberalismo econmico inspirado en la auto-regulacin y el dejar hacer, dejar pasar de comerciantes irresponsables, ignorantes y avariciosos. Como en el 2008.

Por aqu y por all se filtran -e infiltran- los idelogos del libre mercado cultural y comunicacional. Van y vienen febriles con su jerigonza mercadolgica disfrazados, una vez como profesores y otras como funcionarios; unas veces como cultores y otras veces como predicadores. Se trata de llenar todo resquicio, todo hueco, todo vaco que por descuido, por confianza o por negligencia se dej o no se actualiz, para fijar socialmente la intrascendencia del Estado, democrtico y en transicin, respecto a la Cultura y a la Comunicacin. Factores de la produccin y de las relaciones de produccin.

El neoliberalismo que es (tambin) un cncer para el capitalismo, que opera en su interior como una pstula infecta, imposta su repudio de coyuntura contra el Estado burgus y lo obliga a retirarse (ficticiamente) de tareas fundamentales para dejar manos libres a los comerciantes ms inescrupulosos. Eso ya ha tenido consecuencias muy terribles en el campo de la salud, de la vivienda, de la educacin y avanza inclemente sobre los espacios profundos de la subjetividad para estancarse como nueva forma de cultura basada en el abandono, en el vaco de derechos y de responsabilidades.

Se trata no slo de extirpar la figura del Estado como convenio macro para las relaciones de produccin. Se trata de desaparecer los derechos, desaparecer las garantas y desaparecer las responsabilidades. Es el reino del desamparo y del slvese quien pueda. El neoliberalismo cultural y comunicacional no es ms que la ley de la selva en materia de principios, valores y contratos sociales. Es la jerarquizacin de la desacralizacin boba. Es la dilucin de la identidad y de la Historia a cambio de un mundo regido por el mercado y donde de nada sirven la experiencia, el conocimiento o la planificacin si no ha de estar atada a la compra venta acelerada y masificada. El mrito supremo consiste en vaciar las bodegas saturar los mercados, vender, vender y vender para volver a vaciar las bodegas. En ese escenario Para qu sirven la Cultura y la Comunicacin como las hemos conocido hasta ahora? Y el vnculo de la Esttica con los factores de la produccin?.

Pensar el Estado sigue teniendo una importancia transicional especial, tanto en el aspecto terico como en el aspecto poltico prctico. El ataque del imperialismo se acelera en un mundo infestado por negocios blicos y avanza una fase nueva de opresin monstruosa contra la clase trabajadora en todo el planeta. Se acenta cada vez ms el modelo de monopolios en proporciones cada vez mas monstruosas. Los pases serios slo son presidios fabriles y militares para los trabajadores. Y mientras tanto las armas de guerra ideolgica llamadas medios de cultura y comunicacin producen horrores y calamidades.

Ms que nunca el reformismo hace de las suyas y se disfraza de todo lo que puede como carnaval imperante en los partidos oficiales y no pocos movimientos sociales del mundo entero. Incluso algunas fuerzas de la izquierda slo se distinguen por su conducta lacaya obediente a los intereses de la burguesa nacional, sino, precisamente, a los intereses de su Estado. Y la guerra del neoliberalismo es, precisamente, una guerra por la desaparicin fingida del Estado y tras ella el reparto del botn. La lucha por arrancar a los pueblos las instituciones obligadas a defender sus derechos es con el neoliberalismo una moda burguesa infestada con prejuicios de clase que odian al Estado por cuanto pueda implicar de defensa de los pueblos. Es imposible comprender la Cultura sin la Tierra ni el Trabajo sin la Comunicacin.

Es preciso fundamentar una teora cientfica nueva sobre Estado, ir directamente a los ncleos ms olvidados o tergiversados por el reformismo y el neoliberalismo y trazar desde ah el lugar de la Cultura y la Comunicacin como factores decisivos de la produccin en todas sus escalas y no como elementos decorativo o de entretenimiento. Ah veremos la importancia de una revolucin cientfica que comprenda a la Cultura y a la Comunicacin como derechos generadores de derechos en la dialctica de las responsabilidades sociales para un Estado gobernado democrtica y participativamente por el pueblo, o dicho de otro modo, por la clase trabajadora. Democratizar Tierra, Trabajo, Capital, Cultura y Comunicacin.

As, una Revolucin Cientfica capaz de ofrecer un modelo de Estado liberado de las dictaduras del mercado burgus, permitir comprender a la Cultura y a la Comunicacin como factores de la produccin que al mismo tempo son factores de las relaciones de produccin que pueden habilitarnos socialmente para una batalla decisiva contra las formas del coloniaje ideolgico que nos han infestado en las dcadas recientes (1945-2017) guerra imperialista. Est en la base de esta idea el desarrollo de la revolucin socialista y el papel que le asigne al Estado segn su desarrollo histrico y eso posee no slo una importancia poltica prctica, sino la importancia ms profunda como fuerza emancipadora de las masas qu debern perfeccionarla para liberarse, en un porvenir inmediato, del yugo del capital sobre los seres humanos.

No podemos tener una actitud evasiva con las relaciones entre la transformacin del mundo y el Estado, porque eso favorece al reformismo y al oportunismo, tampoco se puede tener una actitud hipcrita y mucho menos una actitud idlatra. El Estado, tal como lo hemos visto, puede plagarse con toda clase de parasitismos y, sin asegurarnos de que se comporte como un motor emancipador afirmado en polticas y leyes descolonizadoras, puede ser la peor prisin de espritu de la que se han escrito (y visto) horrores a granel. En todo caso estamos obligados a producir teora y ciencia pertinentes al cometido de garantizar desde el Estado transicional y participativo de todo cuanto lo involucre -y de s mismo- hasta donde sea til. Eso incluye la tarea de idear teora y prctica para su disolucin tan pronto lo decidan las sociedades que alcancen semejante desarrollo. Ojal pronto. Mientras tanto hay que frenar la aventura criminal del neoliberalismo contra la humanidad.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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