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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-10-2017

Rplica a Pablo Pea Delfargue

Santiago Armesilla
Rebelin


El pasado mircoles 11 de octubre de 2017 la prestigiosa web Rebelin.Org public una resea crtica de mi libro El marxismo y la cuestin nacional espaola (El Viejo Topo, 2017), escrita por Pablo Pea Delfargue. En ella, el autor afirma nada ms empezar que se trata de una obra de aparente actualidad pero paradjicamente de clara inutilidad prctica. A la hora de desarrollar el por qu de esta parajoda, Pea Delfargue argumenta que lo que convierte al libro en polticamente intil es el hilo estalinista del mismo. El estalinismo de El marxismo y la cuestin nacional espaola har que, segn Pea Delfargue, ni siquiera haya apenas ninguna biblioteca que lo catalogue. Por cierto, cosa que no es cierta pues ya est catalogado en bibliotecas pblicas de barrio y en algunas de Universidad.

Sin embargo, a pesar de la contundencia de sus afirmaciones, consideramos que en ningn momento Pea Delfargue ofrece, en su crtica, argumento alguno que justifique que el estalinismo, o mejor dicho, el marxismo-leninismo en su vertiente occidental que es la perspectiva del libro, lo condene al olvido. De hecho, la aceptacin del libro est siendo ms que positiva, no solo a nivel de ventas, sino tambin de argumentario tanto para personas que defendan las posiciones del libro antes de que ste se publicara pero carecan de un texto que respaldara sus ideas, como de cara a los detractores, que ya tienen un texto al que replicar, si gustan y pueden. A nuestro juicio, el epteto estalinista por parte de Pea Delfargue no es ms que el (pen)ltimo asustaviejas de cierto sector de la izquierda, criticado en el libro, que corresponde a lo que Bueno denomin en su da izquierda indefinida, sin proyecto definido respecto del Estado, extravagante, divagante y fundamentalista, que o bien defiende demandas sociales concretas, divagaciones intelectuales, o bien proyectos ajenos al Estado-nacin, incluidos proyectos independentistas. Hay que reconocer, no obstante, que con Pea Delfargue se ha producido un progreso. El asustaviejas estalinista ha llegado al fin, tras aos de denominar a los que no estamos por la desintegracin de la nacin poltica espaola como nazis, fascistas, franquistas, txakurras, maketos, charnegos, nazbol, izquierda tricornio, agentes del CNI, constitucionalistas del 78, etc. Al menos, el asustaviejas estalinista se encuadra, claramente, en la izquierda comunista, una izquierda polticamente definida. Y si mi libro ha contribuido a ello, eso ya es un logro. No en vano, El marxismo y la cuestin nacional, de Stalin, es una obra clsica dentro del marxismo-leninismo sobre la cuestin del Estado-nacin, al igual que los textos de Rosa Luxemburgo o los de Lenin sobre la autodeterminacin y sobre el Estado. Todos estos textos de estos tres autores son utilizados en mi libro. Y no acudir a ellos para tratar esta cuestin sera un error, no ya solo poltico, sino tambin un error desde el rigor investigativo que requiere un anlisis de esta cuestin. Lo que Pea Delfargue intenta, que es encapsular mi libro con el asustaviejas estalinista, con el objetivo a corto plazo de que no lo lea ms gente y, a largo plazo, con el objetivo de desbaratar cualquier cambio poltico en las izquierdas espaolas en general y en el marxismo en particular, entiendo que supone un fracaso. No ya solo por el recorrido presente del libro, muy positivo y, para m en lo personal, sorprendente. Sino tambin porque, me atrevo a decirlo, este 2017 puede marcar un antes y un despus en la trayectoria de las izquierdas que actan, y piensan, en idioma espaol. No por el libro solo, sino por los acontecimientos que estn ocurriendo y que obligan a todos a definirse.

Hay un cmulo de anlisis errados, o falsedades segn se mire, en el anlisis de Pea Lafargue del libro, que pueden confundir a quien no lo haya ledo todava y solo tenga como referencia su resea. Paso a enumerarlas y analizarlas:

1) El libro no ofrece una lectura estalinista de Espaa. De nuevo el asustaviejas. Ofrece un anlisis marxista-leninista de la construccin nacional poltica de Espaa y, a su vez, una presentacin de la verdadera doctrina marxista-leninista sobre la nacin a travs de sus autores ms importantes: Marx, Engels, Lenin y Stalin, aadiendo a Rosa Luxemburgo como la autora que, a mi juicio, inaugura esa corriente de la izquierda comunista que en el libro denominamos bolchevismo occidental. Esto es, el marxismo-leninismo de las naciones europeas y americanas cuya construccin nacional poltica est ya cerrada, entre ellas Espaa, como se prueba en el libro siguiendo a los autores ya mencionados. El bolchevismo oriental, como admiten Lenin y Stalin, es el propio de los Imperios multitnicos de Europa oriental (Rusia, Austria-Hungra y el Imperio Otomano). El bolchevismo occidental se aplica al resto de Europa y de Amrica. Las nicas excepciones en cada campo son, en el occidental, Irlanda y Noruega. Y en el oriental, Polonia. Por tanto, no hay descontextualizacin alguna, ni doctrinal, ni histrica, ni presente, de la perspectiva utilizada en el libro, que es la marxista-leninista.

2) S reconozco que la metodologa analtica del libro es la del materialismo filosfico de Gustavo Bueno. Es ms, reconozco que, si hubiese que hacer una analoga orgnica, los tejidos (msculos, rganos, piel, sistema nervioso, etc.) del libro son marxista-leninistas, y el esqueleto del mismo es el del materialismo filosfico. Al final del libro explico por qu el materialismo filosfico de Bueno puede, y debe, ser el fundamento filosfico del marxismo espaol del futuro de cara a su construccin, expansin e implantacin poltica. Ya no puede serlo ni el idealismo de Hegel ni el Diamat sovitico, contra el cual Bueno escribi sus Ensayos Materialistas en 1972. En cambio, la lectura del presente, del aqu y ahora, que hace el materialismo filosfico de Bueno, del cual me considero discpulo, es ms potente y actual que la de Hegel y la del Diamat. Sin embargo, el potencial poltico revolucionario del materialismo de Bueno, que lo tiene, lo pierde si abjura de su innegable conexin con el materialismo histrico de Marx y con la praxis poltica del leninismo. No es que no cite a Bueno por cuestiones psicolgicas mas, pues s le cito y en la bibliografa hay muchas obras suyas mencionadas. Es que no es necesario escribir algo as como El materialismo filosfico y la cuestin nacional espaola por mi parte, pues ya cumplen esa funcin dos libros del propio Bueno, Espaa no es un mito y, sobre todo, Espaa frente a Europa, obra sta que debera leer Pablo Iglesias si quiere entender, de verdad, qu es Espaa y el potencial poltica de la defensa de su unidad. Lo que faltaba era una obra marxista-leninista que estudiara la cuestin nacional espaola. Y eso, por mi parte, es lo que he presentado y se ha publicado.

3) Las obras que Pea Lafargue nombra sobre Bueno que no estn citadas en la bibliografa de mi libro (Ensayos Materialistas, Sobre el significado de los Grundrisse en la interpretacin del marxismo, Primer ensayo sobre las categoras de las ciencias polticas) no son referencia bibliogrfica de mi libro porque, en l, me he querido centrar en lo expuesto en el punto anterior. Ahora bien, y lo adelanto. Esas obras mencionadas por Pea Lafargue, que trato en mi tesis doctoral, las estoy revisitando de cara a la organizacin de un nuevo libro que tratar la cuestin de la vuelta del revs de Marx que Bueno propuso en la dcada de 1970 y que recuper en la dcada pasada, primera del siglo XXI. Ya cuento con el prlogo de un catedrtico de filosofa de la UNED, y es un texto que, sin haberlo terminado, parte de la siguiente hiptesis de partida: la vuelta del revs de Marx que Bueno propone, siguiendo la frmula del propio Marx sobre Hegel, la empieza a hacer el propio Marx sobre s mismo a lo largo de toda su vida, y esto es algo que puede comprobarse si se lee a Marx desde Bueno. No obstante, debido al carcter meramente filosfico, acadmico (y muy riguroso), del materialismo filosfico de Bueno, por s mismo no puede aspirar a implantarse polticamente en sentido maximalista, esto es, desde el poder poltico, por lo que se tiene que conformar con estar injertado en la sociedad mediante la accin, coordinada o no, de una minora social que sigue su sistema. Y esta imposibilidad se debe a su progresiva desconexin con el marxismo. Desconexin, hay que decirlo, ms sociolgica que doctrinal, pues el marxismo es un elemento constitutivo, fundamental, del materialismo filosfico del cual no puede, ni debe, jams prescindir, pues as perdera sus perfiles y la cartografa del Mundo que Bueno ha realizado no sera la que es. Ahora bien, dicha vuelta del revs de Marx que Bueno propone, solo puede completarse mediante la implantacin poltica de la conciencia filosfica materialista, la cual solo puede hacerse desde el poder poltico mediante la revolucin. Y, por eso, desde Bueno es posible ver que ciertas ideas de Bueno que trataron de dar la vuelta del revs a Marx estn ya en el propio Marx en un buen nmero de sus obras. Y como es imposible que el marxismo se implante polticamente sin la revolucin, y de ah el leninismo, el materialismo filosfico no podr implantarse polticamente, de verdad, si no refuerza sus conexiones con el marxismo-leninismo. Por ello, la conclusin lgica de la vuelta del revs de Marx por parte del materialismo de Bueno ser, a mi juicio, una concepcin filosfica nueva que beba, al mismo tiempo, tanto del materialismo filosfico como del marxismo-leninismo. En eso estoy trabajando ahora, y lo estoy trabajando con las obras, entre otras, que Pea Lafargue cita en su crtica a mi libro recientemente publicado.

4) En El marxismo y la cuestin nacional espaola no se propone crear un autntico Partido Comunista espaol. Eso es una simplificacin. Lo que se afirma es que, al no haber habido en Espaa un marxismo propio nunca, debido a distintos factores histricos que se tratan en el libro (peso de la Leyenda Negra, influencia filosfica del krausismo frente a Hegel, llegada tarda de traducciones de textos de Marx, Engels, Lenin, Stalin y Rosa Luxemburgo a Espaa, peso del anarquismo durante dcadas en el movimiento obrero, peso actual de la socialdemocracia, el franquismo como tapn histrico a dicho desarrollo del marxismo, peso que a travs de la socialdemocracia tuvieron las tesis del austromarxismo de Otto Bauer en Espaa, la accin anticomunista del Congreso por la Libertad de la Cultura auspiciado por la CIA, el factor primero eurocomunista y postmarxista ahora en el PCE, la cada de la URSS), no se ha podido resolver desde el marxismo la cuestin nacional espaola. Y lo que se afirma es que, hoy, en el contexto de las turbulencias histricas actuales que vivimos, es posible poder construir un marxismo netamente espaol, y en espaol. Ya se dan las herramientas para hacerlo, aunque suene extemporneo decirlo. Y eso no implica, aunque no lo niego, que haya un Partido que haga suyo este programa, aunque dicho Partido puede ya existir previamente. En el libro, adems, se ofrece un anlisis de la transformacin de Espaa en nacin poltica, desde las coordenadas del materialismo histrico, durante siete largos periodos revolucionarios, que parten de la Guerra de Independencia Espaola (1808-1814) y que culminan en la Segunda Repblica y la Guerra Civil (1931-1939). Esos periodos revolucionarios de construccin nacional poltica, por ahora, se han cerrado. Pero no puede descartarse que no puedan reabrirse en el futuro. La diferencia sustancial, a mi juicio, entre aquellos periodos y lo que estn por venir, es que en los del porvenir podra jugar un papel fundamental un marxismo netamente espaol, y en espaol, organizado poltica y sindicalmente, y que antes no exista, si bien el momento en que se estuvo ms cerca de tenerlo fue durante la Guerra Civil Espaola. Si ello es posible a partir de mi libro (y no solo del mo), bienvenido sea.

Finalizo mi rplica a Pea Lafargue. Aunque lo parezca, no estoy solo. Dentro y fuera del Partido Comunista de Espaa, que es donde milito, hay militantes y simpatizantes que asumen lo que analizo en el libro. La situacin actual, respecto a los argumentos del libro y a la posibilidad de construir un marxismo netamente espaol y en espaol, la resumo en la siguiente frase: somos ms de lo que parece, pero menos de los necesarios. Por ello, encapsularnos con trminos asustaviejas como estalinistas, aun siendo esto un logro, porque eso ya nos mete con justicia en el campo de la izquierda polticamente definida, no deja de ser un error monumental que, o bien proviene de una lectura sesgada, y en diagonal, del libro, o bien proviene de prejuicios ideolgicos previos que se sustentan en programas poltico-sociales ms propios de las izquierdas indefinidas, o de ambas cosas a la vez. Los que lean el libro, sin asustarse, que saquen sus propias conclusiones.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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