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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-10-2017

Dnde estaban los patriotas cuando sus elegidos saqueaban Espaa?

Juan Rivera
Rebelin


En el Teatro de la Vida el personaje ms miserable

siempre representa voluntariamente el papel de esclavo.


No debera sorprendernos la eclosin de Franquismo Sociolgico que en las ltimas semanas ha preado de banderas monrquicas los balcones hispanos. Como el dinosaurio del cuento siempre estuvo all, emboscado en la placidez, normalidad y naturalidad (Mayor Oreja dixit) con la que lo vivieron los sectores beneficiados por el Rgimen y las orejeras que reducen la visin de Espaa al erial mental donde lo ha situado siempre el Conservadurismo.

La diferencia es que hoy no ocultan la identidad y desfilan por la pasarela Una, grande y librecon todos los abolorios a juego sean estos tirantes, bolsos, banderas al cuello o pulseritas. El nico complemento del prt porter Todo por la Patria que an no se atreven a lucir es el aguilucho fcilmente reconocible pese a taparlo el mantra No somos fachas excusatio non petita somos espaoles.

Lo que si debera ponernos a cavilar es el triunfo en la actual realidad poltica del enanismo intelectual representado por esa reduccin al absurdo que deforma interesadamente la imagen de Espaa/Catalua para espolear el sentido de pertenencia tribal (A por ellos, oe, a por ellos oe/ Espanya ens roba...") vendido como nica sea de identidad colectiva. Porque al relato poltico sin matices del blanco y bueno (mis posturas) / negro y malo (las tuyas) se estn apuntando sectores populares que, a diferencia del dinosaurio antes citado, "no deberan estar all".

Y esa miopa que tensa a la Sociedad puede ser terrible pues si echa a rodar la bola de nieve y agranda hasta convertirse en alud, no podemos garantizar con certeza hasta donde llegarn los daos. Como dice el refrn No hay peor sordo que el que no quiere or y para nuestra desgracia el gritero propio viene acompaado de hipoacusia ante los argumentos contrarios.

La actual situacin tiene mucho de esperpento poltico. Si definisemos el trmino siguiendo el ejemplo DRAE podra valer:

Gnero poltico alentado al alimn por Puigdemont y Rajoy [la Derecha espaola el Procs/ centralistas independentistas... da igual] que al deformar sistemticamente la realidad, recargando los rasgos grotescos y absurdos del rival, mientras tapa los propios, consigue gracias a argumentos en gran medida falsos y a la desmedida utilizacin de lugares comunes y cinismo, sacar a la luz lo peor de cada casa, a la vez que desecha por traidoras y dbiles las apelaciones al dilogo y a buscar puntos de encuentro. Consumido en altas dosis 24 horas de administracin sin descanso en TVE o TV3 provoca el olvido de los desmanes, corrupcin y saqueo auspiciado en las ltimas dcadas por los gobernantes centrales y autonmicos.

Slo en clave de sainete pueden aparecer abrazados a la Constitucin del 78 quienes la rechazaron en su momento. Sin ruborizarse se limpian el trasero con los artculos de contenido social mientras anulan las libertades tericamente recogidas en ella con leyes Mordaza y Represivas.

O ver ahora disfrazados de vestales sin mcula dispuestos a ofrendar la virtuten aras de la Independncia de Catalunya a quienes sostuvieron los gobiernos de Gonzlez, Aznar, Zapatero, Rajoy para aplicar, totalmente de acuerdo, sin disenso ni banderas, las mismas medidas antisociales o los mismos recortes/"retallades". Intercambiables, unos al son del Cheron, cheron,tacheron, otros al del Bon colp de falc.

Las cortinas de humo espaolistas/independentistas han tapado el ntido horizonte de corrupcin hasta ayer visible. Pujol puede pasear tranquilo, sin abucheos, por la Ronda del General Mitre y hasta pedirle si hace falta el martillo a quien rompi los ordenadores de la sede del PP. Esa cuya reforma pagada en dinero negro tapa hoy una inmensa bandera.

La apelacin al Somos los mejores triunfa cuando lleva siglos sostenida por la fe del carbonero, esa que hace sentir como propios los privilegios de la clase dirigente que nunca se tendrn . El mismo sistema de creencias que considera inmutable la estructura social aunque sus pilares se asienten sobre la Injusticia y recupera peridicamente el Vivan las cadenas. Da igual que el objeto de adoracin sea una bandera rojigualda, cuatribarrada estelada. Tampoco lo redimira poner una vela a la tricolor si a cambio se anula el anlisis crtico.

Como no veo TV3 aunque me llegan pinceladas del programa Polonia, ignoro si existe un personaje de ficcin que encarne tpicamente al patriota cataln. Si vislumbro al "patriota espaol" en el personaje Antonio Recio de la serie La que se avecina. No se le cae de la boca el Viva Espaa, viva el rey, viva el orden y la ley aunque est dispuesto a saltarse todos los frenos legales si as se sale con la suya.

En este instante en el que los fogones de Barcelona y Madrid hornean patriotas (an a riesgo de que algunos se chamusquen por las altas temperaturas), habra que preguntarles antes de que se endurezcan ms: "Dnde estaban vuestras banderas cuando los Gobiernos que aupasteis saqueaban el pas? Cuntas ondeasteis para protestar por los desahucios, contra la reforma laboral salvaje que os dej sin derechos o la ley de seguridad que os vaca las libertades?".

La adscripcin sentimental a una bandera es muy respetable siempre que la sostenga el mstil de una sociedad justa y que al trasluz deje ver el respeto por los derechos y libertades. Cuando es compatible lucirla con orgullo y mantener con impunidad la residencia fiscal en Miami, los bienes ocultos en un paraso fiscal o que nos la agiten como arma quienes aferrados a ella se opusieron a los avances legales colectivos (divorcio, matrimonio gay, separacin nominal para nuestra desgracia nula en la prctica Iglesia/Estado p.e.), no hay respetabilidad en su ostentacin.

En el momento que florecen energmenos dispuestos a darnos carnet de espaolidad o catalanidad con la pretensin de excluir a quienes no comparten su argumentario, no sobrara tomar como norma de comportamiento la Dignidad, esa que te hace remar a contracorriente y oponerte a los designios de los capitanes porque intuyes que el barco, los barcos, estn siendo llevados a una costa rocosa donde lo ms fcil es encallar.

Y como sociedad siempre es preferible amotinarse con el voto y las movilizaciones antes que naufragar.

Juan Rivera. Colectivo Prometeo/FCSM

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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