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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-10-2017

Golpe a Catalua y su respuesta

Jess Gellida
Rebelin


La prrroga para la Repblica Catalana que decret Carles Puigdemont, el pasado 10 de octubre, llega a su fin despus de la negativa al dilogo, del encarcelamiento de los Jordis, del acuerdo del consejo de ministros para la suspensin de la autonoma y de constatar la inexistencia, hoy por hoy, de una mediacin internacional.

Golpe de estado a la democracia

El sbado 21 de octubre Mariano Rajoy concretaba, en un consejo de ministros extraordinario, las medidas para la liquidacin del autogobierno cataln y el otorgamiento de todo el poder al ejecutivo espaol, bajo el pretexto legal de la aplicacin de artculo 155 de la Constitucin espaola. Un ataque frontal a la democracia, en nombre de la democracia, para el que el Partido Popular cuenta con el apoyo incondicional de PSOE y Ciudadanos, el visto bueno del monarca Felipe VI y el aval de la Unin Europea. Las dursimas medidas que aprobar el Senado, van desde el cese del presidente Puigdemont y de todo el Gobierno, hasta el veto al Parlament y el control de la Generalitat, de la radio televisin pblica de Catalua y de los Mossos de escuadra; pasando por una convocatoria electoral en 6 meses teledirigida desde Madrid, con un calendario modificable en el Senado y supeditada a un cuando se recupere la normalidad y a otro tan pronto como sea posible, que sitan unos comicios para cuando Rajoy considere oportuno.

Entramos, de nuevo, en un camino de consecuencias desconocidas. La cruda realidad de ver a los socialistas avalar, sin matices, la aplicacin del 155 deja en nada la tmida defensa que Pedro Snchez haca de la plurinacionalidad y, vuelve a situar el fantasma de la fractura interna en un PSC donde el goteo de dimisiones y crticas por parte de militantes, dirigentes y ex-dirigentes es continua. As mismo, ya no existe la mayora parlamentaria que los populares construyeron en el Congreso para aprobar los presupuestos. En este sentido, la situacin se ha tensado, el lehendakari Iigo Urkullu dijo, refirindose al 155, que la medida es extrema y desproporcionada. Dinamita los puentes. La Generalitat tiene nuestro apoyo para buscar un futuro constructivo y aadi, cuando conoci el alcance de la intervencin, que el 155 es un golpe a la democracia. Este apoyo del gobierno vasco al cataln ha tenido una incendiaria respuesta por parte del PP, con una amenaza explcita contra el autogobierno vasco, en el cual se considera, por parte de los populares, que hay ingredientes que pueden hacer que siga el mismo camino que Catalua si se deja encomendar por los aires de ruptura.

La escalada represiva y autoritaria contra las instituciones catalanas es de tal magnitud, que si el Estado espaol sale victorioso de la crisis catalana, tendr implicaciones regresivas en derechos y libertades para el resto del conjunto del Estado.

Respuestas desde el sobiranismo

Los diferentes actores sociales y polticos del campo soberanista afrontan, en una semana decisiva para el futuro de Catalua, como dar respuesta y resistir el asalto del Estado.

Una nueva movilizacin masiva para exigir la liberacin de los presidentes de la ANC y Omnium Cultural, convocada por la Mesa por la Democracia, fue tambin el pistoletazo de salida de la contestacin social en las calles contra la suspensin del autogobierno. En este sentido, la plataforma Universidades por la Repblica ha convocado una nueva jornada de huelga para el jueves 26, exigiendo la aplicacin de los resultados del referndum del 1-O, la liberacin inmediata de Jordi Snchez y Jordi Cuixart, el fin del estado de excepcin en Catalua y el respeto hacia las instituciones catalanas. Una huelga estudiantil a la que le pueden seguir otras jornadas de lucha, vagas generales y paros de pas, segn cmo evolucionan los acontecimientos. Todas ellas con los Comits de Defensa del Referndum, la ANC y Omnium, como actores principales que tienen que presionar y desbordar desde abajo, para el empoderamiento popular.

En cuanto al Parlament, varios posicionamientos a debate. Por un lado, la posibilidad de convocar elecciones despus de realizar una declaracin de independencia simblica, que podra combinarse con un posible gobierno de concentracin; una respuesta para intentar evitar, supuestamente, la suspensin de la autonoma, pero que comportara entrar en una nueva fase del procesismo y que, no tendra tampoco asegurada el fin de la represin y de la judicializacin. Por la otra, la opcin de defender el mandato del 1-O a travs de la declaracin de la Repblica Catalana y la apertura de un proceso constituyente; una opcin de autodefensa frente el Estado que, a la vez, debe permitir mantener unido el frente soberanista y democrtico que se ha movilizado desde el 1-O y el 3-O y, as, avanzar en la autodeterminacin de Catalua.

Jess Gellida es politlogo

@jesusgellida

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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