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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-11-2017

La accin no-violenta en el conflicto poltico de Catalua
De los aprendizajes pasados, las respuestas presentes

Maria de Lluc Bagur
eldiario.es

A diferencia del 1 de octubre, las luchas sociales a travs de la accin no-violenta que tienen lugar en Catalua suelen ser despreciadas por los generadores de opinin, silenciando as la represin violenta ejercida por los Mossos de escuadra


Catalua tiene una larga tradicin de luchas sociales no-violentas, si bien es cierto que las ms visibilizadas y masivas tuvieron lugar hace ya algunos aos, como la objecin de conciencia al servicio militar o las luchas anti OTAN, y ahora haca tiempo que no vivamos ninguna multitudinaria.

De hecho, la estrategia no-violenta ha sufrido una mala prensa por parte de varios actores, algunos para estar claramente en contra de cualquier forma de organizacin social mnimamente revolucionaria (es decir, aquellos que se sitan en la defensa del statu quo), pero tambin por parte de algunos colectivos que han identificado la no-violencia con la pasividad y la inaccin.

Lejos de esto, la no-violencia ofrece estrategias de accin directa que se han demostrado efectivas a lo largo de la historia, desde las luchas anticoloniales (por ejemplo la encabezada por Gandhi en la India), la lucha antirracista (como la que inici Rosa Parks en los Estados Unidos), la ecologista (como la de Greenpeace), la antimilitarista (tantos ejemplos...!), y un largusimo etctera.

Estos das en Catalua, con motivo del referndum para la autodeterminacin, hemos vuelto a ver en las calles multitud de acciones colectivas, algunas ms organizadas y otras ms espontneas, que nos han hecho recordar que nuestra sociedad tiene un bagaje innegable en la accin no-violenta. La violencia estructural y fsica que ha ejercido el estado espaol ha conseguido movilizar miles de personas que se han posicionado firmemente ante una situacin de injusticia y de legalidad ilegtima. De hecho, la estrategia no-violenta ha dado fuerza a las personas que participaban para seguir con su lucha da a da, porque la accin no-violenta despierta lazos de solidaridad y compaerismo y refuerza los principios del grupo, que se siente ms fuerte y ms unido. Prueba de esto es que los episodios de violencia policial ms cruentos tuvieron lugar el 1 de octubre, y en los das posteriores las calles han estado llenas de concentraciones, manifestaciones, huelgas de trabajadores y estudiantes, paradas, etc.

La no-violencia, como estrategia de accin colectiva radical que se basa en la congruencia entre los objetivos y los medios, busca la transformacin de la sociedad oponindose de forma contundente a la violencia estructural (es decir, la violencia del sistema), aunque esto implique desobedecer una legalidad que se considera injusta e ilegtima para la sociedad. En nuestro caso, la violencia estructural es aquella ejercida por el gobierno del estado espaol que est vulnerando derechos bsicos como el derecho a la autodeterminacin o la consulta popular, y que se ha valido de la violencia fsica (policial y militar) para evitar el ejercicio de estos derechos. Ante esta situacin, percibida como injusta por miles de personas, se ha ido articulando una respuesta social no-violenta con el objetivo de visibilizar el conflicto, rechazar el estado policial y la militarizacin de las calles y, finalmente, ejercer el derecho en la consulta popular. Lo analizaremos con ms detalle.

La primera fase de la no-violencia son las acciones de difusin dirigidas a aumentar la concienciacin social y generar debates, y las acciones de protesta y persuasin que pretenden visibilizar el conflicto. En este sentido, las personas movilizadas para defender el derecho a la autodeterminacin han participado de manifestaciones, concentraciones, encarteladas, actos informativos, asambleas populares, manifestaciones de tractores, caceroladas y muchos otros.

En una segunda etapa, la no-violencia se expresa a travs de acciones de no-cooperacin y presin que consiste en la negacin a colaborar con las estructuras y leyes de las que se entiende que proviene la injusticia contra la que se lucha, con el objetivo de coaccionar al adversario para que modifique su posicin. Algunas acciones de no-cooperacin social y econmica que se han podido ver estos das han sido la huelga de estudiantes, la huelga general de trabajadoras, las paradas de empresas y administraciones pblicas, y el boicot social selectivo a los cuerpos de seguridad que estaban alojados en los barcos por parte de las trabajadoras del puerto que se negaron a atenderlos. La no-cooperacin poltica de las personas movilizadas para defender el derecho a la autodeterminacin se hizo evidente en la celebracin del referndum, desobedeciendo la sentencia que lo haba ilegalizado previamente.

Y, finalmente, si el conflicto lo requiere, la no-violencia apuesta por la accin directa. Se trata de acciones que a menudo seran consideradas ilegales por el ordenamiento jurdico, que buscan confrontarse directamente con el adversario. Y de estas podemos encontrar un buen puado de ejemplos en la lucha de los ltimos das: ocupacin de las escuelas para celebrar el referndum; ocupacin del rectorado de la universidad; obstruccin de los cuerpos policiales para impedir que se lleven las urnas; interposicin entre los agentes policiales y las sedes de la administracin pblica, de partidos polticos (CUP) o imprentas para evitar registros; hostigamiento no-violento de los cuerpos de seguridad alojados en hoteles, etctera.

La originalidad y la creatividad de las personas movilizadas han dado en el mundo imgenes tan dignas para ser recopiladas en los tratados de accin no-violenta como la realizacin del recuento de votos en una iglesia, urnas escondidas en los rboles, cuerpos de seguridad llevndose urnas falsas con sobres vacos, urnas escondidas en cementerios, un colegio electoral donde los cuerpos de seguridad slo encontraron un puado de personas jugando al domin, carreteras cortadas por rboles cados o tractores, o agentes perdidos por caminos de montaa donde las vecinas haban cambiado las seales de trnsito.

Los ejemplos de acciones no-violentas que se han podido ver estos ltimos das en Catalua han sido muchos y muy diversos y convierten la lucha de las personas movilizadas en un referente para futuros conflictos. Pero la desobediencia civil comporta importantes riesgos para quienes la practican, riesgos fsicos y legales, que se tienen que asumir como parte de la accin. Una de las consecuencias ms dramticas que han sufrido las personas movilizadas para defender el derecho a la autodeterminacin ha sido la violencia fsica con que fueron reprimidas durante la jornada del referndum y que dej 893 personas heridas, segn datos del Departament de Salut. Hay que tener presente, en este sentido, que la mayor parte de la ciudadana no est avezada a ver y vivir imgenes de violencia como las del 1 de octubre, no porque no se produzcan en Catalua, sino porque tienen lugar en otros contextos que acostumbran a ser silenciados. A diferencia del 1 de octubre en que la ciudadana que se enfrent a la represin tena el amparo de las instituciones polticas catalanas y de muchos medios de comunicacin de masas, y el mundo entero pudo presenciar la brutalidad de los cuerpos de seguridad a los colegios electorales, la mayor parte de las luchas sociales que tienen lugar en Catalua son tapadas o despreciadas por los generadores de opinin. Esto no tiene que servir para sacarle importancia a la represin de estos das en Catalua, sino para que la sociedad en su conjunto tome conciencia de la invisibilizacin de otras luchas sociales y de la represin que estas sufren, hay que decirlo, por la violencia de los Mossos de escuadra. Este aprendizaje de tantas personas que se han movilizado estos das en la lucha por los derechos sociales y polticos, tiene que servir para tejer lazos de solidaridad con otros colectivos de la sociedad que da a da se exponen a la represin policial y a la violencia institucional para defender derechos que son de todas.

En definitiva, no se puede pasar por alto que, una vez ms, la dignidad se mantiene del lado de aquellas quienes han hecho uso de la no-violencia ante la represin para hacer valer su apuesta, fuerte y convencida, por los derechos sociales y polticos.

Maria de Lluc Bagur - Centre Dels d'Estudis per la Pau

Fuente: http://www.eldiario.es/catalunya/adios_a_las_armas/no-violencia-referendum-autodeterminacion-desobediencia-Cataluna_6_698590136.html



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