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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-11-2017

Poner los pies en el suelo

Borja de Riquer
Ara


Los sucesos de la semana pasada pasarn sin duda a la historia de Catalunya, pero tal vez no en el sentido que muchos habamos deseado. Me sorprende que haya quien compare en tonos lricos los hechos de los das 26 y 27 de octubre con el 14 de abril de 1931. Hay que vivir en otra galaxia para identificar ambos hechos. Lamentablemente, la reciente proclamacin de la Repblica Catalana se parece ms a las 10 horas que dur el Estado Cataln proclamado el 6 de octubre de 1934 que a la fiesta popular de tres aos y medio antes, cuando cay el rgimen monrquico. En todos los momentos crticos de la historia, quien determina finalmente el carcter del acontecimiento es quien acaba controlando el poder.

Algn da, con ms calma, habremos de reflexionar seriamente sobre los aciertos y errores estratgicos y tcticos del movimiento independentista y evaluar sus costes polticos, y no digamos emocionales, causados por su imprudente direccin. Hace aos que algunos advertamos, sin que apenas nos hicieran caso, de que el proceso soberanista cataln sera ms difcil y largo de lo que se deca, porque se sobrevaloraban las fuerzas propias y se infravaloraba la solidez del adversario. No se ha tenido suficientemente en cuenta que el movimiento se enfrentaba a un gobierno, y a todo un Estado, gestionados por unos polticos de larga tradicin centralista, refractarios a toda negociacin, impregnados de nacionalismo esencialista y dispuestos sin ms a utilizar las cloacas, las fuerzas de orden pblico y la judicatura en defensa de sus objetivos. Adems, que esto se produca en un contexto europeo e internacional hostil a cualquier fragmentacin de un Estado, por muy democrticos que fueran los procedimientos empleados. Como se ha podido comprobar, la Unin Europea no tiene casi principios, solo tiene intereses, que vienen definidos por Estados que defienden sobre todo el mantenimiento del actual statu quo.

Nos hallamos en un momento de emergencia nacional debido a la aprobacin por el Senado de la aplicacin del artculo 155 de la Constitucin a la Generalitat de Catalunya. Los efectos de esta aplicacin, junto con la actuacin de la fiscala y de la Audiencia Nacional, pueden ser realmente demoledores. Y encima se ha cedido la iniciativa y el control del tiempo poltico al gobierno Rajoy.

Est muy claro que hay que ir a las elecciones del 21 de diciembre aunque las convoque el gobierno de Madrid. No participar sera una temeridad. Sera correr el riesgo de que la seora Arrimadas accediera a la presidencia de la Generalitat y que esta institucin acabara convirtindose en una especie de diputacin provincial sometida a las directrices del gobierno espaol. En mi opinin, hay que presentarse a las elecciones defendiendo unos planteamientos anti-represivos y soberanistas. Hoy la lnea divisoria poltica se sita, como qued suficientemente claro despus de la manifestacin del domingo, entre quienes apoyan la aplicacin del artculo 155 y quienes se oponen; entre quienes consideran fundamental reivindicar el derecho democrtico de los catalanes a decidir el futuro y quienes sostienen que los ciudadanos de Catalunya no tienen este derecho.

Hace unos das yo defenda la formacin de una candidatura unitaria, similar a la Solidaritat Catalana, integrada por personas de las formaciones polticas y de las entidades ciudadanas que desde hace ms de siete aos se han pronunciado a favor del derecho a decidir. Ante las dificultades que esto puede suponer y teniendo en cuenta las ltimas manifestaciones de los dirigentes de los partidos, creo que, como mnimo, habra que pedirles que incluyan como elementos comunes y prioritarios de sus programas las siguientes tres reivindicaciones. En primer lugar, la puesta en libertad de los detenidos y el sobreseimiento de todas las causas penales, multas y sanciones de carcter poltico. En segundo lugar, la exigencia de anulacin inmediata de la aplicacin del artculo 155 a la Generalitat. Y, finalmente, la reivindicacin de un referndum con garantas y vinculante sobre el futuro de Catalunya.

Si se puede demostrar con votos reales que ms de dos tercios de la ciudadana de Catalunya desean ser consultados en un referndum vinculante, rechazan la aplicacin del 155 y exigen la amnista, esto pondra en evidencia ante la opinin internacional la intransigencia y ceguera poltica del gobierno Rajoy y favorecera las posibilidades de una mediacin de cara a la consecucin de un referndum.

Tal vez tambin habra que pensar en un programa de gobierno con un amplio apoyo parlamentario que despus de la victoria electoral gestionara con rigor el cumplimiento del programa. Porque hemos de ser realistas: incluso tras un hipottico triunfo, nos espera un largo recorrido de tensiones con el gobierno de Madrid y de gestiones internacionales. Tampoco hay que despreciar la necesidad de una estrategia unitaria catalana de intervencin en la poltica espaola para intentar sacar a Mariano Rajoy y al PP del gobierno de Madrid y crear un escenario poltico ms favorable a la negociacin.

Tal como estn las cosas, hay que evitar que la confrontacin poltica se centre en la no se sabe bien si proclamada Repblica Catalana. No es este el dilema que hay que plantear a la ciudadana de cara a las prximas elecciones. El soberanismo ha de conseguir aumentar su fuerza y no correr el riesgo de perderla. Hay sectores sociales que hasta hace poco estaban en una posicin expectante, con dudas sobre el Procs, pero que no eran hostiles al mismo y que se indignaron ante la brutalidad policial del 1 de octubre. No hay que perder a esta franja social que puede ser decisiva electoralmente en un momento en que las fuerzas defensoras del 155 estn movilizando a personas que hasta hace muy poco eran bastante pasivas e indiferentes. Pienso que la alternativa poltica a los sectores unionistas debera centrarse claramente, junto con las ya mencionadas exigencias anti-represivas, en la demanda de una consulta democrtica sobre el futuro de Catalunya que tenga todas las garantas.

Fuente: http://www.ara.cat/opinio/borja-de-riquer-tocar-peus-terra_0_1898810126.html

Traduccin: viento sur



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