Portada :: Espaa :: Crisis poltica en Catalua
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-11-2017

Por un derecho consensuado de libre determinacin en una Espaa federal

Juan-Ramn Capella
mientras tanto


No se hablar aqu de las intransitables vas de hecho para conseguir la independencia de Catalua. Ni tampoco de las variantes histricas de esas vas de hecho, aunque mencionar la que origin la Guerra de Secesin norteamericana y las de los estados blticos, con el apoyo de la OTAN, en el proceso de disolucin de la Unin Sovitica, y anlogamente la de Croacia. No hacen al caso cataln. La OTAN no apoya la secesin de Catalua.

El derecho de autodeterminacin slo es aplicable a las colonias, y Catalua jams ha sido una colonia. Existe sin embargo otra posibilidad, sealada por Claus Offe: una comunidad, en asuntos que la afectan a ella misma y solo a ella, tiene derecho a decidir por s misma. Es lo que se llama derecho a la libre determinacin. Podra ser reconocido este derecho a los ciudadanos de Catalua? No exactamente, pues la libre determinacin afecta al todo y no solamente a una parte; pero s por cercana y aproximacin, lo que impondra variantes importantes. Examinmoslo adoptando la perspectiva de cambios constitucionales en Espaa en plazo no muy lejano.

Catalua hoy no es una nacin sino dos. Est dividida. Eso es para la gente, para las personas, un problema angustioso o una frustracin, acaso ms graves que el desafecto de una de esas fracciones no tanto hacia Espaa y los espaoles como al Estado central. Por ello merece la pena explorar lo que llamo aqu un derecho de libre determinacin consensuado, susceptible de desactivar el enconamiento del problema.

Canad, un estado con varios y recientes cambios constitucionales (el penltimo en 1982) y territoriales, acept en 1995 la simple libre determinacin de Quebec, con resultado negativo. Desde 1997 Canad es definido como un estado unitario por su Tribunal Constitucional.

Una hipottica secesin de Catalua no es asunto que solamente le afecte a ella misma: afectara tambin, obviamente, al resto de Espaa. Por eso no encaja exactamente con el supuesto del derecho a la libre determinacin. Pero podra encajar en un derecho de libre determinacin consensuado si una precisin razonable de lo que se puede exigir para ejercer tal derecho resultara convincente para la mayora de los ciudadanos espaoles y obtuviera su necesario consenso.

Hay problemas, lo sealaba Antonio Gramsci, graves y complejos que no se pueden resolver mediante la formacin de simples mayoras. En este caso minorizar al otro genera divisin, lucha social y sobre todo sufrimiento. En situaciones as, la superioridad dbil de una mayora, cualquiera que sea, sobre una minora se ha de ver ms bien como un sntoma de la inmadurez o unilateralidad del planteamiento del problema. Para que ste madure, se complete y sea soluble es preciso recurrir a procedimientos que impongan ritmos pausados de desarrollo a la cuestin controvertida.

En lo que sigue tratar de formular esa necesaria precisin del derecho de libre determinacin consensuado.

Para empezar es necesario, como se ha dicho, el consenso del conjunto de la ciudadana, con rango constitucional. La primera tarea consiste pues en dar razones legtimas para que una mayora de ciudadanos constitucionalice ese consenso.

Eso supone una gran campaa de argumentacin poltica y de debate para dar a comprender la necesidad de los cambios constitucionales a poblaciones poco sensibles hasta ahora a la necesidad de estructurar tambin constitucionalmente la diversidad cultural de Espaa.

Viene a continuacin una determinacin posible (son imaginables tcnicamente otras) de las condiciones para el ejercicio del derecho de libre determinacin en una de las comunidades constitucionales.

1. La solicitud de ejercicio de ese derecho en una comunidad ha de proceder de una mayora de una legislatura del parlamento de esa comunidad, legislatura que habra de finalizar automticamente por ese acto para que dicha solicitud pudiera ser ratificada, eventualmente, por la legislatura siguiente. Eso garantiza, al recurrir efectivamente a elecciones, una voluntad sostenida de ejercer ese derecho.

2. Se debe exigir que cualquier decisin refrendada de cambio del statu quo ante sea efectiva y realmente mayoritaria entre la poblacin: en asuntos de derechos como es el estatuto de la ciudadana es injusto e impoltico dividir por la mitad o por estrecha mayora a las gentes. Los cambios, sensatamente, se pueden dar, pero slo merced a mayoras amplias. stas pueden ser referidas al censo electoral 80% de participacin al menos y no a los votantes, o bien a stos, pero con mayoras cualificadas del 55%, al menos, p. ej., o incluso a ambas cosas, o en todas y cada una de las provincias de la comunidad autnoma.

3. En tercer lugar, se debe exigir que una hipottica institucin poltica nueva reconozca constitucionalmente los derechos que ya tienen los ciudadanos y respete los de las minoras, incluido tambin el derecho de libre determinacin mismo, o sea, la reversibilidad del cambio institucional.

Estas tres condiciones deberan bastar para consensuar la inclusin de un derecho de libre determinacin en una propuesta de cambio constitucional federal sometida a la aprobacin de la ciudadana. Y se puede hacer sin reconocer soberana distinta a la comn de todos los ciudadanos. El derecho de libre determinacin consensuado sera jurdicamente la controlable delegacin a una parte de la ciudadana, por el detentador de la soberana o sea, del todo, siempre a condicin de la observancia estricta de un conjunto de condiciones muy preciso, de una capacidad decisoria que afecta al todo y a la parte.

Comprobada por las instituciones del todo la legalidad del conjunto del proceso llegara el momento de reconocer su resultado por parte del Estado.

Y si finalmente ese reconocimiento hubiera de dar lugar a una nueva soberana, sta, adems de la posibilidad de declararse independiente y ser arrojada a las tinieblas exteriores econmicas por la Unin Europea, tendra tambin la de asociarse de algn modo a Espaa, en forma de estado asociado o confederado, con lo que esquivara esa posibilidad.

Fuente: http://mientrastanto.org/boletin-162/de-otras-fuentes/por-un-derecho-consensuado-de-libre-determinacion-en-una-espana-federal



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter