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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-11-2017

El riesgo de la erdoganizacin en Espaa

Antonio Gmez Movelln
Rebelin


La transicin poltica espaola y la Constitucin dej muy mal resueltas algunas cuestiones que siempre han sido conflictivas en la reciente historia de Espaa; una de ellas fue la cuestin de la libertad de conciencia y las relaciones con la iglesia catlica, otra fue la cuestin territorial y otra la forma de Estado y en todas estas cuestiones se impuso una solucin vinculada la historia no progresista de Espaa. En efecto, en el mbito de la libertad de conciencia se proclam un Estado no confesional pero inmediatamente se ordenaba unas relaciones especiales con la Iglesia catlica y ello junto los Acuerdos con la Santa Sede de 1979 han configurado un sistema que, como defini Gonzalo Puente Ojea, se trata de un criptoconfesionalismo catlico. En la forma de Estado se impuso la Monarqua borbnica, saltndose incluso las reglas dinsticas, y se hizo de forma autoritaria; en palabras del catedrtico de derecho constitucional Perez Royo, la Monarqua es el tapn del rgimen del 78. En el asunto nacional , para no reconocer el carcter de Estado de naciones, se diluy en una frmula de caf para todos negando, por tanto, cualquier idea federal, confederal o de otro tipo. A partir del 15 M y la entrada en la accin poltica de otra generacin todo esto ese cuestiona y parece que el rgimen del 78 es ya un cors que aprieta demasiado a la sociedad. Si no se abordan estas cuestiones de forma progresista se puede caer en la tentacin de un retroceso histrico .Y lo hemos visto, recientemente, como, ante las demandas polticas en Catalua, la va de enfrentamiento y represin parece, de momento, haber triunfado. No puede ser que ante una manifestacin pacfica de millones de personas la respuesta sea el uso de la polica. Alguien dijo, muy acertadamente, que la respuesta del Estado ante la crisis del 1 de octubre en Catalua fue analgica y en blanco y negro.

No est claro que Espaa sea una democracia plena. En la divisin clsica aristotlica de los sistemas polticos se distingua entre un rgimen aristocrtico, una dictadura y una democracia. Pero entre la dictadura y la democracia se sola interponer un rgimen llamado oligrquico. En cierto sentido Espaa es un rgimen de partitocracia oligarquizado de ah el grito de no nos representan en el 15 M. El dar el paso de una oligarqua a una democracia est pendiente en Espaa; y una democracia sin una separacin de poderes entre el poder legislativo y el ejecutivo y sin una representacin directamente elegida por la ciudadana no es propiamente una democracia y suele acabar, como ha acabado en Espaa, en el clientelismo poltico y la corrupcin generalizada.

La lucha por el pleno ejercicio de las libertades individuales y de las libertades polticas colectivas es un fundamento del laicismo. La libertad de expresin en todas sus formas, la libertad de manifestacin y la libertad de informacin (esto ltimo muy deteriorado en el mundo que vivimos) es esencial. Por eso, desde el laicismo, hemos condenado todos los intentos de involucin en materia de libertades pblicas como la ley mordaza y las consecuencias que ha trado para muchas personas que han sido condenadas por escribir una cancin, un twet, o realizar una representacin de tteres o asistir a una protesta contra un desahucio.

Desde el laicismo se apuesta siempre por la resolucin pacfica de los conflictos. Todo el despropsito de supresin de gobiernos legtimos o parlamentos elegidos no tiene sentido. El denominado desafo independentista no puede ser la excusa para mantener, instrumentalizando el aparato judicial, a lderes sociales en la crcel. Es peligroso tambin el revival de extrema derecha que hemos visto en muchas de las manifestaciones que se realizan en defensa de la unidad de Espaa. Los sucesos que se produjeron en Valencia, donde grupos de la extrema derecha cargaron violentamente contra personas que libremente se manifestaban, son muy graves. El conflicto en Catalua debe resolverse a travs del dilogo poltico y la garanta del derecho de los ciudadanos y ciudadanas catalanes a expresar libremente su opinin posiblemente en un dialogo poltico y social ms amplio. Todo lo que no sea esto generar frustracin, polarizacin social y, lo ms peligroso, el ascenso del autoritarismo en nuestra sociedad. Espaa corre el peligro de ir, a medio plazo, hacia una Erdoganizacin, limitando las libertades individuales y personales y tambin los derechos polticos colectivos, siendo tolerado y aceptado por una gran mayora social y ello en aras de la unidad de Espaa, la democracia y la santificada Constitucin.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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