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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-11-2017

Ms all del procs

JuanLu Gonzlez
biTs RojiVerdes


Tras aos poniendo palos en las ruedas a la autonoma de Catalua, tras aos de uso torticero de los tribunales contra leyes emanadas del parlament, tras aos de infrafinanciacin autonmica, cuando buena parte del pueblo cataln se ha hartado de agravios y discriminaciones y ha decidido hacerse dueo de su propio destino, el PP (junto al PSOE y Cs) parece haber encontrado la varita mgica para solucionar el conflicto con Catalua. Se trata del referndum sobre la independencia que pide el 80% de su poblacin? Evidentemente no, la propuesta de arreglo del rgimen de 78 pasa por unas otras elecciones autonmicas, con la esperanza que el bloque constitucionalista arrebate la mayora de la que ahora disfrutan los soberanistas.

Sin embargo, las encuestas no apuntan en tal sentido. Obviamente las fuerzas del aparato del estado, cloacas incluidas, se emplearn a fondo para retorcer el brazo a mucho independentista sobrevenido que puede ser presa del pnico de la campaa del miedo que pondrn en marcha los unionistas. Pero no va a ser suficiente, las diferencias de apoyo popular son abrumadoras. Est claro que cada bloque contar como suyos a los votos de la candidatura de Domenech, a pesar de que sea claramente favorable al derecho a decidir, aunque no desee la separacin de Catalua y menos por caminos unilaterales. Si descontamos esos votos o esos representantes, es cuando se vern las fuerzas reales de cada bloque y esa ser la verdadera medida del resultado final. Ahora bien, si Arrimadas piensa que Domenech puede facilitarle la investidura, va lista. Probablemente, Catalunya en Com-Podem estar mucho ms cerca de apoyar un gobierno encabezado por ERC antes que a una coalicin nacionalista espaolista absolutamente radicalizada en pos del rgimen postfranquista.

En el caso de que el independentismo s perdiera la mayora parlamentaria, aunque ganasen las elecciones y necesitaran de los comunes para gobernar, el escenario podra cambiar con respecto a este momento histrico, pero no sera un cambio especialmente significativo. De hecho el Parlament contara tericamente con mayora suficiente para convocar un referndum como el del primero de octubre.

Pero jugar la baza electoral en exclusiva es no reconocer qu sucede realmente en Catalua; es ms, es una autntica irresponsabilidad. La pronta entrada en prisin de Jordi Cuixart y Jordi Snchez demuestra que el procs tiene hondas races populares y no es un tema slo de poltica partidaria. Qu solucin tiene el PP para esa faceta del independentismo, llammosle popular? slo espaolizar a los nios catalanes, como propuso Wert? Los ltimos estudios demoscpicos demuestran que la mquina de produccin de independentistas del PP sigue trabajando a todo ritmo, por lo que es previsible que la desafeccin con Espaa crezca y crezca sin parar.

El encarcelamiento de medio Govern en prisiones de Madrid, no ha hecho sino movilizar an ms al mundo independentista. A la monoltica e inflexible Europa ya comienzan a asomarle grietas. La jugada maestra de Puigdemont de entregarse a la justicia belga, a pesar de ser ampliamente criticada por aquellos que deseaban tenerlo callado entre rejas, est generando rditos y su candidatura en el exilio situar a la marca Espaa, en una situacin complicada. Quien pensase que medidas de privacin de libertad acabaran con el enfrentamiento por pura rendicin, se equivocaban de plano.

Hay, pues, tiempo para actuar? El PSOE, como Unidos Podemos, lo fa todo a un cambio constitucional y a una racionalizacin de la financiacin autonmica que se ajuste a los datos de la poblacin real del pas, algo que el PP ha estado obstruyendo por perjudicar a muchos de sus graneros tradicionales de voto, que han perdido poblacin en los ltimos lustros. Tambin proponen la redaccin de un nuevo Estatut, que recoja aquellos artculos que el Tribunal Constitucional a los mandos de un magistrado con carn del PP cercen polticamente y que estn vigentes en otros estatutos de autonoma como el andaluz. Si todo fuera en la direccin correcta, es posible que la combinacin de medidas de profundizacin del autogobierno, coser agravios pasados y mejorar la financiacin autonmica, pudieran servir para calmar nimos y mejorar el encaje de Catalunya, y el de otras autonomas, en el Estado Espaol.

Pero es mucho presuponer que algo as pueda suceder. Confiar en que haya estadistas en Gnova o en Moncloa y no una pea de hooligans desaforados, es poco menos que imposible. Los populares no estuvieron jams de acuerdo con el estado de las autonomas y sus nimos recentralizadores son parte de su genoma y su fenoma. Esperar que un estado federal pueda salir de una reforma constitucional en la que participen PP y Cs es una falacia. Todo lo contrario, las pretensiones que se oyen entre bambalinas se refieren a controlar con mano de hierro desde Madrid las polticas lingsticas y educativas, a las que responsabilizan del auge del nacionalismo perifrico en detrimento del nacionalismo centrpeto que ellos profesan, aunque no gusten de llamarlo as.

Con este panorama tan abierto, es lgico que pocos confen en que sea posible esperar solucin alguna de Espaa. Algunas voces estn apostando por convocar elecciones, pero no ya en Catalua, sino en el conjunto del pas, conscientes de que el Partido Popular es parte del conflicto y su permanencia en el poder, slo puede causar ms problemas a Catalua y al conjunto del Estado. Sin embargo, esa va tampoco asegura un resultado positivo. Una mocin de censura s que sera factible para explorar nuevos derroteros reformadores, pero el PSOE, con un Pedro Snchez de perfil, entregado a la estrategia del PP, es totalmente reacio a recorrer esta va y se antoja imposible, al menos en el actual estado de cosas.

Los catalanes han demostrado que tienen un proyecto para su pas. Pero no existe ms proyecto para Espaa que comprar el estado franquista y sus enseas e imponerlo por la fuerza de las porras, de las cloacas antidemocrticas, de una prensa cautiva e hipercontrolada y los tribunales, manejados en su mayora por el gobierno, la extrema derecha o el Opus Dei. Es normal que esa Espaa, su Espaa, ni emocione ni concite adhesiones fuera de la caverna o los estadios de ftbol. Se acerca la hora de hablar sin tapujos de un nuevo proceso constituyente, lejos de ruidos de sables y de sobres cerrados y lacrados, entregados por militares con partes del articulado literal de la Carta Magna. Quiz sea la ltima oportunidad de mantener viva la unidad del pas, no ya por la fuerza y la coaccin, sino con la ilusin de un pueblo que forma parte de un proyecto comn de futuro.

Fuente: http://www.bitsrojiverdes.org/wordpress/?p=14430

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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