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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-11-2017

Trashumanismo

Javier Sdaba
Rebelin


Suena a moda hablar de Trashumanismo. Est en todos los medios, lo discuten los cientficos, lo divulgan los periodistas y libros o revistas han encontrado un filn en el tema. De manera un tanto sinttica digamos que podemos distinguir, si nos atenemos a los desarrollos y discusiones de nuestros das, entre humanismo, trashumanismo, poshumanismo e inmortalismo. El Trashumanismo tiene una larga historia. Empieza a lucir en el mundo grecorromano, renace en el Renacimiento contra la fuerza absorbente de la ciencia, lucha a mediados del siglo pasado oponindose a una visin inmovilista de los llamados estructuralistas y vuelve, ms moderadamente, a reclamar su papel integrador dentro de un mundo ya inundado por la tecnociencia. Pero ninguno de tales movimientos cuestion, directa o indirectamente, que debajo de todos los individuos en polmica se situaba el Homo Sapiens. Todos, en suma, en la misma especie. Una especie desgraciada, segn unos, una especie a la que la razn dara pleno sentido, segn otros, una especie a la que solo Dios puede salvar. La situacin ha cambiado radicalmente. El trashumanismo con su Manifiesto de los aos ochenta fue si no el pistoletazo, que viene de antes, s el sello a lo que podra ser un cambio radical en lo que se ha dado en llamar la naturaleza humana. Un trmino tan usado por tantas partes como equvoco en casi todas. Y es que la Evolucin podra seguir avanzando como lo ha hecho desde sus comienzos. Por otro lado, el encaje entre el humano y la mquina, lo orgnico y lo inorgnico, estara tomando forma. El Cyborg, palabra acuada por Kline, y que quiere reflejar la compenetracin entre el ser humano y algo que es puramente material, comenz a pasar de la ficcin a la realidad. Y hoy la robtica se extiende por todas partes. Desde la industria ms sofisticada a la cocina en donde se preparan los alimentos. Y de modo especial en lo que se ha dado en llamar el mejoramiento del cuerpo humano. Prtesis hasta hace poco impensables, implantes cerebrales, nanosustancias recorriendo las venas, comunicacin cerebro a cerebro, jugar juegos a distancia controlando con la mente el dedo del contrincante por medio de electrodos y un sinfn de adelantos han sido, en general, bienvenidos. Aunque, si soy sincero, lo que ms placer me dara es leer los pensamientos de otra persona mediante su actividad cerebral. Nos bamos a rer un rato. De momento, y si se llega a lograr me ofrezco a intercambio con quien quiera. Pero la cuestin se complica cuando pasamos de la curacin al perfeccionamiento sin lmites de los rganos de los que estamos compuestos. Y es que habramos dado una zancada de gigante que es el del poshumanismo. La pura robtica habr dado paso, por ejemplo, a la Inteligencia Artificial. Hay varios modos de distinguir la I.A. De entre todos ellos, el que ms nos interesa es el que distingue entre I. A. en sentido amplio y I. A. en sentido estricto. En sentido amplio, se refiere a lo que acabamos de sealar y tiene que ver con los espectaculares avances en el campo de la robtica. En sentido estricto, se tratara de algo an por lograr. Dicho de un modo muy sumario, se tratara de lograr seres superhumanos con una inteligencia que incluso les posibilitara dominarnos a nosotros. Se tratara, en suma, de un corte de lo que hasta ahora hemos entendido por humanidad. El termino para denominar esta nueva realidad solo ideada pero hacia la cual nos acercamos es el de Singularidad. Lo introdujo Kurzweil, tal vez el ms atrevido y tambin ms conocido en este campo. Incluso ha creado en 2008 la Universidad de la Singularidad. Y se supone que es en ao 2050 cuando alcanzaramos ese anhelado estadio. Kurzweil, entre otros muchos escenarios no solo posibles sino probables nos habla de meter la mente en una mquina de modo que no perezca. O de trasplantes cerebrales. Todo ello rompera los lmites espaciotemporales en los que en este momento estamos encerrados. No hace falta indicar los problemas morales que si ese escenario fuera real se plantearan. Desde preguntarnos si deberamos crear criaturas a las que someternos, infundirles nuestra moral o incluirnos en la suya. Se abrira, as, el campo a una cierta inmortalidad. Antes de seguir adelante, y para no caer en el extendido vicio de la pedantera, es necesario recordar que todo lo logrado supone un extraordinario avance en la teora de la computacin, en algoritmos que dejan pequea a la Maquina de Turing y a una no menos extraordinaria ingeniera. El problema que se plantea siempre en estos casos es cunto puede llegar a saber el profano de conocimientos altamente especializados. Una respuesta clara es imposible. Lo ms que se puede decir es que los no especialistas han de hacer todo el esfuerzo posible para introducirse en un dominio que les es ajeno. Por otro lado, que siempre es posible consultar y estudiar las divulgaciones de lo que, en puridad, exigira toda una vida para comprenderlo. Y que, est en nuestras manos siempre hacernos con la msica si no con la letra de lo ms intrincado. Al final, hasta que el sol no es quien da vueltas alrededor de la tierra lo sabemos por autoridad: o lo que es lo mismo, porque nos lo ha dicho alguien que lo ha demostrado y cuyos efectos s que conocemos bien. Continuemos con la I. A. estricta. La antes mentada Singularidad, o explosin de inteligencia en palabras de Bomston, y que estara a las puertas, nos lleva al ltimo paso de lo que estamos viendo y que es el que ms nos importa: la inmortalidad. O para ser ms exactos a una vida que superara la muerte, muro contra el que ha chocado la humanidad sin excepcin y que solo ha sido traspasado en la imaginacin, la literatura y la supersticin. Por no hablar de los intereses de los laboratorios y las empresas. En lo que atae a la Biologa Sinttica, hay que tener en cuenta lo que recibe el nombre de CRISPER-Cas. Todo comenz con el descubrimiento que hizo el bilogo espaol Mjica para quien se pidi incluso el Nobel y que, al final, no se lo han dado sino a otras dos investigadoras que completaron lo comenzado por el espaol. Descubri en las arqueas, unos microorganismos unicelulares que hasta hace muy poco se asimilaban a las bacterias, unas extraas replicaciones de letras dentro del genoma. Las replicaciones en cuestin, producto de la evolucin, sirven para defensa de los ataques extraos, de los virus concretamente, al organismo. Una forma de inmunidad hasta el momento desconocida. De nuevo, conocer el proceso implicara una serie de detalles en los que entran en juego interespacios, la decisiva protena Cas o el ARN. El resultado ha sido que se pude cortar el genoma de un organismo y colocar en su lugar genes de otro. Dicho con toda simplicidad, un cortar y pegar que abre el camino a la mejora de posibles patologas o un maravilloso, y al mismo tiempo peligroso, perfeccionamiento. Maravilloso porque permitira terapias de momento intratables y peligroso si otorga poderes a unos humanos que acenten en la va de la inmortalidad.

Hablan de la inmortalidad religiones de las que enseguida hablaremos. Cierto es que de inmortalidad se haba hablado en otras ocasiones, como sucede con el fsico Typler, la crioconservacin o tcnicas similares. Pero se las trataba como excentricidades marginales en la ciencia. En cualquier caso, estamos pisando, luego lo veremos, el terreno en el que han crecido las religiones. En paralelo a lo que hemos dicho acerca de la I. A. hay que situar la Biologa Sinttica, ms reciente y para muchos ms prometedora y de aplicacin directa a la biomedicina. Se han generado nuevas bacterias, lo hizo el famoso cientfico-empresario C. Venter, tomando los cromosomas de otras. Y se ha llegado a afirmar que estamos ante una autentica creacin, cosa que no es verdad, puesto que lo obtenido procede de un material anterior. Pero constituye un paso impresionante a la hora de cruzar genes. Lo ms reciente de la Biologa Sinttica, y que est produciendo gran revuelo es entrar en el rico y complicado mundo de las religiones. Tanto es as que algunos han bautizado los avances que sucintamente hemos visto como Nueva Religin. Porque, de una u otra manera, las religiones han intentado, se esfuerzan, prometen y pelean por cruzar la frontera que separa la vida de la muerte. En alargar, en fin, la vida. Para ver con mayor detalle las semejanzas entre las antiguas y esta nueva religin conviene que hagamos alguna precisin en relacin a las religiones. Religin es un concepto amplsimo dentro del que cabe casi todo. Desde las creencias en dioses hasta la veneracin a Maradona. Y recubren las diferentes culturas, con lo que no es fcil una descripcin de religin que a todos contente. Aun as, las religiones en sentido fuerte creen en seres que trascienden este mundo. Es lo que ocurre con los monotesmos, uno de los cuales es el cristianismo. Existira un Dios, se promulgan unos dogmas, se dictaminan unas normas y se prometen premios o penas en el Ms All. Dichas religiones pueden llevar adosadas actitudes msticas, pero no se reducen a ellas. Un cristiano se dedicar ms o menos a la meditacin, pero la meditacin no es el ncleo de su religin. Notemos que el cristianismo es una religin altamente intelectualizada y que ha desarrollado una potente teologa para encuadrar y defender sus creencias. En el otro extremo se situaran aquellas religiones en las que lo que prima es el rito, la ceremonia o los mitos. Pienso que, por usar una terminologa kantiana, las primeras dejadas a s mismas serian vacas mientras que las segundas, tambin dejadas a s mismas, seran ciegas. O, si recurrimos a Wittgenstein, las primeras se parecen por su estructura al Tractatus mientras que las segundas, por mantenerse en las formas de vida, a las Investigaciones Filosficas. Espero que a nadie le confunda la comparacin y que ponga buena voluntad en su comprensin. En cualquier caso, el ncleo de las religiones de nuestro entorno reside en la superacin de la muerte. Dicho de otra manera, en la inmortalidad. O dicho con mayor precisin, no tanto en una inmortalidad gemela de la eternidad sino en la no mortalidad; es decir, en poder vivir el tiempo deseado sin que un poder extrao corte el hilo de nuestra existencia. De nuevo se hace necesaria otra precisin si queremos comparar las viejas creencias, hoy en retroceso, con el impresionante futuro, el de los futuristas, que en la actualidad se nos promete. Porque habra dos formas de romper las barreras de este mundo y llegar a Dios. La primera se lograra, dejando de lado la magia u otras tcnicas que rezuman primitivismo, folklore y habilidad, a travs de la fuerza de la razn. Ante el supuesto orden del mundo, por ejemplo, con la pura razn concluiramos que tiene que existir un Ordenador. Estaramos ante una religin natural La segunda dice recibir un mensaje divino. Es Dios mismo quien se pone en contacto con los humanos. Dios o los seres supremos se revelan, se hacen patentes, dan noticia de s mismos por medio de libros o personas, de que existen y se preocupan por nosotros. Las religiones naturales no van ms lejos de donde la mente humana puede llegar, por lo que sus ganancias son pocas. Las reveladas se encumbran muy por encima, establecen contacto con lo divino superando, eso dicen, las limitaciones de la pobre razn. Si nos remontamos a Grecia, los Demiurgos en la obra de Platn dan forma al mundo, Aristteles colocar a Dios como Motor Inmvil que mueve todo lo dems y los estoicos son los primeros en ofrecer pruebas, con las armas de la filosofa, a favor de la existencia de Dios. Tenemos ya los mimbres de una Teologa Natural que perdura hasta nuestros das con el nombre de Teologa Filosfica. Se va dar, sin embargo, un corte radical con la irrupcin del cristianismo. Jerusaln absorbe a Atenas. La religin revelada y que se ir estructurando y expandiendo con rapidez, desbanca a la natural. Desde entonces las dos caminarn juntas pero subordinando lo natural a lo sobrenatural. Y es que lo sobrenatural va a exhibir un arma poderossima: la fe. La fe en lo revelado a travs de los libros sagrados supera a la razn y esta se convierte en su esclava. La Reforma protestante y la Contrareforma catlica son las dos alas del cristianismo posterior. Unos a favor de la fe despreciando la razn y otros colocndola por debajo pero sin destruirla. Recordemos que en el Concilio Vaticano Primero se defiende que el hombre puede llegar a conocer la existencia de Dios con la sola luz de la razn. La Teologa Natural, y dejando de lado luchas, conciliaciones y discusiones sobre las relaciones entre la razn y la fe, va a reverdecer con la Modernidad. Ah florecen las pruebas y contrapruebas sobre la existencia de Dios. Hume las destrozar con una destreza fuera de lo comn, pero el argumento que va del orden al Ordenador resucita constantemente, como escribi Kant, de sus cenizas. El drama de esta teologa es que, en el mejor de los casos, llegara a una especie de Superman. Llegara al desmo, una difuminada manera de creer, y sin mucha conviccin, en algo, nebulosamente superior. Adems, lo que, de verdad, est en juego es que alguien te garantice la supervivencia, con lo que volvemos, por muchas vueltas que demos, a la inmortalidad, a la no mortalidad o a una vida superabundante en cantidad y calidad. Y es ah en donde podra tomar el relevo el inmortalismo de nuestros das.

Antes de pasar directamente a hablar de la inmortalidad habra que recordar que una hija de la Teologa Natural es la Teologa Fundamental. Esta servira no para deducir dogmas puesto que estos nacen de la generosa revelacin de Dios. Su funcin consistira en mostrar que tal Revelacin es posible, que no hay nada de irracional en aceptar y entregarse , sin ms, a lo revelado. Una breve ancdota servir para aclarar lo dicho. Estudiando en Salamanca un clrigo nada tonto enseaba, con un pequeo texto por l escrito, Teologa Fundamental. El primer da solt, como si de un gran pensamiento se tratara, que lo que estaba en juego no era que la revelacin fuera posible, sino que no era imposible. Levant la mano y le dije que posible y no imposible eran lo mismo, luego no haba dicho nada. Su respuesta fue medio vergonzante y repeticin. He de confesar que en nuestros das, inteligentes filsofos cristianos, Swinburne por ejemplo, en su libro Revelacin han hecho un notable esfuerzo a favor de lo razonable de dar el paso a la fe. Que lo haya conseguido es otra cosa. Yo creo que no. Y ya pasemos a la inmortalidad.

La Singularidad, la Biologa Sinttica, La Ingeniera Gentica o una mayor divisin controlada de las clulas no suelen hablar directamente de inmortalidad. Pero est en el ambiente. Y algunos, con una audacia que supera a la que han mostrado los telogos al hablar de ngeles y demonios. Ms aun, el cristianismo, no as el islamismo, ha sido muy parco y austero al dar contenido a la vida inmortal. Se nos dice que gozaramos de la Visin Beatfica, pero poco ms. O que no pereceremos nunca. Ah se quedan. O cuando dan un paso ms o escuchamos vulgaridades o el cuerpo casi desaparece. Respecto a las vulgaridades, Agustn de Hipona se preguntaba si las monstruosidades, los feos o desfigurados, resucitaran con renovada y reparada belleza. Toms de Aquino, por su parte, se preguntaba si los calvos resucitaran con pelo. En el fondo, estaban tocando el nada fcil tema de la identidad personal. Y en cuanto a un cuerpo que no es tal sino que ha sido minimizado o ha desaparecido fagocitado por el alma, lo que subyace es la victoria de un espiritualismo que contempla el cuerpo y sus placeres como fuente de pecado.

Los nuevos inmortalistas, en el sentido amplio que estoy usando la palabra, y que deja cortos a los que segn la Biologa Regenerativa podramos ser muy longevos viviendo bien, se meten en las entraas de una posible vida que no caduque con un atrevimiento que a algunos nos causa estupor. Para muestra este botn: Si Vd. Imagina su inmortalidad con detalles concretos, se descompondra en una secuencia de episodios. En lugar de tener un nico arco narrativo coherente, sera una imprecisa novela picaresca o una coleccin deslavazada de historias cortas; por muy gratificantes que puedan ser los episodios, sera difcil entender el conjunto como una vida. Adems, se llegara a un punto en el que la inmortalidad se convertira en tediosa e insoportable, no porque sus energas se hayan marchitado, sino porque no habra nada nuevo bajo el sol. Cansado de los intentos por desarrollar variaciones infinitas sobre un material finito, agotado por las repeticiones, al igual que Titn usted anhelara recuperar la condicin mortal humana. Creo que no podemos imaginar completamente cmo sera un ser para el que la inmortalidad fuera una condicin de eterno jbilo (tomado de Antonio Dieguez , Transhumanismo, Herder). Quien esto escribe es P. Kitcher, uno de los ms optimistas ante las transformaciones a las que podemos someternos con la I. A. Y recordemos que tales transformaciones podran acabar con lo que entendemos por Homo Sapiens para hacer nacer, digmoslo as, una raza superior. Ya el ltimo libro de Kitcher Life after faith. The case for de secular humanismo muestra, en el ttulo, sus intenciones. Ntese que este texto como en otros que es posible transcribir no se quedan en la atona o aburrimiento que producira la inmortalidad al que se refiri Nietzsche o ms recientemente B. Willians. Se hace, por el contrario, una detallada exposicin de los muy probables males de la inmortalidad tomada a secas. De entrada, llama la atencin que pocas veces, salvo excepciones, se haya hablado del mito del Paraso. Pero vayamos a lo que me parece ms importante respecto a esta Nueva Religin. Por un lado, es esclarecedor el enfoque de un supuesto ultramundo. Y por otro, causa estupor tanta ingenuidad. Y es que, visto positivamente, esta actitud dara coherencia a una nueva, novsima, Teologa Natural. Porque si somos nosotros los dioses o semidioses, nada mejor que contar la historia completa. Nada mejor que recorrer con el mayor detalle posible esa vida a la que actualmente estamos sometidos y hablarnos con alguna precisin de las postrimeras. Sin embargo, suena a cuento de hadas. O, mejor, a una pueril teologa que se pone a hablar de lo que desconoce en absoluto. Sea como sea, empieza a despuntar una Nueva Religin. Y no conviene perderse si solo da tumbos o nos ilumina a los que entre tanta oscuridad caminamos.

Y una breve nota. Lo escrito debera inscribirse en una Biotica renovada. La Biotica se ha convertido en un nido de grillos, en refugio de pecadores y almas bellas. Dos tendencias pueden o darle la puntilla o convertirla en una Mara. El legalismo, que o bien nos repite las leyes que van apareciendo y poco ms o las juzga moralmente, con lo que remite a una moral que debe justificarse con firmeza intelectual y no con tpicos. Y la reduccin de la Biotica a una parte clnica, importante sin duda, pero que se ha puesto el traje de cuatro principios que ni son tales, ni tienen por qu ser cuatro. Pero, eso s, da para hablar y hablar de ellos cmo los nuevos hermeneutas destrozan los textos filosficos a pedradas con las palabras. Lo que sucede es que esos llamados principios han servido para que algunos, no muy dotados, prosperen y bastantes mdicos escuchen lo que se les dice como si de man se tratara. En el fondo, y para ser sincero, falta de ganas de estudiar.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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