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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-11-2017

Un comunicado-manifiesto que merece no pasar desapercibido

Rosa Guevara Landa
Rebelin


De nuevo -qu bien!, no son buenos das para la lrica ni para la felicidad!- he visto entusiasmada a mi compaera. Como en el poema de Brecht, un poema que hubiera encantado a nuestra herona, a Jenny Marx, tambin a Tussy: La primera mirada por la ventana al despertarse/ El viejo libro vuelto a encontrar/ Los rostros entusiasmados. Y por qu? Pues esta vez por un comunicado. Un comunicado! Cmo se entiende? Habr perdido el juicio, pensarn. Pues porque no es comunicado cualquiera. Bien escrito, muy bien escrito, muy bien argumentado, con defensa de finalidades justas y razonables, con crticas respetuosas y sin gritos. Tocando mano y cerebro, simultneamente. Y yo estoy de acuerdo con ella. Vale la pena. Se lo cuento brevemente.

Est fechado significativamente, el 7 de noviembre! Pinta bien la cosa de entrada! Desconozco la autora pero seguro que tiene nombre de mujer... o bien, en su defecto, es un hombre con alma muy feminista, muy de mujer ! Les hablo de un comunicado-Manifiesto de ASEC/ASIC [1] y est publicado el 11.11.2017, cuatro das despus de su redaccin y aprobacin. Sin votos en contra por lo que parece. Se abre con estas palabras:

Ante las prximas elecciones al Parlamento de Catalua, la izquierda se encuentra en una difcil encrucijada. El llamado proceso hacia la independencia impulsado por una serie de organizaciones de mbito cataln, como los partidos ERC, PDeCAT (exCDC) y CUP y asociaciones como ANC y mnium Cultural, con toda suerte de acciones, abiertas o encubiertas, legales e ilegales, ha conseguido, a lo largo de los aos, y especialmente los cinco ltimos, desviar el discurso poltico propio de la izquierda, que es el de la justicia social, su promocin y defensa, hacia la llamada cuestin nacional, con el pretexto de una supuesta opresin de la poblacin de Catalua por el gobierno espaol y dems instituciones del Estado.

La divisin de las clases populares y el conflicto poltico que ello ha provocado y sigue provocando, prosiguen, facilita que sigan sin afrontarse seriamente los graves y usualmente olvidados problemas sociales que aquejan al pas, en plena resaca de una crisis econmico-financiera que ha agudizado enormemente las desigualdades sociales y ha sumido en la pobreza sin paliativos a amplias capas de la poblacin. Lo sabido pero que conviene recordar. Los datos conocidos son abrumadores. La realidad de la que dan cuenta esos datos es peor.

En tales circunstancias, se apunta siguiendo el conocido aviso del ex conseller de Santi Vila, slo cabe entender el proceso independentista como una cortina de humo hbilmente tendida por los poderosos e ingenuamente asumida por muchos ciudadanos de a pie. Efectivamente, la cosa pinta as, ha sido as. En cualquier caso, condicin indispensable para que la suplantacin de una defensa de los verdaderos intereses de la gente por proyectos disolventes como el independentista deje de producirse es evitar que de las urnas del 21 D vuelva a surgir una mayora parlamentaria secesionista en escaos (ya en votos no la consiguieron el 27S, a pesar de su sufrida estafa en el cmputo). Ese es el objetivo esencial de las fuerzas de izquierda que no sean secesionistas.

Si bien, se admite, fuerza es reconocer y lamentar que la mayor oposicin al secesionismo no ha venido de la izquierda presente en las instituciones, sino de partidos de la derecha de mbito espaol. De ah que se sostenga:

Especialmente lamentable es y ha sido el papel desempeado por los partidos de la llamada nueva izquierda, cuya actitud ante el independentismo ha oscilado entre la adhesin pura y simple de algunos sectores minoritarios y la condescendencia abierta y cmplice de la mayora de sus dirigentes, apenas disimulada con tmidas declaraciones de rechazo de la declaracin unilateral de independencia anunciada y finalmente ejecutada por el gobierno de la Generalitat hoy destituido y procesado.

Resulta difcil de entender, por principio bsico de no contradiccin, que se pueda estar a la vez en contra de dicha declaracin y de las medidas adoptadas por el gobierno central para ponerle freno, por ms, se matiza, que siempre sea lcito discutir la justeza o conveniencia de tales o cuales medidas concretas.

Lo paradjico, a la vez que positivo, de esta situacin, se seala tambin, es la notable falta de sintona existente entre los dirigentes de esos partidos de la nueva izquierda y sus bases, no slo electorales, sino orgnicas, como han puesto de manifiesto diversos referendos internos celebrados en su seno. Los resultados de estas ltimas semanas estn en la mente de todas. Nada tiene de extrao este fenmeno, que no es sino la punta de un iceberg mucho mayor, a saber: la existencia de una masa ciudadana sociolgicamente situada a la izquierda que se encuentra hurfana de representacin poltica.

Mi compaera y yo estamos incluidos en esa masa que no es propiamente una masa, es otra cosa ms viva, ms real, ms diversa. Masa esa, que no es masa, que se hizo clamorosamente visible en las grandes manifestaciones que inundaron el centro de Barcelona los das 8 y 29 de octubre, unas manifestaciones olvidadas y atacadas sin contemplaciones por tierra, mar y aire secesionistas y sistemas afines inconsistentes. Y con insultos:

La maledicencia connatural a los portavoces independentistas y a sus compaeros de viaje no se ha cansado de llamar fascistas a quienes se manifestaron aquellos das o de sostener, al menos, que la inspiracin, organizacin y orientacin de dichas manifestaciones era de claro signo derechista. El hecho de que el smbolo ms profusamente exhibido por los manifestantes fuera la ensea rojigualda (que, guste o no, es la bandera constitucional) ha servido de pretexto para insistir en las mencionadas descalificaciones. Olvidando, por un lado, que en esas manifestaciones volvi a recuperar protagonismo la seera, que los independentistas parecen haber olvidado sustituyndola por la estelada cuatricolor (cuyo origen derechista casi nadie recuerda); e ignorando, por otro lado, que la tricolor republicana es apenas conocida por las nuevas generaciones.

En cualquier caso, planteado el conflicto en los trminos en que lo ha hecho la ofensiva secesionista, nada tiene de extrao que, cuando de defender la existencia misma de un pas se trata, coincidan en esa lucha personas de todo el espectro ideolgico. Nadie parece escandalizarse en el bando independentista, conviene recordarlo, ante la extraa pareja formada hasta ahora por Junts pel S y la CUP, cuya legitimidad todos justifican invocando la famosa transversalidad (eso que, en tiempos mejores para la poltica, se llamaba interclasismo), tan extraa pareja que ha significado dos aos -dos aos!- de apoyo parlamentario de una fuerza de extremsima izquierda radical-caera que aspira nada menos que a unos Pases Catalanes -qu debe ser eso?- enrojecidos, apoyos, deca, a una de las fuerzas ms corruptas (la fuerza dirigente de Junts pel s) y ms burguesa-empresarial (con pasado negrero entre sus representantes ms conocidos y que manejan ms hilos) de la historia de Catalua.

Las alianzas tcticas, en todo caso, no deben hacer perder de vista los objetivos estratgicos de la izquierda, se afirma a continuacin. No deben hacerlo, por supuesto.

Por ello es urgente contar lo antes posible con una izquierda que recupere los valores que dan sentido a su existencia y que responda a los intereses vitales de su base social, que son las capas subalternas, los trabajadores en sentido amplio. Una izquierda que acabe con la discordancia entre los intereses de su base y las decisiones de sus dirigentes.

Una izquierda por el momento inexistente en Catalua y una no sabe si existente en el conjunto de Espaa. Una izquierda se caracterizan en estos trminos

Una izquierda que d voz a la masa silenciada hasta ahora por el consenso nacionalista excluyente tejido durante aos entre las diversas fuerzas polticas de Catalua. Una izquierda cuya influencia en la contienda electoral que se avecina contribuya a impedir una nueva mayora parlamentaria secesionista desde un programa de autntica regeneracin democrtica en que libertad, igualdad y fraternidad sean la divisa fundamental, en que todas las diferencias puedan convivir sin exclusiones contribuyendo por igual al bienestar comn.

Y feminista adems. No hay revolucin democrtica futura que no sea feminista! Hasta las narices de tanta violencia y tanto acoso sexual!

A este respecto, se afirma con la claridad necesaria y exigible, parece suficientemente probado que la mencionada nueva izquierda no ofrece ninguna garanta de cumplir ese papel. Su supeditacin al inters partidista de crecer a expensas de otras opciones polticas cuyo espacio disputan la ha llevado progresivamente a aliarse en diversos grados con los impulsores del secesionismo, una y mil veces, el 11S y en fechas posteriores, cuyas faltas excusan por el simple hecho de que el gobierno central al que se enfrentan est en manos de un partido de derechas (un argumento pueril donde los haya), al que por cierto, se aade, tuvieron ocasin de desalojar mediante una simple abstencin parlamentaria y se negaron a hacerlo, como se recuerda, en marzo de 2016. Sus propuestas de referndum pactado, sin explicar nada ms y convirtindolo en frmula agradable-bonita-hermosa-que-suena-bien a los odos nacionalistas-secesionistas, son una forma encubierta de defender el derecho de secesin sin pasar por un debate constitucional que es realmente necesario en Espaa, y por el que nosotras apostamos claramente, pero no tanto (aunque tambin) para resolver conflictos territoriales como para atacar las desigualdades sociales contra las que la actual Constitucin no protege suficientemente a la ciudadana. Exacto, desigualdades sociales, injusticias, explotaciones. El rovell de lou, lo esencial que no olvida otros aspectos de la situacin.

Las propuestas de estas fuerzas de construir alianzas de progreso con partidos como ERC, que de izquierda slo tiene el nombre y cuyo nico objetivo constatable es el de segregar Catalua de Espaa, propuestas que ya han formulado (recordemos la cena Junqueras, Iglesias, Domnech) demuestran, por si fuera necesario, hasta qu punto es un sarcasmo que quienes eso dicen pretendan ser considerados de izquierdas. Tal cual han ledo.

Desde su voluntad de contribuir a que ese enfermo social -de nuevo la palabra- que es Espaa (no el Estado espaol) se recupere, condicin previa para lo cual es impedir que se le amputen miembros, como algunos pretenden, con estas palabras finaliza el comunicado, hacemos un perentorio llamamiento al electorado de izquierdas de Catalua a que no eluda la grave responsabilidad que la historia ha cargado sobre sus hombros y vote masivamente el 21 de diciembre teniendo presentes estas consideraciones. En su buen criterio confiamos. Nosotras tambin. Hay que acudir en masa y con ganas y buena eleccin!

Ese buen criterio, que la mayora de mujeres trabajadoras (o jubiladas pero con trabajo en casa!) ya tenemos de hecho, queda reforzado, en mi opinin (y en el de mi compaera, me ruega que lo diga diga explcitamente!), por el anlisis, la informacin y los argumentos de este texto singular que hemos comentado. Gracias, muchas por l. Gracias por el esfuerzo.. y por el magnfico resultado.

Si el lenguaje es la casa del Ser y el ser humano (a veces, el hombre!, dicen, es su guardin, como deca aquel filsofo alemn reaccionario de muy triste recuerdo, el buen lenguaje es casa del buen Ser f-f-f-: fraternal, federal... y feminista, y nosotras, las mujeres federalistas, somos guardianas de esa casa, que es casa de todas y de todos si saben comportarse. Si no, fuera, a aprender y a reciclarse. Con humildad y humanidad.

Nota:

1) http://www.asec-asic.org/2017/11/11/comunicado-manifiesto-asecasic-11-11-2017-ante-las-proximas-elecciones-al-parlmento-de-cataluna/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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