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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-11-2017

El petrleo barato toca a su fin

Diego Herranz
Pblico

Arabia Saud y otros cinco productores marcarn el rumbo al alza del mercado del crudo en 2018. Las tensiones geopolticas en Irak, Irn, Libia, Nigeria y Venezuela marcarn el flujo de petrleo


Un conductor espera dentro de su coche para poder repostar en una gasolinera de Riyadh. REUTERS/Faisal Al Nasser

El objetivo es situar el precio del barril de crudo por encima de los 70 dlares en las postrimeras de este ao. rdenes de Riad. Que es como decir el mariscal de la OPEP. De hecho, su cotizacin, ya desde hace mes y medio oscila por encima de la psicolgica barrera de los 50 dlares. Para los tiempos que corren. Porque en la historia reciente, esa frontera se estableci, primero en los 100 dlares, tan slo un par de ejercicios despus de la crisis de las punto-com, a mediados de la dcada pasada y, con posterioridad, en plena crisis financiera, en el trnsito hacia el decenio actual, en los 150 dlares. Cota que lleg a superar holgadamente; incluso con las potencias industrializadas en depresin econmica grave.

Pero, ahora, lo que estaba en juego es la propia supervivencia de la OPEP, cuyo gran objetivo es mantener la cotizacin en una horquilla adecuada a los intereses del cartel energtico, que es casi sinnimo de decir, al dictado de Arabia Saud, principal productor mundial. Y Riad ha puesto la proftica cifra de los 70 dlares por barril encima de la mesa para el inicio de 2018. Un desafo que parece cercano, a juzgar por los contratos de futuro que se cierran, a dos meses vista, en el mercado energtico estas semanas.

La empresa no es balad. Despus de un bienio con un valor de mercado prximo a 35 dlares, las arcas de sus socios se han visto ms que mermadas. A lo que hay que unir un elenco notable de tensiones geoestratgicas globales, como el conflicto nuclear de Corea de Norte , regionales, del mismo tenor, con Irn, o especficos, como los cambios en el establishment saud para tratar de consolidar el poder y liderazgo de Mohamed bin Salman , conocido como MBS en los crculos diplomticos occidentales. El millennial heredero del trono wahab.

El poder del heredero wahab

La mano de MBS ha mecido la reciente purga en el establishment de Riad, y que ha supuesto el cese de once prncipes, de la rama Saud del anterior monarca, el difunto Rey Abdul, cuatro ministros en ejercicio y varias decenas de ex titulares de carteras y de empresarios del pas. El principal de estos ltimos, Alwaleed bin Talal, tambin de sangre azul y una de las ms suntuosas fortunas del planeta. Todos ellos, acusados de corrupcin. Y la prctica totalidad, vinculados a la floreciente y generosa industria petrolfera.

El prncipe heredero no slo es el hijo predilecto del Rey Salman. Es a quien el monarca ha cedido todo el poder para que pilote la reconversin del pas. En todos sus mbitos. Desde el econmico hasta el poltico y de seguridad.

El consenso entre los observadores polticos sobre la emergente figura de MBS, al que catalogan de autntico hombre fuerte del rgimen de Riad -pese a la creciente oposicin social hacia su paulatina acumulacin de funciones, de resortes del Estado y de petrodlares sin control- incide en el sello personal del prncipe, no slo en la guerra fratricida en el pas de las luchas dinsticas, las rivalidades tribales y las disputas polticas, eclesisticas y econmicas por excelencia. Detrs de su alargada sombra tambin est el patrocinio saud en el conflicto blico de Yemen, que ha llevado a Riad a elevar sus gastos militares hasta poner en riesgo la salud de sus otrora saneadas finanzas y de emprender una crisis diplomtica de alto voltaje con Qatar, de la mano del resto de los emiratos del Golfo Prsico, hasta sealar a Irn -su rival geoestratgico en la regin- con quien rompi relaciones en 2016 y a quien culpa de auspiciar desde Yemen el envo de un misil de medio alcance que fue interceptado cerca del aeropuerto de la capital saud.

Aprovechando el respaldo de la Casa Blanca, que tambin ha desempolvado la crisis nuclear con Tehern y que desea que Irn pierda influencia en una de las zonas ms convulsas del mundo. Pero, adems, MBS es el instigador de la decisin oficial de enterrar el ciclo del petrleo barato, el diseador de los multibillonarios proyectos de infraestructuras y de las reformas estructurales encaminadas a modernizar la economa y, especialmente, el auspiciador de una triple alianza, la que pretende sellar con China y Rusia al margen -o, cuanto menos, con el beneplcito inicial y de facto- de EEUU, su histrico aliado.

China entra en la escena saud

Los lazos de Riad con Pekn y con Mosc se han fortalecido en las ltimas semanas. Aunque la frentica actividad diplomtica saud tambin ha dejado entrever un despliegue de intereses por el resto de los mercados emergentes de Asia y Japn. Busca un nuevo equilibrio de poder en el mundo, menos expuesto a Occidente, y ms proclive a su lado oriental. Con el petrleo por bandera. Al fin y al cabo, su cartera de clientes se inclina cada vez ms hacia el Este. En una etapa en la que la energa parece haberse consolidado como arma de accin poltica hacia el exterior.

China ya no disimula su intencin de atraer a la industria de hidrocarburos saud a su rbita de influencia. El rgimen de Pekn quiere acceso preferente a las inversiones en infraestructuras saudes y disponer de cualquier derecho de tanteo en la venta del 5% de la petrolera Aramco. Para ello, est dispuesto a acabar con la compra de crudo de la OPEP, al que vet hace aos por su negativa -sostenida desde Washington a cambio de equipamiento militar de alta tecnologa- a utilizar las ventas bilaterales de gas y petrleo en yuanes en vez de en dlares.
Esta maniobra elevara sustancialmente el actual pedido, de aproximadamente la tercera parte de la energa que consume la segunda economa y el principal importador de crudo del mundo que est en constante crecimiento desde hace ms de tres dcadas. En los clculos geopolticos de Pekn, de largo alcance, coexisten varias declaraciones de intenciones.

La primera, garantizar a Riad que cualquier incremento de su produccin ser bienvenido en el efervescente mercado de consumo energtico chino. Y Arabia Saud posee las mayores reservas del planeta, con permiso de Venezuela. Con esta maniobra el Reino saud tapara, a medio plazo, parte del agujero de 200.000 millones de dlares en el que se evala su dficit presupuestario desde el colapso del crudo, a comienzos de 2015.

Una segunda tctica, al calor de una serie de acuerdos bilaterales anunciados entre la primavera y el verano pasados, para incrementar las inversiones mutuas en varios sectores, entre ellos el de la energa, pero tambin el de la construccin y el comercial, para atender los nichos de negocios de la reedicin de la Ruta de la Seda, el proyecto impulsado desde Pekn, para impulsar los flujos de mercancas y de capitales entre Occidente y Oriente y entre el Norte y el Sur, y los programas de modernizacin de las infraestructuras saudes, que prevn aumentos de la inversin fornea desde el 3,8% del PIB hasta el 5,7%, lo que supondra inyecciones adicionales de 12.000 millones de dlares cada ao hasta 2030. Y para los que Riad y Pekn ya han suscrito un fondo inversor conjunto dotado inicialmente de 20.000 millones de dlares.

En tercer lugar, ofertas concretas de PetroChina y Sinopec por la adquisicin de una parte (o la totalidad) de los 2 billones de dlares en los que se valora la venta del 5% de Aramco y para que el fondo soberano saud que el prncipe heredero pretende dotar con otros 2 billones de dlares invierta en participaciones de empresas chinas.

Finalmente, la alianza estratgica del recin reelegido secretario general del Partido Comunista Chino y presidente del pas ms poblado, Xi Jinping, con Riad pasa por suministrar material blico a un pas que soporta la mayor factura de los gastos militares de los emiratos del Golfo en sus incursiones areas y terrestres en Yemen y que suponen desembolsos de 197.600 millones de dlares cada ao desde 2012, el 12% del total global. Y, de paso, abrir otro foco de rivalidad con EEUU, que acaba de sellar un pacto militar con Riad por valor de 110.000 millones de dlares.

La conexin rusa y asitica

Pero la grieta en el sistema de petrodlares instaurado por Richard Nixon y el Rey Faisal en 1973 no es slo china. Rusia tambin participa de este viraje. El reciente viaje del Rey Salman a Mosc se ha saldado con una propuesta de adquisicin del sistema antimisiles ruso S-400 y una serie de memorndums de entendimiento; es decir, de acuerdos de cooperacin industrial y militar por un montante de 3.000 millones de dlares. Adems de pactos de trasferencia tecnolgica de la rusa Sibur para construir una planta petroqumica en Arabia Saud y de Gazprom y Aramco para incrementar la capacidad de extraccin de ambas petroleras. Conversaciones para reducir la produccin de crudo en otros 1,8 millones de barriles diarios y elevar as los precios sin daar las ventas saudes a Asia y, por supuesto, la concesin a Rosneft, con la que las multinacionales del sector chinas han realizado intercambio de acciones, como socio estratgico de la petrolera estatal saud, vital para reservar una porcin del pastel privatizador.

En parecidas jugadas se maneja MBS en India, de forma aislada o de la mano de Rosneft o de la china Sinopec, principalmente, con Essar. En joint-ventures para la construccin de refineras, como la del puerto de Vadinar, clave para aumentar la capacidad exportadora de la compaa rusa hacia el mercado indio, incrementar en ms de 3.500 las estaciones de servicio del pas o reestructurar con sus brazos financieros la astronmica deuda de la corporacin india.

La lista de acuerdos recientes abarca pases asiticos como Taiwn, Corea del Suro Japn, y un elenco de petroleras que van desde Petronas a Pertamina. El lobby energtico asitico, pues, se ha instalado en Riad. Con acciones triangulares con Pekn y Mosc.

La revolucin silenciosa saud

MBS ya dej algunos retazos de sus intenciones reales con la revelacin de la llamada Visin Saud 2030. Una especie de contrato social con el que pretende, en un horizonte algo superior a un decenio, cambiar la fisonoma de una nacin fundada en 1932 bajo un acto de legitimidad entre la Casa Saud y el clero wahab, que no comulga precisamente con algunas de sus nfulas modernizadoras. Su objetivo, en el orden econmico, es meridianamente ntido: acabar con la crudo-dependencia; poner el epitafio a la dictadura de los hidrocarburos, el man financiero de este petro-Estado. Despus de un trienio, el ltimo, en el que el precio del barril de crudo ha descendido un 60%, lo que ha contribuido, casi en igual medida que el gasto militar en Yemen, a la generacin de un dficit fiscal del 15% del PIB. Los ingresos por petrleo aportan el 90% del presupuesto, casi todo por sus ventas al exterior, y representan ms de la mitad de su PIB.

El heredero saud ya ha iniciado la andadura de su road map. Entre otras medidas, ha reducido los subsidios a la gasolina, la electricidad y el agua, y ha impuesto in gravamen, por IVA, y tasas sobre bienes de lujo y bebidas azucaradas que, en conjunto, aadirn unos 100.000 millones de dlares a las arcas a partir de 2020, segn sus clculos. Dice que para ejercer presin tributaria a las clases ms pudientes. Mensaje para reconciliarse con la creciente oposicin social interna hacia su persona. En especial, de los fieles wahabes reacios a cualquier seal modernizadora. De ah que haya depuesto al prncipe Miteb bin Abdul como responsable de la Guardia Nacional y al hasta ahora titular de Economa y Planificacin, Abdel Fakesh, por dos afines a su causa, el tambin miembro de la Casa Real, Khalid bin Ayyaf, pero de la familia Muqrin, y el nmero dos del ministerio, Muhamed Al Tuwaijri, que ya ha jugado un papel activo en la poltica econmica y fiscal de la agenda Visin Saud 2030. Control hermtico sobre la seguridad y las finanzas.

El otro repquer en juego en la OPEP

Pero Arabia Saud no es el nico factor que puede ejercer de detonante de un encarecimiento de los precios del crudo. Hay, al menos, otros cinco focos de tensiones.

Irak. Acapara los mayores riesgos de suministro a corto plazo. El sorprendente tamao de los pozos petrolferos de Kirkuk ya ha ocasionado volatilidades en el precio del crudo. Las ltimas estimaciones hablan de que los pozos Bai Hassan y Avana pueden tener una capacidad extractiva de, al menos, 275.000 barriles diarios. Aunque, de momento, el mercado piensa que slo podra alcanzar dicho ritmo de forma provisional. A la espera de conseguir inversiones tecnolgicas de las grandes petroleras para consumar su objetivo de suministro. Conversaciones de negocios que, aseguran fuentes conocedoras de las mismas, estn avanzadas y podran suponer la puesta en el mercado de 400.000 barriles diarios procedentes de estos campos. Irak representa el factor productivo a corto plazo ms trascendental en el sector energtico. Porque sus campos del sur tambin se acercan a su potencial productivo, de 600.000 barriles diarios.

Irn. Es, quizs, el gran interrogante sobre la mesa de anlisis del mercado de la energa global. Su situacin es de suma fragilidad. El riesgo de que EEUU imponga nuevas sanciones a Irn, tras el deterioro de las relaciones declarada y reconocida por la Administracin Trump, a cuenta de la carrera nuclear del estado persa, es una opcin ms que real. Como tambin las dificultades que tendra la Casa Blanca para hacer cumplir a Tehern con las imposiciones que tenga pensado instaurar. Con o sin ayuda de sus aliados internacionales, que est por ver. En especial, en la tarea de bloquear las exportaciones de crudo. El secretario de Estado, Rex Tillerson, ha llegado a asegurar que Washington bloquear cualquier acuerdo de negocios entre compaas europeas e Irn. Goldman Sachs estima que, en el peor escenario geopoltico, varios cientos de barriles de crudo diarios estaran en riesgo de participar en la oferta del mercado. Mientras da por hecho que la sancin estadounidense sobre el crudo iran alcanzar, al menos, el milln de barriles por da. Como ocurri en los aos previos a la firma del acuerdo nuclear entre el rgimen de Tehern y la Administracin Obama.

En cualquier caso, la amenaza iran no tiene visos de que pueda ponerse en marcha, al menos, en lo que queda de ao.

Libia. El socio norteafricano de la OPEP est exento de cualquier acuerdo del crtel hasta que logre recuperar sus niveles de extraccin perdidos tras la revolucin rabe. El pasado ao ya se comport segn las pautas previstas para su sector energtico por el mercado. Una seal de la paulatina vuelta a la normalidad. De hecho, casi ha triplicado sus nmeros. De 300.000 barriles al da en agosto de 2016 ha pasado de producir algo ms de 850.000 en la actualidad. Incluso en algunas semanas se ha aproximado al milln de barriles. Sin embargo, los riesgos de deterioro de algunas de sus plantas y pozos petrolferos, daados por la violencia del conflicto libio de los aos precedentes, hacen todava complicado que Trpoli logre alcanzar la cifra de 1,25 millones de barriles diarios, que se le reclama desde el mercado y, mucho menos, los 1,6 millones de los aos previos al estallido de la revuelta social. Pese a ello, Libia supone otro factor de riesgo sobre el precio del crudo. Precisamente por las oscilaciones de clculo de su produccin. Tambin por las dudas sobre su inestabilidad poltica y sobre la certeza de sus clculos extractivos.

Nigeria. Su diagnstico es similar al de Libia. Tambin se encuentra exento del recorte de cuotas decretado por la OPEP para impulsar el precio del crudo por su alta tensin poltica, con efectos de difcil cuantificacin social y econmica. Aunque en los ltimos meses la violencia ha bajado en el Delta del Nger. Como consecuencia del alto el fuego decretado el pasado ao. Aun as, la produccin de crudo se encuentra en niveles reducidos de 1,2 millones de barriles diarios en 2016 y de 1,8 millones de barriles en la actualidad. Mientras la paz social se mantenga frgil, la capacidad extractiva nigeriana se resentir. Y los grupos rebeldes revelan su frustracin con las conversaciones de paz iniciadas con el gobierno. El rebote de la produccin de crudo nigeriano no est, pues, asegurado.

Venezuela. Otro de los interrogantes que los inversores manejan en sus precios de contratos de futuro. Venezuela tambin est inmersa en una agitacin civil de alta intensidad. El pasado mes de septiembre, produjo 1,89 millones de barriles por da, lejos de los 3,2 millones de finales de los aos noventa del siglo pasado e, incluso, de los casi 2,4 millones de barriles de 2015. Sin liquidez en las arcas del pas, la estatal PDVSA ha paralizado sus proyectos de inversin y tiene serias dificultades para mantener sus actuales cuotas extractivas. Por si fuera poco, informes del sector constatan un deterioro de la calidad del crudo venezolano. El crudo bruto no acaba de salir sin las impurezas exigidas por los estndares internacionales. Y el yugo de los acreedores sobre la creciente y desorbitada deuda de la petrolera venezolana presiona cada vez con mayor fuerza. La posibilidad de quiebra crece por momentos. Todos estos componentes contribuyen a poner en duda la capacidad productiva de crudo del pas.

Fuente: http://www.publico.es/economia/petroleo-barato-toca.html



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