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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-11-2017

Los juegos de la mente

Carolina Vsquez Araya
Rebelin

De nada sirve la protesta si no est articulada por una organizacin que le aporte consistencia


Los humanos poseemos un mecanismo de adaptacin que nos salva o nos arruina.

No dejo de maravillarme cada vez que alguien intenta justificar el estatus actual en Guatemala, como si esperara la aparicin de algn fenmeno mgico capaz de transformarlo y, de paso, responsabilizando a las vctimas por la imperdonable situacin de marginacin, hambre y discriminacin en la cual viven: es que se reproducen como conejos, es que el problema reside en la sobrepoblacin, es que si se aplicara la pena de muerte esto cambiara, es que las mujeres no educan a sus hijos Actitudes especialmente recurrentes en personas cuyo nivel de educacin est por encima de la media, con posibilidades de incidir en cambios sustantivos de un sistema poltica y econmicamente caduco, un sistema cuyo efecto ms notable es la divisin de la sociedad entre unos pocos ricos muy ricos y una inmensa mayora de pobres muy pobres.

Por lo general, estos comentarios carecen de un respaldo documental, ms que esa sensacin de estar en lo cierto. En sentido contrario: lo documental, las investigaciones acadmicas, los avances en el estudio de los fenmenos sociales y econmicos de las ltimos dcadas en Guatemala revelan otra cosa muy diferente y dejan al descubierto las enormes injusticias que padece ms de las tres cuartas partes de la poblacin. Adjudicar a las vctimas del sistema la culpa de la violencia, la desnutricin (solo les dan tortillas a sus hijos, as cmo van a desarrollarse) y otras profundas carencias padecidas por los sectores ms pobres, es un acto de infinita maldad e ignorancia.

En das recientes se han producido violentos desalojos y familias enteras han quedado a la intemperie sin alimentos, sin techo sobre sus cabezas, con nios y ancianos soportando el fro de la noche. Eso, para proteger los intereses de individuos y empresas cuyas fortunas han sido amasadas a la sombra de la corrupcin y los privilegios. Este es solo un ejemplo de la injusticia, pero como este hay muchos: fuentes hdricas ros y lagos- impunemente contaminadas por desechos industriales; periodistas asesinados, amenazados o capturados por denunciar actos de corrupcin de empresarios, autoridades y redes criminales; obras inconclusas y abandonadas; pactos legislativos cuyo objetivo es callar a la prensa, amordazar a la poblacin y garantizar la impunidad por crmenes cuyas consecuencias, entre otras, es la muerte por desnutricin, los asesinatos de mujeres, la muerte materna y, por supuesto, la criminalizacin de las protestas ciudadanas.

Pero la mente juega de manera perversa con nuestro instinto de conservacin, neutralizando el impacto de las agresiones para no experimentarlas con toda la fuerza de la conciencia. De este modo, las personas se refugian dentro de su mbito ms cercano, en su ilusin de inmunidad contra una realidad abrumadoramente poderosa y continan en su quehacer cotidiano hasta que la violencia los alcanza. Y la violencia, hipotticamente, los alcanzar; si no de manera directa, lo har por medio de experiencias en su crculo familiar o laboral, a travs del temor de caminar por las calles, detenerse ante un semforo en rojo o ver aproximarse a un hombre en una motocicleta.

Si analizramos con la mente muy atenta los alcances de la distorsin de nuestro sistema de vida y de valores, quiz veramos cmo lo patolgico se ha vuelto natural, cmo nos acomodamos para no confrontar una realidad dolorosa por injusta, por viciosa, por macabra. Cmo hemos adoptado a las redes sociales para hacer de ellas un instrumento de catarsis, tan estridente como ineficaz para incidir de manera seria y contundente en un estado de cosas rayanas en el surrealismo ms extremo.

Blog de la autora: http://www.carolinavasquezaraya.com

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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