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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-11-2017

Movilidad y gnero
La ciudad, un territorio insostenible

Pilar Vega
Ecologistas en accin

El cambio de modelo urbano compacto al disperso tiene un alto coste ambiental y social. Desde los aos 60 hasta hoy, las ciudades se han convertido es espacios alejados que afectan, sobre todo a la movilidad de las mujeres. El modelo territorial impuesto ha determinado sus vidas.


Desde mediados de los aos 50 el modelo urbanizacin compacto y multifuncional, donde la cercana marcaba las distancias de los desplazamientos cotidianos, fue transformndose en otro disperso y zonificado donde todo estaba lejos y los viajes deban hacerse en medios motorizados. En aquellos aos, la produccin y la reproduccin estaban en un espacio prximo y era fcil compatibilizar las tareas del cuidado con el trabajo.

Durante el desarrollismo de los aos 60 y 70 tuvo lugar la reubicacin de los espacios productivos y residenciales en las periferias metropolitanas. Por entonces, el papel de las mujeres como buena esposa y mejor madre las margin del mercado laboral (tan solo el 20 % eran activas) a lo que tambin contribuy esa lejana ubicacin de los servicios, de los equipamientos y de las fbricas que les impeda compatibilizar el cuidado de los hijos con la jornada laboral. Era un tiempo de altas tasas de natalidad, en el que la mayora de las mujeres vivan su cotidianidad en el barrio y se desplazaban caminando cortas distancias en un entorno cercano; se trataba de complejos trayectos, trazados en tela de araa, con mltiples destinos, mientras sus maridos se dirigan nicamente de la residencia al centro de trabajo.

An pervivan las costumbres de la vida rural y los lazos de solidaridad vecinal permitan que muchas tareas fueran compartidas entre vecinas. Las calles y descampados estaban llenos de vida, de nios que corran y jugaban. Eran generaciones criadas con un elevado grado de autonoma lo que facilitaba la vida a las mujeres al reducir la tarea de acompaar a menores y personas ancianas. Estas mujeres reaccionan levemente al cambio de modelo zonificado y a la aparicin del coche, en 1969 tan solo un 9,9 % de los permisos de conducir corresponderan a mujeres (423.818 carns).

El sueo del American way of life

En esta poca la gran pantalla y las series de televisin mostraban el modelo de vida familiar de los felices suburbios del American way of life que contribua a crear un imaginario colectivo entre las generaciones del baby boom. Hogares gestionados por una esposa ideal en una casa unifamiliar, con coche para que el marido fuera al trabajo y ranchera para que la mujer se desplazara a hacer la compra, llevar a los nios al colegio o hacer gestiones en un espacio alejado y disperso. Eran amas de casa, felices, bellas, con un club de amigas para hacer presentaciones de tupperware en viviendas pulcras, ordenadas y rodeadas de csped.

En los 70, las mujeres comienzan a ensayar otro aspecto de este modelo durante los fines de semana y los periodos vacacionales: la segunda residencia que las clases medias y obreras adquiran en zonas de alto valor ambiental este tipo de viviendas alcanza las 800.000 unidades en 1970, cifra que se duplica una dcada despus. Una vez probado ese nuevo modelo de vida en esos breves periodos, la sociedad estaba ya preparada para asumir la idea de vivienda unifamiliar como principal. A partir de 1986 se extiende este nuevo urbanismo residencial con hipermercados, centros comerciales o empresariales, alejados siempre de las viviendas. La extensin de esta nueva organizacin territorial oblig a una mayor dependencia del coche para cualquier actividad cotidiana, tambin para las tareas del cuidado. De hecho en 1990 ya haba 4,3 millones de mujeres con carn de conducir, requisito imprescindible para atender esas labores domsticas en un territorio disperso, alejado y sin transporte pblico.

La necesidad del coche

El modelo haba sido inoculado en el imaginario de esas generaciones nacidas en los 60 y 70 y fue fcil vender un producto que pareca ofrecer la liberacin de las tareas domsticas, la cercana a la naturaleza, en amplias y ordenadas casas, dotadas de tecnologa. El coche era uno de los inventos que mayores ventajas prometa a las mujeres: las acercara con rapidez al trabajo, al colegio de los nios, al centro de salud, al centro comercial o a visitar a sus familiares.

Algunas de las mujeres incorporadas al mercado de trabajo (en 1995 representaban el 35 % de la tasa de actividad) eligieron salir de la ciudad consolidada, en busca de una urbanizacin que les liberase del espacio domstico convencional. Sin embargo, convertidas ahora en gestoras del hogar, sin vecinas y sin familia cercana, asumen una doble jornada en un territorio que les obliga a destinar un tercio de su tiempo al desplazamiento en coche. El nuevo modelo suburbial les impide ir caminando a los destinos tradicionales y obliga a viajes motorizados para casi cualquier tarea; entre 1975 y el 2015 ms de 10 millones de mujeres se convierten en conductoras; sin quererlo, parecen haber cado en la trampa de un territorio que las encierra an ms en lo domstico.

Estas nuevas formas de vida tienen un gran impacto ambiental. Adems, a finales de los 90 el Gobierno liberaliza el suelo, impulsando la urbanizacin del territorio; las viviendas son adquiridas gracias a la concesin masiva de hipotecas, gran parte de ellas destinadas para financiar viviendas unifamiliares enormemente devoradoras de recursos. Un dato significativo lo da el Observatorio de la Sostenibilidad que cifra el proceso de urbanizacin entre 1987 y 2011 en 400.000 hectreas, 51 diarias.

La evolucin del reparto modal seala un cambio: si en 1974 la mayora de las mujeres se desplazaban fundamentalmente andando, treinta aos despus son los desplazamientos motorizados, bien en transporte pblico o en coche, los ms consumidores de energa, los que concentran la mayora de sus viajes. Este cambio muestra tambin un incremento de las distancias que recorren diariamente y un comportamiento ms insostenible al pasar poco a poco de peatonas en conductoras.

El modelo estaba en todo su esplendor en la primera dcada del siglo XXI, haba una cierta euforia y satisfaccin en aquellas parejas que materializaban el imaginario de la infancia televisiva con la adquisicin de un adosado, con su barbacoa y sus dos plazas de garaje. El segundo coche permita a las mujeres desplazarse para atender las tareas del cuidado, debido a la lejana y los deficientes o inexistentes transportes pblicos. En esta situacin, las mujeres llegan a dedicar unas 2.352 horas anuales en desplazamientos que restan de su tiempo social.

El estallido de la burbuja inmobiliaria desmantel muchos de esos hogares. Entre 2008 y 2015 fueron desahuciadas 290.000 familias, muchas de ellas ubicadas en estos suburbios sin transporte pblico y dependientes del coche. La crisis oblig a recortar gastos de transporte y el automvil sera uno de ellos. Las mujeres fueron en muchas ocasiones las primeras afectadas por estos recortes y, en consecuencia, tuvieron que emplear ms tiempo en hacer las mismas tareas para el cuidado de la vida.

En este modelo disperso, muchas mujeres jvenes han visto en el automvil algo que les facilita la vida; hasta el punto que prcticamente muestran niveles similares a los hombres en la posesin de permisos de conducir. El coche les proporciona seguridad cuando vuelven a casa del ocio nocturno, y les permite acceder al puesto de trabajo en los alejados espacios productivos.

Todas las generaciones de mujeres se ven condicionadas por el modelo territorial. Algunas, ya envejecidas, no tienen la suficiente autonoma para recorrer el trayecto hasta el centro de salud o hacer la compra; otras continan conduciendo pero, con la edad y la prdida de facultades, quedan an ms atrapadas en ese insostenible suburbio alejado de todo.

Fuentes:

- Anuarios estadsticos (varios aos) DGT.

- Encuesta Poblacin Activa (varios aos) INE.

- Observatorio de la Sostenibilidad. 25 aos urbanizando Espaa 1987-2011.

- Vega, Pilar (2006). Tiempo, territorio y transporte. Captulo VII,Gestin del tiempo y evolucin de los usos del tiempo, Visin Net.

- Vega, Pilar (2004). Las mujeres y el deterioro ecolgico provocado por el actual modelo territorial: cmplices o vctimas? Ecologista, n 39.

Pilar Vega. Gegrafa y urbanista.

P.-S.

Fuente: https://www.ecologistasenaccion.org/article35160.html



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