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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-11-2017

El socialismo y el hombre en Ernesto Che Guevara (II)

Juan Nicols Padrn
La Jiribilla


Tal vez dentro del pensamiento del Che, la zona menos visitada con nuevas lecturas ha sido la que trata sobre los problemas de la construccin del socialismo en Cuba. Se han publicado algunos libros acerca de su pensamiento econmico, o sobre su actuacin como Presidente del Banco Nacional de Cuba y Ministro de Industrias, pero todava no hay suficientes estudios que relacionen su cultura poltica con los anlisis sociales derivados de debates y confrontaciones concretas, no pocas de ellos con un punto de vista crtico.

Muchas polmicas se dieron en medio del nacimiento de la nueva cultura revolucionaria; se discutan con transparencia y sin temores diversos temas, entre ellos, por ejemplo, la necesidad del cosmopolitismo junto al afianzamiento de la identidad nacional, en los momentos en que se le otorgaba la ciudadana cubana al Che, un punto no muy comprendido por algunos; o se esclareca la responsabilidad del intelectual ante la sociedad, cuando el comandante argentino aportaba sus testimonios. Se contextualizaban lecturas de Marx, Engels y Lenin, un verdadero sacrilegio entonces, y tambin las de Maritegui, Gramsci y Rosa Luxemburgo; se lea a Fanon, Luckcs, Fischer, Garaudy, Sartre sin prejuicios, censuras o temores. Ernesto Che Guevara polemizaba con Carlos Rafael Rodrguez sobre el alcance de la Ley del Valor y sobre la estructura y organizacin del sistema empresarial socialista, y estos debates aparecan en los medios y resultaban naturales las diferencias de opiniones entre dirigentes de la Revolucin. Todo, en medio de confrontaciones y agresiones imperialistas.

Cuando en 1959 los barbudos con Fidel de lder llegaron a formar el gobierno provisional, existan muy pocas personas con capacidad para asumir cargos importantes o estratgicos en el ejecutivo. El Che fue uno de los principales hombres de confianza con que cont el Comandante en Jefe para enfrentar los desafos en la organizacin del Ejrcito Rebelde, convertido en Fuerzas Armadas Revolucionarias, y del Instituto Nacional de Reforma Agraria, la primera institucin que cumpla con el programa del Moncada.

Su tarea tambin fue acercarse al ordenamiento de las universidades que necesitaba el pas, un elemento estratgico para la consolidacin del poder revolucionario. En la Universidad de Oriente, en Santiago de Cuba, el Che comenz a tratar el tema de la Reforma Universitaria para abrirle paso a los humildes, cuidando el delicado asunto de la orientacin vocacional. En ese mismo ao 1959 al Che le fue entregado el Honoris Causa en la Universidad Central de Las Villas, en su discurso de aceptacin exhort a Que la universidad se pinte de negro, de mulato, de obrero, de campesino, un asunto de renovada vigencia.

El Che era sumamente consciente del papel que desempearan los graduados universitarios para el desarrollo econmico, social, poltico, cientfico, tcnico y cultural de Cuba, pues se necesitaba crear una conciencia nueva; saba la importancia de la aplicacin de la ciencia y la tcnica en el desarrollo general del pas como primer paso para enfrentar todas las dems dependencias posibles. Sobre esta direccin estratgica se extendi en un discurso en la Universidad de La Habana, el 2 de marzo de 1960; como buen marxista, abord su preocupacin de que el desarrollo poltico en Cuba haba superado al econmico, un desequilibrio que haba que atender con dedicacin y sistematicidad.

No en balde una de las primeras medidas del enemigo fue la implantacin del bloqueo econmico, comercial y financiero, mantenido contra viento y marea hasta hoy. En una comparecencia televisiva, veinte das despus, analiz la esencial importancia de lograr la independencia econmica para conseguir la real soberana poltica. En aquellos momentos, estos planteamientos eran los de un comunista, juzgado por algunos con los prejuicios de la poca, pero lo cierto fue y ser que mientras haya dependencia econmica, hay subordinacin poltica. La historia ha demostrado que aquellas preocupaciones se convirtieron en los lineamientos ms importantes de la poltica de la Revolucin, a tal punto que hoy la batalla econmica es uno de los pilares esenciales para el sostenimiento del proyecto poltico revolucionario cubano.

En aquel contexto cont la ancdota referida por Jess Silva Herzog, autor de la Ley de Expropiacin del Petrleo en Mxico, quien al preguntarle al embajador norteamericano qu era para l un comunista, recibi una respuesta no exenta de sinceridad: Un comunista es cualquier persona que nos choca, y as reaccionaban los gobernantes de Estados Unidos junto a las oligarquas de Amrica Latina, durante el perodo conocido como Guerra Fra; no importaban razones, los que molestaban sus intereses, eran comunistas aunque no lo fueran. Como la propaganda de la American Way of Life haba hecho creer que en la palabra comunista se concentraba lo peor de la especie humana, mediante las pginas de la revista Verde Olivo el Che comenz a publicar notas para esclarecer la ideologa de la Revolucin, incluso antes de que se declarara socialista.

El 8 de octubre de 1960 escribi all sobre el mrito de Marx al plantear la necesidad de transformar el mundo, y para desmitificar la palabra comunista, expres: Nuestra posicin cuando se nos pregunta si somos marxistas o no, es la que tendra un fsico al que se le preguntara si es newtoniano o un bilogo si es pasteuriano.

Despus de declararse el carcter socialista de la Revolucin, el discurso y la escritura del Che se hicieron ms difanos y directos. Destac las diferencias en el papel de la administracin y los sindicatos dentro de la unidad socialista, y adems insista en la funcin poltica de ambos, sin suplantar o interferirse en sus correspondientes encargos sociales. Se refiri muchas veces a la naturaleza de los estmulos laborales, reclamando la hbil combinacin de los materiales con los morales; abord adems el principio de la emulacin, y especialmente, el trabajo con los cuadros como columna vertebral de la Revolucin.

La maduracin del pensamiento del Che en los temas socioeconmicos relacionados con la construccin socialista en Cuba, lleg a un altsimo grado de realismo y objetividad, a pesar de que sus principales crticos intentaban demostrar lo contrario, entre otras cuestiones, porque nunca estuvo alejado de las autnticas aspiraciones de los ciudadanos comunes, sin dejar de tener un coeficiente muy alto de idealismo y confianza en el futuro. Estaba absolutamente convencido de la superioridad del socialismo como sistema sobre el capitalismo, al mismo tiempo que se mantena atento a los problemas prcticos de los trabajadores; reciba y analizaba con detenimiento cualquier sugerencia de la gente de a pie, y la contrapona a burcratas y tecncratas, a simuladores y oportunistas, que desde los primeros aos crecieron ms que el marab, aun cuando todava no se generalizaba la corrupcin que posteriormente hemos vivido. El Che saba que esta claque forma parte de la contrarrevolucin ms difcil de erradicar, porque confunden al impostar enardecidas alocuciones revolucionarias.

En un discurso a los miembros de la Seguridad del Estado, en 1962, los alertaba con palabras que, con las adecuaciones de poca, pudieran repetirse hoy: Contrarrevolucionario es aquel que lucha contra la Revolucin, pero tambin es contrarrevolucionario el seor que valido de su influencia consigue una casa, que despus consigue dos carros, que despus viola el racionamiento, que despus tiene todo lo que no tiene el pueblo, y que lo ostenta o no lo ostenta pero lo tiene. Ese es un contrarrevolucionario, a se s hay que denunciarlo enseguida y el que utiliza sus influencias buenas o malas para su provecho personal o de sus amistades, ese es contrarrevolucionario y hay que perseguirlo pero con saa, perseguirlo y aniquilarlo. El oportunismo es un enemigo de la Revolucin y florece en todos los lugares donde no hay control popular, por eso es que es tan importante controlarlo en los cuerpos de seguridad. Este encargo iba encaminado a proteger las conquistas revolucionarias, de las cuales era muy celoso, y se vinculaba con la prctica cotidiana de la vida civil de aquellos momentos y con la perspectiva de supervivencia de la Revolucin. Con su habitual consecuencia entre el decir y el actuar, siempre se mantuvo atento para rechazar cualquier privilegio, tanto para l como para su familia.

En el II Aniversario de la Integracin de las Organizaciones Juveniles, el 20 de octubre de 1962, el Che defini con precisin el papel de la juventud comunista; despus de destacar los smbolos de estudio, trabajo, y fusil, as como las imgenes de Mella y Camilo como escudo (despus de su muerte, la Unin de Jvenes Comunistas incluira tambin la suya), precis un concepto que puede sintetizarse en los trminos siguientes: Los jvenes comunistas tienen que definirse con una sola palabra: vanguardia. Ellos deben pensar como masa y actuar como individuos preocupados por lo que representan. Realiz severas crticas, entre ellas al poco espritu creativo de la organizacin y su falta de iniciativa: Ha sido a travs de su dirigencia, demasiado dcil, demasiado respetuosa y poco decidida a plantearse problemas propios. El Che consideraba que la juventud comunista cubana imitaba en exceso la disciplina de los viejos comunistas, y criticaba tambin estos mtodos: La UJC no pueden ser simplemente de direccin, no pueden ser algo que constantemente mande directivos hacia las bases y no reciba nada de ellas. Desde muy temprano se preocup por la ligazn de los dirigentes con la base, uno de las debilidades que condujo a la cada del socialismo en la URSS.

Otra de las crticas ms fuertes del Che a los jvenes comunistas fue la relacionada con el sectarismo, que condujo a la copia mecnica, a los anlisis formales, a la separacin entre la dirigencia y la masa. Eran sealamientos casi directos a las organizaciones polticas de la Unin Sovitica tambin, cuando para algunos viejos comunistas cubanos esa era en realidad nuestra madre patria. Adems, reproch el extremismo, incluso en las consignas; criticada antes por Fidel, se refiri a una convertida en conga: La ORI, la ORI, la ORI es la candela / no le diga ORI, dgale candela. Las ORI fueron las Organizaciones Revolucionarias Integradas, una inestable agrupacin creada en 1961 con fuerzas del Movimiento 26 de Julio, el Directorio Revolucionario 13 de Marzo y el Partido Socialista Popular, antecedentes de la creacin el 26 de marzo de 1962 del Partido Unido de la Revolucin Socialista de Cuba (PURSC). Otra de las consignas rechazadas fue la que afirmaba: Somos socialistas, palante y palante / y al que no le guste, que tome purgante. Impugnaba la falta de opciones que se dejaban para una discusin o debate, pues se declaraba una peligrosa imposicin del socialismo a la fuerza porque estaba en ese momento en el poder y no porque persuada de su justeza a la sociedad.

Una crtica persistente y sutil del Che en discursos y conversaciones, fue al invisible sistema de opresin que encadena al ser humano en la enajenacin que origin el capitalismo y que continu en el socialismo. Por su cultura poltica saba que lo ms difcil de lograr en el socialismo era la emancipacin, una aspiracin que va ms all de la independencia, la soberana y la libertad, porque se relaciona con los efectos de la cultura forjada en el capitalismo desde siglos de desarrollo y vinculada con todas las proyecciones aberrantes de la sociedad de consumo. Le conceda una importancia vital estratgica a la eliminacin de la enajenacin del consumismo propiciador de un perverso mtodo para adocenar y dejar el terreno abonado a la manipulacin; de ah que insistiera en: Ir formando nuevas generaciones que tengan el inters mximo en trabajar y sepan encontrar en el trabajo una fuente permanente y constantemente cambiante de nuevas emociones. Hacer del trabajo algo creador, algo nuevo. Ese es quizs el punto ms flojo de nuestra UJC. Estaba convencido de que aquel era el elemento ms importante para lograr la formacin de un hombre nuevo creativo; fue la gran obsesin de su vida lograr que la sociedad avanzara ms en esta direccin, una tarea an pendiente que quizs lo siga estando por mucho tiempo, pues cambiar la cultura es mucho ms difcil que transformar la economa o reemplazar cualquier poltica.

En esa crucial intervencin, traz algunas direcciones principales de trabajo de la UJC, que si las contextualizamos pueden ser vlidas para alcanzar una cultura que no est basada en el egosmo ni subordinada a la obediencia de la dependencia del capital. En primer lugar, el honor, el sentido del deber y la sensibilidad ante la injusticia, como primera caracterstica esencial: Plantearse todo lo que no se entienda; discutir y pedir aclaracin de lo que no est claro; declararle la guerra al formalismo, a todos los tipos de formalismos. Estar siempre abierto para recibir las nuevas experiencias. El Che constantemente solicitaba espacios de debate y de participacin, no tema a la polmica porque estaba convencido de las ideas justas que defenda, y saba que para concretar ideas en acciones revolucionarias, ms que necesario, el debate era imprescindible. Junto a ello, la ejemplaridad: El joven comunista debe proponerse ser siempre el primero en todo, luchar por ser el primero. El ejemplo constitua la base de su tica personal y de su exigencia para estar en esa vanguardia crtica; el espritu de sacrificio deba mantenerse, no solamente en las jornadas heroicas, sino en todo momento, porque l glorificaba al hroe cotidiano frente al hroe de las grandes jornadas, los que podan tener muchas oportunidades y razones para el lucimiento. El Che exiga purificar lo mejor del ser humano por medio del trabajo, del estudio, del ejercicio de la solidaridad: un humanismo silencioso y sistemtico era su ideal. Adems, practicar el internacionalismo, pues su concepto humanista era universal: primero la especie, el ser humano, no importa dnde.

Posteriormente, en un discurso dirigido a la UJC del Ministerio de Industrias, insisti sobre dos temas que no pocas veces trat: el posible envejecimiento de la juventud, que vea como un peligro conducente al anquilosamiento del sistema, y el equilibrio en las crticas y autocrticas para que se obrase con justeza y sin extremismos. Se preocupaba por la justeza de las nuevas generaciones que nacan en el socialismo, a la hora de destacar con objetividad lo positivo y lo negativo de cualquier persona, y exhortaba: No dejen de ser jvenes, no se transformen en viejos tericos o teorizantes, conserven la frescura de la juventud, el entusiasmo de la juventud. Aqu tambin incida lo observado en la URSS en un grupo de dirigentes fosilizados, porque el Che fue siempre un vidente de esta posible inmovilidad y proceso de autodestruccin. Adems, precisaba: Cuando uno hace la autocrtica debe hacerla completa, porque la autocrtica no es flagelacin, sino anlisis de la actitud de uno. En ese sentido, velaba porque en la vida diaria los anlisis no se convirtieran en loas y apologas, pero tampoco en mea culpa y castigos, cuyas herencias del cristianismo se han arrastrado demasiado en Occidente, algunas veces con transvases al clima de una reunin entre comunistas. Reclamaba, entonces, objetividad y sinceridad, balance y justicia.

En Cuba Socialista, de febrero de 1963, public el ensayo Contra el burocratismo, en que sintetiz su historia en la batalla contra esta plaga difcil de eliminar; all atac a las llamadas guerrillas administrativas, y caracteriz a los burcratas por su desinters real y habitual no por resolver los problemas, sino por cubrir la forma y despus lucirse en la guerrilla; por su falta de organizacin, mtodo, lgica, conocimiento, estilo, personalidad, decisin y lograr mritos con tintes de heroicidad en la jornada guerrillera. En ese sentido, el Che criticaba al gobierno al cual perteneca, porque saba que el burocratismo no solo ha sido uno de los flagelos ms difciles de eliminar en cualquier sociedad y sistema, sino el elemento de autodestruccin ms peligroso para el socialismo. Tambin Fidel y Ral han sido crticos sistemticos de los mtodos burocrticos para enfrentar los problemas, pero se trata de un mal engendrado hace siglos, que el capitalismo de Estado, junto al estalinismo, que lo ti de rojo, lo elevaron a una categora tan slida y deshumanizadora, que cuesta mucho extirparlo.

El Che particip en debates sobre temas especializados de carcter poltico, como el mecanicismo en la construccin del Partido Comunista de Cuba, o el ya mencionado problema terico-econmico sobre la aplicacin de la Ley del Valor en el socialismo, y se obsesion en su lucha contra la desviacin tecnocrtica y burocrtica de la prctica socialista en Cuba. Polemiz pblicamente con Marcelo Fernndez sobre el papel de la banca y el crdito en el socialismo, y a propsito de esa polmica publicada en Cuba Socialista, nm. 31, marzo de 1964, manifest: Nosotros no concebimos el comunismo como una suma mecnica de bienes de consumo en una sociedad dada, sino como el resultado de un acto consciente; de all la importancia de la educacin, y por ende, del trabajo sobre la conciencia de los individuos en el marco de una sociedad en pleno desarrollo material. Tanto el Che como Fidel fueron fervientes y reiterados defensores de esta necesidad, especialmente frente a tcnicos y especialistas de la economa y las finanzas, para que no se convirtieran en tecncratas. La cultura poltica y la cultura general de los dirigentes de la Revolucin eran vitales para el Che, porque no se podan entender cabalmente los procesos econmicos y financieros en la construccin socialista, si no se tena un conocimiento cabal de sus causas e incidencias sociales y culturales, pues ocurran en una sociedad concreta con historia y cultura.

Tambin saba que el factor conciencia era fundamental y decisivo en la construccin de una sociedad nueva; no pocas veces se refiri a esta lnea estratgica, pero tambin conoca que era preciso crear riquezas y poseer una desarrollada infraestructura material, tcnica, econmica y comercial. En la entrega de certificados del trabajo comunista, en el Teatro de la CTC, el 11 de enero de 1964, se preguntaba y se responda: Cmo se llega al comunismo? Tambin nosotros hemos hablado muchas veces: el comunismo es un fenmeno social al que solamente se puede llegar mediante el desarrollo de las fuerzas productivas, la supresin de los explotadores, la gran cantidad de productos puestos al servicio del pueblo y la conciencia de que se est gestando esa sociedad. Saba que enunciaba un sueo, pero era consecuente al afirmar que la utopa del comunismo deba transitar necesariamente por un altsimo desarrollo de las fuerzas productivas que trajera consigo la abundancia; nunca intent desconocer lo imprescindible de esa base material para llevar a cabo una justa distribucin, porque resulta imposible distribuir lo que no se tiene.

Uno de los ensayos de mayor alcance ideolgico del Che fue El socialismo y el hombre en Cuba, estudio sobre los fundamentos de la construccin socialista cubana y su relacin con el individuo y su cultura en esa poca de alborada. Para l, lo difcil de entender para quien no viva la experiencia de la Revolucin [cubana] es esa estrecha unidad dialctica existente entre el individuo y la masa, un rasgo poco tratado, tal vez por la cantidad de factores que intervenan en esa relacin por aquellos aos. Estaba convencido de que para construir el comunismo, simultneamente con la base material, hay que hacer al hombre nuevo, pues si solo se pensaba en desarrollar la base material sin crear una nueva conciencia, poda ocurrir la reversibilidad hacia un capitalismo que no cuesta mucho trabajo averiguar cmo sera en las condiciones cubanas. Por tanto, no bastaba desarrollar las fuerzas productivas: la sociedad en su conjunto debe convertirse en una gigantesca escuela. De esta manera, la teora que resulte dar indefectiblemente preeminencia a los dos pilares de la construccin: la formacin del hombre nuevo y el desarrollo de la tcnica. Hoy el desafo del socialismo cubano sigue respondiendo a esos dos elementos.

Para el Che era fundamental la formacin de un ser humano con una conciencia ajena al individualismo y al egosmo, por lo que junto a todas las tareas econmicas y de la defensa, haba que crear una nueva cultura. Lleg a considerar con razn estos asuntos de la formacin del hombre nuevo como uno de los temas ms difciles y complejos de la Revolucin. Saba que la resistencia de la cultura capitalista y las secuelas dejadas por las nefastas prcticas estalinistas como modelo durante un largo perodo en la URSS, nunca resueltas completamente, impedan un mayor avance. Las relaciones de emancipacin entre el Estado y el individuo fueron una asignatura pendiente del llamado socialismo del siglo xx que hoy sigue esperando soluciones; como se hicieron muy tensas con los artistas, los cientficos, los periodistas, los bancos pensantes del imperialismo, que lo saban, las contaron entre sus lneas estratgicas en los aos 80 para contribuir a liquidar el sistema sovitico. Aunque no haba frmulas, porque en el socialismo no hay dogmas, el Che critic las prcticas del llamado realismo socialista como poltica esttica estatal. El mdico argentino, formado en una cultura antidogmtica, y bien informado de traumticos procesos en la URSS y en otros pases socialistas que imitaron esa prctica, conoca hacia dnde conduca ese camino. Antes de que ocurriera en Cuba el llamado Quinquenio Gris, que no vivi, no dud en escribir: Por qu pretender buscar en las formas congeladas del realismo socialista la nica receta vlida? []. Falta el desarrollo de un mecanismo ideolgico-cultural que permita la investigacin y desbroce la mala hierba, tan fcilmente multiplicable en el terreno abonado de la subvencin estatal. La mala hierba de la subvencin estatal, ha sido posiblemente uno de los grandes retos de la Revolucin Cubana.

Erradicar la enajenacin del ser humano y lograr su total emancipacin, que significa eliminar todo tipo de opresin, constituyen hoy desafos mayores del socialismo. El Che saba que estos eran objetivos esenciales para adentrarse en la formacin del hombre nuevo, que tambin tena aspectos ignotos. Justamente como colofn del mencionado ensayo, escriba: El esqueleto de nuestra libertad completa est formado, falta la sustancia proteica y el ropaje; los crearemos. []. El camino es largo y desconocido en parte; conocemos nuestras limitaciones. Haremos el hombre del siglo xxi: nosotros mismos. Resulta vital trabajar ms con intencionalidad guevarista para avanzar en estos objetivos, contextualizar circunstancias e incorporar asuntos nuevos; ya se ha transitado un tramo del aquel camino desconocido en parte para la construccin del hombre del siglo xxi en que ya estamos viviendo. El Che estaba convencido de que el ensayo de socialismo que parta del modelo sovitico terminara algn da, y, en efecto, concluy ms pronto de lo que muchos imaginaron, incluso posiblemente hasta l mismo. Ahora necesitamos esa sustancia proteica que se traduzca en avanzar ms hacia la real emancipacin.

Fuente: http://www.lajiribilla.cu/articulo/el-socialismo-y-el-hombre-en-ernesto-che-guevara-ii


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