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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-11-2017

Intento de golpe parlamentario en Per

Csar Zelada
Rebelin


Como si fuera una pelcula sin fin, la tierra de Julio Ramn Ribeyro, vuelve a vivir un ambiente golpista, pero esta vez de la oscura alianza apro-fujimorista. Y no es para menos.

En una semana, el Congreso de la Repblica del Per, controlado por el partido fujimorista Fuerza Popular y el APRA, acaban de presentar una denuncia constitucional contra el Fiscal de la Nacin, Pablo Snchez (por omisin funcional en la lucha contra la corrupcin al no incluir al grupo inmobiliario Graa y Montero en el caso Odebrecht); otra contra cuatro magistrados del Tribunal Constitucional (por haber retomado la denuncia contra los marinos de la masacre del penal del Frontn donde incluso est involucrado el ex presidente Alan Garca); y finalmente, la Comisin Lavajato ha citado al presidente elegido por voto popular: Pedro Pablo Kuchynsky, para que declare en el caso de corrupcin Odebrecht lo que implicara asumir su culpa y la sumisin del poder Ejecutivo al Legislativo.

Esta cuestin en un contexto donde las recientes declaraciones de Marcelo Odebrecht a la fiscala peruana han confirmado los aportes financieros a las campaas de Keiko y Alan Garca, y tambin donde la fiscala acaba de abrir una nueva denuncia por lavado de activos contra el ex Sec. Gral. del partido fujimorista, Joaqun Ramrez,

Por esta razn no es casualidad que varios intelectuales de izquierda hayan cerrado filas al unsono contra el intento de golpe de Estado parlamentario que se estara planificando desde el poder poltico apro-fujimorista en el Congreso.

El fujiaprismo est desplegando una serie de acciones desesperadas para impedir la investigacin de corrupcin de sus lderesson movidas estratgicas que se encaminan a un golpe del Congreso fujimorista, redact Sinesio Lpez (Corrupcin y golpe, La Repblica, 09/11/17).

Aun as, el Parlamento ha desplegado una ofensiva sin precedentes que en 16 aos ha llevado a decenas de interpelaciones, varios retiros de ministros al borde de la censura, la salida de dos gabinetes por votacin parlamentaria (Jara y Zavala), y dos gabinetes con investidura agnica luego de votaciones en mbar que bien podran ser consideradas de negacin de confianza (Jara y Cornejo)Nuestro sistema, como el de la mayora de presidencialismos de la regin, no est diseado para una confrontacin extrema sino para la tensin y colaboracin razonables, porque el exceso de confrontacin erosiona finalmente a todos, incluidos los dos adversarios. Esta es la presidencia que tenemos y debe ser defendida. Su defensa lo es del sistema, incluso de quienes ahora la atacan, escribi Juan De la Puente ( Defensa del presidencialismo , La Repblica, 10/11/17).

Incluso, el catedrtico de Harvard, Steven Levitsky, que es un referente para analizar al fujimorismo y que previamente a la campaa electoral del 2016 declar que el fujimorismo estaba cambiando, ahora sentenci, Por razones que muchos desconocemos, el esfuerzo de Keiko para moderarse fue abandonado y ahora el comportamiento del fujimorismo en el primer ao del gobierno de Pedro Pablo Kuczynski ha sido ms autoritario que nunca. Me hace recordar al fujimorismo de los noventa y es muy lamentable y peligroso, (El fujimorismo es hoy ms autoritario que nunca, La Repblica, 10/11/17).

El diario conservador El Comercio, que en los 90s apoy a la dictadura de Alberto Fujimori, ha sacado toda la semana notas periodsticas deslindando del grupo Graa y Montero y ste a sacado comunicados denunciando al fujimorismo y que de avanzar la cancelacin de la empresa, pues, se perderan miles de puestos de trabajo as como grandes inversiones en distintas obras del pas.

El fiscal de la Nacin, Pablo Snchez, ha respondido a la arremetida fujimorista diciendo que nos e va amilanar y que va a seguir adelante con las investigaciones.

De esta forma, hemos llegado a una situacin suigeneris de impase poltico en la que, talvez, ninguno de los poderes facticos que aplaudieron el encarcelamiento de Ollanta Humala, esperaban verse. Y es que las leyes sociales tienen su propia dinmica. Por ms que Keiko y Alan, y su estrategia de co-gobierno neoliberal (con sus contradicciones), con el gobierno, crean que tenan atrapado a PPK (por su rabo de paja cuando premier y ministro de Economa de Toledo), ste ltimo se ha visto obligado (talvez por presin de los yanquis), a dejar (o negociar), que el escndalo Lavajato siga su curso involucrando a los lderes polticos antes mencionados para poder sostenerse en el gobierno o porque ya no puede hacer nada y es la consigna de Washington.

Esta cuestin ha conllevado a una mayor polarizacin poltica entre los propios poderes facticos. Por un lado, el bando del apro-fujimorismo, y por otro, el bando del grupo inmobiliario Graa y Montero (del grupo Miroquesada que controla el 75% de la prensa escrita en Per), PPK y el progresismo.

Hasta dnde llegar este enfrentamiento? No lo sabemos. PPK y la embajada norteamericana tienen sus contradicciones con el fujimorismo, pero es difcil pensar que quieran poner en riesgo el sistema poltico que les beneficia. Lo que si podemos asegurar es que si el fujimorismo pensaba estratgicamente en blanquearse durante las elecciones pasadas para conquistar el voto moderado o escptico, pues, con esta estrategia del achoramiento o de confrontacin a despejado las dudas en algunos sectores de intelectuales progres o de clases medias. Por tanto, es probable que a ste movimiento poltico no le quede nada ms que la confrontacin hasta pedir la vacancia del inquilino de la Casa de Pizarro.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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