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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-11-2017

Entrevista a Gabriel Vommaro, doctor en sociologa e investigador del Conicet
El PRO no tiene la cuestin republicana como una de sus grandes banderas

Fernando Rosso y Eduardo Castilla
La Izquierda Diario

Una conversacin con uno de los investigadores que ms conoce a la derecha argentina que acaba de publicar un nuevo trabajo sobre esa experiencia poltica.


El anatomista de la nueva derecha

En el mar de sobreinterpretaciones sobre el PRO y Cambiemos escasean los trabajos serios y profundos que huyan de los lugares comunes y los clichs. Ese es uno de los mritos de las investigaciones realizadas por Gabriel Vommaro sobre la coalicin que desde el 2015 viene llevando adelante su take over del Estado argentino y desde el 22 de octubre ha convencido a demasiadas personas de su presunta omnipotencia.

Vommaro es doctor en sociologa por la cole des Hautes studes en Scienses Sociales (Pars), investigador del Conicet e investigador docente de la Universidad Nacional de General Sarmiento. Sus temas de estudio son la cultura y las prcticas polticas en la Argentina de la post-transicin democrtica. Viene investigando desde hace aos a las vertientes de la derecha o centroderecha que terminaron confluyendo en la coalicin Cambiemos. El trabajo anterior ms destacado sobre este fenmeno fue Mundo Pro. Anatoma de un partido fabricado para ganar (Planeta, 2015), realizado en co-autora con Sergio Morresi y Alejandro Belloti. Acaba de publicar La larga marcha de Cambiemos. La construccin silenciosa de un proyecto de poder (Siglo XXI, 2017).

En esta entrevista define qu es hoy Cambiemos, cuestiona la idea de que ya exista una identidad cambiemita, caracteriza que la coalicin gobernante tiene voluntad hegemnica pero no coincide con que ya exista una hegemona (o en todo caso, es demasiado dbil para otorgarle ese estatus). Describe al personal poltico del PRO y el itinerario que le permiti acceder al Gobierno y tambin lo que esa experiencia dice sobre las contradicciones de los aos kirchneristas. Da una opinin sobre la dispersin peronista y asegura que hay una ventana de oportunidad para que contine el crecimiento del Frente de Izquierda.

Para conocer las fortalezas y debilidades de la derecha en el poder, aportar a diseccionar al enemigo para enfrentarlo con mejores herramientas, La Izquierda Diario entrevist a Gabriel Vommaro.

La entrevista (hecha en dos tiempos) puede leerse completa en el texto y ponemos a disposicin una sntesis en video.

Me pareca que podamos arrancar por algunos interrogantes o preguntas que abre el libro. Vos escribiste Mundo Pro, Hagamos Equipo y ahora La larga marcha de Cambiemos. Cmo definiras hoy a la coalicin Cambiemos?

  • La coalicin Cambiemos es una coalicin dominada por un ncleo dirigencial de centro derecha que es, bsicamente, la misma coalicin dirigencial que estuvo en PRO durante poco ms de 10 aos. Con un socio menor en trminos de decisiones, pero muy importante en trminos territoriales, que es un radicalismo debilitado a nivel nacional pero con mucha presencia en las provincias. Despus hay otros ingredientes, sobre todo Carri y otros pequeos pedazos del peronismo que se integraron.

    Pasados dos aos del triunfo, te animaras a decir que hay una identidad poltica cambiemita que se consolida?

  • No, no me animara. Creo que, para hablar de identidad, todava falta un poco. Me parece que hay un adhesin de votantes del PRO que rpidamente cambiaron, mudaron la piel y ahora son Cambiemos. Salvo el ncleo militante, que por ah se siente PRO, puede haber una incorporacin a Cambiemos.

    Hay en la dirigencia del PRO la idea de que Cambiemos puede ser un nuevo paraguas que absorba finalmente al radicalismo. Socialmente creo que es una marca muy exitosa. Pero todava falta un poco para hablar de identidad. Identidad como algo ms arraigado, con cierta simbologa atrs, que uno pueda pensar en que se inserta en alguna tradicin, en algn tipo de familia discursiva. Todava falta un poco eso, veremos si se consolida de ese modo en los prximos aos.

    El Frepaso, por ejemplo, fue una identidad poltica fugaz pero lo fue. La Alianza fue una identidad poltica? No lo fue, dur muy poco. Podra haberlo sido quizs. En este caso todava es muy pronto para hablar de identidad.

    Y pensando en esto mismo, dentro de Cambiemos la identidad radical se puede recuperar de la crisis y estallido resultante del 2001? O ya est subsumida ah?

  • Yo creo que es uno de los grandes temas para estudiar atentamente. Pero es muy claro que tenemos que mirar en los prximos aos qu pasa con los electores radicales; con aquellos que haban dejado de ser radicales pero que, de alguna manera, pertenecan a esa familia no peronista de centro; si hay una conversin a Cambiemos ms o menos durable o, simplemente, una vuelta al radicalismo por otros medios.

    Y qu pasa con la dirigencia radical. Creo que hay una parte importante que cree que esta es una oportunidad para revitalizar al radicalismo, darle aire, espacios de poder y recursos, pensando en una posible recomposicin futura. Hay otros que dicen salgamos de esto que es espantoso; y hay otros que dicen bueno, quizs podemos disolvernos en Cambiemos.

    Creo que el ncleo duro est ms bien pensando en que esto puede ser una oportunidad histrica para que vuelva un radicalismo fuerte. Ahora, tiene enfrente el socio que conduce y que dice no, no, no, ac mando yo. Y hay que supeditar cualquier construccin partidaria a la construccin marcaria y de una fuerza de poder.

    Cierta fortaleza tiene por estar en el Estado. Hay una cierta dependencia de los partidos del Estado.

  • Por supuesto.

    Una cosa que me llam la atencin del libro. Lo que se conoce superficialmente es que Cambiemos supo manejar las redes sociales, tiene una habilidad para el marketing poltico muy importante, de avanzada.

  • Todo eso lo tiene, s.

    Sin embargo, tuvieron que construir un partido. En ltima instancia construyeron un partido. Generaron lo que se suele llamar en trminos clsicos politizar, movilizar, organizar.

  • Exactamente. Este libro muestra cmo, aunque un partido se arme muy desde arriba, con una coalicin medio flotante, con tipos que vienen del mundo empresario pero sin un anclaje social duro y orgnico; tiene que construir eso y lo construyen con partido. De un modo plstico, movimientista si quers, a la Argentina.

    No con un partido estructurado formalizado con rutinas demasiado estrechas, s con ciertos lmites organizativos difusos. Y con ciertas organizaciones para-partidarias, fundaciones, ONG, que funcionan como vasos comunicantes del partido, de la coalicin dirigente, con universos sociales muy especficos. El punto fundamental es el que PRO supo devenir el partido de cierto sectores que son su core y que son los que lo sostuvieron histricamente. Y que le dan ese soporte social por abajo, en el sentido de que son bases sociales.

    Una de las ideas de la incorporacin y de este salto a la poltica de los CEO es como cierta superioridad moral. Algo as como somos los que venimos a ordenar todo lo que est desordenado.

  • Si, bueno. Hay un diagnstico de la centroderecha social y del mundo de las elites empresarias, de que la clase poltica argentina es un desastre, que no hace bien las cosas, que hay que ordenarlas, sumarle gestin. Hay un continuum de los ms moderados que dicen no, los managers sumamos, pero tiene que haber polticos. Y otros tipos que dicen ac el Estado tiene que ser gestionados por los que saben, porque hasta ahora los polticos no supieron.

    Eso forma parte de ese diagnstico pesimista y negativo sobre la clase poltica y sobre los partidos polticos tradicionales. Lo que hizo el PRO en su momento -muy inteligentemente y muy eficazmente- fue transformar eso en un agrupamiento partidario.

    Vos diferencis entre los que estn de paso y los que tienen vocacin. Qu prima hoy entre el personal del PRO?

  • Hay de los dos tipos. Hay muchos actores que yo entrevist que me decan prefiero una posicin en la que pueda irme rpidamente al mundo privado. Algunos que estaban claramente pensando en eso y que, creo yo, su relacin con la poltica es realmente pasajera.

    Creo que eso no cambi. Me da la impresin de que hay muchos cuadros que siguen creyendo que su vnculo con la poltica es pasajero, que vinieron a cumplir una misin, a salvar a Argentina de esa deriva chavizante y que, cumplido esto, volveran a su actividad privada. Y otros a los que les pic el bichito de la poltica y que quizs encontraron ah, por cuestiones biogrficas o personales, una nueva actividad ms o menos continua.

    Tambin es probable que las responsabilidades no sean las mismas. No imagino a ninguno de los ministros o de los que manejan reas importantes de la gestin, que se piensen ahora como no polticos. Aceptan que ya son parte del esquema poltico del Gobierno.

    Uno de los ncleos del libro es el pnico a la chavizacin, cmo podras sintetizar ese argumento moral y poltico que se dieron para organizarse?

  • A veces uno a los entrevistados les cree un poco s, un poco no. Los toms en serio siempre, pero a veces hay cosas que no les cres, porque simplemente contrasts con otros hechos y te das cuenta que son ideas simplificadas o formas de presentar su sociodicea como dira Bourdieu, pero que en realidad son fantasiosas en algn sentido. Sospechaba lo mismo de esto, pensaba que era un argumento pblico, un argumento publicitario, discursivo.

    Pero fui testeando en documentos. El mundo de las elites econmicas tiene muchos actores que dan seales, que envan seales. Como las consultoras que hablan sobre el clima de negocios, sobre el clima de inversiones, sobre si es o no un buen pas para que vengan managers de otros lados. Esos fabricadores de ciertas seales decan que vivamos en un pas complejo, con un clima de negocios muy negativo y apareca la idea de que poda haber como una deriva hacia un modelo venezolano. Que tambin implica algo muy difuso porque no queda muy claro qu es Venezuela tampoco.

    Eso creci muy fuertemente, sobre todo en el ltimo periodo kirchnerista, en 2012-2015. Creo que en buena parte creci porque hubo algunas medidas que intervinieron mercados muy sensibles: el cambiario, exportacin e importacin. Y tambin hubo cierto reemplazo de las elites en el Gobierno por nuevo personal poltico con el cual estos actores no tenan contacto, no los conocan. Eran chicos ms jvenes, venan con un discurso ms, no s si ideolgico, pero ms enfervorizado quizs. Y eso produjo una especie de pnico, de temor moral, de sentimiento de urgencia, en un mundo econmico que tiene poca tolerancia a ser regulado por el Estado, poca tolerancia a que aparezcan lmites a su accionar.

    Chavizacin era como el riesgo de que corran peligro sus intereses, los intereses de los empresarios o de los CEO.

  • No era visto as. Era visto ms en nombre de un inters ms general. La idea era autoritarismo tambin, era eso.

    Yo lo pensaba desde este punto de vista. Algunos de ellos ganaban mucho ms dinero en la actividad privada y pasaron a la actividad pblica a ganar menos. Lo entenda como una toma de conciencia de clase, en el sentido defendamos nuestro inters general, de ese sector privilegiado de la sociedad. En los trminos particulares era as, pero vean esa deriva. Ahora, el kirchnerismo en ese perodo discursivamente podra haber sido ms radical pero, en los hechos, Scioli no poda ser visto como un agente del jacobinismo.

  • Si, Scioli. Creo que la burguesa empresarial tena claro que poda negociar con quien fuera que estuviera. De hecho, Scioli les caa bien en un punto. Era una especie de peronismo ms moderado, ms compatible con su idea de economa.

    Pero hubo algunos sectores, que no son los empresarios, sino estas elites ms manageriales, que ya vean que el sciolismo finalmente iba a ser una especie de capa que recubra un kirchnerismo igualmente activo y controlndolo. Que un Scioli dbil no iba a poder frente a esa avanzada muchachista, por as decirlo.

    Creo que eso fue muy claro crecientemente, y se suma con la idea de que aparece la opcin poltica. Hay un miedo creciente y hay un partido, un grupo capaz de canalizar eso, de organizarlo y decir basta de jugar en las internas peronistas. Hagamos una opcin de poder diferente, ms amigable con ustedes. Estamos ac, somos Cambiemos. No hay nada afuera, lo que est afuera es peronismo o interna peronista. Esta es la opcin. Y creo que encontraron tambin los canales para interpelar exitosamente a estos actores y convencerlos de que haba que romper con la inercia de aceptar que la interna peronista organizaba la poltica argentina.

    Lo que me hizo pensar el libro es que hubo una derecha que logr movilizar, en trminos gramscianos si se quiere, su sociedad civil: sus ONG, fundaciones, sus intelectuales orgnicos. Y, por otro lado, un proyecto que vena del peronismo de centroizquierda que, salvo organizaciones como La Cmpora, no tena en el ltimo perodo las suyas. Inclusive haba roto con un sector de los sindicatos (que tampoco tienen mucha voluntad de pelea, como lo demuestran con Macri). Vea esa contradiccin desde el punto de vista de contraponer dos proyectos.

  • Es probable que vos tengas en ese momento una fuerza en alza que va agregando y una fuerza en baja que va desagregando, que aliena sectores. De 2011 a 2015 el kirchnerismo fue perdiendo apoyos de clases medias, trabajadores formales, sindicatos, algunos peronismos provinciales. Eso contribuy a que el otro polo creciera.

    En 2015 fue ms, si quers, dos proyectos: uno que pierde apoyo y otro que gana, pero se tocaron poco hasta ahora. Me parece que recin en los ltimos dos aos, desde el Gobierno nacional, Cambiemos puede pensar en hablarle a parte del ex electorado kirchnerista que se fue entre 2011 y 2015. En 2015 todava no era muy audible, ese Macri que dijo yo soy AUH, soy Aerolneas. Ese cambio discursivo fue un intento de romper ese cerco en el que estaba encerrado. Pero me parece que no fue tan exitoso en este momento. Si fue exitoso en juntar tropa propia, movilizarla y tener una pica. Esa pica anti-kirchnerista o de urgencia. En cualquier movimiento poltico hace falta una base, cuadros preparados y una pica. Y esa pica se construy en esos aos.

    Uno de los argumentos era salvar a la repblica. Contra un peronismo que pasa por encima de la repblica o las instituciones, con unas banderas que siempre fueron del radicalismo (al margen de cuanto la respetaron histricamente). Carlos Pagni lo puso en trminos de un mandato de regeneracin institucional. Hoy Cambiemos est pasando bastante por encima de la repblica: tratar de poner jueces por la ventana en la Corte Suprema, detenciones (arbitrarias) de funcionarios de la administracin anterior que inclusive generaron crticas del mismo Pagni o hasta del propio (Joaqun) Morales Sol. Ese republicanismo, era solo un discurso para estos sectores o pueden empezar a romper o cmo puede ser esa relacin?

  • Yo creo que el PRO en su ncleo programtico, que es muy pequeo, no tiene la cuestin republicana como una de sus banderas. Pero que, muy inteligentemente, en este ltimo periodo fue incorporando esa agenda. Cambiemos como alianza termin de ser el gran partido defensor de un republicanismo liberal. Carri era eso, el radicalismo tiene esa historia. Cambiemos termin de incorporar una agenda que haba tenido el primer Kirchner pero que rpidamente dej de lado.

    Convive esa agenda republicana en algunos. Un CEO me deca yo descubr la repblica por el kirchnerismo. Como que, cuando la estaba por perder, descubr la importancia de la repblica, me deca. Ahora, quizs para ese mundo econmico no era tan importante la cuestin de la transparencia. Era ms importante la cuestin de las reglas econmicas, si quers.

    Ese pulso republicano que est en Carri y la UCR, convive con el pulso que tiene que ver ms con la reaccin al kirchnerismo. Y quizs lo que vemos ahora es todo el tiempo esa tensin entre ir ms all, porque la reaccin te lleva y tu base pide sangre, pide el escarmiento (como dijo un peronista hace tiempo), y tens esa pata republicana que est un poco preocupada sin duda. Pero que no controla ni el partido ni el Gobierno, ni los principales resortes del poder. Quizs habla con algn mundo periodstico y puede influir ah, pero no en el ncleo duro del Gobierno.

    Me llamaron la atencin dos observaciones que hacs en el libro. Primero, que este tono que tuvo histricamente (el PRO), de autoayuda o charla motivacional, no implicaba que no vayan a eliminar los obstculos que se le pongan en el medio. Segundo, que el nuevo consenso no incluye a los que generaron justamente ese pnico. No existe cierto revanchismo en la prctica que estn teniendo ahora?

  • Ser reaccionario tiene su origen en esta idea: una reaccin a un movimiento que consideran avasallante en algn punto de un sistema de vida que sienten amenazado. Y la reaccin genera un pulso que uno puede definir como revanchista o, en todo caso, terminar con ese rgimen antiguo, cueste lo que cueste. Y si tiene que haber un poquito de guillotina habr guillotina, pero lo fundamental es terminar con ese rgimen.

    Al mismo tiempo yo creo que en el mundo de los negocios la idea de barrer obstculos es muy clara. Un buen manager tiene que hacer que las cosas pasen y eso implica correr gente, correr instituciones. Tambin en ese hacer hay una cierta carga de quizs el trabajo regulado es un obstculo, corrmoslo.

    Hay una idea de una Argentina llena de obstculos que hay que remover. Eso tiene una carga de violencia poltica, como cualquier proyecto reformista que ejerce violencia en tanto quiere transformar el modo en que las personas se comportan y el modo en que el Estado organiza la vida social.

    Porque esto se toca con otro elemento controversial (incluso para los que cuestionamos esta forma de democracia) que es el carcter democrtico (de Cambiemos). Tiene legitimidad de origen, desde el punto del voto, en eso estamos todos de acuerdo. Pero eso de soltarle las cadenas a las Policas, una lnea ms represiva, la cuestin sera: cunto juega la represin y el consenso dentro del esquema de Cambiemos?

  • A m lo que ms me preocupa es en qu medida el Gobierno es consciente o tiene un buen diagnstico respecto de cmo dejar que estos actores acten libremente tiene implicancias vinculadas con libertades civiles, si quers. Creo que ah hay una cierta negligencia en el diagnstico respecto de los efectos del accionar de fuerzas realmente existentes como la Polica o Gendarmera.

    No s si es un plan orquestado. Pero sin duda cuando dejs actuar o hacs una defensa inclume de una institucin compleja y con actores autoritarios adentro, ests comprando todo el paquete, ests dejando que acte esa parte.

    Hay una segunda cosa que son los actores del sottogoverno. Esas fuerzas oscuras de la vida democrtica que nos acompaan hace treinta y pico de aos fueron ingobernables para casi todos los gobiernos. Creo que este Gobierno se tuvo demasiada fe en poder manejarlos y quizs juega al lmite, juega al fleje con poca conciencia.

    Y hay, en algunos temas vinculados con los derechos humanos, una idea tambin facciosa y equivocada: el kirchnerismo utiliz los derechos humanos para acumular polticamente, ergo no es un tema importante.

    Creo que ah tienen un diagnstico complejo. Hay partes de su base que aunque hoy pidan sangre, maana dir bueno aflojemos un poco. Y quizs algunas cosas que hacen hoy tendrn costo ms adelante. Quiz con el tiempo haya ciertos costos por un uso faccioso de ciertas cuestiones que ellos asocian con el kirchnerismo, pero que son consensos sociales ms profundos. Si es que hay problemas de represin ilegal dura, por ejemplo. Hay cosas que en este pas pasaron y pasan, inclusive con Gobiernos que se quieren vigilantes, activamente controladores de eso. Imaginemos lo que pasara si no hay controles.

    En relacin a esto, al margen de que todava est en curso su resolucin y que en ltima instancia muri en el marco de una represin, cmo ves que actuaron en el caso Maldonado?

  • Su respuesta inicial fue bastante torpe, bastante balbuceante. Mi gran preocupacin es el modo en que lo hicieron, ms all de qu haya pasado finalmente. Maldonado muri en circunstancias en las que haba fuerzas del orden ah. Haba un grupo muy reducido de activistas, sin armas de fuego, y gendarmes con piedras. Por lo pronto habra que ver bien que pas ah, pero no dara para descalificar tan rpidamente la idea de que hubo acciones improcedentes por parte de Gendarmera. Ellos pensaron que hubo una crisis, pero hicieron un clculo muy coyuntural.

    Despus del triunfo del 22 de octubre hubo un discurso de Macri donde present el plan que incluye la reforma impositiva, reforma laboral, lo que llam un reformismo permanente. Algunos dicen que empez el verdadero Macri o empez la etapa programtica. Escuchaba una exposicin tuya en un congreso de comunicacin poltica en Bariloche en el que cuestionabas un poco esa idea de que estos son los falsos y se van a venir los verdaderos. Una idea que hasta en cierta medida yo comparto, porque si estn puestos es para otra cosa, entre otras cosas, porque de los problemas estructurales de la Argentina, desde su punto de vista no solucionaron ninguno. Qu viste en esos anuncios? Un programa de mxima para negociar? Quieren golpear ahora hasta pensar en la reeleccin? Por ejemplo, con la reforma laboral, haban dicho que no iba a haber ley y dieron a conocer un proyecto de 145 artculos con algunos que son picantes.

  • Es una buena pregunta y no tengo claro que hay detrs. Creo que el Gobierno entendi que el apoyo electoral lo autorizaba a ser ms agresivo en los planteos de cambios en los prximos aos. Estaba la agenda vinculada con estas tres reformas grandes y otras ms pequeas. No son temas que estuvieran fuera de agenda.

    Lo que produjo el envin electoral fue un presidente en el centro del ring, de la escena, diciendo estos son mis tres o cuatros pilares, por aqu voy. Nunca habamos visto a Macri juntar todas las patas de un programa poltico flexible como este, pero con un ncleo duro tan claro. Eso fue lo ms sorprendente para m, ver un presidente organizando la agenda si quers. Hasta ahora Macri deca cosas muy generales: unidad, narcotrfico, felicidad, cosas muy consensuales, poco medibles, poco tangibles. Estas fueron ideas bien claras dichas por el presidente, marcando la agenda y creo que diciendo voy por esto en los prximos dos aos. No me contento con normalizar esta vez e ir por cuatro aos de ms reformas. No, empecemos ya las reformas.

    Pero no creo que se abandone cierto gradualismo, bsicamente porque ellos no cuentan con los recursos para avanzar por fuera de los consensos sociales y electorales que hacen falta. En ese punto no veo que haya un giro copernicano y transformacin en un Gobierno de shock.

    Tienen el problema del endeudamiento y la inflacin, que en parte van juntos, y uno puede decir si eso sigue preocupando, qu pasar en un ao o dos cuando los acreedores digan bueno te estamos dando plata pero hagan algo.

    Lo que s pas es que el Gobierno apost. Dijo presentemos sobre la mesa las tres o cuatro reformas fundamentales, hablemos de todo y empujemos esto. Eso implica tambin que vos dentro de un ao digas qu hiciste de todo esto? Nada? Mmm. Te fue ms o menos.

    Con todos esos elementos, te animaras a decir que existe la famosa hegemona en la sobreinterpretacin de Cambiemos? O cmo ves esa situacin?

  • Hay una indudable voluntad de ser un proyecto hegemnico, eso est bien claro. Hay una indudable voluntad de construir un proceso poltico de largo plazo. De eso no hay duda. Pero hablar de hegemona con dos aos de Gobierno, con un reformismo muy incipiente, me parece que es muy apresurado.

    La hegemona no puede ser solo tica, tiene que ser econmica. En el terreno de la economa se va a terminar definiendo una de las cosas importantes para pensar la hegemona.

  • Hay un punto que es claro: el Gobierno requiere ciertos recursos econmicos de los prstamos del endeudamiento, sin eso no hay proyecto econmico. La idea es nos endeudamos porque no llegan las inversiones. Su atajo fue ese. Ahora, ese atajo necesita resultados en algn momento.

    Yo no soy catastrofista. Nunca creo que la economa resuelve los problemas polticos, porque el Gobierno puede salir con otros atajos nuevos y puede no haber oposicin en condiciones de interpretar esto de un modo diferente. Es claro que el Gobierno abri un frente con la cuestin externa, abri un frente con la idea de construir un pas de inversores que compran Lebacs. Eso es un tema para m muy endeble. Sus actores schumpeterianos compran Lebacs en Argentina. Sus empresarios de cierto riesgo lo que hacen es inversin financiera de corto plazo, a costa del Estado.

    Por ahora, el modelo econmico tiene bases muy endebles. Eso no significa que pueda estar cuatro, cinco u ocho aos funcionando en base a atajos. Pero hay un problema estructural que, en Argentina ninguno de sus dos modelos pudo encarar bien. Que es como construir un modelo de desarrollo, o lo que sea, con los actores existentes.

    Al margen de esto, cmo ves el universo del peronismo hoy?

  • Creo que hay un tema principal y es que vos tens un peronismo fragmentado y dividido, cuyas partes no se unen naturalmente. No creo que el peronismo sea igual a sumar parte de Massa, ms el peronismo moderado centrista pichettista, ms el kirchnerismo, ms Randazzo.

    Creo que el kirchnerismo en su primera poca recompuso un peronismo dominante, agregando cosas, sumando sectores muy heterogneos y, en el ltimo tiempo, desagregndolos. Si no hay una intervencin poltica de algn tipo de actor que d cierta direccin, llmalo programa, proyecto, lo que sea, no es tan fcil juntar todo eso. Ms an cuando el kirchnerismo tiene un techo, por ahora claro e innegable, pero al mismo tiempo conserva 20 % de los votos nacionales. El peronismo moderado renovador no tiene eso. Hay ah como una gran encerrona interna, que no s cmo se ir resolviendo.

    Tens una mirada sobre el Frente de Izquierda?

  • Creo que la izquierda tiene una oportunidad de crecimiento muy importante, un espacio que ocupar muy importante. Hay que ver como se reorganiza el polo opositor. Si la oposicin se vuelve a armar tipo centroizquierda, otra vez aparece el tema de cul es el lugar para la izquierda. Pero ese no es el caso por ahora. Una izquierda bien definida, bien organizada, quizs tiene un espacio de crecimiento en el corto plazo interesante, ofreciendo una oposicin ms clara al Gobierno.

    Al mismo tiempo (es complicado hablar de afuera), pero creo que no complet su renovacin. Hubo y hay experiencias muy importantes de renovacin discursiva, de cuadros. Y hay otras que son ms clsicas. Este momento, en alguna medida, requerira una izquierda capaz de interpelar algo ms que a la clase obrera clsica tradicional. Porque vienen tiempos de disciplinamiento laboral, disciplinamiento social. No estoy seguro de que eso implique necesariamente luchas. Esa idea de que cuando hay disciplinamiento hay revuelta es equivocada.

    Es mecanicista

  • Creo que hay una avenida muy interesante armada, para construir una propuesta opositora de la izquierda ms o menos consistente. Pero que requerira de alguna renovacin discursiva, que se dio en algunos mbitos, pero no siempre. Hay algunos reflejos discursivos que les hablan a algunos actores que no estn o que estn actuando de otro modo, que tienen ms miedo de perder el laburo que otra cosa. O que quizs creen que un futuro promisorio todava es posible.

    Despus, el kirchnerismo es un movimiento que atrajo a una parte de la izquierda. Y quizs algo de eso fue ahora mismo al FIT. Con el 7 % u 8 % que sac sin duda incorpor pedazos de votantes kirchneristas o de centroizquierda que ahora se volcaron a estas opciones.

    ltima pregunta. El libro tiene muchos testimonios: cmo crees que cae el libro en el mundo PRO? Se lo recomienda o se lo critica?

  • Creo que ni una cosa ni la otra. El libro intenta hacer un anlisis respetuoso, en el punto de no rerse de nadie y de no hacer ninguna cuestin panfletaria de nada.

    Yo con los actores con los que habl despus de hacer el libro, estn satisfechos en cuanto que hay una mirada crtica que intenta entender de qu se trata esto. Me parece que algunos actores que leen libros s lo leen. Les interesa y encuentran ah una interpretacin, en todo caso una mirada, sobre lo que ellos son, lo que hicieron y construyeron. Respetuosa y a la vez un poco ajena, porque es obvio que no soy parte de ese grupo.

    Pero hay una mirada de un tipo que estuvo aos y aos estudindolos, entendindolos y hablando con actores muy diversos. Intentando eso, tener una manera interpretativa de un fenmeno complejo y no llenando con prejuicios o con frases hechas o con etiquetas fciles, para decir son eso, son lo otro, y entonces hago un libro.

  • Fuente: http://www.laizquierdadiario.com/Gabriel-Vommaro-El-PRO-no-tiene-la-cuestion-republicana-como-una-de-sus-grandes-banderas

    Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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