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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-11-2017

Francia
Las fuentes del macronismo

Michel Husson
A lencontre

En el fondo, el proyecto del macronismo trata de recuperar el tiempo perdido y hacer las reformas que sus predecesores no lograron imponer. As que no es sorprendente constatar que encuentra sus fuentes de inspiracin en programas que tienen ms de veinte aos.


En 1994, justo despus de la brutal recesin que llev a un fuerte aumento de la tasa de paro, la OCDE (Organizacin de Cooperacin y Desarrollo Econmicos) public su estudio del empleo 1/ sobre la que se basa la estrategia para el empleo. El texto en s es bastante impactante y merece la pena volver sobre l ya que es una verdadera hoja de ruta para las polticas neoliberales contemporneas. En l se encuentra la suma de los fundamentos filosficos del macronismo: cada una de las propuestas de la estrategia recuerda irresistiblemente cada una de las reformas llevadas a la prctica o programadas.

Viva el cambio!

LOCDE comienza a desbrozar el terreno rechazando las explicaciones sobre el paro basadas en las transformaciones tecnolgicas, la globalizacin o la intensificacin de la competencia. Para la OCDE, estos factores solo juegan un papel secundario, es decir, sin importancia. La verdadera causa del paro reside ms bien en la dbil capacidad de las sociedades para adaptarse al cambio: hay que reforzar esta capacidad antes que intentar disminuir el ritmo del cambio. Esta propuesta resume ella sola la filosofa del macronismo: hay un cambio y hay que adaptarse a l. Adems, la sociedad no tiene asidero en este cambio, verdadero deus ex machina, que presenta una forma unvoca imponindose a las opciones sociales. Lo verdaderamente real es que la sociedad ya no tiene capacidad de dirigir su propia trayectoria puesto que es guiada desde un ms all indeterminado.

Sin embargo, al texto de la OCDE le falta sutileza y no hace su trabajo cuando se trata de identificar los motores del cambio. Se constata que este famoso cambio no cae del cielo puesto que es el resultado de las oleadas de liberalizacin y de desregularizacin de los aos 80 del siglo XX, que han mejorado considerablemente la eficacia potencial de las economas de la OCDE y acelerado el ritmo del cambio. Este fragmento es suficiente para desvelar el procedimiento retrico que consiste en presentar el cambio como un proceso inexorable al que no hay otra opcin que adaptarse. Por otra parte, la OCDE se hace un poco ms lo cuando seala que los cambios tecnolgicos y la globalizacin han reforzado la necesidad de adaptarse mientras que estos factores eran presentados un poco antes como muy secundarios. Pero incluso en esto, estos dos procesos -cambios tecnolgicos y globalizacin se conciben como independientes de las polticas puestas en prctica por los poderes establecidos. Toda esta presentacin apunta a un nico objetivo: no relacionar los procesos desarrollados (y sus efectos sociales, en este caso, el paro masivo) con la accin consciente de los poderosos.

Fuego a la rigidez! (social)

Los factores que se oponen al ajuste necesario para el cambio se identifican claramente: como caba esperar, son las prcticas que han hecho rgida la economa. Estas prcticas, progresivamente adoptadas por los gobiernos, los sindicatos y las empresas, ciertamente eran bienintencionadas puesto que intentaban proteger a la gente al menos de las peores vicisitudes econmicas. De hecho, alcanzaron sus objetivos pero, desgraciadamente, era una poltica de tontos de remate. Pues sus medidas tuvieron como efecto secundario reducir, sin que nadie lo haya querido -y en proporciones crecientes- la capacidad de adaptacin de la economa y a veces tambin, la voluntad de adaptacin de la sociedad.

Suena una musiquilla de fondo bastante siniestra: para conseguir los objetivos sociales, hemos seguido polticas que han tenido como consecuencia involuntaria acentuar la rigidez de los mercados, incluyendo el mercado laboral. Con otras palabras, para la OCDE, existe una relacin entre las medidas que intentan proteger a la gente y la necesaria adaptacin al cambio. La OCDE utiliza una frmula extraordinaria cuando habla de un periodo agitado en el que las fuerzas ponen a prueba la flexibilidad de las economas. Todo se presenta como si la economa fuera una frgil barquilla expuesta a las fuerzas del cambio y que tiene que reducir el velamen social. Incluso si la OCDE esparce su discurso de clusulas intentando al mismo tiempo atenuar su discurso, el imperativo de la flexibilidad aparece como lo que es, la invitacin a ir hacia una sociedad en la que se reduzca la proteccin de la gente.

El mensaje fundamental es claro: frente a un nivel elevado de paro, la solucin no es intentar disminuir el ritmo de cambio sino de restablecer la capacidad de las economas y de las sociedades de adaptarse al cambio. Pero la OCDE va todava ms lejos cuando menciona, ms all de la capacidad de adaptacin, una voluntad de adaptacin debilitada. Esta diatriba implcita hace pensar irresistiblemente en la famosa declaracin del presidente Macron (Los franceses y las francesas detestan las reformas, es un pueblo que detesta eso) que acompaaba con un gesto de su mano despectivo 2/. As que es necesario, conclua, explicar al pueblo hacia dnde vamos, proponerle transformarse en profundidad. Sin duda, el pueblo es el principal obstculo para el cambio, al que tendr que adaptarse.

En aquella poca, en una breve recensin 3/ del estudio de la OCDE, nos considerbamos presos de una especie de loca risa nerviosa ante esta acumulacin de propuestas reaccionarias. Con el paso del tiempo, el catlogo de la OCDE lleva a esta constatacin: ha inspirado todas las polticas neoliberales llevadas a cabo desde hace cerca de un cuarto de siglo, solo se ha puesto en prctica parcialmente (al menos, en Francia) y el proyecto de Macron aparece como una tentativa de inscribirlo plenamente en la realidad. Esto justifica algunas citas ms extensas que confirman el paralelismo chocante con las grandes orientaciones del macronismo. Hay para todos los gustos.

Fuego la incompetencia de los asalariados!

El canto a la formacin ocupa un gran espacio en el discurso macroniano. Ya en1994, la OCDE haca recaer sobre los asalariados la responsabilidad de la precariedad: como no poseen las competencias solicitadas para ejercer empleos mejor remunerados (ocurre) que, a menudo, los trabajadores solo tenan la opcin de aceptar una remuneracin escasa, condiciones precarias y pocas garantas en el seguro de enfermedad. Pero a pesar de todo, era un mal menor pues por otro lado, las dificultades sociales que encontraban muchos de estos trabajadores, sin duda, habran sido peores, si debido a la rigidez del mercado laboral, hubieran sido privados incluso de estos empleos. Este brillante cinismo es el mismo que el de Macron, que trata a los trabajadores de alcohlicos e ignorantes.

Fuego al gasto pblico!

Partiendo del principio absoluto segn el cual el gasto pblico es excesivo, la OCDE hace suyo el principio hacer ms con menos. Es necesario optimizar la eficacia del gasto pblico y de la fiscalidad. Claro que es una tarea ardua y laboriosa pero que puede tener unos efectos benficos muy importantes. El sector pblico tambin es estigmatizado debido a su importante crecimiento como empleador. Le sigue un razonamiento sobre el que hay que reflexionar: En numerosos pases europeos (), el empleo en el sector pblico se ha desarrollado a medida que se multiplicaban los obstculos a la contratacin en el sector privado, lo que disminua el estmulo a aceptar un empleo -especialmente, el empleo mal pagado y precario y que la sociedad exiga muchos ms servicios pblicos.

Esta declaracin de principios es vertiginosa. La OCDE no se contenta con reprochar al empleo pblico haber eliminado empleo privado: se trata de una vieja tesis liberal muy difcil de demostrar. Va ms lejos, incriminando a la progresin de empleos pblicos (dignos) el frenar la de los empleos precarios privados. Y peor an, la organizacin traslada la responsabilidad a la sociedad, acusada de querer siempre ms servicios pblicos. Es en estas demostraciones donde se manifiesta el inconsciente burgus para el que, en el fondo, la satisfaccin de las necesidades sociales es una carga para la economa, cuando no pasa por la mercantilizacin privada. En la prctica macroniana, esto se traduce de forma coherente en la reduccin de los efectivos del funcionariado, el retroceso de su poder de compra y el canto a la colaboracin publico-privada.

Fuego al derecho laboral!

Las propuestas de la OCDE sobre la legislacin laboral parece ser, antes que nada, el informe de los motivos de las leyes laborales puestas en prctica por Hollande y Macron. Aqu se alcanza una nueva cima de cinismo cuando la OCDE propone flexibilizar las limitaciones en materia de despidos previstas por la ley en los pases donde las disposiciones actuales parecen comprometer gravemente la reestructuracin econmica y las posibilidades de acceso al empleo de los recin llegados al mercado laboral. Cmo se puede decir ms claramente que la proteccin de las personas asalariadas se opone no solo a las necesarias reestructuraciones sino tambin a los nuevos contratos? Y encontramos ya el argumento mazazo repetido machaconamente hoy: La legislacin protectora del empleo intenta desanimar los despidos hacindolos ms costosos para los empleadores. Pero ella tambin puede hacer dudar a estos ltimos a la hora de contratar nuevo personal.

En consecuencia, hay que permitir la oferta de contratos de duracin limitada y ms ampliamente hacerse a la idea de que el cambio va ligado a la precariedad. La OCDE no tiene miedo de anunciar que es probable que muchos de los nuevos empleos sern empleos de baja productividad y bajo salario. Ya estamos prevenidos.

As que la OCDE tiene su propia idea de las negociaciones salariales; sera necesario orientarse hacia los acuerdos marco que den libertad a las empresas para actuar con agilidad ante la evolucin del mercado y renuncien progresivamente a la prctica de la extensin administrativa de los acuerdos que imponen normas rgidas. Y, cada vez con ms fuerza, se lanza la idea de clusulas que permitan renegociar a un nivel inferior los convenios colectivos acordados a un nivel superior! Parece que estamos leyendo un artculo del cdigo del trabajo de Macron.

Fuego a los parados de lujo!

Tambin se seala el exceso de generosidad de la indemnizacin del paro: las prestaciones han acabado por constituir una garanta de sueldo casi permanente en muchos pases, lo que incita a no trabajar. Lgicamente hay que limitar la duracin del cobro de las prestaciones de desempleo en los pases en los que es especialmente larga, a un periodo durante el cual la persona parada busque activamente un empleo y tenga posibilidades de encontrar rpidamente trabajo. En el momento en que se public el informe de la OCDE, Michel Bon, el director de la ANPE (que se convertira ms tarde en un Polo-empleo despus de su fusin con Unedic [Unin Interprofesional para el empleo en la Industria y el Comercio. NdT]) hablaba de parados de lujo. As pues, cuando el ministro Christophe Castaner denuncia hoy a quienes eligen beneficiarse de las prestaciones del paro para marcharse dos aos de vacaciones 4/, est en el buen camino.

Fuego a la reduccin de la jornada laboral!

La OCDE desliza algunos consejos dignos de Perogrullo, el ms gracioso sin duda, este docto precepto: la respuesta a los problemas de empelo pasa fundamentalmente por la creacin del mayor nmero de empleos. Sin embargo, la recomendacin de la regulacin de la demanda global tampoco est mal: es necesario que el crecimiento no sea ni demasiado rpido, lo que podra tener consecuencias inflacionistas, ni demasiado lento, lo que correra el riesgo de conducir a la deflacin.

Pero la institucin es mucho ms precisa sobre lo que no hay que hacer: es el ttulo de un cuadro que advierte sobre las dos mayores errores que no hay que cometer. Son, por una parte, el proteccionismo y, por otra, un reparto del trabajo va legislativa. Esto se convertira, segn la OCDE, en querer arreglar el problema del paro no aumentando el nmero de empleos mediante un relanzamiento de la actividad econmica, sino racionando el trabajo remunerado Este tipo de reparto obligatorio del trabajo, nunca ha logrado hacer retroceder al paro, especialmente, a causa del rechazo de los trabajadores a una rebaja de sus salarios.

Acrrimo defensor de los derechos de los trabajadores, la OCDE propone ajustes flexibles del tiempo de trabajo, susceptibles de reducir los costes y de hacer progresar el empleo. En el espritu de la OCDE, esto quiere decir aumento de la flexibilidad del tiempo de trabajo y favorecer el desarrollo del trabajo parcial voluntario (sic). Para esto es suficiente suprimir los obstculos que en la legislacin laboral impiden un arreglo ms flexible del tiempo de trabajo y favorecer la negociacin entre empleadores y asalariados sobre horarios flexibles y trabajo a tiempo parcial.

La OCDE rechaza de paso otras propuestas que le parecen peligrosas porque tendran el efecto de atenuar la vivacidad de la competencia. Se trata, por ejemplo, de la adopcin de medidas antidumping, la regulacin de las fusiones, el establecimiento de regulaciones financieras y la creacin de dispositivos que garanticen la seguridad en el empleo. Estas negativas son la marca de un programa muy claro a favor de la competencia totalmente desregulada. Adquieren todo su inters despus de la crisis de 2008. Si hubieran estado implantadas las medidas que la OCDE rechazaba en 1994, sin duda, habran contribuido a atenuar un poco la amplitud de esta crisis.

Fuego al salario mnimo!

La OCDE no olvida denunciar el salario mnimo legal. Claro que la intencin era loable (evitar la pobreza a causa de fijar un salario suelo) pero tambin en eso, los efectos perversos han acabado por llevrselo por delante y ese salario mnimo legal a fin de cuentas, a menudo tiene el efecto de limitar las posibilidades de empleo para la mano de obra no cualificada. La OCDE sugiere pues, reevaluar el papel que el salario mnimo o, al menos (si la resistencia social es demasiado fuerte), de minimizar los efectos negativos para el empleo. Ms exactamente, la OCDE propone indexar el salario mnimo a los precios ms que a las sueldos medios (lo que prohbe cualquier nueva progresin de su poder de compra) y modularlo suficientemente segn la edad, para evitar que sea obstculo para la contratacin de jvenes y segn las regiones.

En la misma poca, un argumento semejante fue avanzado por el informe Mattoli de julio de 1993 para quien el Smic (Salario Mnimo Interprofesional para el Crecimiento. NdT.) funciona como un obstculo para la entrada en el empleo poco cualificado o por el informe Maarek, que estimaba que el Smic se ha vuelto contra los que intentaba proteger 5/. Ms cerca en el tiempo, estas mismas ideas sern transmitidas por un informe del Consejo de anlisis econmico 6/ que recupera su actualidad con el nuevo grupo de expertos sobre el Smic portador de una futura reforma radical del Smic 7/.

De un informe a otro 8/

Los informes se suceden con, por ejemplo, el de Camdessus 9/ que ser el libro de cabecera de Nicolas Sarkozy. El antiguo director del FMI insiste en l, especialmente, en los estragos del contrato de trabajo indefinido que impide a las empresas desprenderse del asalariado que ya no le conviene.

Por supuesto, tambin estn los dos informes de la comisin para la liberalizacin del crecimiento francs creada por Nicolas Sarkozy y presidida por Jacques Attali. El primero de estos informes fue remitido en enero de 2008 10/ y enumera 316 propuestas. No es balad recordar aqu que el relator general adjunto se llamaba Emmanuel Macron 11/. Esto es suficiente para establecer la continuidad entre el primer conjunto de informes de comienzos de los aos 90 del siglo pasado y las reformas impulsadas hoy por Macron. De nuevo se podra establecer un paralelismo entre las sucesivas propuestas, y como ejemplo es suficiente citar aqu que el informe Attali propona (era su decisin fundamental, la n 11) reducir el coste del trabajo para todas las empresas transfiriendo una parte de las cotizaciones sociales hacia la CSG (Contribucin Social Generalizada. NdT). De forma significativa, el informe ya se reivindicaba ni de izquierda ni de derecha presentndose como un forma de empleo para las reformas urgentes y bsicas (que) no es ni partidista , ni bipartidista: es no partidista.

Discordancia temporal

La irona de la historia es que la OCDE jams ha sido capaz de hacer un balance positivo de la puesta en prctica de su programa, al menos parcialmente, en numerosos pases. En 2006, la organizacin procedi a una evaluacin de su estrategia 12/ que, sin cuestionarla, contiene varios elementos de autocrtica. Sin duda, el ms significativo es la afirmacin de su secretario general, Angel Gurra, que admite que no hay una nica va real para mejorar las actuaciones en el mercado de trabajo lo que es una autntica contradiccin con la ambicin de la OCDE de proponer una hoja de ruta universal.

De hecho, el documento constata que coexisten varios modelos de xito en los que se pueden inspirar adaptndolos a las circunstancias nacionales especficas y a la propia historia de cada pas. Un primer enfoque pone el acento sobre la flexibilidad del mercado de productos y del trabajo pero esto conduce a una disparidad de sueldos relativamente importantes. Pero existe otro enfoque en los pases que se caracterizan por un amplio recurso a la negociacin colectiva y al dilogo social as como por las prestaciones sociales generosas y en los que los niveles de empleo son elevados y la disparidad de sueldos es pequea pero los costes presupuestarios inducidos son importantes.

En sus Perspectivas de empleo 13/ aparecidas ese mismo ao, la OCDE hace otra importante concesin admitiendo que el salario mnimo no tiene un impacto claro en el paro. Es el resultado de un anlisis economtrico 14/ que intenta explicar el paro a partir de una batera de indicadores inaugurando as una nueva tcnica, por otra parte muy discutible, pues razona de hecho sobre un pas medio 15/. El documento constata que el anlisis no permite concluir que el salario mnimo tenga un impacto significativo en el paro global, pero no evita aadir que ciertos ndices (sic) sin embargo, dan para pensar (sic) que las tasas de empleo de los jvenes son ms bajas cuando el nivel del salario mnimo es ms elevado.

Es irnico constatar que la accin de Macron se inspira ampliamente en una estrategia concebida hace un cuarto de siglo y cuya puesta en prctica tuvo por resultado destacado la concentracin de la riqueza . En cuanto al paro masivo, solo ha retrocedido gracias al aumento de los trabajos precarios.

La nica novedad de la concepcin macroniana de la economa es la referencia a la destruccin creadora inspirada especialmente en los trabajos de Philippe Aghion. Sobre este punto, se alinea con la OCDE que est elaborando una nueva estrategia para el empleo 16/. Al parecer, esta s debera, basarse en la hiptesis segn la cual la eliminacin de empresas zombis permitira restablecer el aumento de la productividad y rechazar la sombra de la estancamiento secular. Incluso si no son considerados como responsables de estas rigideces, las personas asalariadas empleadas por empresarios poco eficientes evidentemente, tendrn que pagar los gastos de las estructuraciones necesarias para restablecer un progreso fuerte; en resumen, adaptarse al cambio.

Sin embargo, las recientes decisiones presupuestarias tomadas en Francia, hacen dudar de la implicacin schumpeteriana de Macron. Parafraseando el vocabulario consagrado en materia de polticas de empleo, de hecho, se podra decir que se trata de regalos pasivos sin contrapartida, que hacen una apuesta perdida de antemano de que las empresas, espontneamente, van a restablecer la inversin y la innovacin. Ms all del discurso, hay en Macron una profunda incomprensin del capitalismo contemporneo y del capitalismo francs en particular. Pero esto no es grave si continua sirvindole.


 

Notas

1/ LEtude de lOCDE sur lemploi, OCDE, 1994.

2/ Emmanuel Macron, discurso de Bucarest, 24 de agosto de 2017.

3/ Christian Barsoc, Rire aux larmes avec lOCDE, Rouge n1596, 30 junio de 1994.

4/ Gattaz et Castaner sur le contrle des chmeurs, note hussonet n109, 18 de octubre de 2017.

5/ Jean Mattoli, Rapport au Premier Ministre sur les obstacles structurels lemploi, septembre 1993; Grard Maarek, Pierre Joly, Cot du travail et emploi, une nouvelle donne, 1994.

6/ Pierre Cahuc, Gilbert Cette et Andr Zylberberg, Salaire minimum et bas revenus. Comment concilier justice sociale et efficacit conomique?, Informe del CAE n 79, La Documentation franaise, 2008.

7/ Michel Husson, Smic : vers une rforme librale radicaleAlternatives conomiques, 31 de agosto de 2017.

8/ Para un tipo de empleo, ver: Michel Husson, Comment rdiger un rapport, Regards, octubre de 2007.

9/ Le sursaut. Vers une nouvelle croissance pour la France, Informe Camdessus, 2004.

10/ Commission pour la libration de la croissance franaise, 300 dcisions pour changer la France, enenro de 2008. Un segundo informe ser publicado en octubre de 2010: Une ambition pour dix ans, octubre de 2010.

11/ La relatora general era Josseline de Clausade, una enarca, consejera de estado que continu su carrera en Areva, despus en el grupo Casino.

12/ Stimuler lemploi et les revenus. Les leons tirer de la rvaluation de la stratgie de lOCDE pour lemploi, OCDE, 2006.

13/ OCDE, Perspectives de lemploi de lOCDE, 2006.

14/ Andrea Bassanini and Romain Duval, Employment Patterns in OECD Countries: re-assessing the role of policies and institutions, Documento de trabajo de lOCDE, 2006.

15/ Sobre este punto, ver: Edmond Malinvaud, La rvaluation de la Stratgie de lOCDE pour lemplo : deux pistes damlioration, Travail et Emploi n 118, abril-junio de 2009,

16/ Ver: Michel Husson, Optimisme structurel lOCDE, Alternatives conomiques, 9 mars 2017,; et Ronald Janssen, Stratgie pour lemploi en temps de crise : un tournant pour lOCDE?, Chronique internationale de lIRES n155, febrero de 2017.

http://alencontre.org/

Traduccin de Viento Sur

http://www.vientosur.info/



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