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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-11-2017

El Instituto Cervantes y las banderas rojigualdas

Antonio Gmez Movelln
Rebelin


En la calle Alcal de Madrid se encuentra la imponente y bellsima sede del Instituto Cervantes, un organismo dedicado a la difusin de las lenguas de Espaa y la cultura en el exterior. Sorprendentemente, no se desde hace cunto, pero me lo imagino, apareci hace unas semanas engalanada con unos estandartes-banderas rojigualdas de dimensiones descomunales que cubren toda su fachada. Este revival de banderas contra Catalua debera abochornar a muchos y lo veremos en un futuro. Se quiere cultivar una supuesta identidad nacional superior a otras naciones en Espaa y para eso se utiliza esta bandera oficial del Estado como una bandera beligerante. Ese es el significado de todas estas banderas que se ponen en los balcones. Se potencia un civilismo beligerante contra las aspiraciones de independencia de millones de catalanes .En vez de fomentar la convivencia y el dialogo se potencia el lenguaje simblico blico. Y eso es lo que ha hecho el Instituto Cervantes al engalanar su bellsima sede de la calle Alcal de Madrid con esos estandartes rojigualdos. Parece un despropsito que los organismos oficiales se engalanen de rojigualdas haciendo seguidismo a las guerras de las banderas. A muchos polticos espaoles se les llena la boca hablando de la antigedad de la nacin espaola. Y ciertamente es as y ello tiene su lastre, al no haber existido en Espaa una verdadera revolucin liberal-burguesa. El problema de fondo es la identidad nacional espaola que, en s misma, es una identidad excluyente fundamentada, no en los elementos de la ilustracin, sino en la evocacin histrica de reconquista basada en la exclusin del rabe y del judo y en la fe catlica para ms tarde aadir el elemento colonial imperial. As pues la identidad nacional espaola se podra decir que es nacional catlica y colonial imperial. Pinsese en la identidad nacional francesa, por ejemplo, que esta sustentada no en el catolicismo y en la exclusin sino en el concepto moderno de ciudadano, de la soberana popular y del laicismo con su bellsimo lema de libertad, igualdad y fraternidad. Marianne frente a Isabel a la catlica. Una identidad nacional revolucionaria moderna frente a una identidad histrica con una funcin reaccionaria.

El engalanamiento en balcones y ventanas con la bandera espaola no es ms que un guerracivilismo de nuestro tiempo. Es el a por ellos es el hemos ganado; en vez de buscar lugares de encuentro, de dialogo, se impone la razn de la fuerza con argumentos jurdico polticos bizarros que han hecho que los Jordis estn en la crcel.

La presentacin de la camiseta oficial de la seleccin espaola de ftbol ha causado gran divisin de opiniones y solo porque una franja azul parece ser morada. El recuerdo a los colores de la bandera de la segunda repblica ha puesto en pie guerra a los tertulianos de las televisiones y radios. Nada que recuerde a un hito de progreso de la historia de Espaa es bien aceptado; esa bandera tricolor, esa bandera republicana, no forma parte, se dice, de la Nacin.

Muchos son ya los que opinan que Espaa se encamina, a paso ligero, hacia un nuevo autoritarismo aceptado pacficamente por amplias capas sociales; un nuevo autoritarismo que va aceptando la devaluacin de los hbitos de la democracia y el recorte de libertades pblicas e individuales. Es el precipicio hacia una involucin en medio de la degradacin de un rgimen poltico, el del 78, que ya no cabe en sus costuras.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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