Portada :: Espaa :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-11-2017

Lo que exigimos fue que Andaluca fuera reconocida como parte del primer nivel junto a las otras citadas "nacionalidades"
La relectura del 4 de diciembre

Isidoro Moreno
Diarioi de Sevilla


Se acerca el 40 aniversario de aquel 4 de diciembre de 1977 en que los andaluces dimos una leccin, a nosotros mismos y al mundo, cuando muchos cientos de miles, en todas las capitales de provincia, en muchos pueblos y tambin en la emigracin, salimos a las calles para expresar que Andaluca exista como pueblo. Que no nos resignbamos a ser la tierra ms alegre de los hombres ms tristes, ni la tierra ms rica con los hombres ms pobres (como se nos haba definido tiempo atrs). Que no nos conformbamos con ser para siempre la proveedora de recursos materiales y humanos para otros lugares del Estado espaol y de Europa, ni con tener las ms altas cifras de paro, emigracin y analfabetismo. Ni con que nuestra cultura, degradada, se utilizara para divertimiento.

Slo una bandera onde en todas partes (menos en algunos edificios oficiales todava controlados por recalcitrantes franquistas): la verde, blanca y verde que resurga (para unos pocos) tras cuarenta aos de dictadura y apareca (para muchos por primera vez) como luz de esperanza y paz y como arma pacfica para conquistar el futuro. Fue un da plomizo, pero luminoso para quienes veamos -en realidad asombrados- las riadas de gentes que con nuestra bandera y con pancartas y eslganes en su mayora caseros, que reflejaban las reivindicaciones y anhelos populares, confluan adonde partan las manifestaciones. La alegra se quebr cuando en Mlaga fue asesinado Manuel Jos Garca Caparrs, en una carga policial que lamentablemente qued impune. Avanzar, sobre todo en Andaluca, siempre supone dolor y sacrificios.

A partir de ese da, se abri un tiempo de aceleracin en el paso desde el sentimiento andaluz a la conciencia de pertenencia a un pueblo que, adems de tener una identidad histrica y una identidad cultural indiscutibles, y a partir de ello, reafirmaba tambin su identidad poltica reivindicando instrumentos propios para encarar colectivamente el futuro y la solucin de los problemas econmicos, sociales y culturales que nos ahogaban (y todava hoy nos ahogan). Era un tiempo en que se estaba pactando entre las cpulas de los partidos con ms xito en las elecciones de junio (sin abrir un verdadero proceso constituyente y bajo la mirada atenta de las "fuerzas fcticas") una Constitucin en la que seran reconocidas como "nacionalidades histricas" slo las que plebiscitaron sus estatutos bajo la legalidad republicana, que formaran una primera divisin autonmica, mientras Andaluca y todas las "regiones" quedaran en una segunda divisin. La distincin no era balad ni slo nominal, sino que significaba, en un caso, acceso rpido a dotarse de competencias e instituciones poltico-jurdicas propias y, en el otro, quedarse en una especie de Mancomunidad de Diputaciones. Y los andaluces afirmamos, aquel 4-D, que Andaluca tena pleno derecho, por su historia, su cultura y su afirmacin como sujeto poltico, a formar parte del restringido club de las "autonomas de primera". Lo que conquistaramos en las urnas en el referndum del 28 de febrero del 80, cuando superando todos los obstculos y zancadillas, incluida la peticin de no votar que hizo el Gobierno del Estado, nos incorporamos a la citada primera divisin prevista solamente para Catalua, Pas Vasco y Galicia.

Para qu sirvi, o no sirvi, todo aquello, qu estafas y frustraciones sucedieron luego, es un debate que es imprescindible activar. Pero, previo a ello, hay que salir al paso de la relectura que del 4-D se intenta hacer por parte de instituciones como el Gobierno de la Junta y de partidos como el PSOE que durante ms de tres dcadas quisieron enterrar esa fecha y ahora la exhuman intentando manipularla. Se nos dice que aquel da los andaluces exigimos "igualdad para todos los ciudadanos y territorios de Espaa". No es verdad. Lo que exigimos y logramos fue que Andaluca fuera reconocida como parte del primer nivel junto a las otras citadas "nacionalidades". El 4-D fue un ejercicio de Andaluca por s y para s. Que tuviramos en mente a Murcia, Asturias o Castilla es incierto. Como lo es tambin que nos preocupara Espaa. Lo que nos preocupaban eran nuestros problemas y por eso reclambamos el autogobierno necesario para poder acometer su solucin.

Ahora, en el contexto del "problema cataln" (en realidad, de la quiebra de la organizacin territorial del Estado y el cuestionamiento del Rgimen del 78), quieren reinterpretar el 4-D para hacer creer a quienes no lo vivieron que se trat poco menos que de una movilizacin espaolista. Que ni una bandera rojigualda estuviera presente es ya un dato. Pero el principal es que solo haba una exigencia: autogobierno andaluz. Afirmar otra cosa es falsear la realidad.

Isidoro Moreno es Catedrtico de Antropologa Social

Fuente: http://www.diariodesevilla.es/opinion/tribuna/relectura-diciembre_0_1191781336.html

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter