Portada :: Amrica Latina y Caribe :: Golpe militar y resistencia popular en Honduras
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-11-2017

El pueblo unido jams fue vencido
Honduras tiene nuevo presidente

Elizabeth Ponce
Rebelin


La utopa parece que ayer en Honduras encontr su lugar. Antes nos habamos persuadido que entre ms caminbamos en pos de ella, con ms prisa hua, y era como un duende saltarn que se mova en el espesor de nuestros ojos pero no podamos asirla, definirla y atraparla. Ayer esta categora dialctica de la historia de los imaginarios sociales toc la gloria de un pueblo hondureo sabio, que ha tenido la suficiente madurez para soslayar la sarta de mentiras oficiales que se han tejido en los medios corporativos nacionales, que en este momento actual desorientados de perder sus canonjas econmicas, le dan respiracin boca a boca a un candidato oficial que en realidad padece de un muerte tormentosa, difcil de asimilar cuando se ha concentrado tanto poder, y de la noche a la maana se cae postrado y vulnerable frente a una victoria popular, impensable dentro de los parmetros de manipulacin de dgitos y porcentajes, que en la elemental operacin de sumas y multiplicaciones le ha otorgado la confianza democrtica a la Alianza Contra la Dictadura liderada por el estratega y ex presidente de Honduras Manuel Zelaya Rosales con Libre un partido de izquierda, y conformada tambin por el Pinu, un partido social demcrata, y un abanderado de la lucha contra la corrupcin que se ha convertido por veredicto popular en el virtual presidente de Honduras, el Presidente Salvador Nasralla.

El pueblo estaba escptico con la eleccin, pues la Alianza contra la Dictadura pese a tener entre sus filas al Partido Libre, que result ser la segunda fuerza poltica en las elecciones pasadas no cuenta con un representante en el Tribunal Supremo Electoral, pero paradjicamente dos partidos pigmeos que ni siquiera obtienen en cada eleccin ms de 3 mil votos, si cuentan con sus representantes, y siempre han resultado ser comparsas de quienes tienen la deferencia y la generosidad de otorgarles la representatividad sin ms mritos que el servilismo. Adems, la maquinaria econmica y logstica con que se enfrentaba, era una lucha desigual de pulgarcito contra un cclope, para no mencionar las hazaas de los David talmdicos. Fue preciso armar comandos antifraudes, colocar en el epicentro de la opinin pblica el tema de fraude para arrinconar las artimaas y dilucidar sus artilugios, y sobre todo que el pueblo saliera de sus anonimatos familiares, de sus guetos a que los ha abismado la miseria, y hablara con voz potente en las urnas que segn resultados del Tribunal Supremo Electoral le da una ventaja de ms de 4 puntos a Salvador Nasralla, porcentaje irreversible a menos que las caudalosas lgrimas de los derrotados sumen a los votos restantes, y el pueblo ha castigado una administracin prepotente e impopular para dejar constancia que en donde manda capitn, no mallan los grumetes.

La reeleccin del actual presidente Juan Orlando Hernndez, no slo era inconstitucional porque es absurdo declarar anticonstitucional un artculo de la Constitucin Poltica, sin embargo, en ello no estribaba la esencia del reproche popular, sino sobre todo que su senda de orientacin poltica buscaba reelegir el despojo de nuestra soberana territorial, la privatizacin de las empresas nacionales, la lgica del extractivismo en territorios indgenas, la profundizacin del neoliberalismo a travs del endeudamiento acelerado de nuestra economa, la atomizacin del territorio a travs de ciudades modelos, la renuncia al control de los recursos estratgicos, la cesin de nuestra soberana jurisdiccional en materia penal, la criminalizacin de las conquistas sociales, la estigmatizacin de la reivindicacin de la tierra y la satanizacin de los elementales derechos nacidos de la ilustracin. En fin, la reeleccin llevaba en sus pies de barros la marcha acelerada de una administracin reducida al ms mnimo protagonismo, creadora de una geografa hipotecada a la especulacin mercantil, en que desparecen los valores antropolgicos del ser humano, su axiologa y sobre todo sus derechos, y se instaura una democracia como procedimiento desprovista de significado.

Ayer en Honduras gan la esperanza. Ayer en Honduras los mrtires del golpe de Estado reivindicaron sus nombres, y nos dieron una gran leccin en torno a que la sangre sembrada en las luchas por la patria tarde o temprano florece en el terreno frtil de los sueos, y al fin despus del espacio aparente de la intrascendencia da sus frutos milagrosos e imperecederos. Ayer esa bellsima cancin del grupo sudamericano Quilapayn con el coro de que el Pueblo Unido Jams ser Vencido, que nos haba llenado de agnosticismo porque aun unido el pueblo en las luchas pasadas, siempre tenamos la percepcin de sufrir derrota tras derrota frente al sempiterno rival, nos sugiere que el pueblo cuando tiene la voluntad de unirse en esos momentos dialcticos que la historia acumula de saberes, de lecciones, de retornos, de fracasos, de angustias y de leves esperanzas, es cuando los cambios cualitativos tienen lugar, y ayer, el pueblo se carg con toda la conciencia de amor por su pas, de darse un espacio para la esperanza y su liberacin, de creer en un proyecto histrico construido fuera de la lgica en que nos han tenido relegados los aparatos ideolgicos, y todas esas instituciones de la superestructura que tienen la costumbre de esbozar refinados y persuasivos discursos para engaarnos en torno a la mecnica de la produccin, y de la reproduccin de las relaciones econmicas.

Ayer Honduras dijo basta, y el rgimen conservador tendr que acatar la sentencia de un pueblo que merece el ms gentil de los respetos. Ha prorrogado el plazo de la aceptacin de la derrota en busca de garantas y negociaciones que blinden a algunos de sus personajes, pero ms temprano que tarde tendr que soportar el trago amargo de lo evidente, ante la opinin internacional que no en vano nos atribuyen conductas de repblicas bananeras, y comportamientos de trogloditas, y el peso de un pueblo que se ha unido y que no parece tolerar la defraudacin de su voluntad.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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