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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-12-2017

Por la defensa del pensamiento crtico, la autonoma universitaria y la paz

Miguel ngel Beltrn Villegas
Rebelin


Saludo a todos y todas las organizadoras de este evento, a Carlos Satizabal, Mery Garca, Nohora Edith y dems colegas de la representacin profesoral; a los integrantes de la Asociacin Sindical de Profesores (ASPU); a los compaeros y compaeras artistas; a los colegas que me antecedieron en la palabra, a Leopoldo, Pedro, Mario y Pilar; saludo a mi amigo y colega Jorge Salcedo, quien silenciosamente me ha acompaado en este proceso, aportando desinteresadamente su conocimiento jurdico [y pido para l un aplauso]. Saludo a todos y todas ustedes, estudiantes, familiares y colegas aqu presentes en este auditorio y tambin en la sede de Medelln, como aquellos y aquellas que siempre han estado pero que hoy no hacen presencia fsica por razones ajenas a su voluntad.

Agradezco a los y las convocantes la invitacin especial que me han extendido para participar en este acto en defensa del pensamiento crtico, la autonoma universitaria y la paz.

Antes que nada, quisiera empezar por sealar, que mi persecucin, encarcelamiento, destitucin de la universidad e inhabilidad para desempear cargos pblicos durante 13 aos, constituye apenas un episodio en la larga cadena de sealamientos y agresiones contra la universidad pblica, y en este caso particular contra la Universidad Nacional de Colombia, cuyas directivas actuales acaban de conmemorar su sesquicentenario, proyectado sobre un inmenso vaco histrico, donde brillan por su ausencia los integrantes de la comunidad universitaria que, en diferentes coyunturas se han movilizado enarbolando las banderas de la autonoma universitaria, la libertad de ctedra, la democracia universitaria y la gratuidad de la educacin, tan caras para el movimiento de Crdoba (Argentina).

Por eso quisiera traer a este espacio la memoria de la decena de universitarios que desde la muerte en 1929 del estudiante de la Facultad de Derecho Gonzalo Bravo Prez, ao tras ao, han sido vctimas del terrorismo estatal, junto con el nombre de ilustres catedrticos de la Universidad Nacional cuyos crmenes siguen impunes como Jorge Elicer Gaitn, Alberto Alava, Jess Antonio Bejarano y Jaime Pardo Leal, este ltimo candidato de la Unin Patritica, organizacin poltica legal, a la cual el terrorismo de estado, seg la vida de cerca de cinco mil militantes. As mismo no puedo dejar de mencionar a reconocidos docentes e investigadores que en su momento fueron perseguidos por ejercer crticamente el pensamiento. Llega a mi mente el recuerdo de Gerardo Molina, Antonio Garca, Orlando Fals Borda, y por supuesto el de la sociloga Mara Cristina Salazar, quien adems tuvo que afrontar una larga detencin de 14 meses en la crcel de mujeres del Buen Pastor.

Infortunadamente, esta estigmatizacin contra el pensamiento crtico parece ser asunto del pasado. Los recientes y temerarios comentarios realizados en twitter por el ex presidente y hoy senador lvaro Uribe Vlez calificando los escritos del profesor Mauricio Archila de calumniosos y apologistas del terrorismo es una muestra fehaciente de que en Colombia se sigue descalificando a quienes pensamos de manera diferente. Sea esta la oportunidad para reconocer la labor docente e investigativa del profesor Mauricio Archila, quien desde la maestra en historia de esta universidad nos introdujo, en los ya lejanos aos ochenta, en el estudio de los movimientos sociales y de la historia social britnica, corriente historiogrfica que en su momento abri novedosas perspectivas para el abordaje de la protesta social desde la mirada de las clases subalternas.

Ante estos infundados e irresponsables sealamientos, se hace necesario insistir en la defensa de la universidad pblica, como un espacio pluralista de produccin y circulacin del pensamiento crtico por excelencia. No podemos cerrar los ojos ni taponarnos los odos ante estas preocupantes afirmaciones, refugindonos en la cmoda torre de marfil de un conocimiento de expertos ajeno a cualquier compromiso con la realidad social, o esgrimiendo una supuesta neutralidad acadmica. La libertad de pensamiento y expresin nos lo recordaba el profesor universitario y tambin defensor de los derechos humanos Hctor Abad Gmez es "un derecho duramente conquistado a travs de la historia por millares de seres humanos, derecho que debemos conservar. La historia demuestra que la conservacin de este derecho requiere esfuerzos constantes, ocasionales luchas y an, a veces, sacrificios personales".

El llamado lo hago extensivo para que expresemos nuestra solidaridad con los estudiantes, que en una condicin de mayor vulnerabilidad, vienen siendo objeto de absurdos montajes judiciales. Situaciones como el de los estudiantes de diferentes universidades pblicas del pas involucrados en un falso positivo judicial en Lebrija (Santander); el de los trece jvenes falsamente vinculados a la activacin de unos petardos en distintos puntos de Bogot; o el del estudiante de sociologa, Mateo Gutirrez a quien el Ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas seal irresponsablemente de ser autor de al menos 10 atentados terroristas en la capital; as como el reciente caso de la aprehensin de numerosos profesionales y universitarios, varios de ellos egresados de la Universidad Nacional, y que hoy se encuentran encarcelados sin mayores pruebas por su supuesta participacin en el atentado ocurrido en el Centro Comercial Andino de Bogot; situaciones como stas, no pueden seguir prosperado, ante la mirada pasiva de una comunidad universitaria que con su silencio les ha negado el elemental derecho a la presuncin de inocencia.

Y es que, si dejamos de lado la indiferencia y corremos el velo de la condena meditica, a que han sido sometido estos jvenes, no es difcil ver en dichas judicializaciones, sistemticas violaciones al debido proceso, y la utilizacin por parte de la Fiscala de pruebas ilcitas e ilegales, as como testigos de dudosa credibilidad, incluyendo agentes infiltrados de inteligencia que, como en el juicio de los estudiantes de Lebrija, han declarado cmo desde hace varios aos vienen adelantando un trabajo de infiltracin en el campus universitario acaso con la complicidad de integrantes de la misma comunidad universitaria? No puedo afirmarlo, pero si recordar que en 2012 el entonces rector de la Universidad Industrial de Santander, Jaime Alberto Camacho, la Procuradura le formul cargos por entregar informacin de docentes y estudiantes a la organizacin paramilitar de las guilas Negras.

Sumado a estos gravsimos hechos estn los hostigamientos y amenazas contra la estudiante de sociologa Nicole Eileen Tinjac y el linchamiento meditico a que ha sido sometida Violeta Arango, quien cursara la ctedra de pensamiento latinoamericano que impart en el 2014, y que ha sido presentada como una peligrosa criminal por cuya captura se ofrece 20 millones de pesos bajo la acusacin de pertenecer, al Movimiento Revolucionario del Pueblo. En uno y otro caso se trata de inquietas estudiantes con una gran sensibilidad social. Todo lo cual nos indica que en Colombia se sigue satanizando poltica, judicial y moralmente a quienes se atreven a pensar crticamente.

El asesinato de ms de 130 lderes sociales y defensores de derechos humanos, en lo que va corrido del ao, junto con el crimen de 32 ex combatientes de las FARC y 12 familiares de ex guerrilleros, nos indica que las expectativas de construccin de paz a travs de la promocin de la convivencia, la tolerancia y no estigmatizacin, que aseguren unas condiciones de respeto a los valores democrticos como literalmente qued consignado en el acuerdo final para la terminacin del conflicto y la construccin de una paz estable y duradera, entre el gobierno de Colombia y las FARC-EP, un ao despus de su firma, sigue siendo una perspectiva lejana y nos advierte sobre el peligro de una nuevo genocidio poltico como el ocurrido contra la Unin Patritica.

Como universitarios/as podemos contribuir a reversar esta situacin. Pero ello requiere el concurso de todos y todas los que apostamos por una academia crtica, comprometida con una praxis transformadora que busca, en un ambiente de pluralismo y reconocimiento al otro, subvertir las lgicas hegemnicas; una academia que no rehuye a los compromisos ticos de bsqueda de verdades y rechazo a cualquier forma de exclusin. Si este acto de desagravio, si este acto potico, musical, acadmico, tico y artstico sirviera ms que para hacer resaltar hechos y personas, para lograr que hoy pudiramos sembrar la semilla de un movimiento en defensa de la universidad pblica y de la libertad de pensamiento, podramos considerarnos profundamente satisfechos.


Miguel ngel Beltrn Villegas, Profesor Universitario, ex preso poltico. Palabras pronunciadas en el acto potico, musical, acadmico, tico y artstico, por la defensa del pensamiento crtico, la autonoma universitaria y la paz, realizado el pasado 29 de noviembre en el auditorio de enfermera de la Universidad Nacional de Colombia.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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