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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-12-2017

Buscando las claves del proceso independentista cataln

Miguel G. Gmez
Alasbarricadas


1.- El 1 de de Octubre fue una insurreccin potencial que se evit por poco

No deberamos cansarnos de repetir que el Referendum de autodeterminacin de Catalunya fue posible gracias a la conciencia popular que se autoorganiz extraordinariamente para que tuviera lugar. Desde las instituciones haban hecho poco para que se pudiera celebrar y en algunos casos se esperaba secretamente que el Estado lo impidiera para seguir indefinidamente con el "procesismo".

Sin embargo, los errores del Gobierno de Rajoy durante las semanas previar al Referendum provocaron una ira generalizada en Catalunya. Provocaron un "Ya basta!" en el pueblo. El pueblo acept la convocatoria del Referendum, la hizo suya para expresar un No al Gobierno espaol y un S a la libertad y la democracia (las ideas-fuerza del nuevo soberanismo cataln).

Pero para hacerla suya el pueblo se tuvo que autoorganizar. Se generaron docenas de comits de base, Comits de Defensa del Referendum (CDR) por todo el territorio. Estos se formaron para defender los colegios electorales y que se pudiera votar.

En muchos otros casos, ni siquiera se convocaron estos comits si no que espontneamente la gente se organiz por s misma a pie de colegio. El Govern de la Generalitat logr que los censos, las urnas y las papeletas llegaran a su destino a base de una hbil jugada de la ANC (y de toda aquella gente que colabor por su cuenta).

A partir de entonces ya no haba ni "Ses" ni "Noes" si no votantes y gente que se quedaba en casa. Resultaba curioso ver a gente con la bandera de Espaa votando siendo aplaudida por toda la cola. Luego alguna gente que haba votado No, al ver lo que haba pasado asegurara que si volviera a votar lo hara por el S. Esto ejemplifica cmo son los Referendums de voltiles y porqu los ltimos que se han hecho a lo largo del mundo han "salido rana". Los pueblos estn hartos de sus gobiernos y de sus polticas. Esta es la nica frmula que se concibe para expresarse legtimamente. Y en Catalunya ni eso. Votar estaba prohibido.

El Gobierno espaol, que haba enviado 10.000 policas almacenados en cruceros (los infames "piolines"), hizo lo que se le presupona: reprimir. Centenares de colegios electorales fueron acosados y asaltados por fuerzas policiales militarizadas. Provocaron ms de mil personas heridas, una de ellas perdi un ojo, y otra tuvo un infarto que caus un coma. Para el mediodia hubo una orden de interrumpir los ataques y permitir votar.

Otro momento histrico que enmarca el momento: los Mossos d'Esquadra divididos y dudando si obedecer o no las rdenes del Estado. En muchos lugares lo hicieron y de hecho cerraron ms colegios electorales que la Polica Nacional y la Guardia Civil juntas. Pero en otros muchos lugares miraron para otro lado y dejaron votar. No slo esto, sino que tambin manifestaron su apoyo a la gente (y as lo decan en conversaciones privadas). De cualquier forma tenan rdenes contradictorias (si no haba gente suficiente en un colegio lo cerraban, como hicieron en muchos casos de madrugada). Es decir que el Estado no pudo ejercer el monopolio de la violencia al 100%. Haba una fuerza policial que no era totalmente "leal".

En este caso hay varias versiones que explican esta orden de arriba. Uno de ellos dice que la orden vino de Europa. De hecho la Guardia Civil dispar pelotas de goma delante de los observadores internacionales y alguno fue empujado y agredido. Otra versin dice que el Gobierno se di cuenta que la represin bruta era una municin para los independentistas que sin duda la utilizaran polticamente.

Pero hay otra versin que dice que en realidad la poblacin estaba tan decidida a resistir, que entraba dentro de lo probable que corriera la sangre. Dicho de otra forma, que hubiera muertos. Hoy en da corrobora esta versin las declaraciones de miembros del Govern de la Generalitat que dicen que tenan informacin en este sentido. No sabemos si esto es cierto o no. Lo que sabemos es que quienes estuvimos a pie de urna, no nos bamos a ir a ninguna parte. Estbamos escuchando la radio. Sabamos que haba cargas y personas heridas. Nadie se iba. Al contrario, segua llegando gente. En cada colegio cientos de personas, miles en algunos. Los colegios con menor censo se cerraban para ir a hacer bulto en los ms grandes.

La pregunta es, qu hubiera ocurrido de haber muertos? Que de seguir su actuacin salvaje, la polica los hubiera provocado sin duda. (En cualquier caso exista una clara falta de liderazgo que habra desanimado una respuesta ms all de lo inmediato).

Respuesta, de haber habido muertos se habra desatado una insurreccin. A partir de aqu se entiende todo lo dems.

 

2.- El Estado vengativo

El Estado espaol tom cartas en el asunto inmediatamente. Llevaba tiempo tomndolas en realidad. Pero actuaba sin coordinacin. El gobierno por un lado, la fiscala por otro, la judicatura por el otro. A partir de entonces hubo una unanimidad pasmosa. El Rey se posicion definitivamente con el Gobierno. La oposicin socialista y podemita hizo bloque con el PP. Ciudadanos no hace falta mencionarlo.

En aquellos momentos se fraguaba una respuesta contundente por parte del Estado en todos sus niveles. Se sabe que haba unidades del ejrcito preparadas. No militarmente con el fusil en la mano, si no de guardia por si se los llamaba. 10.000 policas no haban podido contener un pueblo resuelto y decidido. No lo olvidemos nunca.

La proclamacin de la Repblica fue esperada con cautela. No se fiaban. Sin embargo las acciones de la Generalitat decantaron la balanza. Unos das despus el Gobierno y el Estado pudieron respirar y pasaron a la ofensiva. Se produce la intervencin de la Autonoma, por el famoso artculo 155 y se detienen a los lderes del independentismo popular.

Luego el Govern de la Generalitat se exilia a Blgica. Unos vuelven obedientemente para recibir su castigo y otros se quedan en rebelda. De esta manera se internacionaliza el conflicto cataln, puesto que la Unin Europea (y la OTAN, todo hay que decirlo) se haban puesto de parte del estado espaol.

La convocatoria de elecciones el 21 de Diciembre y su aceptacin por parte de los partidos soberanistas indica esta victoria. Se trata de una vuelta al autonomismo. El relato es de vuelta al redil, "recuperem les institucions", "recuperem el nostre govern", "recuperem la democrcia"... blanco y en botella: procesismo.

La derecha espaola meditica y paragubernamental (aquella derecha sociolgicamente de ultraderecha que envuelve el Partido Popular) entiende que el estado ha ganado y exige la venganza en forma de ilegalizacin de partidos, la detencin de Anna Gabriel, de recortes de libertades, de encausar profesores de escuela por supuestamente incitar al odio contra la polica, amenaza con cambiar la Constitucin... para peor. Y adems pasa al ataque en otras regiones contra sus enemigos, en este caso Podemos i el nacionalismo vasco. Seguramente el ataque bajar de nivel ahora que tienen el control, pero vae victis.

Eso s, ahora tiene 2 millones de personas desafectas en Catalunya.

 

3.- La vuelta del procesismo

Como se ha indicado anteriormente los partidos PDCAT y ERC han aceptado las elecciones y las presentan como una oportunidad para recuperar el poder que le ha arrebatado el Estado (y que no han hecho nada por mantener o hacer valer). Ahora ERC est ajustando las cuentas con el PDCAT. Suponemos que han tragado demasiados sapos en el gobierno de unidad que era Junts pel S. Pero el President Puigdemont, que en el verano dijo que despus de esto lo dejaba, ahora parece que vuelve a la carga y lidera su coalicin junto con independientes del soberanismo civil.

Sea cual sea el resultado, se puede observar cmo ambos partidos estn echando flores a los Comunes. Los ven como una necesidad para recuperar la democracia. No es lo mismo tener un 50% que un 70-80% de los votos. Pero pactar con los Comunes significa una cosa: la renuncia a la Repblica.

Digmoslo claro. En las jornadas del 1O, 3O o 8N todo el mundo fue desbordado. La proclamacin de la Repblica el 27O fue una decepcin colectiva porque el pueblo no fue interpelado. Al revs, desde las instituciones y desde las entidades soberanistas (ANC y Omnium) se llam a la desmovilizacin. Nadie defendi el territorio. Nadie tom la iniciativa ni de intentarlo. Est claro que un pueblo desarmado no tiene nada que hacer con el ejrcito y la polica. Por tanto, en la prctica se estaba evitando un enfrentamiento en el que posiblemente el pueblo habra salido malparado...

Ahora bien, quin es el Govern para decirnos qu guerras hay que luchar? No estbamos hartas de cantar en la calle que "No tenim por" (No tenemos miedo)? Miedo de qu? Celebrando la Repblica la gente bromeaba con que iban a venir los tanques. Aunque se vea como lejano, entraba dentro de los clculos de todas las mentes. Otra vez, se estaba evitando la posibilidad de un nuevo enfrentamiento, de un nuevo desborde.

Por esto no se proclam la Repblica el da 10 de Octubre como estaba programado. Al contrario, se suspendi la proclamacin en un giro retrico indigerible. Las dimisiones de nuevos consellers y diputados del sector de PDCAT o las declaraciones (falsas por lo que se ve, pero significativas) de Forcadell de que "la DUI no iba en serio" muestran el dilema del Govern.

Queran la independencia (asumiremos que s la queran, que a estas alturas hasta se duda de ello) pero que no se saliera del cauce pacfico y legal. Que Catalunya entrase en la Unin Europea sin romper un plato. Que Espaa lo aceptase. Que nos defendiera... no se sabe quien, pero que no fuera el pueblo quien tuviera que sacarle las castaas del fuego al Govern. Por tanto no se se hizo nada. El territorio sigui bajo control del Estado. Ni siquiera se quit la bandera espaola de los edificios oficiales! Ni tampoco se public la declaracin en el DOGC.

Aqu aparece un relato que juega en contra de la independencia. Relato muy arraigado en el independentismo popular. Es lo que llama un compaero el "independentismo mgico".

 

4.- El independentismo popular

As que de un da para otro, de estar haciendo frente al estado espaol y su brutalidad habitual... nos vimos defendiendo "el nostre Govern" y "les nostres institucions". Se le dio la vuelta al discurso como un calcetn. Adems se difundi espectacularmente por las redes sociales y la mensajera de mvil que "els catalans som gent de pau", y que rechazamos la violencia siempre por lo visto. Si no a lo mejor no somos catalanes.

Se empez a corear cada accin del Govern de la Generalitat con Puigdemont a la cabeza como una "jugada maestra". Ahora adems somos un pueblo super-hbil dirigido por un genio de la estrategia que le hara sombra a Putin si quisiera. Todo lo que haca el Govern era para lograr apoyo internacional. El reconocimiento estaba (est) a la vuelta de la esquina.

Cuando los Jordis fueron detenidos, de pronto, Catalunya tena presos polticos. Inaceptable. Cmo es eso posible? A la calle. Pero ah se quedan Marina y Lola sin que nadie se acuerde de ellas, o los cientos de casos represivos donde la propia Generalitat es acusacin particular. En fin.

Ms tarde se entregaron los consellers y la justicia los envi a la crcel. Todo el mundo se llev las manos a la cabeza. Inaudito. Esto no pasa en una democracia. Ah, no? Si una regin de Francia hubiera proclamado la independencia unilateralmente le habran enviado al ejrcito seguro. Y Gran Bretaa... se nos presenta el ejemplo de Escocia que el gobierno Britnico saba que iba a salir el No, y por poco se equivoca. Pero se nos olvida el ejemplo de Irlanda del Norte, an ocupada por el ejrcito de su Majestad.

Otro sntoma. El fascismo ahora est en la calle. La respuesta: "hagmosle el vaco, se quedarn solos", "el da que salgan nos metemos en casa para que no los vea nadie". No se plantean el conflicto. Y cuando la cosa es ms turbia, como la infame Operaci Catalunya, de las cloacas del Ministerio del Interior, la respuesta vuelve a ser "marchmonos cuanto antes de ese pas. No tenemos nada que hacer ah". Sabemos que ignorar un problema no significa arreglarlo, pero en el imaginario de este indepedentismo se suelen obviar algunos problemas... como el que implica el hecho de que Espaa est luchando por su supervivencia y que har todo lo posible por sobrevivir. O que media Europa tiene conflictos con los pueblos sin estado y no est dispuesta a dejar caer Espaa porque sin duda despus vendrn ms casos.

Resumiendo, se trata de un discurso que apela a los sentimientos, que exalta los valores positivos presentes en la sociedad, pero niega la resistencia activa. Las cosas se resolvern por s solas. No slo esto, si no que tampoco apela a los dems pueblos de Espaa. Todas las miradas son hacia el parlamento de Finlandia, a Blgica, etc. esperando un milagro: Que nos reconozcan como Repblica cuando no somos capaces de imponerla. Les valdra ms tener a Rusia de aliada.

Es necesario desactivar este independentismo mgico, irracional, para poder avanzar. Est claro que tiene sus cosas buenas. Tiene una capacidad de movilizacin espectacular. Tiene una organizacin envidiable. Una capacidad de que lleguen sus mensajes y consignas hasta el ltimo rincn de Catalunya. Tienen al pueblo pendiente. Salen iniciativas preciosas de todas partes. La gente quiere contribuir a su manera. Y sin embargo, se la trata como menores de edad. No se le dicen las cosas tal como son y se le niega su madurez poltica.

Es un reflejo del estatus de las sociedades occidentales. Aos de despolitizacin y de negacin de la lucha de clases han creado sociedades cmodas como ideologa de clase media ms pendientes de los milagros ms que de su propia accin positiva. Gabriel Garca Mrquez estara contento.

 

5.- El independentismo revolucionario

En este repaso no se nos puede pasar por alto el papel de la Esquerra Independentista y de la CUP. Su gran valor ha sido arrastrar hacia el Referendum al Govern de la Generalitat y acabar con el procesismo. El veto a Artur Mas se ha demostrado un acierto total, puesto que Puigdemont s que ha estado por la labor y se ha puesto a ello. Con todo, la Generalitat que prometa crear "estructuras de estado" no las ha hecho, engaando tanto a su electorado como a la CUP, que no fue capaz de verlo. Se ha hecho un Referendum gracias a la presin que hizo la CUP a base de casi autodestruirse aceptando los presupuestos neoliberales de este ao. Es decir, que como grupo parlamentario han servido de utilidad a su programa y han propiciado esta situacin. Es dudoso que sin esta presin Oriol Junqueras y compaa hubiesen logrado nada parecido.

Otro punto en positivo ha sido impulsar el movimiento popular de base que son los CDRs. En algunos lugares fueron las asambleas de la CUP y de la Esquerra Independentista, pretendiendo ampliar su base. Ms tarde el testigo fue recogido a nivel popular y los CDR fueron desbordados igualmente. Ahora son de todos o de nadie. En cada pueblo o barrio predomina una u otra tendencia y es difcil de crear algo con cara y ojos dada la disparidad de criterios y expectativas. En algunos pueblos sus participantes son miembros de partidos y entidades de soberanistas, en otros provienen de los movimientos sociales, y en otros son una mezcla de ambos mundos que no se haban encontrado en una dcada.

Lo que se ech en falta fueron consignas claras. En todo momento la CUP estuvo enfrascada en las cuestiones de palacio y nunca se comport como un partido revolucionario. Desde agosto, que se conoca la convocatoria, pasaron las semanas y nada de convocaba. Se parta de un complejo de inferioridad con respecto al bloque ANC-Omnium Cultural que impeda cualquier progreso.

Pero ms adelante tampoco ha habido un programa, ni nadie lo ha puesto sobre la mesa. Este rol era para la CUP y lo dejaron en manos de las micro-organizaciones de la izquierda anticapitalista (comunistas, libertarias, autnomas, anarcosindicalistas) que no logramos estar a la altura.

Pasan las semanas y los CDR siguen sin programa. Todos miran al 21D como si fuera la fecha del juicio final. Por tanto quedan nuevamente supeditados a la convocatoria de otros. La derecha espaola reconoce sus enemigos y ahora pasa a la ofensiva contra la CUP y los CDR. Viviremos momentos difciles.

 

6.- El potencial de los CDR y las huelgas

El sindicalismo alternativo tiene pnico de convocar una huelga y que no vaya nadie. Le pasa a todos los sindicatos. Pero a los sindicatos pequeos con ms razn. Un error y quedas desacreditado. Por ello la convocatoria del 3O fue problemtica. A priori no se vea clara.

Cuando lleg el 1O, entonces s. Convoc TV3, convoc el Govern, convoc el Bara. Pero convocaron a un "paro de pas" intentando capitalizar la protesta social. Era obvio que haba que dar una respuesta contundente a la represin del 1O. La huelga estaba ah y la aprovecharon. La ANC y compaa intentaron blanquear a CCOO y UGT que haba quedado fuera de juego.

Pero la huelga tambin desbord al soberanismo. La gente tena ganas de una protesta "en serio" y lo que ocurri fue un alud de piquetes. Y luego por la tarde una manifestacin-monstruo. Todo lo que tuvo lugar aquel da desbord a los convocantes de un "paro cvico", ya que fue una huelga general, y desbord a los convocantes de la huelga, ya que tambin fue un paro en clave de pas. Sin ambos conceptos no se entiende la situacin.

De la composicin social de los sindicatos se desprende que parte de ellos no estuvieran a favor de una huelga. Se entenda como que sera aprovechada por el movimiento independentista y que sera bailar al son que marca el Govern de la Generalitat. En algunos lugares los sindicalistas no queran saber nada de la huelga por estar ste movimiento liderado por la clase media, que contiene empresarios inclusive.

Las acusaciones contra el independentismo, como que es un movimiento de clase media, te hace arquear una ceja. Tres millones de personas son burguesas? Es lo que tiene ese concepto de "clases populares". Se trata de una mezcla entre clases medias, clase obrera, campo, funcionariado, autnomos, profesionales liberales y algunos empresarios. Muy pocos realmente apoyan la independencia, ya que el gran capital cataln es pro-Espaa y el capitalismo medio casi que tambin.

Por estos motivos los sindicatos se lo pensarn dos veces antes de volver a convocar otra. Les tensiona demasiado a la interna. Tambin podemos ver lo nocivo que es para la causa independentista depender para su avance del Govern de la Generalitat o de entidades soberanistas que son percibidas por "los de abajo" como burguesas. Si el soberanismo quiere crecer tendr que hacerlo hacia la izquierda, y esto implica por necesidad contar con los sectores ms golpeados por el capitalismo.

En cuanto a la huelga del 8 de Noviembre, vemos cmo debera haber sido la reaccin a la proclamacin de la Repblica. Exactamente esa. Y durante varios das. A destacar que las huelgas no fueron atacadas por la polica. De haberlo hecho es seguro que se habra producido un problema de orden pblico de primera magnitud. Como aquellas huelgas de principios del siglo XX, que eran batallas de clases. Tambin resulta destacable la intervencin de los pageses. El campo ha tomado partido en este conflicto de forma activa.

Quienes hemos vivido algunas huelgas generales podemos alegrarnos por la revitalizacin de ese instrumento de lucha y su adopcin por la poltica. Las huelgas son poltica. Punto. Bienvenida sea la obviedad. Por eso las huelgas polticas estn prohibidas. Y por eso las huelgas "de antes" se convertan en revolucionarias. Se basaban en bloquear la economa y el flujo de mercancas. Y se basaban igualmente en tumbar el gobierno, se hacan hasta que caan o bien hasta que les concedan suficientes cosas.

El 8N fue la huelga de los piquetes. Y se hizo sin sindicatos. El instrumento fueron los CDR, al igual que en la mayora de casos en el 3O. Los CDR son la sensacin del momento entre la izquierda "de calle" o "de intencin revolucionaria" (me niego a decir extrema izquierda y mucho menos izquierda radical). Hay algunos artculos que los llegan a comparar con los soviets rusos, ahora que estamos de centenario.

Sin embargo hay una gran diferencia. Los soviets tuvieron una vocacin de poder. Queran controlar el territorio. Tomaban el poder a micro-escala. Luego tuvieron a Lenin, que supo leer el momento. Les dijo que los soviets tenan que ir tomando todas las atribuciones del estado, hasta que una vez soberanos y grandes lo hicieran intil. Eso era la jugada del doble poder.

En cambio los CDR no sirven para ejercer el poder (hoy). Sirven para movilizarse y para movilizar. Ahora estn en plena tarea de educacin popular, muy necesaria, de volcar el capital cultural del activismo de los movimentos sociales en el nuevo perfil de persona militante recin movilizada. Otra de las enseanzas de Lenin era que no se puede pretender estar permanentemente como un embrin de poder alternativo porque te pudres. O sea, que o los CDR se convierten en un movimiento popular en s mismo, o se vaciarn por s solos porque la mayora de la gente los dejar de ver necesarios. Los CDR necesitan un programa propio. Y es responsabilidad de las organizaciones (que se autoreconozcan como) revolucionarias el proporcionrselo.

Una oportunidad para ello podra venir el da 2 de Diciembre en un encuentro en clave de Procs Constituent desde la izquierda. Ya veremos. Tambin es necesario que los CDR acepten eso que vaya saliendo de estos lugares y no siempre ser tan fcil.

Por ltimo tampoco hay que entender que el programa asumible por los CDR no ser socialista. No es el socialismo lo que anhela nuestra sociedad si no una democracia con justicia social. Eso es mucho menos de lo que esperan muchos activistas... pero es lo que hay. Los CDR actualmente jams aceptaran un programa que percibieran como de ultraizquierda (socialista avanzado). Me sorprendera muchsimo que lo hicieran.

 

7.- La equidistancia desmovilizadora

De todo este Procs de estos meses, el espacio poltico de los Comunes queda como el menos claro. De izquierdas pero en el bando del Estado. Han tenido la clave de la victoria en la mano, el ayuntamiento de Barcelona. Y no lo han utilizado. A grandes rasgos se han puesto de lado del gobierno por inaccin. Estn en una postura incmoda porque ambos bandos los ven como del enemigo. Sin embargo, qu era eso que decan de desobedecer?

Un partido que lleg al poder apelando a la desobediencia, al poder de la gente, en el momento que le pasa eso por la puerta, la cierra. Eso es ser un "partido de orden". Porque el orden es que no pase nada y que todo siga igual para los grandes negocios. No pueden plantar cara a los deshaucios y tienen que convocar al activismo antideshaucios por twitter. No pueden revertir la invasin de Barcelona por verdaderas hordas de cruceristas armados con cmaras de fotos a la caza del nativo barcelon en peligro de extincin. No pueden paralizar la venta de edificios para los fondos buitre, que se convierten en los nuevos latifundistas. No pueden limpiar la Guardia Urbana de ultraderechistas y antisociales, que se han convertido en un poder fctico intocable (curiosamente igual que en Madrid).

La nueva poltica aparece como incapaz de crear grandes cambios en las relaciones sociales urbanas. Y ahora se reviste de respetabilidad debido a la equidistancia, que les hace presentarse como si tuvieran "seny". Pero no es "seny", es oportunismo. Esperan que el poder les caiga en las manos. Ahora ERC les va detrs, la CUP, el PSC...

De ah que el gesto de Albano Dante o ngels Martnez sea para quitarse el sombrero por la dignidad que implica. En medio del conflicto se jugaron su futuro poltico. Demostraron que los diputados no tienen porqu ser robots sin alma que votan lo que digan sus partidos, como siempre. Y se intentaron rebelar futilmente contra la maquinaria. Perdieron.

Aqu la CUP no ha estado hbil y no s bien el motivo (dicen que por falta de tiempo - de reflejos dira yo), renunci a establecer un pacto con este sector y con el Procs Constuent de una Teresa Forcades, que por otro lado ha estado desaparecida en los ltimos tiempos. Este error poltico evitar que puedan atraer nuevos votantes hacia sus filas procedentes de los Comunes.

Otro aspecto de esa izquiereda ha sido el PSC. En este caso lo de izquierda le queda demasiado grande. Hoy por hoy juega el papel de nueva derecha mientras su militancia ms de izquierdas abandona el partido, quiz con rumbo a los Comunes o para crear alguna cosa nueva. Otro tanto ocurre con CCOO y UGT. Se posicionan con el estado espaol, salvo que como tienen mucha afiliacin son una presa anhelada por el indepedentismo.

Pero, qu decir de la falta de proyecto territorial de la izquierda espaola? A estas alturas de la pelcula resulta que la izquierda no apuesta por la Repblica. Ni siquiera por la Repblica espaola. Han tenido la Repblica federal al alcance de la mano. De haberlo propuesto en la primera semana del mes de Octubre la monarqua habra cado. Sabe la izquierda espaola las implicaciones de esto? Probablemente s y por ello no quiere despertar al pueblo, a los pueblos. Mejor que sigan consumiendo propaganda, no?.

La desgracia de nuestro tiempo es que la izquierda que lo ha visto claro (organizaciones de liberacin nacional, organizaciones libertarias y comunistas) es tan residual que no cuenta a nivel poltico.

 

8.- El Despertar de la Fuerza. La Espaa ultra

La movida catalana ha logrado despertar el monstruo dormido que llevbamos tiempo evitando. La ultraderecha patriota (espaola). Es lo que media Europa tiene ya en el parlamento, pero aqu no. Bueno, est en el Partido Popular, pero como estn muy preocupados por cmo llevan el dinero a los parasos fiscales quiz no parecen tan fachas.

Pero en estos meses hemos podido constatar que la judicatura est muy tomada por las ideas de la derecha extrema. La Constitucin se esgrime para reprimir al pueblo, no para garantizar derechos. La Fiscala acta de oficio como un arma del Gobierno. Los tribunales tambin. Es como una gran mano, siendo cada elemento un dedo, que se cierra sobre las libertades.

Animados por la situacin los grupos y partidos de extrema derecha han salido del armario. Convocan manifestaciones, hacen piquetes, colonizan la polica. S, la polica. Otro de los aspectos de esta temporada ha sido enterarnos de que la Guardia Urbana de media Catalunya tiene simpatizantes de la ultraderecha. Quiz no eran militantes, pero se sabe que algunos lo fueron en los aos 80. Fue una forma de quitarlos de la calle. Hoy en da los famosos "piolines" han debido estar aburridsimos en los barcos. No me cabe duda que habrn hecho un largo curso de formacin en los valores patrios y que ahora habr bastantes partidarios de la mano dura. Para eso salieron al grito de "a por ellos".

Y si el Partido Popular, la judicatura o las fuerzas policiales empiezan a tener sesgos de derecha extrema o directamente de extrema derecha no debemos culpar a Catalunya. Habran surgido igual de producirse una oleada de huelgas. O de ganar las elecciones Podemos (ya vemos el ataque continuo contra el Ayuntamiento de Madrid). Es la vieja Espaa que se niega a morir.

Por muchos casos de corrupcin que tenga el Partido Popular podemos estar seguros de que seguirn recibiendo esos 6 o 7 o 8 o 10 millones de votos. No votan para que no roben. Se vota una idea de Espaa. Que se robe es coyuntural. Un mal menor. Era la idea que tenan muchos paisanos de lo que era el xito. As ha sido la educacin "no adoctrinadora". Mientras tanto se persigue profesores catalanes por "delito de odio" por decir lo que piensan. Orwelliano como mnimo #HolaDictadura

Si en Madrid, Valencia o Zaragoza el fascismo o la extrema derecha en la calle es ms o menos conocido, en Barcelona an es una cosa nueva. La respuesta espaolista a la independencia ha sido volver a la calle y lo ha hecho mezclada con la ultraderecha. Otro de los argumentos unionistas ha caido aqu: que el espaolismo es de clase obrera. A lo mejor lo es el "equiditantismo", pero el unionismo ms militante convoca sus manifestaciones en Sarri. Por algo ser. Luego hay otros 500 manifestantes que estn de tour por todos los pueblos de Catalunya haciendo manis unionistas.

Por ahora la respuesta antifascista es escasa, dado el boicot a movilizarse y enfrentarlos del independentismo popular y mayoritario. De hecho incluso se ve mal que se los insulte. Este pacifismo que nos impide ser eficaces y resolutivos, se justifica por el miedo a que el estado espaol utilice cualquier imagen de violencia en Catalunya para decir que aqu reina el caos. Puede tener su punto de razn, pero el fascismo o se combate o se normaliza. Y un fascismo normalizado en la calle... como que no.

Es evidente que el fascismo es una herramienta ms. El ataque al Blanquerna no es ninguna excepcin. No es casual que se libren de ir a prisin nazis detenidos con arsenales de armas de guerra con con evidentes negocios de drogas mientras se encierran raperos, periodistas, huelguistas, anarquistas o los chavales de Altsasu. En Ucrania gente con este turbio perfil neonazi fue la organizadora de las milicias progubernamentales, algunas de tipo igualmente neonazi. Por cierto, una de esas milicias, el infame Batalln Azov, se ha ofrecido para venir a Catalunya contra el separatismo. Se imaginan una milicia conformada por ultras de ftbol neonazis, ultranacionalistas o fascistas? S, el Azov. Esto puede arrojar luz sobre cmo entienden el conflicto cataln los fascistas europeos a nivel geoestratgico. Lo ven como una lucha progresista que deben combatir.

El soberanismo debe dejar de intentar tener razn. Nunca vamos a convencer a la derecha y sus partidarios. La izquierda y el soberanismo deben prepararse para derrotarlos por todos los medios. Una Repblica podra ser una herramienta. Una independencia tambin. Pero Espaa necesita una ruptura ya.

 

9.- Propuestas

No cabe duda que el 21D termina algo. No es el fin de la partida pero lo que venga el 22D ser diferente. Ya estaremos a otra cosa. Segn todas las evidencias Espaa es un pas en una grave crisis, dado que el Estado se ha fundido ya la hucha de las pensiones, o que el BCE ha decidido no comprarnos ms deuda. Para pagarlas estn hablando de vender todos los hospitales! Llegar otro ciclo de movilizaciones por lo social? Hasta donde sern capaces de llegar?

Nos decan los representantes de la "nueva poltica" que las movilizaciones en la calle demostraban tener un "techo de cristal" que impedan realizar cambios profundos a partir de la presin. Ya hemos visto que estar en las instituciones tampoco garantiza nada, porque tambin tiene su techo de cristal, dado que el "estado profundo" te impedir realizar tus proyectos. Eso cuando no te vendes al enemigo.

En estos momentos todo cambio profundo pasa por volver a la calle. Pero no podemos hacerlo de la misma forma que tras el 15M porque ya hemos visto sus lmites. La atomizacin de las manifestaciones, por muy masivas que fueran en algunos casos, impeda cuajar un proyecto colectivo. Las Marchas de la Dignidad lo intentaron, formaron un programa de puntos bastante serio. Pero no tuvo continuidad. Entre las peleas entre organizaciones de la izquierda y que Podemos quiso canalizar estas peticiones por lo legal... se acab todo.

Lo que estamos defendiendo es tener un movimiento popular de masas, amplio y plural con un programa propio y una agenda de movilizaciones propia. Tan fcil decirlo y tan difcil de hacer. El movimiento debe contar con grandes sindicatos, capaces de convocar huelgas generales y que los trabajadores las sigan.

Otra de las tareas inmediatas es la de consolidar una serie de medios de comunicacin de izquierda afines a los movimientos que propaguen otro tipo de relato diferente a los de los partidos. Es vital que sean masivos y plurales, donde quepan diferentes visiones de la realidad en clave transformadora. Nuestros movimientos no pueden depender de aparecer en TV3 o LaSexta. Aparecern cuando sean significativos, pero mientras tanto deben ofrecer un relato diferenciado y sistemtico en unos medios (incluyendo la TV) masivos.

En este mismo sentido, otra cosa de las que podemos aprender de este proceso es que sacar 1 milln de personas no sirve de nada si no tienes un relato convicente para la gente que se ha quedado en casa. El Gobierno es capaz de darle la vuelta a la situacin haciendo algunas declaraciones en televisin en las noticias de la noche. Sacas 1 milln y la guardia urbana dice que son solo 200.000, tus contrarios sacan 170.000 y nos dicen que han salido 1,5 millones. Esto ha pasado. Qu importa la verdad? Tienen los medios, se la pueden inventar. Cosas de la postverdad.

Si los CDR deciden tener un programa y convertirse en un movimiento propio, deben aspirar a estas cuestiones. Una de las claves es la convergencia entre estos comits de base de carcter independentista y republicano con las ideosincrasias de los barrios obreros y los sindicatos de clase. Ya he dicho que si el movimiento independentista aspira a ganar deber hacerlo por su izquierda.

Aqu entramos en la cuestin de las legitimidades, del doble poder, del control territorial... pero todo eso es (de momento) otra historia.

Como vemos son tareas titnicas... Hay alguien dispuesto?

Miguel G. Gmez / Embat, Organitzaci Llibertria de Catalunya

Fuente: http://www.alasbarricadas.org/noticias/node/39318



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