Portada :: Amrica Latina y Caribe :: Golpe militar y resistencia popular en Honduras
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-12-2017

Honduras
Cuando el sistema se cae

Milson Salgado
Rebelin


Cuando el Tribunal Supremo Electoral a las dos de la madrugada del da 27 de noviembre del 2017, haba procesado el 71% de los votos a nivel nacional, se desat una euforia popular, el pueblo haba decidido un cambio, el pueblo haba dicho no a la reeleccin presidencial, el pueblo expres un no rotundo al neoliberalismo, el mar popular ciudadano le abri las puertas a las propuestas de los Estados de Bienestar Social que los pases del primer mundo nos niegan, pero con prepotencia de grandes emprendedores revisan los catlogos de parasos tributarios para venir a explotar nuestras economas con transnacionales itinerantes, dejando a su paso desolador salarios de parias, y repatriando el 90% de sus rentas a su pases para financiar sus altos niveles de seguridad social, que a nosotros nos limitan con la cantaleta de la compensacin social que llegar cuando paguemos la deuda externa, en un plazo no menor al tiempo exacto en que se produzca el milagro de la segunda venida de Jesucristo.

Una ventaja electoral de 5% del candidato de la oposicin sobre el oficial en un universo del 71% sobre la base del 100% era inalcanzable, y slo se poda suscitar el milagro s el mismsimo Dios cambiaba las leyes de las causalidad, y antepona el azar para que hiciera certeras cabriolas a la exactitud matemtica y estadstica o en su caso exhumara de sus tumbas a Pitgoras, Euclides y Blaise Pascal, cuyas leyes universales han medido y desarrollado el mundo por ms de 2400 aos, y abjuraran humildemente de sus errores en honor a la nueva verdad como Galileo Galilei ante el altar sagrado de estos eruditos del tercer mundo hondureos, cuyas maniobras los hace acreedores desde ya, sin ningn margen de duda, del Premio Nobel de Matemticas.

Dos das pasaron y la noticia que se repeta en el Tribunal Supremo Electoral, es que se haba cado el sistema. En realidad este rumor no estaba alejado de la verdad, el sistema se cay. El sistema se fue de bruces con esa victoria popular, pero sobre todo, el sistema de privatizacin de la economa en que se regalan empresas nacionales y se deja sin trabajo a miles de familias, el sistema de la educacin superior que privilegia a los ricos, el de nuestra soberana nacional que ha concesionado nuestros ros por ms de 50 aos y se pretende atomizar la soberana territorial creando varios estados en un solo Estado con las ciudades modelos, el sistema de la salud, puesto que enfermarse es prcticamente una sentencia de muerte, y la aplicacin de los Tratados de Libre Comercio, pues los mercados libres son un mito ante la cautividad de los grandes mercados y sembrar es una hereja; y un grave pecado capital, asegurar nuestra seguridad alimentaria porque esto limitara las ganancias de los bancos de crdito internacionales que colocan sus prstamos para el cultivo de palma africana en nuestro pas que siembra un desierto verde de dlares altisonantes, y cosecha el hambre y la miseria de nuestro pueblo. Se cay el sistema, ese que ha producido un 70% de pobreza extrema, y un 5% de millonarios que acumulan no slo con plusvalas o con la mano de obra sumamente barata, categoras marxistas ya no reprochables en el eufemismo de la post modernidad legal, sino tambin con la duda que hace difuminar fortunas medianas con riquezas especulativas creadas bajo el rumor de transacciones de lavados de activos y operaciones estatales de narcoactividad.

Pero el sistema no se puede caer. Que cayera el sistema sera un milagro de dimensiones histricas: La Comuna de Pars, la Revolucin Rusa, la Revolucin Cubana y la independencia de la India. Que el sistema vaya a la baja aunque se trate de una repblica bananera como la nuestra es una seal de alerta en la bolsa de valores mundiales y regionales. Por ejemplo, el sistema se cay en Nicaragua de los sandinistas y la financiacin de la CIA a los contrarrevolucionarios qued clara con el escndalo Irn- Contras. En El Salvador estuvo a punto de caerse el sistema, y los Estados Unidos no dejaron de inyectar armas al asesino ejrcito salvadoreo, y hoy que la izquierda est en el poder despus de miles y miles de cados que suman al grave martirologio salvadoreo, la neutralidad pasmosa, nos persuade de que el sistema no ha cado en El Salvador sino que se ha arrendado a un precio que vale silencios y complicidades. En Honduras cuando Manuel Zelaya Rosales gan las elecciones el sistema se consolidaba pero el cambio de ruta a los Estados de Bienestar provoc la cada del sistema neoliberal, y haba una gran necesidad de asestarle un grave golpe al estado de democracia, y que el sistema volviera a la normalidad.

En la Honduras actual, el sistema se cay con el triunfo de la Alianza, pero era imperioso subirle a sus nmeros ficticios porque cuando el fraude no puede obtener sus propsitos, las operaciones burdas de la falsificacin y la imposicin se vuelven las nicas alternativas, salvando el sistema de derecha y no de derecho, el funcionamiento de una fosilizada institucionalidad, y recurriendo a la coercin con esos toques de queda en la aurora del siglo XXI, que nos recuerdan las ejecutorias de las dictaduras militares latinoamericanas en el siglo XX se entronizaban por encima de los cadveres de los pobres ciudadanos, cuando stas perdan la legitimidad popular, sta que no es ms que un simple y prescindible pretexto para las democracias representativas.

Paradjicamente fue la herencia de la ilustracin la que nos leg un espacio de autonoma que en la prctica es negado por el sistema, pese a que est incorporado en nuestras normas constitucionales. Es risible ver un sistema que se ufana de ser heredero del liberalismo y la ilustracin, y niega en el mundo real el ms elemental ejercicio de derechos que rigen las reglas ms bsicas de la convivencia humana, es decir, el derecho al sufragio universal como la posibilidad de suscribir el contrato social, la libertad de expresin en su ms profundo sentido de conocer la verdad o el derecho de reunin en su ms justa dimensin del pluralismo poltico.

El discurso de la productividad pretende uniformar voluntades, y minar las bases de la crtica y la reflexin. Pero cuando la indagacin del statu quo desborda a niveles populares masivos, y se disemina como plvora incontrolable como sucede en Honduras con la defraudacin de su voluntad popular, el rgimen de verdad resulta ineficaz, la discursividad dominante pierde vigencia, las instituciones se vuelven simples paredes y columnas, y el recurso a la coercin para sostener los ltimos jadeos de la institucionalidad se vuelven indiscriminados y violentos.

En este espacio acta la autonoma de la voluntad humana colectiva, y la epifana de su ocurrencia puede presumirse como suceso espontaneo, pero ello no es casual ni intuitivo sino que tiene sus bases en la acumulacin de contenidos de conciencia que encuentran su cauce dialctico de expresin en determinada oportunidad histrica. Esta expresin de madurez poltica se ha suscitado en nuestro pas, despus de largas luchas histricas como la gloriosa huelga de 1954 de los trabajadores de las bananeras, las luchas de los estudiantes en los aos 60s que desmontaron la iniciativa de privatizar la educacin superior, las luchas de los aos 80s del siglo recin pasado en que nos solidarizamos con los procesos revolucionarios de Nicaragua y El Salvador, la reaccin de resistencia civil al Golpe de Estado, y la defensa del orden constitucional por parte del pueblo.

El sistema se cay porque derrot el bipartidismo, esas dos alternativas que le arreglaban la fiesta a la democracia representativa. El sistema se cay y recurri a lo burdo de imponer resultados y a sus manidas maas de falsificar actas y votos; y en lo sucesivo ya nada nos embaucar en torno a que no vivimos bajo la bota del totalitarismo, ya nadie podr arengar de democracia, y conducirnos como ovejas al redil de su obligatorio juego electoral, en el que nunca pierden, porque si falla la compra de voluntades, estn las computadoras que pueden programar una realidad virtual que los convierte en hrcules cuando nos consta que su fuerza es de ratas, y si falla la verosimilitud de sus ordenadores, queda la reserva de fusiles que con la potencia, y el fulminante de sus balas estn por encima de la razn que en estas lides slo sirve para perder nuestras vidas y nuestras cotidianidades.

Mientras escribo esto, el pueblo llena en una marea roja las calles de Tegucigalpa y San Pedro Sula, y unos nios y unas hermosas mujeres regalan como en la revolucin de los claveles portugueses o el mayo francs rosas y espliegos a los policas, al tiempo que el sistema se ha fortalecido con la trampa, y ha vuelto en las computadoras para decirnos que el ganaba perda y que el que perda gana, pero en Honduras por sobre todas las cosas ha vencido la esperanza histrica de un cambio radical, ha salido derrotada la institucionalidad, y la nica manera de mantener en pie este sistema cado en coma es la administracin de la insulina de la fuerza y la represin, y de los electroshock de los toques de queda que usurpan nuestras alcobas, y de los Estados de Sitio que ms temprano que tarde los conducir al lugar de sus derrotas.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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