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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-12-2017

Un semillero de desgracias sangrientas

Ricardo Ragendorfer
Tiempo Argentino


La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, demor 36 horas en esgrimir una explicacin sobre el asesinato del joven mapuche Rafael Nahuel, baleado por la Prefectura. Y sus palabras fueron en realidad una declaracin de principios: el Poder Ejecutivo "no tiene que probar lo que hace una fuerza de seguridad". Acaso fue un exabrupto? Todo indica que no. Porque semejante tesitura fue apuntalada por prestigiosas voces; entre estas, la de Mauricio Macri ("Hay que volver a la poca en que la voz de alto significaba entregarse"); la de Gabriela Michetti ("El beneficio de la duda siempre lo tienen las fuerzas de seguridad"); la del ministro de Justicia, Germn Garavano ("La violacin de las leyes va a tener consecuencias") y la del diputado del PRO Waldo Wolff ("Se debera tomar medidas contra el juez si no acta"). A modo de remate, "La Piba" tal como sus allegados an llaman a esa seora de 62 aos hasta suscribi una resolucin para que los uniformados "no obedezcan rdenes de los jueces si consideran que no son legales", lo que sin duda ser un semillero de sangrientas desgracias.

Se podra suponer que esa fue una iniciativa de su propio cuo o una medida debidamente consensuada en las ms altas esferas del poder? Alguna vez se sabr en qu despacho oficial y con qu funcionarios fue ideada y pulida tal "doctrina" que legitima, entre otras peligrosidades, el pogrom contra los pueblos originarios.

El secretario de Derechos Humanos, Claudio Avruj, otro alfil de tal poltica, expres en un comunicado el disgusto gubernamental ante la realizacin de una mesa de dilogo con representantes de la comunidad Lafken Winkul Mapu, ya que ello hizo que el juez federal de Bariloche, Gustavo Villanueva, frenara la represin.

Lo cierto es que aquella circunstancia tambin caus un cisma entre l y la Bullrich, su hasta entonces socia en el asunto. Por tal motivo, en relacin al crimen de Rafael, ella solt: "Es el juez quien debera buscar pruebas, y ya est perdiendo bastantes das".

Un encono injusto hacia el hombre que obedeci con suma docilidad los dictados segregacionistas del Poder Ejecutivo. De hecho, fue Villanueva quien llev a juicio para su extradicin a Chile al lonko Facundo Jonas Huala en base a testimonios obtenidos bajo tortura. Fue tambin Villanueva quien tras la anulacin de ese proceso orden otra vez su detencin una hora despus de que el Presidente, de visita oficial en el pas trasandino, recibiera un pedido al respecto de la mandataria anfitriona, Michelle Bachelet. Y su ltimo servicio a la causa civilizatoria ocurri el 23 de noviembre, cuando dispuso desalojar del lago Mascardi a 30 personas con una task force compuesta por 400 efectivos de Gendarmera, Prefectura y Polica Federal. La faena fue bestial; entre los detenidos hubo nios de uno a cuatro aos cuyas muecas fueron precintadas. Algunos pobladores lograron huir al monte. Entre ellos estaba Rafael. Ahora es casi un chiste que ese sujeto deba esclarecer su muerte.

Ya se sabe que en el sur el vnculo entre los magistrados y el gobierno tiene tales dobleces. Y el juez Guido Otranto es un ejemplo de ello. Ese sujeto fue el garante de la impunidad en la causa Maldonado. Pero su exagerado empeo ti de impudicia el sano ejercicio de la "posverdad" judicial. Y fue apartado por un simple tecnicismo: "temor de imparcialidad". As lleg la hora del juez Gustavo Lleral, quien descomprimi esa penumbra. Haba que cambiar algo para que nada cambie? As al parecer lo haba interpretado el presidente de la Cmara de Apelaciones de Comodoro Rivadavia, Javier Leal de Ibarra. Aquel hombre nada menos que el vicario patagnico de Ricardo Lorenzetti fue el bastonero de dicho enroque. Y ahora la pesquisa bailotea en un limbo procesal.

La investigacin por la muerte de Rafael va hacia el mismo camino. El juez, basndose en "rumores surgidos en las redes sociales", acaba de aplazar la inspeccin en el lugar de la muerte. Y por falta de materiales no se tomaron muestras para determinar la presencia de plvora en manos de los prefectos.

El doctor Villanueva no tard en aprender la leccin.

Fuente: http://www.tiempoar.com.ar/articulo/view/72930/un-semillero-de-desgracias-sangrientas-por-ricardo-ragendorfer



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