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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-12-2017

Los Paradise Papers en cuatro actos

Miguel ngel Mayo
Mientras tanto


Como si se tratara de una novela de John le Carr, las filtraciones acerca de los denominados Paradise Papers han confirmado al mundo la realidad de una evasin fiscal a escala industrial, sin lmites, sin escrpulos ni decencia, y que implica a multitud de conocidas corporaciones y personalidades. Su nombre ha estado bien elegido: los papeles del Paraso. Y es que realmente se trata de un verdadero puente al Paraso; el paraso en la tierra para la avaricia, la insolidaridad y la acumulacin de riqueza mediante el no pago de impuestos. Recogeremos a continuacin la historia de los Paradise Papers en cuatro actos. Cuatro actos, eso s, cuyo verdadero final est an por escribir.

Acto 1: la revelacin.

El 5 de noviembre de 2017, el mundo descubri un nuevo escndalo de evasin de impuestos tras una filtracin de documentos de una amplitud incomparable: los papeles del Paraso. Estos documentos, entre otros de la empresa Appleby (con sede en Bermudas), revelan un sistema perfeccionado y desarrollado por y para una lite rica y compaas multinacionales. Nada nuevo bajo el sol, y que, siguiendo la estela de los conocidos Panama Papers (2016), nos confirman una vez ms las caractersticas de los complicados entramados de ingeniera fiscal que se han ido creando en las ltimas dcadas. Tal vez la nica diferencia con el caso de los Panama Papers, es que la empresa Appleby de Bermudas es una de las firmas lderes de la industria offshore y con un nivel de sofisticacin tcnica mucho ms avanzado que el del bufete Mossack Fonseca (Panama Papers).

As, en el corazn de sus revelaciones aparecen compaas que se encuentran entre las ms poderosas del mundo −Nike, Facebook, Apple, Glencore−, parientes de polticos prominentes −Donald Trump, la reina de Inglaterra, Vladimir Putin, Justin Trudeau−, pero tambin personajes del espectculo como los cantantes Bono y Shakira. Espaa, como no podra ser de otra manera, no se salv: empresarios como George Santamara (dueo, entre otras cosas, del parque acutico Aqualandia), directivos como Juan Villalonga y Daniel Mat, polticos como Xavier Trias, Jess Posada o Juan Bautista Granell, personajes famosos como el Cordobs, Julio Iglesias, Fernando Alonso, Ins Sastre y hasta un expresidente de ftbol como Joan Laporta, son algunos de los innumerables nombres que se han visto empaados por los Paradise Papers.

Acto 2: la falsa indignacin

En un primer momento, la filtracin sobre los Paradise Papers caus las ms feroces crticas sobre esta realidad paralela que sacude y merma las finanzas de todos los pases del primer mundo. Ya en su da, Pierre Moscovici, actual Comisario Europeo de Asuntos Econmicos y Financieros, declar la extrema gravedad de los hechos: Si no actuamos tras lo de Panam, la gente creer que todo est podrido. Una vez ms se vea que, lejos de ser un problema puntual, se trataba de un problema estructural y de calado.

Sin embargo, la indignacin ha acabado siendo ahogada por el espectculo meditico, e incluso parece que se est esterilizando polticamente a causa de la repeticin constante e irrefrenable de este tipo de filtraciones (lista Falciani, Panama Papers, etc.). Dicho con otras palabras: tenemos la sensacin de que esta nueva filtracin, lejos de escandalizar y movilizar a la sociedad en su conjunto, haya transmitido la idea de que el problema es crnico e insoluble. Los Paradise Papers muestran de forma inequvoca cmo la lite econmica tiene la posibilidad de ser cada vez ms rica al no tener que pagar impuestos. Pero los ciudadanos que s pagan sus impuestos empiezan a mostrar una actitud pasiva y demuestran estar interesados ms en problemas inmediatos y en inquietudes cercanas que en la idea de que es urgente e inaplazable cambiar el modelo. De esta manera, ceden de forma casi mayoritaria la solucin de estos problemas a sus representantes polticos.

Acto 3: las soluciones falsas y la hipocresa de los Estados

El mensaje que los polticos suelen lanzar despus de cada filtracin ligada a parasos fiscales es siempre el mismo: describen estas prcticas financieras como inmorales e incluso las califican de ataque contra la democracia. Y los inculpados siempre repiten excusas o justificaciones del tipo no he obtenido beneficios, yo no posea la titularidad, nunca he evadido impuestos, etc. Por su parte, la solidez de las respuestas de muchos de los implicados roza la hilaridad, como la del exministro de finanzas de Bermudas, Bob Richards, que adujo que no le corresponda a l cobrar los impuestos de los otros pases, sino que es a ellos a los que les corresponde arreglar sus problemas. O, como declar la firma Appleby recientemente, los off-shore protegen a la gente victimizada por el crimen, la corrupcin o la persecucin al protegerlos de gobiernos venales.

Este es el panorama. Pero, dnde estn las medidas para evitar esta realidad de impago de impuestos en la prctica totalidad de pases del planeta? Obviamente, las propuestas de los gobiernos distan mucho de ser eficaces y tempestivas. Como siempre, la OCDE −Organizacin para la Cooperacin y el Desarrollo Econmico, fundada en 1948, que tiene solo 35 pases miembros pero que representan el 80% del PNB mundial, a menudo conocido como el Club de los pases ricos− contina proponiendo medidas que no sern suficientes para cambiar la situacin porque no sern lo suficientemente restrictivas para los Estados. Y una vez ms, se contentar con ponerle gasas a un cuerpo enfermo, mientras que debera proponer mecanismos para repensar profundamente el sistema tributario internacional.

Y es que, ms all de la debilidad de las propuestas polticas, los Estados juegan principalmente un doble juego que permite que los sistemas de evasin tributaria continen; a saber: al mismo tiempo que denuncian enrgicamente la evasin fiscal, participan en el peligroso juego de competencia entre los Estados y una nivelacin que consiste en pagar impuestos cada vez ms bajos por parte de las grandes empresas y grandes fortunas, mientras que gravan de manera implacable tanto el consumo (impuesto que se paga indiferentemente de la renta del consumidor) como la renta del trabajo (ms del 85% de nuestro actual IRPF se nutre de las rentas del trabajo), con tipos cada vez superiores. Un ejemplo que nos concierne: un consumidor en Espaa deber pagar un impuesto adicional del 21% en sus compras (IVA), y ser gravado por su trabajo con un IRPF al tipo del 30% para bases liquidables superiores a los 20.200 (37% bases superiores 35.200 y 45% bases superiores a los 60.000 ). Comprenlo con el 6,25% del Impuesto sobre Sociedades que se paga en Irlanda para determinadas actividades y del que, a buen seguro, muchas de las empresas que han aparecido y aparecern en futuras filtraciones se estarn aprovechando de forma totalmente legal.

Acto 4: el verdadero alcance del poder ciudadano

No podemos esperar que otros resuelvan nuestros problemas, y ms cuando stos se agrandan y se vuelven crnicos. Realmente los casos de los Panama Papers y de los Paradise Papers no han servido de nada, o en todo caso muy poco, para avanzar hacia una solucin del problema? Pues posiblemente no, porque las agendas internacionales, europeas y de los distintos pases van a paso de tortuga cuando se necesitara una velocidad de crucero. No es de extraar que la propia OCDE reconociera hace cuatro aos que el sistema fiscal internacional est obsoleto y no responde a la realidad del siglo XXI. Aunque la escala y la complejidad de los escndalos de evasin impositiva puedan dar la impresin de que no podemos actuar sobre estas prcticas, este debe de ser un desafo que podemos abordar todos los ciudadanos, por su implicacin global y porque, al fin y al cabo, nos supone una sobrecoste individual. Es por ello que el final de esta historia de suspense la debemos de poner todos nosotros, dndole ms importancia a los problemas globales y menos a los individuales, porque, si solucionramos entre todos estos problemas globales, dejaramos de tener la mayora de esos problemas individuales. Nuestro papel es fundamental. Tenemos que hacernos or y pasar de la anestesia fruto de la impotencia al coraje fruto de la informacin. Como dijo una vez William Faulkner, no puedes nadar por nuevos horizontes hasta que tengas el coraje de perder de vista la orilla.

[Miguel ngel Mayo es colaborador de mientrastanto.e y responsable en Catalua del Sindicato de Tcnicos de Hacienda (GESTHA)]

Fuente: http://mientrastanto.org/boletin-163/notas/los-paradise-papers-en-cuatro-actos



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