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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-12-2017

Intento fallido del independentismo cataln

Eugenio del Ro
Ctxt


Qu variedades de hombres y de mujeres prevalecen ahora en esta sociedad y en este perodo? Y qu variedades estn empezando a prevalecer? De qu manera son seleccionados y formados, liberados y reprimidos, sensibilizados y embotados?

C. Wright Mills


Las elecciones del prximo da 21 van a cerrar una etapa de la poltica catalana. Nadie ignora que ha concluido una operacin poltica de grueso calibre. El independentismo cataln no renuncia a su razn de ser: la puesta en marcha de un proceso secesionista que, por una u otra va, desemboque en la independencia de Catalua. Quienes tienen este ideal estn en su derecho cuando lo defienden. Pero la ofensiva que ha ocupado el ltimo lustro ha fracasado; se abre un nuevo ciclo.

En el presente artculo considerar algunos aspectos de la refriega de estos ltimos aos.

Un escenario asimtrico

Desde el despegue del independentismo en los ltimos meses de 2012 y los primeros de 2013 se ha desarrollado un conflicto estrictamente asimtrico.

En un lado, el independentismo; una parcela de la sociedad catalana que ha recibido su impulso del nacionalismo tradicional, pero que lo ha desbordado con la agregacin de muchas gentes que, sin proceder del nacionalismo, han optado por la reivindicacin de la independencia.

Es una fuerza social, poltica, ideolgica, cultural relativamente unificada si bien atravesada por desacuerdos y tensiones entre las diversas fuerzas y dentro de cada una de ellas, de derecha y de izquierda, socialmente transversal, muy organizada, con una extraordinaria capacidad de movilizacin, implantada en todo el territorio cataln, aunque comparativamente menos en los principales ncleos urbanos y ms en las zonas menos pobladas del interior, identificada especialmente con la lengua catalana, y con unos niveles de renta superiores a los de la parcela de la sociedad no independentista.

El independentismo aspira a ser hegemnico en la sociedad catalana y tiene bastante camino recorrido en esa direccin.

Frente al independentismo se ha configurado un conglomerado o un espacio heterogneo que est lejos de ser un bloque poltico, social o ideolgico. Ah se sita el Gobierno de Espaa, que ha exhibido durante aos una llamativa indolencia. Ah estn tambin los diferentes partidos no independentistas, as como la parte de la sociedad catalana que no desea la independencia.

A diferencia del independentismo, estos sectores sociales no disponen de un relato propio para cohesionarse, ni aparecen como un conjunto relativamente unificado, diferenciado, articulado. Durante los aos de mayor iniciativa y crecimiento del independentismo desde la ltima parte de 2012 y comienzos de 2013 hasta las dos grandes manifestaciones del 8 y del 29 de octubre pasados en Barcelona han tenido una presencia pblica muy tenue. Han votado a partidos no independentistas o se han abstenido pero no han sido nada activos ni se han dejado ver en la calle.

Una peculiaridad del escenario en el que se despliega el conflicto es que ha operado un sistema de doble poder poltico cuyas piezas principales han sido, de un lado, el bloque socio-poltico e institucional del independentismo, con el Govern y la mayora parlamentaria a la cabeza, y, de otro lado, el Gobierno espaol y los partidos no independentistas. La asimetra es muy pronunciada, debido a la distribucin de competencias y de organismos, ubicados unos en Catalua y los otros en buena medida fuera de ella.

De hecho, la contienda que se est librando tiene varias vertientes. Es una lucha entre dos poderes polticos, el del conjunto de Espaa y el de Catalua. Es tambin un pulso entre partes de la sociedad diferenciadas en cuanto a sus sentimientos de pertenencia nacional.

Es caracterstico de este conflicto que la demanda o el rechazo de la independencia se presenta como la cuestin no solo central sino que ocupa la mayor parte del debate poltico hasta el punto de que otros problemas como los concernientes al rgimen laboral, al desempleo, a los servicios sociales, a la poltica econmica, a la Unin Europea u otros se ven relegados. Durante los ltimos cinco aos todo ha estado subordinado a esta cuestin. Por lo dems, en el independentismo no hay un proyecto social. No podra haberlo, en cualquier caso, dada la heterogeneidad socio-econmica de quienes lo integran.

Bazas relevantes

El independentismo cuenta con bazas poderosas.

Una de ellas es una amplia red de organizaciones diversas: la Assemblea Nacional Catalana (ANC), el Omnium Cultural, el Partit Demcrata Europeo Catal (PDeCAT), Esquerra Republicana, la Candidatura dUnitat Popular (CUP) por no contar la asociacin de alcaldes independentistas, las agrupaciones de profesionales favorables a la independencia (enseantes, abogados, bomberos, ingenieros, etc.), las redes de la Iglesia catlica y tantas asociaciones locales. Es una parte de la sociedad catalana organizada, amplia y muy activa en las movilizaciones.

Otra es el Govern de la Generalitat, con sus recursos humanos y financieros; y la capacidad que todo ello confiere al independentismo para actuar sobre la sociedad catalana. Gracias a esas posiciones institucionales fue posible la extensa implantacin en la sociedad de las ideas nacionalistas que promovi desde el comienzo el Govern de Convergncia i Uni entre 1980 y 2003. Las instituciones estatales autonmicas han sido un factor determinante en la construccin nacional catalana. El poder poltico cataln emple sus recursos para propiciar una labor de recatalanizacin, aunque, como se ha podido comprobar reiteradamente, el xito en este empeo, con ser importante, no fue total, y ha pervivido una distincin de campos a lo largo de dcadas.

El nacionalismo, que ha sido tan decisivo en el despegue y desarrollo del independentismo, naci, adems, con otro punto a su favor: fue perseguido por el franquismo. Esto le confiri una legitimidad que contribuy a asentar su prestigio tras la reforma poltica. Este prestigio se extendi entre gentes de izquierda dentro y fuera de Catalua, lo que es bastante raro en Europa occidental.

El independentismo se ha servido de banderas de innegable eficacia: en su representacin de la realidad personifica la democracia: su delito es querer que la gente vote, frente a la negativa del Gobierno de Rajoy; sus movilizaciones son pacficas, a diferencia de la accin del Gobierno espaol que las reprime violentamente; las instituciones se limitan a cumplir el mandato popular; se encarcela a los dirigentes por sus ideas; etc.

A lo largo de estos aos ha fidelizado a un electorado de grandes dimensiones y, en trminos generales, ha consolidado su campo de influencia poltica.

La iniciativa del independentismo ha logrado polarizar a la sociedad catalana, poniendo en dificultades al PSC y tambin a CiU y a UDC, y, ms recientemente, a Catalunya en Com-Podem, que no encaja bien en esta acusada polarizacin.

Un horizonte mtico

En las semanas anteriores al 1 de octubre me vino a la mente Georges Sorel. El nudo tctico de la operacin secesionista, esto es, el binomio referndumdeclaracin unilateral de la independencia (DUI), me llevaba a pensar en la concepcin soreliana de la huelga general. Esta era a la vez la puerta que abra un nuevo mundo de posibilidades, cuya mencin trasciende a los individuos y los une en un propsito compartido: una frmula simple que condensa una gran aspiracin, la promesa de alcanzar el ideal, en este caso adems con suma rapidez.

Hay que juzgar los mitos escribi Sorel como medios para actuar sobre el presente. () Ofrecen un aspecto de realidad plena a las esperanzas de accin prximas. Su mito era la huelga general, que, afirm, contiene entero el socialismo. El lenguaje no podra bastarse para producir esos resultados de forma segura; hay que servirse de conjuntos de imgenes capaces de evocar en bloque y por la mera intuicin, antes de cualquier anlisis elaborado, la masa de sentimientos que corresponden a las diversas manifestaciones de la guerra emprendida por el socialismo contra la sociedad moderna (Rflexions sur la violence, 1906, Pars-Ginebra, Slatkine, 1981, pp. 146 y ss.).

En este caso no se trata del socialismo, ciertamente, sino de la independencia, portadora de las ms ambiciosas promesas. Su reivindicacin ha unido voluntades, ha movilizado, sobre el pedestal de unas esperanzas poderosas.

El programa de Junts pel S para las elecciones del 27 de septiembre de 2015 (http://www.juntspelsi.cat/programa?locale=es )  haba hecho acopio de las ms estimulantes expectativas. La independencia, a la que se podra llegar pronto y de forma ms bien sencilla, vendr cargada con un caudal deslumbrante de bienes. Muchas de las ideas que siguen proceden de aquel programa, que vena a servir tambin como una suerte de argumentario. En muchos aspectos coincide con la Full de Ruta 2014-2015 de la ANC. https://assemblea.barcelona/?q=fr2014-2015

Catalua tiene unas capacidades superiores a las de Espaa. Podra ir mejor si fuera una repblica independiente, liberada del lastre espaol. El Estado espaol ha negado toda posibilidad a Catalua para seguir progresando como nacin. Catalua puede ser un pas diferente, capaz de afrontar los retos de la modernidad y las aspiraciones de su ciudadana sin las limitaciones que se derivan de la pertenencia a un Estado hostil.

La mayora de los indicadores econmicos demuestran la capacidad de Catalua para situarse en vanguardia del progreso econmico, no solo a escala europea, sino tambin mundial.

Est a nuestro alcance conseguir un pas ms prspero, ms equitativo, ms solidario y ms democrtico pero no podr lograrlo si antes no puede ejercer como pas la libertad de la plena soberana.

La narrativa independentista inclua una representacin del mundo real que permita soar con una Catalua independiente.

Se ech mano de una descripcin de la sociedad catalana armnicamente orientada hacia la independencia.

Segn el citado Programa, en contra de toda evidencia, La sociedad catalana es un conjunto unificado: un sol poble. No hay diferencias destacadas en su interior; los conflictos relacionados con los sentimientos nacionales son poco relevantes. Una gran mayora del pueblo de Catalua quiere avanzar decididamente hacia la consecucin de la plena soberana, sostena el programa de Junts pel S.

La defensa de una va unilateral e ilegal se abri paso en un ambiente dominado por la falta de realismo.

Una de las apreciaciones clave se resuma as: La Declaracin Unilateral de Independencia (DUI) es la nica va posible, dado que Espaa niega el derecho de Catalua a decidir su futuro. Un referndum pactado es una quimera. Hay que pasar por encima de la legalidad espaola.

El razonamiento, que al parecer aspira a permanecer dentro de la lgica, adolece de varios errores de bulto: 1) Todo parte de una premisa basada en un simple prejuicio: es imposible reformar Espaa porque Espaa no quiere ser reformada Esta idea admite una versin propiamente esencialista: Espaa es as y no puede ser de otro modo); 2) De que con esta Espaa, es decir, la que hoy encarna el Gobierno del PP, no se pueda negociar la independencia no se infiere que con otra Espaa sea imposible negociar; 3) Igualmente, del hecho de que actualmente no sea viable un referndum pactado no se sigue que nunca vaya a serlo; 4) Asimismo, que no sea factible negociar la independencia con el Gobierno del PP no supone que s sea realizable la DUI. Puede ocurrir, como as sucede actualmente, que no sea posible ni lo uno ni lo otro.

De todos modos, la propaganda independentista no logr que la mayora de la poblacin se considerara suficientemente informada sobre los posibles efectos de la independencia. Un sondeo del GESOP de enero de 2017 (1.600 personas entrevistadas telefnicamente) formul la siguiente pregunta: Usted cree que tiene mucha, bastante, poca o ninguna informacin sobre las consecuencias de una hipottica independencia de Catalua? Un 46,65 declar tener mucha o bastante informacin; un 49,6%, poca o ninguna.

Lo cierto es que en estos ltimos aos han permanecido ancladas unas apreciaciones difcilmente compatibles con la realidad, que han acabado costando muy caras al independentismo.

Hemos observado un autntico recital de lo que se ha dado en llamar sesgos cognitivos, desde el pensamiento grupal (el grupo funciona como una burbuja en la que las creencias compartidas cobran verosimilitud y se llega a un consenso tcito para no ver aquello que no conviene ver) hasta el pensamiento deseante (lo que comnmente se dice confundir los deseos con la realidad), pasando por el sesgo de confirmacin (seleccionar aquellas partes de la realidad que nos dan la razn), las tendencias al autoengao y los prejuicios de todo orden. Hemos podido contemplar abundantes muestras de disonancia cognitiva: se ha violentado la percepcin y la descripcin de una realidad que se resiste a ser compatible con las aspiraciones y sentimientos independentistas.

Los ltimos aos han visto desarrollarse la hipocognicin a gran escala, esto es, una ignorancia construida socialmente favorable a las creencias y a los fines del independentismo. Esa ignorancia ha incluido una explicacin reduccionista de los males de Catalua, atribuyndolos a un factor externo llamado Espaa.

Con los espritus inflamados por el sueo independentista, se ha repetido, contra toda evidencia, que la voluntad colectiva libre y pacficamente expresada en las urnas ser respetada por el conjunto de la ciudadana de Catalua, por el Estado espaol y por la comunidad internacional (Programa de Junts pel S), que la independencia no pondra en peligro la pertenencia de Catalua a la Unin Europea y que la economa progresara.

Me detendr unos momentos en estos aspectos.

Frente a la mitad de la sociedad catalana

Un objetivo primordial de los lderes independentistas era alcanzar una amplia mayora social con cuyo apoyo poder negociar en posicin de fuerza.

Pero no han acertado en su trato a la mitad no independendista de Catalua (No incluyo aqu a las ms de 1.100.000 personas extranjeras con autorizacin de residencia cuyas preferencias a este respecto ignoro). La han ninguneado, no la han tomado en consideracin, no se han preocupado por conquistar parcelas de esa parte de la sociedad.

No dieron importancia al hecho de que ms de la mitad de la gente entendiera que un referndum por la independencia dividira a la sociedad catalana. Esa era la opinin en enero de 2017 de un 55,1% de las personas consultadas, mientras que un 40,5% pensaba que no producira ese efecto (No se pronunci un 4,5%) (Encuesta del GESOP de enero de 2017 antes mencionada).

Era cuestin de tiempo que la mitad de Catalua que estaba en desacuerdo con la independencia acabara reaccionando, como as ha sucedido.

La ofensiva independentista ha propiciado que pasara del aturdimiento inicial y de la pasividad a un despertar autoprotector y a modificar en cierta medida su forma de ver las cosas.

A lo largo de estos ltimos aos, se ha podido advertir una progresiva aproximacin de esa mitad de Catalua hacia el resto de la sociedad espaola.

En la actualidad, a juzgar por la encuesta de My Word (la parte catalana del sondeo abarc 606 entrevistas on line), realizada entre el 13 y el 16 de noviembre, ha cambiado sustancialmente el panorama. Lo recordaba hace unos das Beln Barreiro, directora de My Word, entrevistada por Pepa Bueno en la SER: en los ltimos meses se han consolidado dos sociedades en Catalua, la independentista y la no independentista. Esta ltima es cada vez ms parecida a la poblacin del resto de Espaa. Ahora hay una mitad de la sociedad catalana que es igual que la espaola y los polticos no independentistas no se dirigen a esa sociedad". "Ha habido un repliegue de los catalanes no independentistas que han cambiado de opinin y ya no ven en el referndum una solucin. Los catalanes no independentistas respaldan la gran mayora de las actuaciones del Estado en Catalua, salvo la intervencin policial del uno de octubre.

http://cadenaser.com/programa/2017/11/23/hoy_por_hoy/1511425961_221843.html?ssm=fb.

http://myword.es/wp-content/uploads/2017/11/Informe-de-resultados-ObSERvatorio-noviembre-2017.pdf

El Gobierno espaol, la Unin Europea, la economa

El Estado, encabezado por el Gobierno del Partido Popular, no quiere un proceso secesionista. Al igual que no puede aceptar un proceso ilegal. Es condenable su comportamiento el 1 de octubre muy en el estilo de ciertas inclinaciones de la derecha espaola pero su respuesta era previsible. Esa prueba, en todo caso, dara beneficios al independentismo. Si la consulta no era reprimida, le permitira exhibir un fuerte apoyo social; si, por el contrario, era reprimida, como as fue, reforzara su papel de vctima. Al menos algunos sectores del independentismo, desde tiempo atrs, han tratado de sacar provecho de la represin. As se puede comprobar en las siguientes palabras, pronunciadas por el dirigente de la CUP Quim Arrufat en septiembre de 2016: Hay que hacer entrar en contradiccin antidemocrtica al Estado y que tenga que recurrir a algn tipo de fuerza legal o fuerza bruta para que tenga que reprimir, si quiere reprimir, hasta las ltimas consecuencias.

Un hecho: tras el encarcelamiento de Jordi Snchez y de Jordi Cuixart el 16 de octubre y hasta el 26 de noviembre, el nmero de socios del Omnium Cultural experiment una subida de 16.000.

El artculo 155 de la Constitucin adolece de un defecto importante. Me refiero a su extrema imprecisin que no ha sido compensada por el desarrollo de una ley orgnica. Esto hace que quede en manos del Senado su concrecin material, de un Senado que no representa a las Comunidades territoriales (como debera ser si se tratara de un Senado federal) sino que est integrado por elegidos provinciales. Su aplicacin, entre otras anomalas, podra haber posibilitado que el Gobierno espaol controlara al Parlament, quebrantando la divisin de poderes. No ha sucedido en este caso porque la rpida convocatoria de elecciones ha supuesto la disolucin inmediata del Parlament. En cualquier caso, la inclusin de esa potestad de controlar al Parlament, propuesta por el PP, fue rechazada por el Senado a iniciativa de los senadores canarios.

Pero, alguien poda creer que ante una situacin como la creada tras la-proclamacin-de-independencia-que-no-fue-una-proclamacin-de-independencia cualquier Gobierno no se empleara a fondo?

Las instituciones del conjunto del Estado espaol no estn en disposicin de inclinarse ante esa supuesta voluntad colectiva libre y pacficamente expresada, segn la frmula oficial independentista. Uno de los grandes errores de apreciacin de los lderes independentistas consisti precisamente en no percatarse suficientemente de esta imposibilidad.

Desde julio de 2016 se concedi la prioridad al referndum que conducira a la DUI y, aunque hasta octubre de ese ao los lderes independentistas se refirieron en mltiples ocasiones a las posibles iniciativas represivas del Gobierno del PP, a partir de entonces cambiaron radicalmente. La consigna fue que, hiciera lo que hiciera Rajoy, lo decisivo sera la voluntad del pueblo cataln. Si se quiere, se puede. Este mensaje intensamente voluntarista se convirti en un leit motiv en vsperas de la consulta del 1 de octubre. Joaquim Forn, consejero de Interior, el 1 de septiembre: Depende de nosotros ganar y conseguir nuestro sueo de la independencia. Marta Rovira, nmero dos de Esquerra, el 14 de septiembre: El camino hacia la repblica catalana no tiene retorno. Todo depende de nosotros fue una frase muy repetida. Es difcil saber hasta qu punto lo crean y en qu grado fue un seuelo manipulador.

Lejos del ms elemental realismo, los dirigentes independentistas defendieron un axioma tctico verdaderamente asombroso. Recalcaron que una vez declarada la independencia se reforzara la posicin negociadora de las instituciones catalanas en su relacin con el Gobierno espaol y con las instituciones europeas.

Tambin se alent la ingenua creencia de que la Unin Europea acogera con los brazos abiertos a una Catalua independiente, uno de los territorios ms prsperos del continente. Grave error: los Estados de la Unin Europea no desean tocar las fronteras actuales ni activar las demandas soberanistas. Jos Mara Ruiz Soroa ha seguido la pista de la evolucin de la UE respecto a las demandas de independencia en Catalua: La posicin de la UE ante la reivindicacin catalana consisti, en un primer momento, en un simple recordatorio de las reglas de pertenencia ya existentes: si Catalua se sale de Espaa quedar fuera de la Unin, tendr que solicitar su ingreso como un tercer pas nuevo. En un segundo momento, se aadi una posicin ms substantiva, pero todava de marcado carcter neutra (): es una cuestin interna de Espaa sobre la cual la UE no se pronuncia. Pero en un tercer y ltimo momento, Europa ha adoptado una posicin que es ya declaradamente normativa: La Unin est en contra de la segregacin de cualquier regin de un Estado miembro porque es incompatible con sus valores (Obligacin de convivir, El Correo, 19 de noviembre de 2017). http://www.elcorreo.com/opinion/obligacion-convivir-20171119204923-nt.html

Los dirigentes independetistas no quisieron tomar en serio estas declaraciones y siguieron asegurando que Europa acabara acogiendo a la Repblica catalana.

En lo tocante a la economa, se neg reiteradamente que una situacin tan inestable como la actual pudiera llevar a miles de empresas a trasladar su sede a otros lugares, incluyendo en muchos casos el domicilio fiscal, con los consiguientes perjuicios para la hacienda de una hipottica Catalua independiente. Tampoco se reflexion debidamente sobre las posibles repercusiones que tendra la independencia en los intercambios comerciales con el resto de Espaa. La Catalua virtual del independentismo careca de una economa instalada en la realidad.

El xito conseguido en estos aos, en amplios sectores de la poblacin, por las fantasas fabricadas por los lderes independentistas es un objeto de estudio que debera merecer especial atencin.

Fin de ciclo

La operacin DUI (Declaracin Unilateral de Independencia) no poda triunfar contra la mitad de Catalua, el Estado, la Unin Europea y buena parte del mundo empresarial. Y, adems, rompiendo la legalidad. Una proeza imposible. En pquer se llama ir de farol; aunque se aparent lo contrario, no haba cartas para ganar.

En un reciente y excelente artculo, Alberto Lpez Basaguren subrayaba las dificultades de esta operacin. Entre ellas, la siguiente: La secesin es algo muy serio, extremadamente difcil. Especialmente, en la zona del mundo, en la sociedad y en el momento histrico que nos han tocado en suerte. Es la geopoltica. Es el precio de no padecer dominacin colonial; de no sufrir persecucin ni violaciones graves de los derechos humanos; de disfrutar de plenos derechos civiles y polticos; de participar, a travs de representantes elegidos democrticamente, en el gobierno del pas; de tener reconocida la singularidad cultural y lingstica; de gozar de autogobierno para la propia comunidad. El derecho de autodeterminacin es un remedio para quienes tienen la desgracia de vivir en condiciones de dominacin, falta de reconocimiento o persecucin; aunque ni tan siquiera en esas circunstancias est siempre garantizada su viabilidad (La larga marcha, El Diario Vasco, 5 de diciembre de 2017).

http://www.diariovasco.com/opinion/larga-marcha-20171205231020-nt_amp.html

Hemos asistido al comienzo de un episodio que era a un tiempo un combate entre dos Estados, el espaol y el cataln, a su vez incluido en el espaol, y a un intento semi-revolucionario contra uno de esos dos Estados. Para llevar adelante semejante empresa, tal empeo habra necesitado, como condicin imprescindible, un plus de legitimidad que el independentismo no lleg a alcanzar, por ms que sus promotores aseguraran que el respaldo social conquistado daba luz verde a la independencia.

La operacin que comenz en 2012 ha concluido sin alcanzar el fin perseguido. No es que el independentismo se haya extinguido, ni mucho menos. Pero ha fracasado la frmula concreta puesta en prctica, que abarcaba un referndum fuera de la ley y una proclamacin unilateral de independencia. Ha terminado as un episodio de un lustro en el que han confluido impresionantes movilizaciones, gestos polticos errticos y la construccin de una realidad imaginaria que la realidad real se ha encargado de desmontar.

Las proposiciones polticas mticas no pueden soslayar la prueba de los hechos. Como sostuvo el socilogo Norbert Elias que consideraba que quienes se dedican a la labor cientfica deban actuar como cazadores de mitos, Los grandes mitos son insostenibles cuando se contrastan con los datos de la realidad (Sociologa fundamental, 1970, Barcelona: Gedisa, 2008, 2 reimpr., p. 62).

Segn el sondeo de Metroscopia publicado el 27 de noviembre (consulta telefnica a 1800 personas residentes en Catalua, entre el 20 y el 22 de noviembre), entre enero y octubre de 2017, pasaron de un 22% a un 49% quienes, habiendo votado a Junts pel S y a la CUP, pensaban que una Catalua independiente quedara fuera de la Unin Europea; de 22% a 45% quienes estimaban que muchas empresas trasladaran su sede fuera de Catalua; de 82% a 59% quienes suponan que la economa catalana mejorara con la independencia; de 70% a 55% quienes esperaban que se redujera el paro en Catalua.

Ante la pregunta: Qu preferira que ocurriera tras las elecciones del 21 de diciembre?, un 24% optaba porque se intente continuar con el proceso independentista, mientras que un 71% se mostr favorable a que se negocie con el Gobierno de Espaa la situacin de Catalua en el Estado espaol (Un 4% se declaraba contrario a ambas posibilidades).

Dentro del independentismo, la idea de continuar con la estrategia de los ltimos cinco aos atraa an al 56% de los votantes de la CUP, al 58% de los de Junts per Catalunya y al 63% del electorado de Esquerra Republicana.

https://politica.elpais.com/politica/2017/11/26/actualidad/1511717968_847565.html

Por lo dems, el independentismo necesita seguir una direccin, pero cul puede ser esta despus de haber quemado los cartuchos de las elecciones plebiscitarias, del referndum y de la DUI?

En las ltimas semanas, tras la activacin del 155, los dirigentes independentistas han admitido pblicamente que no tenan un respaldo social suficiente para culminar el proceso independentista. Han admitido que no calcularon bien las reacciones del Gobierno. Han reconocido, igualmente, que no estaban preparadas las estructuras estatales de recambio para controlar el territorio cataln.

Algunos lderes destacados han afirmado que en la actual situacin que no ser posible la unilateralidad, que habr que cumplir la ley y que convendr descartar ponerse plazos para la realizacin de los objetivos polticos.

A mediados de noviembre, el PDeCAT y Esquerra firmaron un documento de nueve puntos en el que se comprometan a promover un gran acuerdo de pas con vocacin constituyente y orientado hacia la autodeterminacin. Segn el texto, se tratara de llegar a una negociacin bilateral con el Estado espaol y con la Unin Europea como sujeto de derecho internacional a partir de la cual, sin ninguna renuncia previa por parte del Parlament y del Govern, se haga posible el acceso de Catalunya a la plena independencia y a la efectiva y pacfica articulacin democrtica de la Repblica catalana.

https://www.naciodigital.cat/noticia/143138/acord/autodeterminacio/independencia/negociada/punts/comuns/juntsxcat/erc

A travs de estas declaraciones es difcil saber hasta qu punto hay en el mundo independentista una conciencia realista acerca de la magnitud de su fracaso y de las dificultades que tienen delante. Cabe pensar que tras el 21 de diciembre no se va a intentar hacer lo que acaba de naufragar.

Pero, si no se toma la medida del mundo real, es probable que el independentismo hoy ms erosionado que antes por las desconfianzas, las divisiones, los signos de hostilidad, y ms desorientado respecto al rumbo a seguir vuelva a salir escaldado. Y, aunque no lo sepan o no quieran admitirlo, los lderes que han organizado este fracaso no estn en condiciones de afrontar debidamente la nueva situacin.

Fuente: http://ctxt.es/es/20171213/Politica/16692/catalu%C3%B1a-referendum-independencia-autodeterminacion-eugenio-del-rio.htm

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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