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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-12-2017

Leer el drama

Oriol Alonso Cano
Rebelin


Octubre negro. Noviembre desesperanzador. Todas las ilusiones, todas las esperanzas, se desplazan para ms all de las elecciones catalanas, como si el da 22 de diciembre fuese la fecha definitiva para el desbloqueo de una situacin completamente enquistada. Toda la economa catalana se ha visto afectada por los acontecimientos vividos desde septiembre y, por ello, se fantasea con esa fecha como el fin de la funesta penalidad. Lejos de reflexionar acerca de los equvocos o no de esta fantasa, observemos el efecto de la tesitura socio-poltica catalana en la mayora de los sectores empresariales de Catalua. Centremos la mirada, por ejemplo, en un sector, pequeo pero relevante para el funcionamiento de la sociedad catalana: el sector editorial. La industria cultural, con cines y teatros a la cabeza, y el sector editorial, en particular, han visto cmo su rendimiento econmico se ha visto enormemente afectado por todos los fenmenos acaecidos desde septiembre. Por ejemplo, y observando los datos facilitados por diferentes libreras, la cada de las ventas oscila entre el 10 y el 15%, dependiendo evidentemente del establecimiento en cuestin. Asimismo, muchos editores miran con preocupacin, y algo de estupor, toda esta situacin, ya que ven cmo ttulos en los que tenan puestas gran parte de las esperanzas de todo el ao editorial, tienen unas ventas ms bien escasas o, en el mejor de los caso, reducidas a nmeros inquietantes, como poco.

Estos datos, preocupantes en todo caso, van ms all, sin embargo, de la circunstancia poltica y social en la que se encuadra Catalunya a da de hoy. Dejando de lado el argumento tan sobado de la falta de hbito lector, de las limitaciones actuales, con todas las redes sociales y dems mecanismos de distraccin o de empobrecimiento atencional, de las problemticas econmicas del editor en relacin con la distribuidora, la librera debera encararse la mirada haca los libros que se editan en la actualidad, as como el vnculo que se establece entre el editor y el escritor de turno. Veremos que ambos aspectos estn ntimamente unidos.

En una reunin celebrada hace pocos das, y conversando con colegas del gremio, si es que ser escritor es un gremio, llegamos a conclusiones que parecen atemporales: que si no se mira en la actualidad la calidad del libro, que si lo esencial es que el producto, perdn, el libro, sea cada vez ms una mercanca vendible al mximo nmero de consumidores, perdn nuevamente, de lectores posible Es decir, argumentos imperecederos, ninguna novedad ni, como es obvio, ningn atisbo de autocrtica. La cuestin ms importante, a mi juicio, es que, ms all de estas cuestiones, hoy en da es el propio escritor quien se ha convertido en una mercanca que se ve obligado a construir un personaje, ms o menos altisonante, ms o menos delirante, que no deje de hacer performances para que, finalmente, la editorial en cuestin, a modo de jurado de talent show, decida aceptar ese desvaro ya que es, en el fondo, lo que mejor responde a las exigencias consumistas actuales, dentro del sector. Dicho en otras palabras, cuanto ms desquiciado sea el constructo, cuanto ms surrealista sea la escenificacin, mejor se adaptar a las actuales demandas de la industria cultural. Es decir, ya no es slo que el contenido de la obra sea cada vez ms residual para ser tenido en cuenta en el momento de su publicacin, sino que el escritor en cuestin debe ser un personaje conocido, destacado (da igual el por qu), visible, presuntuoso, ruidoso, y, por qu no decirlo, lo ms hueco posible.

Como colofn a aquella cita, tuvimos varias conversaciones con algunos editores. Una de ellas, presuntamente defensora acrrima de la obra profunda, con peso, bien trabajada, me deca que hoy en da el escritor, a modo de red social, debe lanzar su propuesta de forma generalizada e indiscriminada a todas las editoriales posibles. As, argumentaba con lgica apabullante, habra ms oportunidades de colocar el manuscrito en alguna de ellas. Daba igual la honestidad del escritor para con la editorial a la que se enviaba, en caso de interesarle el manuscrito, o de la discriminacin del autor de adecuar su propuesta a la lnea editorial exigida, lo importante era ir a saco e indiscriminadamente. Receloso, le repliqu qu pasara si a ella la dejaban en la estacada, si alguna vez, siguiendo aquella lgica, su eleccin se desvaneca porque una editorial ms grande se interesaba por ese mismo manuscrito, a lo que me contest, con sonrisa de suficiencia: no pasa nada, ya vendr otro u otra.

Esa tendencia, ms cercana a determinadas redes sociales de apareamiento humano, hace aicos la relacin directa, estrecha y de confianza entre el editor y el escritor, donde, por un lado, el autor senta la complicidad y el asesoramiento del editor, mientras que este ltimo, al apostar por un escritor, lo haca por una obra, por un trabajo, dndole hospitalidad en su casa editorial y que, tras aconsejarlo y apoyarlo incondicionalmente, vera su apuesta recompensada a medio o largo plazo.

Claro que hay varias excepciones, no muchas no obstante, pero lo que est claro es que el mundo editorial, y sus dificultades, van ms all de las circunstancias socio-polticas en las que estamos inmersos. 

Oriol Alonso Cano es escritor y profesor de filosofa en varias universidades.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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