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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-01-2018

Malinterpretando Qazvin en Washington
Sobre las protestas en Irn

Eskandar Sadegui-Boroujerdi
Jadaliyya.com

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez.


Desde que el mircoles 28 de diciembre de 2017 se inici la primera de las protestas, estas se fueron extendiendo por varias capitales de provincia iranes (Mashhad, Hermanshah, Rasht e Isfahan). Algunas informaciones indican que fueron los opositores conservadores del gobierno de Rohani en la ciudad nororiental de Mashhad quienes comenzaron las manifestaciones. Sin embargo, desde entonces se han ido ampliando y escapando a su supervisin. En las primeras fases, las demandas de los manifestantes giraban en gran medida en torno a los precios por las nubes de los alimentos bsicos y presentaban las seales clsicas de frustracin por el sopor econmico en que se halla inmerso el pas. Ahora han llegado a Tehern y han sido asumidas por los estudiantes de la universidad en cifras limitadas. En estos momentos, no est claro si podemos hablar de un movimiento de protesta o de varios, ya que estn articulndose diferentes (y a veces conflictivas) quejas y soluciones.

Apropindose del Pueblo

Los comentaristas y los supuestos expertos corrieron a formular conclusiones precipitadas y a decretar qu es lo que est impulsando el actual episodio de descontento. El atolondrado entusiasmo de la administracin Trump, de los think tanks en Washington DC y muchos otros llega casi a palparse. Previsiblemente, las mismas voces que han exigido sistemticamente el aislamiento de Irn, adems de la imposicin de sanciones, intervencin militar y cambio de rgimen, han tratado de subirse rpidamente al carro de las recientes expresiones de descontento y apropirselas para sus propias agendas imperiales. Tal oportunismo rampante y francamente malevolente resulta cuanto menos frustrante. En el lapso de unas veinticuatro horas y con slo un pequeo nmero de excepciones, casi todos los medios de comunicacin occidentales se han inclinado por asimilar las expresiones legtimas de sufrimiento socieconmico y las demandas de mayor responsabilidad gubernamental en una cuestin de cambio de rgimen.

Huelga decir que esos mismos individuos y salones han ignorado completamente una y otra vez el hecho de que innumerables huelgas y protestas, desde Khuzestan a Tehern, desde maestros a jubilados, se han convertido en hechos regulares en Irn desde la eleccin del presidente Hassan Rohani en las elecciones de 2013. Su gobierno y los que simpatizan con su agenda han buscado una ocasin para reducir los niveles de securitizacin y distinguir entre los ciudadanos que expresan quejas cvicas legtimas y quienes buscan el derrocamiento del sistema. Puede parecer que estas distinciones tan finas no satisfacen la conciencia liberal, pero sin embargo son inmensamente importantes para la institucionalizacin de canales legales y mutuamente reconocidos de protesta cvica. Estos logros y otros muchos (por ejemplo, indicios de que est relajndose la vigilancia sobre el hiyab inapropiado y la conmutacin de la pena de muerte para traficantes de droga de cantidades menores a dos kilos) no son insignificantes ni deben menospreciarse. Tienen implicaciones para las vidas de miles, cuando no millones, de iranes.

Es casi como si muchos de estos comentaristas padecieran un ngulo muerto epistemolgico fundamental que asegura ese desconocimiento y que hace que la paranoia sobre el Estado iran sea an ms inevitable. Casi sin excepcin, cada vez que hay protestas, estos comentaristas y medios de comunicacin las describen como una cuestin fundamental de legitimidad sobre el sistema en su totalidad; que a su vez slo puede resolverse cuando dicho sistema es barrido completamente. En efecto, uno de los grandes dividendos del perodo reformista, que vio que el 70% del electorado (alrededor de 20 millones de votos) elega a Hojjat al-Islam Mohammad Khatami (1997-2005), fue su capacidad para demostrar que existen otros discursos y prcticas polticas y que estn a disposicin de los ciudadanos. Como proceso, fue lento y desordenado, complicado por el paralelismo estatal y la distribucin desproporcionada de poderes. No siempre produjo el alivio inmediato o la muy esperada transicin democrtica. Sin embargo, permiti que el pueblo conservara un horizonte y creencias genuinas en que sus circunstancias iban a ir gradualmente mejorando y empoderndoles como motor de cambio de los ciudadanos.

El pernicioso enfoque del todo o nada que impregna la cobertura del descontento dentro de Irn por parte de los medios dominantes, impide sistemticamente que se consideren seriamente otro tipo de cuestiones. Entre ellas figuraran la desigualdad creciente, los precios altos de los alimentos, la contaminacin del aire y degradacin medioambiental, la disminucin de las capacidades productivas internas, la falta de diversificacin econmica, el desempleo de los jvenes y la corrupcin cotidiana, por mencionar algunas. Estos problemas apenas pueden analizarse a travs de las narrativas impulsadas por los deseos de cambio de rgimen y la superficial suposicin de que lo que gua las polticas de las potencias occidentales y de sus aliados es un compromiso con la democracia. En realidad, si esos mismos comentaristas pudieran escapar de sus cuadriculados prejuicios podran darse cuenta de que a estos problemas tan reales se estn enfrentando muchos pases por todo el sur global y ms all.

Estos tipos mediatizados de narrativas problemticas y asimtricas se afianzaron con la aparicin del Movimiento Verde de 2009. Como han declarado destacados acadmicos iranes (Hamid Dabashi entre ellos), es mejor abordar este movimiento como un impulso por los derechos civiles que trata de reformar el sistema a partir de las propias fuentes de apelacin constitucionales y normativas de la Repblica Islmica. Los manifestantes trasmitan sus quejas a las elites polticas y dirigentes del pas, porque la abrumadora mayora de quienes participaron estaban convencidos de que sus protestas iban a tomarse en serio y podran posiblemente provocar un cambio en la poltica estatal. La base de las objeciones del pueblo era su conviccin de que los elementos internos del Estado haban violado el compacto social. Su grito era dnde est mi voto? Fue por eso por lo que primero tomaron las calles, porque el derecho pacfico a la protesta est garantizado en la Constitucin, no porque intentaran echar abajo el sistema.

Precedentes histricos

Las protestas actuales, al menos en su inicio (posteriormente fueron asumidas por los estudiantes alrededor de la Universidad de Tehern), son a algn nivel similares a las provinciales que tuvieron lugar bajo la presidencia del difunto Akbar Hashemi-Rafsanjani (muerto en enero de 2017), cuando la inflacin de 1991-1992 lleg a ms del 46% y el precio de los alimentos bsicos (sobre todo del pan) se dispar. Durante este perodo se produjo tambin la devaluacin del rial iran al 20% de su valor. Durante el segundo mandato de Rafsanjani (1993-1997), hubo repetidas protestas por las subidas de los precios, primero en Mashhad y Shiraz a mediados de 1992, y despus en Islamshahr y Qazvin a mediados de 1995. Cada una de esas protestas se difumin y apag finalmente, pero perjudic posteriormente al gobierno de Rafsanjani y oblig al ambicioso presidente a ceder gran parte de su agenda poltica econmica (reduccin de subsidios, aumentos de prstamos extranjeros, etc.) a la derecha tradicional, pero tambin a aquellos derechistas que se tomaban ms en serio las cuestiones de justicia social. En gran medida, se debe a que los ltimos (i.e., la derecha) consideraban que el ncleo de su base social emanaba de los ms pobres, a menudo en los estratos provinciales.

En esta somera valoracin, podemos por tanto ver diferentes movilizaciones polticas aprovechando el repentino estallido de protestas sobre el escenario: los ms pobres, econmicamente frustrados, que pueblan las ciudades provinciales y el sur de la capital; estudiantes y miembros descontentos de la clase media profesional y clase media asalariada, cuyas demandas se alinean ms estrechamente con las protestas estudiantiles de 1999 y del Movimiento Verde de 2009, que fueron rpida y a veces violentamente reprimidas. Si estos grupos estn sencillamente ignorndose mutuamente (lo que parece probable) o demuestran ser capaces de dialogar y construir coaliciones es una pregunta que sigue abierta. Sin embargo, est garantizado el escepticismo. Existen muchas diferencias con respecto a los precedentes mencionados, y la historia nunca se repite exactamente a s misma. Debera decirse tambin que las redes sociales y sus repercusiones en la naturaleza de las movilizaciones sociales complican las cosas de forma considerable.

Muchas de las consignas gritadas en esta ltima ronda de protestas eran de carcter poltico y estaban relacionadas con las frustraciones del statu quo. Otras, sin embargo, cmo las quejas socioeconmicas a unen a expresiones de racismo y xenofobia. Nada nuevo para quienes siguen el auge del populismo de extrema derecha en Europa y Estados Unidos. Esos ejemplos no slo dan voz a la ira por el apoyo estatal a Hizbollah en el Lbano y al rgimen de Asad en Siria, sino tambin al discurso antirabe y a una extraa nostalgia por los das del shah Reza (i.e., esta generacin no vivi ni experiment el primer gobierno de la monarqua Pahlavi); puntos de vista que en algunas ocasiones estn cultivados por los medios occidentales, pero tambin por los canales de TV en lengua persa de la dispora, como Manoto, cuyas fuentes han sido objeto de muchas especulaciones.

Nota sobre el factor estadounidense

Sera negligente no mencionar que la administracin Trump ha continuado intentando frustrar la inversin extranjera y la integracin de Irn en la economa global. Su agresiva posicin anti-Irn y constante demonizacin del pas han coincidido con la preocupacin de Rouhani por reducir la inflacin y recortar los subsidios en vista del colapso de los precios mundiales del petrleo, una especie de neoliberalismo light, que ha servido para exacerbar an ms las cosas. La deriva de la administracin Obama sancionando las exportaciones de petrleo de Irn y su Banco Central entre 2011 y 2015, desat una crisis similar en el valor del rial en 2012-2013, cuando el gobierno de Ahmadinejad y despus el de Rouhani se apresuraron a adquirir divisas. Adems, la incapacidad de Europa para resolver el bloqueo de Irn por parte del sistema bancario internacional ha hecho que incluso las ms rudimentarias transacciones financiaras, tanto para el Estado como para el sector privado, se conviertan en una tarea enrevesada. Esos obstculos interpuestos por Washington, junto a la inercia europea, demuestran muy poca consideracin por el acuerdo alcanzado entre Irn y el P5+1 [cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU + Alemania]. Teniendo en cuenta tales dinmicas, no es de extraar que el gobierno de Rouhani est luchando para cuadrar el crculo.

Conclusin

Seguramente, estas protestas sern una llamada de atencin para el gobierno de Rouhani. Hay pocas dudas de que se han gestionado mal las expectativas y que la gente necesita ver beneficios tangibles y materiales derivados del Plan de Accin Global Conjunto y experimentar sus dividendos en el curso de su vida cotidiana. Hasta ahora, esto no ha sucedido. A pesar del logro que supuso el acuerdo nuclear, an no ha generado el impulso transformador en el que muchos confiaban. De hecho, Trump, el gobierno israel y muchas otras fuerzas malignas cuentan con que fracase. Sin embargo, el gobierno iran no tiene otra opcin que la de reconsiderar su actual estrategia econmica; que es en gran medida una resaca de la Rafsanjani: a saber, la transformacin de la Repblica Islmica en un ejemplo tecnocrtico de mercado libre que favorezca a las empresas de otras naciones musulmanas. El turismo extranjero, as como acuerdos simblicos con Boeing (que Trump intenta desbaratar), TOTAL y las cadenas italianas de caf podran venir muy bien. Sin embargo, para muchos iranes con dificultades, todo esto no le va a proporcionar al pas la economa poltica sostenible, justa y equitativa que desean y merecen.


Eskandar Sadegui-Boroujerdi es investigador docente de posgrado en el St. Cross College, Universidad de Oxfors.

Fuente: http://www.jadaliyya.com/Details/34931/Misreading-Qazvin-in-Washington

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y a Rebelin.org como fuente de la misma.

 



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