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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-01-2018

La apuesta municipalista: revisin o abandono?

Emmanuel Rodrguez
El Salto

Tres aos despus de que las candidaturas municipalistas consigueran el gobierno de ayuntamientos como el de Madrid o Barcelona, la desilusin por lo que no se ha hecho deja tres vas de salida como panorama.


Han pasado tres aos desde que, en forma y escala masivas, se pusieran en marcha las candidaturas municipalistas, las mismas que condujeron a los xitos (siempre a medias) de las elecciones de mayo de 2015. A grandes rasgos, las claves del municipalismo trmino hoy ya excesivamente manido se podan resumir en unos pocos numerales.

1. Una poltica vinculada a la experiencia del 15M, especialmente a la crtica de la representacin y a la vinculacin orgnica con las dimensiones de movimiento, y que Podemos haba condenado con su hiptesis de "guerra relmpago".

2. La entrada en los ayuntamientos como nivel institucional elemental, menos problemtico que otros, en tanto experimento de formas de democracia desde abajo. Aunque de forma muy tentativa, la idea recuperaba claves del republicanismo federal, del municipalismo libertario e incluso del movimiento vecinal.

3. Una prueba poltica poltica especfica que consista en ensayar qu impacto institucional podra tener una agenda construida por los movimientos sociales locales. Por lo general, esta agenda-programa comparta los siguientes elementos: la auditora de la deuda como mecanismo de crtica prctica a la corrupcin institucional y a la dictadura financiera; la remunicipalizacin de servicios como procedimiento inmediato para revertir el expolio de los servicios pblicos; la democratizacin institucional, que deba ir ms all de los mecanismos de encuesta-participacin, y que apuntaba a un proceso constituyente capaz de transmitir una onda de descentralizacin real del Estado sobre la base de la autonoma municipal.

Ningn proceso poltico, al menos cuando adquiere una dimensin masiva y compleja, puede pretender una fidelidad absoluta a la pureza de sus premisas. En el caso del municipalismo y me refiero al "realmente existente" el balance, no obstante, apenas admite una comparacin con los presupuestos de partida. Respecto al primer punto, en prcticamente todas las grandes ciudades la autonomizacin de la candidatura respecto a las races polticas y de movimiento, que marcaron sus orgenes, se complet en los primeros meses. Son escassimas las candidaturas en las que el equipo municipal todava guarda una relacin fluida con las asambleas territoriales, caso de que estas existan. En lo que se refiere al segundo, la adaptacin institucional a los lenguajes, los ritos y, en definitiva, a la ideologa propia de las instituciones de Estado ha sido tambin sorprendente. De forma que todava resulta paradjico, en las llamadas "ciudades del cambio", que los gobiernos municipales/municipalistas han competido en "lealtad institucional", "gobernar para todos", "compromiso y responsabilidad", con los gobiernos ms legalistas de la historia del pas.

Por lo que respecta al tercer punto, destaca en ocasiones el continuismo poltico (es el caso de Madrid) y en otras una suerte de retrica del cambio, que podramos calificar con el trmino "progre", que bien podra haber sido mejor asumido por gobiernos socialistas. El programa mnimo basado en las remunicipalizaciones, la auditora de la deuda y el combate a las polticas austericidas, que comportaba necesariamente asumir el conflicto institucional, se ha dejado casi siempre de lado. Quien conozca el desparpajo de algunos gobiernos del PP, como los de Esperanza Aguirre, puede comparar el grado de flexibilidad de las instituciones cuando existe una voluntad poltica decidida y cuando no.

Se podr decir que, en realidad, la hiptesis municipalista estaba desdibujada desde el principio. La todava deslumbrante trayectoria de Podemos en 2015 ("victoria en 18 meses") vino de la mano de la propia tutela de los morados, que jugaron al chantaje. De otra parte, y casi desde el principio, la propia idea de confluencia, de base democrtica (que "participen todos, para ganar"), insert dentro de las candidaturas lgicas partidarias y fraccionales de cuotas y reparto del poder institucional, que poco tenan que ver con la dimensin democrtica y de base que reclamaba el municipalismo. La ausencia, a veces intencionada, de cualquier estructura de organizacin que sirviera de contrapeso a los equipos municipales hizo el resto.

Merece la pena recordar tambin que quien pudo ejercer cierta funcin de liderazgo de las candidaturas municipalistas, concretamente Guanyem Barcelona, luego Barcelona en Com, fue quien ms rpidamente adopt el lenguaje de poca que haba impuesto Podemos. Hiperliderazgo meditico, responsabilidad institucional, adaptacin al centro poltico imaginado, confluencia controlada y modulada ademocrticamente en despachos (vase la modalidad de primarias "en bloque" como "equipo de la alcaldesa"), etc. Difcilmente, sobre esas premisas, la candidatura de Colau poda servir como motor poltico (ms all del marketing electoral) a un movimiento cuya base, en ltima instancia, era la democracia local. Cada candidatura se habra de desarrollar, por tanto, en una situacin atpica de aislamiento, sobre la base de sus propias intuiciones y la imitacin cada vez ms errtica de las experiencias que consideraba ms exitosas.

Si en lneas generales esta es la situacin qu hacemos? Se trata de una pregunta completamente situada que en cada municipio y en cada territorio se podr contestar de modos muy distintos. En la ciudad de Madrid, el interrogante flota en los mbitos de movimiento desde hace ya varios meses. Son mayora los decepcionados, los desafectos y los desinteresados ante el carcter poltico de un ayuntamiento que cada pocas semanas nos ofrece un nuevo motivo para criticarlo: caso Zapata, 'titirigate', Taller de Precisin de Artillera, Cocheras de Cuatro Caminos, Quinta Torre de Villar Mir, Operacin Chamartin, PEF 2018 y presupuestos 2019, cese de Snchez Mato, Desarrollos del Sureste, etc.

2019 se plantea en trminos, cuanto menos, poco estimulantes, pero se plantea, al fin y al cabo, como umbral de una decisin obvia. La disyuntiva se reduce a tratar o no de mantener una posicin institucional, que guarde una relacin, por compleja que sea, con posiciones de "movimiento". En trminos seguramente poco imaginitivos, son tres los escenarios, sin que se descarten transiciones o posibles combinaciones entre ellos.

El primero resulta obvio, y es casi la respuesta automtica al desencanto con la nueva poltica, consiste en abandonar la posiciones institucionales. Estas quedaran, de nuevo, en manos de los "profesionales", de una "izquierda" sujeta a presiones externas, y con la que no habra ningn compromiso. Sera una vuelta asumida a los previos de 2015, pero que tendra que hacer cuentas con que no se haya sido capaz de extraer ninguna consecuencia positiva del llamado asalto institucional: la poltica electoral se habra demostrado con una trampa imposible de rodear. Al mismo tiempo, habra que asumir la pinza representada, de una parte, por la debilidad de la alternativa organizativa de los movimientos, limitada a la hora de afrontar escalas no especializadas (un campo, una lucha concreta). Y tambin, de otra, por el hecho de que Ahora Madrid, como experimento poltico tiene cierto grado de irreversibilidad.

La vuelta a 2015 no es un simple descuento de tres aos en el reloj poltico. Valga decir: los nuevos profesionales de la representacin cada quien ponga sus nombres favoritos solo tienen posibilidad de legitimarse por medio de una poltica de guios y cooptacin de lo que llaman su "base social". Ahora Madrid cuenta con una masa crtica de oportunistas suficiente para que el dinero pblico llueva con generosidad sobre los movimientos, tambin de la peor manera posible: liberados, asesores, contratacin de militantes en el mbito de la "intervencin social", cesin de espacios "sociales" siempre con contrapartidas polticas, crecimiento de un tejido econmico completamente dependiente de la administracin, etc. En este sentido, uno de los problemas fundamentales de la institucionalizacin el de la articulacin de un clientelismo poltico en los mrgenes de la institucin se puede dar por descontado tambin para 2019.

El segundo escenario, todava ms modesto en sus aspiraciones, consistira en llegar a las componendas internas necesarias como para repetir la forma y composicin del actual Ahora Madrid. Se tratara simplemente de colocar un nmero no muy grande de "concejales crticos" que asumieran su subordinacin a la agenda poltica de los movimientos, expresada en el programa original de la candidatura. Nada, por el momento, parece anunciar, sin embargo, que la repeticin de Ahora Madrid (primarias proporcionales y programa participado) vaya a ser posible en 2019. La decisin de la alcaldesa de repetir en 2019 se transmitir casi necesariamente en dos movimientos: 1) cualquier programa colegiado o participado ser papel mojado, o en sus propias palabras una lista de "recomendaciones y sugerencias"; 2) Carmena no aceptar un equipo que no est controlado y subordinado a sus propios apetitos. El cierre de Podemos alrededor de la alcadesa, convertida en el nico activo institucional que todava responde a su fracasada "hiptesis victoria", confirma la posicin de monopolio de Carmena. La "solucin de palacio" la negociacin interna para colocar a algunos concejales tiene adems otros inconvenientes: supondra repetir la fragmentacin y pluralidad de la candidatura, que en ocasiones ha servido de ventaja para multiplicar los efectos pblicos de algunas batallas locales. Pero tambin se reproducira la misma posicin de debilidad y subordinacin pblica a un consistorio definido en primera y ltima instancia por la figura de la alcaldesa.

La tercera opcin, la ms ambiciosa, pasara por la construccin de un proyecto poltico propio capaz de asumir tambin la formacin de una candidatura municipal, pero en el que las expectativas estuvieran puestas en el medio-largo plazo. El contexto es propicio para una alternativa de este tipo. La nueva poltica est en sus estertores. La credibilidad de Podemos se aproxima a su grado cero, al tiempo que su voto potencial vuelve rpido a la abstencin o a la adhesin electoral vergonzante. En trminos mucho ms generales, la asimilacin de la nueva poltica al estilo y al ethos de la responsabilidad institucional no ha podido sellar la carga de profundidad de desafecto y malestar que se traslada constantemente del mbito social al campo poltico. El rpido desgaste de Podemos ha abierto el campo, de nuevo, para expresiones propiamente neofascistas, en el marco de una crisis que tienen todos los visos de proseguir y de estallar en nuevo episodios similares a los de 2007-2008. La bsqueda de una articulacin institucional no suprime el peligro de la nueva derecha, pero trata de intervenir como alternativa en el terreno meditico-electoral.

Los riesgos, no obstante, son evidentes. Una candidatura de este tipo, aunque disponga de un buen msculo activista puede no disponer de la capacidad y acierto para saltar de las estrechas dimensiones del nicho poltico que la promueve. El techo electoral del 5% puede condenar al proyecto al mbito de extrainstitucional. De hecho, un proyecto de estas caractersticas no se podra medir nicamente en los tiempos cortos de 2019. Su utilidad tendra que reconocerse tambin y de forma primaria en su capacidad para generar los mecanismos de discusin y federacin entre los elementos activos en la ciudad. No otro era tambin el propsito inicial del municipalismo.

Sea como sea, la discusin acerca de la posibilidad o no de sostener una posicin institucional en el municipio de Madrid tiene que estar inmediatamente desenganchada de cualquier otra relativa a los argumentos del "cambio". Defender el Ayuntamiento de Carmena por encima de cualquier cosa, seguir con la propaganda de "la mejor alcadesa de la historia", es del todo incompatible con una experimentacin poltica que vaya ms all del turnismo liberal-conservador/liberal progre que caracteriza a la poltica espaola y europea. Para eso ya est el PSOE. Y aqu de lo que hablamos es de movimiento, municipalismo y democracia local.

Fuente: http://www.elsaltodiario.com/municipalismo/la-apuesta-municipalista-revision-o-abandono


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