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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-01-2018

Maldicin y xodo de los rohinys birmanos

Higinio Polo
TopoExpress


El devastador cicln Nargis, que asol Birmania en 2008 causando treinta mil muertos, fue el prlogo de la crisis final de la dictadura militar: la dura represin contra los diferentes grupos de la guerrilla, contra la izquierda y el clandestino Partido Comunista birmano, no impidi las protestas, pero la catstrofe arrincon a la Junta Militar, que impuls un proceso de apertura poltica con la eleccin, en 2011, del general Thein Sein para presidir la repblica y la convocatoria de elecciones en noviembre de 2015. Los militares se reservaron la cuarta parte de los escaos, pero la NDL, Liga Nacional por la Democracia, dirigida por San Suu Kyi, gan abrumadoramente los comicios, consiguiendo casi el ochenta por ciento de los diputados. La oposicin del Partido Comunista a la dictadura, boicoteando las elecciones, no consigui aumentar el apoyo para la izquierda, frente a la moderada NDL, que pareca ser la nica herramienta posible para el cambio poltico.

Con esa victoria, U Htin Kyaw, hombre de confianza de San Suu Kyi, pas a ser presidente del pas, mientras la Liga Nacional por la Democracia (un partido con ideologa entre la socialdemocracia y el liberalismo) y la USDP (Unin, Solidaridad y Desarrollo; nacionalista, heredero de la Junta militar) dirigida por el general U Than Htay, se han convertido hoy en las principales fuerzas polticas birmanas. En abril de 2016, el nuevo gobierno dirigido por San Suu Kyi (cuyo cargo oficial es el de Consejera de Estado por las limitaciones de la Constitucin impuesta por los militares) se propuso aplicar un programa social, combatir la corrupcin, mejorar la casi inexistente sanidad, crear puestos de trabajo y fortalecer una federacin birmana unida, por la existencia de grupos armados de minoras tnicas. Adems, San Suu Kyi deba afrontar la situacin de la perseguida minora de los rohiny, musulmana, de casi un milln de personas, con malos precedentes: los movimientos budistas le arrancaron el compromiso de que los musulmanes no figuraran en las listas electorales de la LND.

La gran mayora de la poblacin birmana es budista, y en los ltimos aos se ha producido una radicalizacin religiosa impulsada por organizaciones como Ma Ba Tha, dirigida por el monje budista Ashin Wirathu, un hombre racista y partidario de la represin contra los rohinys, y de su deportacin; por su parte, el actual gobierno de San Suu Kyi mantiene la discriminacin: los rohinys no tienen condicin de ciudadanos birmanos, ni disponen de derechos polticos, por lo que no pueden votar, y ni siquiera pueden ejercer muchas profesiones: padecen una severa marginacin desde hace dcadas. En 2012, surgieron grupos armados rohinys (el Ejrcito de Salvacin de Arakan, y Aqua Mul Mujahidin), con poco arraigo, que, sin embargo, han sido un magnfico pretexto para la represin militar contra toda la poblacin rohiny, que se ha convertido en la gran vctima del odio de los movimientos radicales budistas de Birmania, y que ha llevado al ejrcito birmano a imponer una feroz limpieza tnica que ha hecho huir a ms de seiscientos mil rohinys hacia Banglads.

El gobierno de San Suu Kyi, que contina las negociaciones con distintos grupos armados, ha cerrado los ojos a la sanguinaria represin del ejrcito birmano. Casi siete mil rohinys han sido asesinados por los militares en 2017, entre ellos ochocientos nios, por disparos, aunque San Su Kyi neg las matanzas, documentadas por la propia ONU. Se clausuraron las mezquitas en Rajine, la regin habitada por los rohinys, y muchas poblaciones fueron arrasadas, en una orga de violaciones y asesinatos, incluso de nios. En Banglads se hacinan ahora en improvisados campamentos de refugiados cerca de la frontera, con apenas unos plsticos para guarecerse, sin alimentos, hundidos en el barro, bajo la lluvia, acosados por las enfermedades, con centenares de nios perdidos por sus familias, indefensos, que se exponen a caer en manos de bandas de traficantes de seres humanos. Adems, Banglads, uno de los pases ms pobres del sudeste asitico, alega que no puede hacerse cargo del mantenimiento de esos centenares de miles de personas que se apian en la frontera y en tierra de nadie.

La dramtica situacin de esa minora no es slo una cuestin interna birmana: Pakistn, tercer pas en discordia, tiene vinculacin con los grupos armados rohinys, mientras Banglads los rechaza. Los dos pases tienen diferencias desde la particin de 1971; Banglads considera enemigas a las guerrillas rohinys, como Birmania y la India, mientras Pakistn las apoya por la comn identidad islmica y como instrumento de presin en las disputas regionales, que le enfrentan a la India, y que desempean tambin un papel en los enfrentamientos polticos en Oriente Medio y el sudeste asitico. Ante la crisis, China est mediando con los gobiernos de Dacca y Naypyidaw, atenta a los movimientos de Washington. Al mismo tiempo, Estados Unidos pugna en toda la regin de Asia-Pacfico por contener el fortalecimiento de China e intenta atraerse al gobierno de San Suu Kyi para oponerlo a Pekn. No en vano, en las elecciones de 2015, el Partido Comunista y la izquierda teman que la poltica de apertura de los militares birmanos fuese acompaada de la llegada de empresas y militares estadounidenses.

Aunque los gobiernos de Naypyidaw y Dacca firmaron a finales de 2017 un acuerdo para el retorno de los rohinys a Birmania, su situacin contina siendo desesperada. ACNUR, la agencia de la ONU para los refugiados, pide ayuda para ellos: quince euros para comprar una pobre lona de plstico que puede albergar a una familia en los improvisados campamentos de refugiados; adems, se necesitan alimentos, ropa, medicinas. Las minoritarias protestas en Birmania por la dramtica huida de los rohinys han sido reprimidas sin contemplaciones: decenas de personas han sido detenidas por la polica, y sus palabras apenas han llegado al exterior, pero el resto del mundo no puede cerrar los ojos a la despiadada limpieza tnica a que han sido sometidos los rohinys, y debe levantar su voz para detener los crmenes del ejrcito birmano, para atajar la maldicin y el xodo de los rohinys birmanos.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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