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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-02-2018

Los nudos del petrleo en Colombia
Ambiente y ciencia, poltica y democracia

Eduardo Gudynas
Rebelin


En los ltimos meses han recrudecido en Colombia los debates sobre el papel de las consultas locales frente a los extractivismos, el papel de los cientficos y los modos de construir polticas ambientales. Esa se debi sobre todo a varias declaraciones de una reconocida biloga colombiana, Brigitte Baptiste, quien minimiz los impactos ambientales de la explotacin petrolera, defendi a las empresas y sostuvo que se deba sacar hasta la ltima gota de crudo.

Lo relevante de ese caso es que ese tipo de defensas de los extractivismos tambin se escuchan en Per, Ecuador, Bolivia y los dems pases de la regin. Es ms comn que esas posturas sean esgrimidas por individuos en el gobierno, buena parte de la academia, empresas y distintos sectores ciudadanos. En el caso colombiano, Baptiste es adems directora del Instituto de Investigacin de Recursos Biolgicos Alexander von Humboldt, una institucin clave en las polticas ambientales en ese pas, encargada de otras cosas de la delimitacin de los ambientes de Pramo que tanto resisten las mineras.

Todo esto amerita analizar ese tipo de posturas. Aqu se comparte un ejercicio en ese sentido. No tiene el propsito de personalizar las reacciones, pero como excusa para un debate que sea conceptual, serio y constructivo. Tampoco se pretende agotar el asunto, pero se busca mostrar las implicancias de presupuestos tales como minimizar los impactos ambientales de los extractivismos, o jerarquizar los saberes acadmicos sobre los vaivenes de las creencias ciudadanas. Esto lleva a sostener que ser necesario desarmar nudos de esos tipos para poder explorar alternativas que realmente aseguren la calidad de vida y la sobrevida de la Naturaleza.

Punto de partida: los impactos

Como no podra ser de otra manera, el sector petrolero, como otros extractivismos, insiste en que sus impactos ambientales son menores o tolerables, que hay mecanismos de mitigacin adecuados, y en caso de accidente se aplican apropiadas acciones de remediacin. Esa perspectiva aparece en una de las recientes entrevistas a Baptiste, agregando que las compaas petroleras han asimilado muy bien en los ltimos 25-30 aos todo el desarrollo del licenciamiento y evaluaciones ambientales, sobre todo en disminuir costos sociales y ecosistmicos de los impactos (1). Agrega que esa innovacin es impresionante, y que los pozos de petrleo son casi de impacto cero.

Dichos de este tipo necesitan ser analizados en detalle, considerando su validez cientfica, sus implicancias en las polticas y gestin ambiental, y sus consecuencias en las vinculaciones con la sociedad civil.

Comenzando un anlisis en el terreno de la evidencia disponible, sostener que los pozos petroleros tienen un impacto casi cero carece de apoyos cientficos. Muy por el contrario, hay una enorme cantidad de estudios que muestran los impactos del sector petrolero. No es posible aqu citar toda esa informacin, por motivos de espacio en primer lugar, pero de todos modos se presentan algunas referencias ilustrativas para dejar en claro que existe mucha evidencia acadmica de respaldo.

Considerando las actividades petroleras en todas sus fases, ya en las etapas de explotacin y prospeccin se encuentran impactos ambientales. Por ejemplo la apertura de caminos y los estudios ssmicos generan fragmentacin en los ecosistemas naturales e impactan sobre la biodiversidad (2). Entonces, desde un inicio, an antes de sacar el primer barril, la sola exploracin y prospeccin produce efectos ambientales negativos.

En las etapas de operacin se suman ms problemas, por los efectos de las torres y sus plataformas, las perforaciones, la gestin del agua, la caminera de acceso, instalaciones de bombeo, sitios de disposicin de aguas, lodos y otros residuos, etc. (3). Se genera contaminacin en el suelo y el agua subterrnea y superficial, distintos efectos sobre el subsuelo, pequeos y grandes derrames, quemas, etc.

La sola cercana a los pozos petroleros ya afecta la salud de los rboles (4) . Se lanzan al aire y al agua compuestos peligrosos, muchos de ellos txicos, y varios cancergenos (como los hidrocarburos policclicos aromticos - PAHs) (5). Aumenta la deforestacin y eso desencadena una prdida de la fauna y flora local (6). Las innovaciones tecnolgicas como los taladros direccionales mltiples que parten desde un emplazamiento isla, reducen el nmero de plataformas, pero se encuentra que pueden generar ms contaminantes lquidos y tiene mayores riesgos de prdidas. Ha recibido mucha atencin la contaminacin del agua, y en los pases vecinos a Colombia se ha acumulado mucha evidencia (7). La disposicin final de aguas y lodos txicos sigue siendo un enorme problema. Por ejemplo, en Estados Unidos, el sector de hidrocarburos genera ms residuos lquidos y slidos que todas las dems categoras sumadas (urbanos, agrcolas, mineros, etc.). La fuente de stos est en taladrar y bombear, y todo esto se minimiza como agua producida en lugar del trmino que debera recibir: residuos peligrosos o txicos (8).

Los pozos petroleros no estn aislados, sino que para cumplir sus funciones necesitan de conectores como oleoductos o gasoductos, los que a su vez tienen impactos ambientales de todo tipo, tanto en la fase de construccin como en la de operacin (9).

Finalmente, los pozos petroleros tienen una vida til, y la etapa de abandono produce pasivos ambientales, que mantienen la contaminacin por largo tiempo, como muestran varios casos en Bolivia (10).

Este breve repaso atendi algunos aspectos destacados en el petrleo y gas convencional y en el medio terrestre. Pero la situacin es ms compleja en las operaciones marinas, y todava ms con hidrocarburos no convencionales y tecnologas de fractura hidrulica.

Aunque existen evidencias y estudios de problemas de este tipo en Colombia, alguno podr argumentar que los casos ms graves de malas prcticas son propios de otros pases, y que la gestin ambiental colombiana es muy superior, controlando adecuadamente los impactos ambientales y sociales en emprendimientos extractivos. Estimo que la evidencia de los ltimos aos lleva a tener muchas cautelas en seguir ese camino (basta repasar los detallados informes de la Contralora para el sector minero).

Adems de las cuestiones ambientales que se indicaron en esta seccin, no debe olvidarse que el sector petrolero tambin produce efectos negativos sociales, tales como invasin de territorios y comunidades campesinas, impactos sobre la salud pblica, violacin de derechos humanos, y participacin en redes de corrupcin.

En estos y otros campos opera la defensa de los extractivismos, minimizando o negando estas consecuencias, los riesgos enfrentados, y en cambio se enfatizan aspectos positivos como los ingresos econmicos, para as generar discursos de legitimacin (11).

Considerando todos estos aspectos, una evaluacin de los emprendimientos petroleros no puede partir desde la premisa que tienen un impacto casi cero o que son amigables con la biodiversidad. Por el contrario, tienen sustantivos efectos, muchos de ellos conocidos y posiblemente otros todava no evaluados adecuadamente. Entonces, la discusin debe avanzar hacia entender mejor esos impactos, y por cierto habr efectos que sern socialmente aceptados y otros, en cambio, sern rechazados.

Escalas e intensidad de los impactos

Una preconcepcin anloga a la de los impactos casi cero en los emprendimientos petroleros se repite en varias defensas de la minera. Entre ellas se encuentra sostener que la superficie territorial afectada por una megamina es, por ejemplo, menor a algn sector agrcola, y por lo tanto ste sera el problema ms grave y no tanto la minera. Razonamientos de este tipo tambin se han defendido en Colombia.

En esas comparaciones hay un aspecto cierto: la superficie de una minera es menor a la de, por ejemplo, el cultivo de caf en una regin. Sin embargo restringirse a esto es engaoso. En efecto, estamos ante dos actividades muy distintas, ya que una descansa en recursos no-renovables que se agotan, y la otra aprovecha la renovabilidad, aunque ambas acarrean efectos territoriales ampliados. Esas confusiones en parte se deben a que no se maneja un concepto preciso de extractivismo.

La explotacin minera y petrolera implica una prdida ecolgica que es irreversible (sea el mineral como el crudo no se pueden recuperar). En la agricultura hay circunstancias en que puede ocurrir algo anlogo (por ejemplo por prdida total del suelo), pero tambin cuenta con otras opciones que ofrecen un amplio abanico de aprovechamientos, cada uno con sus posibilidades de sustentabilidad, y diferentes efectos sobre la biodiversidad y el ambiente.

La teora de los extractivismos alerta que la megaminera en realidad representa una amputacin ecolgica. Es una condicin de extremo impacto ambiental que implica una remocin fsica del ambiente. Bajo esas condiciones, hablar de remediacin o restauracin de tajos abiertos resulta un eufemismo tecnocrtico. Se pierde la gravedad de esas amputaciones ecolgicas y en cambio se discuten efectos secundarios alrededor de esas heridas.

Esto se pierde de vista cuando se hace algo as como un ranking entre afectaciones ecolgicas nicamente por la superficie comprometida. A mi modo de ver, asumir que los enclaves mineros o petroleros seran menos graves que algn sector agrcola extractivista, es como si dos pacientes con dos graves pero distintos tipos de cnceres terminales se encontraran y se pusieran a discutir cul de est mejor. Se termina alentando el estancamiento en la toma de decisiones, ya que si se aplica esa premisa hay que considerar cules seran las polticas ambientales a seguir: permitir la megaminera y recortar la agropecuaria? prohibir el cultivo de arroz pero dejar operando Cerrejn? Parece que olvidamos que, por ejemplo, podemos reconvertir el uso de la tierra hacia prcticas agroecolgicas, pero no existe nada parecido a una explotacin minera o petrolera ecolgica u orgnica.

A su vez, desde la teora de los extractivismos se reconoce que la superficie de los enclaves son distintas; acotados en un pozo petrolero o una minera, y amplios y difusos en la agricultura. Pero los dos tipos de apropiacin de recursos tienen efectos geogrficos ampliados que tambin cubren enormes superficies, debidos entre otros factores a las redes de conectores que vinculan esos enclaves, o a la reterritorializacin que ocurre cuando se imponen concesiones mineras o petroleras sobre otros tipos de territorios.

Por ejemplo, un detallado estudio en Ecuador muestra que los bloques petroleros se superponen o afectan el conjunto de reas protegidas, incluyendo algunas de alta biodiversidad. Se genera una geografa extractivista que acota y limita los sitios de conservacin, donde las reas protegidas no pueden asegurar una adecuada proteccin por ser pequeos, poco representativos, desconectados, etc. (12).

Por lo tanto, cualquier intento de legitimar un extractivismo por la superficie de su enclave no es una buena aproximacin, ya que existen efectos territoriales ampliados que se minimizan u olvidan.

Petrleo y cambio climtico

Las confusiones entre la ponderacin de impactos y las escalas reaparecen al abordarse el papel del cambio climtico. Como se sabe, uno de los flancos de ms dura crtica al sector petrolero apunta a su responsabilidad en la generacin de gases invernadero. Cuando Baptiste defiende a las petroleras, minimiza esa correspondencia con el cambio climtico diciendo que Colombia no aporta gases de efecto invernadero o que su contribucin no es significativa, y que las importantes son las que provienen desde la agricultura, ganadera y deforestacin.

Comencemos por indicar que es incorrecto afirmar que Colombia no aporta gases invernadero. En realidad, una reciente estimacin indica que emite 177.6 mega toneladas de equivalentes de CO2. Seguramente aquel dicho fue una metfora ya que Baptiste agrega que esas emisiones no son sensibles en el total global al estar en el orden del cero, coma, cero, cero, algo. Pero tampoco es ese el caso, en tanto la participacin colombiana en el total mundial es mucho ms alta, ubicndose en el 0.37%. Se comprende la imagen de sus dichos, pero mi punto es que si buena parte de su discurso insiste en privilegiar el saber cientfico frente a los mitos populares, y por eso mismo se debe ser riguroso en el lenguaje.

Tampoco es correcta su afirmacin que las principales emisiones vienen del medio rural (agropecuaria, deforestacin y cambios en el uso del suelo). Por el contrario, la principal fuente de emisiones colombianas, con el 49% del total, es lo que se denomina como sector energtico (que incluye la quema de combustibles, la generacin de electricidad, el transporte, la construccin, etc.). Asociados a peste se encuentran gases de procesos industriales y residuos, con 7.6%. En cambio, las emisiones que provienen del medio rural, la agricultura y los cambios en el uso del suelo se estiman en 40% del total (13).

Como resultado, Colombia es un aportante a los gases invernadero, y dentro del pas estos se generan sobre todo desde los sectores de energa, agricultura y deforestacin. Pero no puede olvidarse que el petrleo extrado de Colombia se quemar en otros pases, lo que refuerza la necesidad de manejar con mucha cautela las responsabilidades nacionales.

Esta no es una cuestin menor, ya que varios pases sudamericanos insisten en que su contribucin a los gases invernadero es menor, y por ello se sienten liberados de asumir restricciones en el sector petrolero. Un caso extremo es Bolivia, ya que critica a casi todos los pases en la temtica del cambio climtico pero a simultneamente apuesta a aumentar la explotacin petrolera, incluso en territorios indgenas y reas protegidas.

Es muy til seguir el rastro desde cada empresa petrolera, ya que, por ejemplo, lo que se extrae en el Medio Oriente se quemar pongamos por caso en pases industrializados. Si en lugar de poner el foco en los pases, se atiende a las responsabilidades de las empresas, la situacin es otra. Sumando las emisiones de CO2 a la atmsfera entre fines del siglo XIX (1880) al ao 2010, las empresas ms contaminantes fueron Saudi Aramco (empresa estatal de Arabia Saudita), seguida por Chevron (corporacin privada basada en EE.UU.) (14). En ese tipo de evaluaciones, Ecopetrol de Colombia aparece en el puesto 59 en un ranking global de las 90 empresas petroleras ms contaminantes. Entonces, tanto las empresas como el pas, tienen responsabilidades en estos aspectos.

Minimizar esas responsabilidades en el cambio climtico global est reido con las alertas del Panel Internacional en Cambio Climtico y con las metas de los convenios internacionales en esa materia, como el Acuerdo de Pars. Recordemos que se postula un tope a las emisiones de gases de carbono para evitar un aumento peligroso de la temperatura media del planeta, y ello impone restricciones a la civilizacin petrolera. Entre ellas est el llamado a dejar de explotar el petrleo que queda en el subsuelo para evitar que se lo queme y aumente la concentracin de gases invernadero.

Cuando se apuesta a explotar hasta la ltima gota de petrleo invocando necesidades econmicas nacionales como minimizando los impactos locales, se sigue un razonamiento que no es muy distinto al de Donald Trump, quien tambin prioriza los intereses econmicos nacionales y no cree que la explotacin de hidrocarburos o carbn sean un problema ecolgico. Es una postura que tampoco se condice con entender que el cambio climtico se est convirtiendo en una seria amenaza para la biodiversidad en el planeta, y por ello, tambin en Colombia.

Los roles empresariales

En la promocin de los extractivismos tambin se cuentan las defensas a las empresas, presentndolas como eficientes e innovadoras, que aprovechan todos los avances cientficos-tecnolgicos para reducir sus impactos, y responsables con el ambiente y las comunidades. Algunos de esas ideas tambin aparecen en una de las entrevistas a Baptiste cuando enumera cualidades, todas positivas y con adjetivos contundentes: el sector petrolero es dinmico, muestra una innovacin impresionante, ha reinvertido buena parte de su riqueza en innovacin, genera todo el tiempo competitividad y eficiencia (15). El razonamiento prosigue con sealar que como la gente no percibe una evolucin que sera positiva, esto genera desconfianza e incertidumbre en la gente. Una vez ms, como la ciudadana no sabe es que rechaza a los extractivismos, sugirindose que si supiera posiblemente los abrazara.

Esa paradisaca imagen de las empresas extractivas debe ser sujeta a un escrutinio ms riguroso. Comenzando por lo ms obvio nunca debe olvidarse que la riqueza de las empresas petroleras (o sea capital) va sobre todo a sus accionistas y los servicios de su deuda, y no a la innovacin cientfico-tecnolgica. En efecto, ha existido una cada estimada en el 15% de las reinversiones en investigacin y desarrollo de las compaas en 2015, y un adicional 5 % en 2016, segn la Agencia Internacional de Energa (16).

Las evaluaciones de los esquemas de responsabilidad social empresarial muestran que no tienen efectos sustantivos o son muy modestos en la gestin ambiental (17). El sector petrolero tiene un historial negativo en el cumplimiento de exigencias y controles ambientales. La evidencia comparada en otros pases sudamericanos confirma eso, observndose incumplimientos de normas ambientales como de sus propios cdigos de responsabilidad empresarial, no necesariamente emplean las mejores tecnologas disponibles, ocultan accidentes, etc. (18). Ni siquiera los nuevos gobiernos progresistas han sabido encauzar de otra manera la responsabilidad social empresarial (19). Incluso en EE. UU., la Agencia de Proteccin Ambiental repetidamente encuentra todo tipo de irregularidades e incumplimientos en el sector petrolero (20).

Adems, al contrario del optimismo tecnolgico simplista, las empresas siguen involucradas en accidentes, especialmente derrames. Esto es muy claro en la Amazonia de Ecuador y Per (21). Parecera que esta problemtica es ms difcil de asumir en Colombia en tanto algunos conocidos derrames se han debido a sabotajes. Sin embargo tambin hay casos debido a otras razones. Entre ellos, el derrame en Casanare en junio de 2016, que ocasion una emergencia ambiental, repite lo observado en los pases vecinos (empresa que no informa a tiempo, crticas al mantenimiento del ducto, acusaciones a las comunidades locales) (22). Por lo tanto, asumir un paraso de empresas muy juiciosas y un Estado muy riguroso en el manejo petrolero, puede ser aventurado.

Hay otras confusiones asociadas que tambin deben sealarse. Entre ellas siempre hay que recordar que las empresas petroleras no tienen por finalidad proteger la naturaleza; su meta es asegurar beneficios econmicos que mantenga su funcionamiento y generen beneficios econmicos para sus propietarios. Es necesario tener esto presente cuando hay momentos en que se trata a esas empresas como si fueran un ministerio del ambiente o una agencia de beneficio social. Incluso centro del propio sector petrolero reconocen que el propsito fundamental de la ingeniera petrolera no es proteger el ambiente sino maximizar la extraccin, y que para que stos sea posible en las circunstancias actuales se deben atender los impactos ambientales y cumplir con exigencias y controles (23). En otras palabras, se asumen medidas ambientales no como un fin en s mismas, sino como una inevitable condicin para mantener la rentabilidad.

Dos posturas cientficas

En cuestiones como las que se acaban de examinar, la defensa de los extractivismos muchas veces est asociada a ciertas concepciones de la ciencia y a determinadas prcticas epistemolgicas. Cuando se insiste en minimizar los impactos ambientales o se cree sinceramente que esos efectos se pueden resolver con la tecnologa, nos encontramos en el terreno de las viejas ciencias cartesianas. Estas abordan al ambiente como un sistema que se puede conocer en detalle, y a su interior discurren interacciones simples, que pueden ser predichas con cierta eficacia. Es por lo tanto una mirada parecida a la de fsica o qumica. El eclogo sera como un ingeniero que conoce todos los componentes de la mquina ecolgica, y puede actuar removiendo o incluyendo piezas, cambiando la dinmica de funcionamiento, para as generar una gestin ambiental.

En cambio, los ms recientes avances en ciencias ambientales discurren casi en un sentido inverso. El ambiente no se puede reducir a una simple maquinaria, ya que en la naturaleza no todos los componentes son conocidos, se entienden parcialmente las relaciones entre ellos, y tampoco esos procesos discurren como simples relaciones de causa efecto. Toda esa incertidumbre es mucho ms alta en Amrica Latina, porque los conocimientos sobre la fauna y flora, y la base fsica, son todava muy parciales. Hay todo tipo de interacciones y buena parte no son lineales ni acotadas en el tiempo o el espacio. De esta manera, las nuevas ciencias ambientales se mueven en la incertidumbre, y hacen del riesgo un elemento clave (24). El eclogo que sigue esta mirada tiene muchas resistencias a meter sus manos dentro de los ecosistemas, ya que no conoce todos sus componentes y menos an las consecuencias que puedan tener sus intervenciones.

Los clsicos estudios ambientales que se siguen aplicando a los extractivismos son parte de la vieja mirada de la ciencia, y descansan en esa epistemologa cartesiana. Por ello creen que pueden predecir efectos ambientales y afirman saber cmo mitigarlos. En cambio, lo que se necesita frente a los extractivismos son evaluaciones que incorporen las incertidumbres, y desde all ponderan cules son los riesgos, los posibles impactos negativos. Un ejemplo de las incertezas aparece en la reciente accin de la Procuradura frente a un pozo de Ecopetrol en Meta, entre otras cosas por carecer un estudio adecuado de los acuferos y cuerpos de agua (25). La mirada clsica afirmar, por ejemplo, que no habr accidentes de derrame en una plataforma petrolera, mientras que el abordaje de la complejidad asumir que stos son posibles, y que en caso de ocurrir indica cules sern los posibles impactos.

Cuando se examina un emprendimiento petrolero toda esa complejidad queda en evidencia, y sobre ello se solapan incertezas sociales, econmicas y polticas. Es por esto que desde la perspectiva de la complejidad nunca se dira que la explotacin petrolera tiene cero impactos, ya que eso es imposible de confirmar desde un punto de vista ecolgico. En cambio, reconociendo la incertidumbre, se enumeraran los riesgos ecolgicos de esas actividades.

Consecuencias en polticas pblicas

A partir de estas precisiones es posible pasar a considerar algunas implicaciones en el campo de las polticas y la gestin ambiental. En este terreno, las posturas que afirman que el petrleo tiene impactos casi cero genera una cascada de consecuencias negativas para las polticas ambientales. Algunas se pueden mencionar aqu.

Entre ellas est un potencialmente debilitamiento de las capacidades de evaluacin ambiental. Por ejemplo, se puede argumentar que dados los recursos escasos del Estado, realizar evaluaciones de impacto ambiental en ese sector no es una prioridad, o que como sus efectos son reducidos habra que rebajarles las exigencias y monitoreos. Es ms, como ese discurso va de la mano con el que presenta a las empresas como muy buenos gestores ambientales, no faltara quienes sostuvieran que se debe dejar el control ambiental en manos de las propias corporaciones, las que cuidaran del ambiente por s mismas.

Esas posiciones en poltica y gestin ambiental deben ser rechazadas. Ms arriba se ofrecieron ejemplos de la base cientfica que muestra la realidad de los impactos del sector petrolero. Como muchos pases reconocen eso, y lo han aprendido tras decenas de impactos y conflictos, sus Estados imponen evaluaciones de impacto ambiental, con sus guas especficas para el sector, protocolos de evaluacin, etc. Entonces el discurso debe ser otro: los riesgos de esos emprendimientos y sus impactos obligan a redoblar las exigencias y vigilancias, y stas deben estar en manos del Estado, tanto a nivel central como local.

Un segundo conjunto de consecuencias podra afectar a las polticas en investigacin en biodiversidad y ecologa. Si se sostiene desde la propia academia que la explotacin petrolera no tiene impactos potencialmente graves, se brindan argumentos a polticos y tomadores de decisiones para desestimar el financiamiento de esos estudios en el mbito acadmico, como por ejemplo las universidades. Como los fondos disponibles para la investigacin son escasos, los polticos de turno e incluso los acadmicos podran decidir con cierta razn que deben ser enfocados all donde es ms urgente, y como petrleo y minas parecen no serlo, podran ser removidos de las asignaciones de fondos. Se favorece incluso una mayor dependencia a conseguir financiamiento de las propias empresas petroleras, las que apoyarn lo que quieran y bajo las condiciones que deseen. Se consolida as una situacin donde las investigaciones y conocimientos siempre sern limitados, alimentndose todava ms la ilusin de la ausencia de impactos.

Finalmente, hay otros componentes referidos a las polticas en cambio climtico que ya fueron analizados arriba.

Economa y desarrollo

Otro sendero seguido en la defensa de los extractivismos parte de su importancia en alimentar el crecimiento econmico. Aqu tambin Baptiste ha sido muy elocuente en afirmar que se debe sacar hasta la ltima gota de petrleo en Colombia. En esos dichos apela a ideas complementarias: otras estrategias de reconversin energtica tendran un alto costo fiscal, el petrleo tiene impactos cero, los aportes colombianos al cambio climtico no existen, etc.

Si bien, como ya se analizaron arriba ideas tales como minimizar los impactos, es importante considerar los otros aspectos econmicos. En esa dimensin, es necesario comprender que el precio de mercado del crudo no incorpora los costos ambientales del sector. En realidad, Colombia, como los dems pases petroleros, acepta un dumping ecolgico vendiendo esos recursos mientras socializa los costos econmicos de sus efectos negativos. En el valor del barril de crudo no est, por ejemplo, el costo econmico de descontaminar un ro. Sin contar con esa informacin no se pueden aplicar evaluaciones serias de los costos y los beneficios econmicos de extraer petrleo. Dicho de otro modo, la academia carece de la informacin necesaria para decir que es ventajoso sacar todos los hidrocarburos. En Ecuador, donde fue realizado una evaluacin multicriterio que incorpora algunos de esos otros aspectos, arroj que para el pas es ms beneficioso dejar el crudo en el subsuelo amaznico (26).

Un segundo asunto, es que cuando se presenta a la exportacin petrolera como motor del desarrollo, uno queda adherido a visiones convencionales de la economa y del desarrollo. Se asume que las exportaciones de recursos naturales promueven crecimiento econmico, y que ste genera derrames que permitiran reducir la pobreza, por ejemplo. Ese es justamente el reduccionismo economicista que han combatido los estudios ambientales por lo menos desde fines de la dcada de 1960, pero que de todos modos una y otra vez reaparecen en nuestros pases. Esa perspectiva ignora que en casi todos los pases que dependen de la exportacin petrolera se deteriora la diversificacin productiva y se primarizan, muchos quedan atrapados en situaciones del tipo enfermedad holandesa con un dlar barato, consumismo de productos importados y dbil industria nacional, se deteriora el entramado democrtico, no logran superar la pobreza, etc. Adems, hay aportes sudamericanos que muestran lo debatible que son las supuestas conexiones entre exportaciones petroleras y financiamiento de la reduccin de la pobreza, o aquellos que revelan la escandalosa situacin donde el Estado termina subsidiando a las petroleras (27).

Finalmente, es muy comn que en esas discusiones se confundan aspectos econmicos y ecolgicos. Es que aun admitiendo impactos ambientales, los promotores de los extractivismos ofrecen mecanismos de compensacin econmica, tales como asistencia en salud, vivienda, alimentos, empleo, etc. A veces se califica a esto como intervenciones positivas de las empresas extractivas, cuando en realidad una compensacin econmica no reemplaza ni es igual a la proteccin ambiental; son relaciones del tipo te contamino, pero te pago.

Impactos locales y efectos derrame

Las posturas de reducir la relevancia de los impactos ambientales locales mientras se jerarquizan los supuestos beneficios econmicos saca ventaja de dos limitaciones conceptuales: definiciones imprecisas y vagas de los extractivismos, y la confusin de sus impactos locales y los efectos derrame.

Los extractivismos son un tipo particular de apropiacin de recursos naturales que est basado en remover grandes volmenes o con alta intensidad, y que en su mayor parte son exportados como materias primas. Entendidos de esta manera son actividades ancladas localmente, pero dependientes de la globalizacin. Entonces, por ejemplo, puede haber remociones de minerales o prcticas agrcolas que no son extractivismos (28).

Los extractivismos por un lado ocasionan impactos locales, como los efectos sobre la biodiversidad o la salud de las personas, y por otro lado generan efectos derrames, tales como alterar las dinmicas econmicas o modificar las polticas pblicas. Estos ltimos no estn acotados a un sitio, sino que incluyen el rediseo de polticas y estrategias que son nacionales y cubren todo el territorio, para hacerlas funcionales a los extractivismos. Ejemplos muy claros son los lmites a la informacin y participacin ciudadana, los recortes de los derechos de las personas o naturalizar la violencia con la que se imponen los extractivismos.

En sectores como hidrocarburos y megaminera los efectos derrame pueden ser mucho ms importantes y graves que los impactos locales. Esto se debe a que no son fcilmente identificados como tales y son adems ms difciles de revertir.

Poltica, democracia y saberes

Entre los efectos derrames estn aquellos que indicen sobre la democracia. En forma muy esquemtica, la evidencia disponible en Amrica del Sur muestra que los extractivismos siempre buscan reducir o anular distintos mecanismos democrticos, ya que all donde la ciudadana es adecuadamente informada, intercambia experiencias locales, y participa en las decisiones, es ms proclive a rechazar esas actividades por sus altos riesgos.

Entonces, los promotores de los extractivismos no slo defienden esas actividades, sino que en paralelo atacan mecanismos democrticos como el libre acceso a la informacin o las consultas ciudadanas. Se argumenta que las comunidades locales no estn informadas adecuadamente, no saben analizar los datos, o tienen intereses polticos ocultos. Por lo tanto no tendra sentido que votaran, sino que antes deben ser informadas o educadas. En paralelo, se postula que las consultas no son necesarias, ya que le legitimidad democrtica ocurre una vez, en el momento de las elecciones nacionales, departamentales o locales. Las personas que ganaron las elecciones pueden tomar todas las decisiones que quieren y no tienen obligaciones de consultar a la gente. Dicho de otro modo, se atacan instrumentos de democracia delegativa y se potencian delegaciones verticales de la representacin popular.

Bajo esta dinmica no puede sorprender que se utilice la reputacin de los saberes cientficos para darle a los expertos un papel significativo en decidir las polticas sobre los recursos naturales que de alguna manera limitan o condicionan otras prcticas de participacin ciudadana. Se asume que stos poseen un conocimiento suficiente, objetivo, adecuado, y privilegiado frente a otros saberes al momento de decidir las estrategias de desarrollo.

Esas posiciones tienen que ser evaluadas. La situacin latinoamericana es compleja, ya que gran parte de la academia defiende y reproduce a los extractivismos. Pongamos por caso, los ingenieros de minas o petroleros creen sinceramente en ese tipo de actividades, y hay muchos que consideran que sus impactos son menores, pueden ser manejados o que son costos a pagar por el progreso econmico. En cambio, en todos los pases, los grupos de cientficos que alertan sobre los problemas locales y los efectos derrame de los extractivismos son muchos menores, y no faltan casos donde son hostigados dentro de sus propias instituciones.

En paralelo, hay empresas extractivas que financian a ese entramado acadmico, sea por impuestos, fondos sectoriales o proyectos especficos. Esto ha generado, por ejemplo en Argentina, reacciones de algunos grupos universitarios ante los fondos mineros ya que entienden que comprometen las independencias institucionales.

Por lo tanto no existe un nico saber cientfico, ni un nico modo de practicar la ciencia. Hay todo tipo de abordajes tericos y prcticos, unos recostados sobre la simpleza y otros sobre la complejidad, y stos a su vez estn atravesados por distintas formas de entender la explotacin de la Naturaleza, diferentes posturas ticas y morales sobre qu implica, por ejemplo, contaminar el agua o desplazar una comunidad, y adems, todo ello puede ser afectado por intereses econmicos o ideologas polticas.

Esto permite que gobiernos, partidos polticos y empresas, fcilmente puedan seleccionar posiciones de acadmicos que defienden los extractivismos, mientras excluyen a otros. De manera similar operan los medios de prensa convencionales. Se diseminan de esa manera discursos en favor de los extractivismos y que presentan a las comunidades locales como ignorantes.

Los grupos de la sociedad civil quedan atrapados en esta dinmica. Algunos se ven forzados a contratar sus propios expertos para poner evidencia impactos que otros niegan. Esta es una tarea que no es sencilla, ya que las empresas cuentan con muchos ms cientficos y consultores, y adems tienen ms dinero para contratarlos. Slo en algunos casos, en ciertos pases, estallaron batallas entre saberes y contra-saberes expertos de envergadura (por ejemplo, sobre la afectacin del agua en el proyecto minero Conga en Per o las consecuencias de los agroqumicos asociados a los transgnicos en varios pases).

Sin duda que en el seno de las comunidades as como dentro de movimientos sociales hay todo tipo de manejo de la informacin, con mayor o menor calidad. Es cierto que se escuchan disparates, pero el vecino de una comunidad no est obligado a cumplir con los estndares de la comunicacin cientfica, y no puede ser juzgado bajo esa escala. Reconocido esto, me parece apresurado acusar a los grupos ciudadanos de estar atrapados en mitos o campaas publicitarias, cuando una buena parte de esa mitologa tambin afecta a los mbitos acadmicos convencionales. Es ms, el mecanismo prevaleciente es inverso, ya que los extractivismos siguen vigentes en buena medida gracias a amplias campaas mediticas. A veces se vuelve un milagro que una comunidad pueda tener una visin independiente sobre esas actividades si la prensa, los polticos, empresarios y muchos catedrticos no dejan de repetir las bondades y necesidades de esos emprendimientos.

Desde la mirada de las comunidades locales es totalmente comprensible que desconfen de los expertos, y esto no debe ser tomado a la ligera como una muestra de ignorancia o atavismo. Pensamos por un momento qu sucede cuando lderes comunitarios que vienen escuchando una y otra vez que el dictamen experto que el extractivismo no tendr mayores consecuencias, pero de todos modos estalla un impacto. Qu sucede cuando se revisa con cuidado la informacin de un proyecto similar en otra regin o pas y se encuentra que ha dejado todo tipo de impactos negativos? Cules deberan ser las reacciones cuando tras examinar con detalle los discursos expertos se encuentran mltiples errores e imprecisiones segn los estndares de ese mismo saber acadmico? Planteo estas preguntas retricas para mostrar que las comunidades locales y la sociedad civil tienen todo el derecho de ser desconfiadas.

Reconocer esta problemtica no significa caer en una postura anti-cientfica. Muy por el contrario, las nuevas miradas en ciencias del ambiente mencionadas arriba, reconocen la diversidad de saberes, y no tienen vergenza en presentarse a s mismas como un tipo de conocimiento entre varios otros. Su reconocimiento de las incertidumbres y complejidades les obliga a promover la participacin y el dilogo. Es una ciencia que intenta no ser petulante, sino que presenta cules son los riesgos, por ejemplo ecolgicos o sanitarios de los extractivismos, y busca discutirlos con las comunidades locales ya que ellas sufrirn antes que nadie esos impactos. Es una postura que comprende que los saberes locales y tradicionales tienen unos conocimientos ecolgicos que enriquecen los estudios que puedan llevar adelante los bilogos y eclogos. Ese aporte no es una carga ni entorpece el trabajo, sino que es una necesidad. La mejor evaluacin ambiental necesita de la participacin y consulta ciudadana.

Existen, por lo tanto, mltiples esfuerzos de democratizar las evaluaciones ambientales y mejorar la participacin ciudadana en las polticas ambientales. Muchos de stos surgieron en el norte ante emprendimientos complejos, como las centrales nucleares, las que a semejanza de las petroleras tambin insisten en que no producen impactos, tienen la mejor tecnologa y son completamente seguras (29). Aqu en el sur, contamos con la rica tradicin de la llamada investigacin-accin-participante que ofrece muchas complementariedades con una ecologa de la complejidad. Caminos de este tipo son los que deben explorarse.

Desatando los nudos

La posibilidad de debatir sobre los extractivismos y sus implicancias en Colombia, debe ser ms que bienvenida. Es muy bueno que esto ocurra, ya que permite entender mejor las particularidades de ese tipo de explotacin de los recursos naturales y sus implicancias en la poltica y economa de cada nacin.

La propia discusin muestra que no es una cuestin banal o una mana de los acadmicos. Alrededor de estos asuntos estn en juego muchos elementos crticos, tales como las concepciones de desarrollo, la insercin del pas en el comercio global, y el destino de su patrimonio ecolgico. Obliga, adems, a identificar distintos modos de entender la ciencia, la construccin de polticas pblicas y los sentidos de la democracia. En todo eso estn los nudos que mantienen bien atado a los extractivismos en el desarrollo contemporneo.

Estoy convencido que buena parte de los intervinientes en estos debates comparten la percepcin que las actuales estrategias son insostenibles. Sin embargo, a mi modo de ver, los problemas no se solucionarn con medidas de compensacin o remediaciones tecnolgicas, mientras se persiste en vender nuestros recursos naturales a la voracidad de la globalizacin. Estamos ante prcticas con impactos y derrames ms negativos de lo que muchos asumen. Por lo tanto, todo ese anudado de los extractivismos y el desarrollo debe ser desatado, para dejar en claro esos efectos como sus riesgos. Esa es una tarea desafiante, y que slo es posible con el concurso de amplios sectores sociales.
 

Referencias

1."Me opongo a las consultas populares hechas por campaas mediticas": Brigitte Baptiste, entrevista de A. Vargas Ferro, La Silla Vaca, 10 enero 2018, http://lasillavacia.com/silla-llena/red-rural/historia/me-opongo-las-consultas-populares-hechas-por-campanas-mediaticas

2.Por ejemplo, en la regin de Yasun, en la Amazonia de Ecuador, esos caminos impactaron sobre la biodiversidad, generaron efectos borde, alteraron la composicin de especies, y algunos grupos, como primates o anfibios, se reducen. En ambientes que no son tropicales, como las estepas del sur de Argentina, a lo largo de las lneas de estudios ssmicos se pierde la vegetacin original, la recuperacin es limitada y se vuelven ms frecuentes las especies exticas.

WCS. 2006. Efectos de las carreteras sobre la fauna silvestre en el Parque Nacional Yasun. Wildlife Conservation Society, Quito, Boletn 1: 1-7

McCracken, S. F., y M. R. J. Forstner. 2014. Oil road effects on the anuran community of a high canopy tank bromeliad (Aechmea zebrina) in the upper Amazon Basin, Ecuador. PLoS ONE 9:e85470

Fiori, S. M., y S. M. Zalba. 2003. Potential impacts of petroleum exploration and exploitation on biodiversity in a Patagonian Nature Reserve, Argentina. Biodiversity Conservation 12: 12611270.

3. Una introduccin a toda esta compleja temtica en Orszulik, S. 2016. Environmental technology in the oil industry, 2da edicin. Springer, Heidelberg.

4. Arellano, P. et al., 2015. Detecting the effects of hydrocarbon pollution in the Amazon forest using hypersectral satellite images. Environmental Pollution 205: 225-239.

5. Abdel-Shafy, H.I. y M.S.M. Mansour. 2016. A review on polycyclic aromatic hidrocarbons: source, environmental impact, effect on human health and remediation. Egyptian Journal Petroleum 25: 107-123.

6. La deforestacin resulta de efectos directos de la explotacin petrolera como asociados ya que los caminos son usados por otros actores involucrados en la tala ilegal, trfico de fauna o la agricultura. Vase por ejemplo a Fontaine, G. 2003. Petrleo y desarrollo sostenible en Ecuador: reglas de juego. FLACSO y GPA Petroecuador, Quito.

7. El caso ms conocido est resumido en The Texaco-Chevron Case in Ecuador, EJOLT, Fact Sheet 42, 2015. Ver adems, para Bolivia, Mamni, W. y colab., 2003. Contaminacin del agua e impacto por actividad hidrocarburfera en la Serrana Aguarage. PIEB, La Paz.

8. ORourke, D. y S. Connolly. 2003. Just oil? The distribution of environmental and social impacts of oil production and consumption. Annual Review Environmental Resources 28: 587-617.

9. Por ejemplo, el controvertido Oleoducto de Crudos Pesados en Ecuador impacta en las aves, especialmente en frugvoros e insectvoras. Tellkamp, M. P. et al., 2004. Preliminary results about the short term impacts of the construction of the crude oil pipeline in Northwest Pichincha. Lyonia 6:97125.

10. Campanini, J. y colab. 2014. Los lmites de las fronteras extractivas en Bolivia. El caso de la biodiversidad en el Aguarage. Informe OMAL No 12, Cochabamba.

11. Esto se analiza en Gudynas, E. 2014. Sustentacin, aceptacin y legitimacin de los extractivismos: mltiples expresiones pero un mismo basamento. Opera, Bogot, 14: 137-159.

12. Lessmann, J. et al., 2016. Large expansion of oil industry in the Ecuadorian Amazon: biodiversity vulnerability and conservation alternatives. Ecology and Evolution 6(14): 4997-5012.

13. Datos del CAIT del World Resources Institute, resumidos en Greenhouse gas emissions in Colombia, US AID, Marzo 2017.

14. Ekwurzel, B., y colab., 2017. The rise in global atmospheric CO2, surface temperature, and sea level from emissions traced to major carbon producers. Climatic Change 144: 579-590.

15. Me opongo a las consultas populares ; entrevista citada en la nota 1.

16. IEA: Oil, Gas R&D Investment Stumbles, Despite Technology Benefits, V. Addison, E&P (Exploration & Production) Magazine, 11 Julio 2017, https://www.epmag.com/iea-oil-gas-rd-investment-stumbles-despite-technology-benefits-1642791#p=full

17. Frynas, J.G. 2005. The false developmental promise of Corporate Social Responsibility: evidence from multinational oil companies. International Affairs 81 (3): 581-598.

18. Un buen ejemplo se registra en Ecuador: Kimerling, J. 2001. International standards in Ecuadors Amazon oil fields: the privatization of environmental law. Columbia Journal Environmental Law 26 (2): 289-397.

19. Cisneros, P. y L. Christel. 2014. The democracy deficit of corporate social responsibility in post-neoliberal times: an analysis of the Argentinian and Ecuadorian experiences. Journal Cleaner Production 84: 174-182.

20. Vse ORourke y Connolly, 2003, en la nota 8.

21. Por ejemplo, en Per se padecen muchos derrames por roturas de oleoductos, a un promedio de uno cada 3 meses. Hay medios que sostienen que la principal causa es el sabotaje, pero evaluacin reciente muestra que al menos el 60% se deben a otras razones, entre ellas malos mantenimientos por las empresas. Asimismo, mientras las empresas afirman dice que esos derrames no afectan el ambiente, las evaluaciones independientes muestran su dao sobre la fauna y flora. Vase J.C. Ruiz M. y colab., Mitos y verdades sobre los derrames de petrleo en el Per, IDL, Justicia Viva, 27 octubre, Lima, http://www.justiciaviva.org.pe/new/mitos-y-verdades-sobre-los-derrames-de-petroleo-en-el-peru/

Honty, G. Per: 60 derrames en 15 aos. ALAI (Agencia Latino Americana de Informaciones), 10 marzo 2016, Quito, https://www.alainet.org/es/articulo/175970

22. Despus de 3 das apareci explicacin de Perenco Colombia Limited sobre derrame de crudo, Prensa Libre Casanare, 21 Junio 2017, http://prensalibrecasanare.com/industriapetrolera/25735-despuys-de-3-dnas-apareciu-explicaciun-de-perenco-colombia-limited-sobre-derrame-de-crudo.html

Derrame de petrleo ocasiona desastre ambiental en Yopal, W Radio, 22 junio 2017, http://www.wradio.com.co/noticias/regionales/derrame-de-petroleo-ocasiona-desastre-ambiental-en-yopal/20170622/nota/3500128.aspx

23. Vase por ejemplo la gua sobre tecnologas de control ambiental petrolero de Wojtanowicz, A.K. Environmental control technology for oilfield processes, En: Environmental technology in the oil industry (S. Orszulik, ed). Springer, Heidelberg.

24. Esta posicin corresponde con la llamada ciencia posnormal; vase Funtowicz, S.O. y J.R. Ravetz. 2000. La ciencia posnormal. Icaria, Barcelona.

25. La Procuradura pidi frenar el pozo estrella de Ecopetrol, M.P. Rubiano, El Espectador, Bogot, 4 setiembre 2017, https://www.elespectador.com/noticias/medio-ambiente/la-procuraduria-pidio-frenar-el-pozo-estrella-de-ecopetrol-articulo-711519

26. Vallejo, M.C. y colab. 2011. La iniciativa Yasun-ITT desde una perspectiva multicriterial. PNUD y FAO, Quito.

27. Distintas implicancias econmicas se analizan en Gudynas, E. 2015. Extractivismos, economa y poltica de un modo de entender el desarrollo y la naturaleza. CEDIB y CLAES, Cochabamba.

28. La definicin de extractivismos, y un resumen de la distincin entre sus impactos y derrames en Gudynas, E. 2015. Extractivismos en Amrica del Sur y sus efectos derrame. La Revista, boletn Sociedad Suiza Americanistas, 76: 13-23. Un anlisis ms detallado en Gudynas, citado en la nota 27.

29. Un ejemplo de esas prcticas son los llamados foros hbridos; vase Callon, M, P. Lascoumes y Y. Barthe. 2011. Acting in an uncertain world. An essay on technical democracy. MIT Press, Cambridge.


Eduardo Gudynas es analista en temas de ambiente y desarrollo en el Centro Latino Americano de Ecologa Social (CLAES). Una primera versin de este artculo se public en Palabras al Margen (Colombia), No 122, 31 enero 2018. Blog del autor: www.accionyreaccion.com ; twitter: @EGudynas.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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