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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-02-2018

Las barbaridades de la democracia

Luis Garca Montero
Infolibre


 Una de las debilidades argumentales de muchas reflexiones que critican la Transicin y el llamado Rgimen del 78 es la idea de que existe un modelo de democracia perfecta . Haber renunciado a ese modelo supuso por ello una traicin al pueblo. Los que as piensan no saben ni lo que es una dictadura, ni lo que es una democracia, ni lo que era el pueblo espaol en la dcada de los 70.

Una dictadura es un rgimen en el que la falta de libertades facilita la impunidad absoluta del poder a la hora de fijar las leyes o de violarlas ante la indefensin absoluta de la ciudadana. Cuando se sufre una dictadura, salir de ella es la tarea principal de los partidarios de la democracia. Salir de nuestra dictadura cost aos de lucha, torturas, ejecuciones y soledades . Lo del antifranquismo generalizado y militante es una quimera. La mayora de la gente, incluso los no identificados con las glorias del Rgimen, evit en lo posible meterse en problemas y se dedic a disfrutar del desarrollo industrial iniciado en la dcada de los 60.

Las crticas a la Transicin son injustas cuando generalizan una misma voluntad entre actores diferentes. Y sirven con frecuencia para encubrir responsabilidades posteriores . Como no existen parasos, ni tierras prometidas, ni sociedades perfectas, cualquier democracia es un lugar lleno de conflictos, corrupciones posibles, derechos que reivindicar y objetivos que cumplir poco a poco. Cuando hablamos, por ejemplo, del olvido de las vctimas del golpe de 1936 y de la larga dictadura, ms que responsabilizar a la Transicin, estara bien que penssemos en gobiernos posteriores, autoridades de una democracia ya consolidada que pudieron buscar la verdad, la justicia y la reparacin sin la sombra de un ejrcito golpista y de una polica amenazante.

La permanencia de lites econmicas franquistas en 1976 resultaba ms que previsible. Lo grave es que se hayan perpetuado durante dcadas. Culpar al ao 78 de todos los fracasos, significa desconocer la historia real y sirve para ocultar las responsabilidades del ao 82, o de 1996, o de 2008, o de 2011, o de 2016. Sirve tambin para crear una dinmica de doble olvido: antes se olvidaban las vctimas del franquismo; ahora se olvida el valor de muchos logros conseguidos durante la puesta en marcha de la democracia. Y esto es grave, porque nos impide comprender la importancia de los retrocesos profundos que est sufriendo la sociedad espaola . Si la inquietud de la ciudadana progresista se relacionaba antes con el modesto desarrollo de la democracia en los mbitos laborales, econmicos, institucionales y de servicios pblicos (la sensacin de no haber llegado hasta donde se poda llegar en la transparencia y la igualdad), la inquietud de ahora se agrava por la conciencia de una dinmica de retrocesos que rozan cada vez ms la barbarie. Por desgracia, es la deriva de muchas democracias en el mundo.

El Partido Popular est llevando a Espaa a un estado de barbarie democrtica con sus polticas. Basa el desarrollo econmico en la desigualdad y en la ambicin desmedida de unas lites que utilizan el Estado en su propio beneficio. Son tambin brbaros los espectculos de corrupcin , y brbaro es que no haya dimitido como presidente de Gobierno el responsable mximo de un partido que prepar campaas electorales con dinero negro y que hizo de la compra y venta de favores su modo natural de funcionamiento.

Pero por mucho que indigne la corrupcin, lo ms escandaloso que estamos viendo en estas semanas es la utilizacin por parte del Partido Popular de padres y madres de las vctimas de crmenes mediticos para justificar y ampliar la prisin permanente revisable , eufemismo que consagra la cadena perpetua. La Orestiada de Esquilo representa en la cultura clsica un extrao ciclo trgico porque quiso acabar medio bien. Necesitaba representar el momento en el que la Venganza era sustituida por la Justicia. Valindose de un populismo degradador , quien utiliza a los padres y las madres de una vctima para modificar el Cdigo Penal introduce de nuevo la venganza en los espacios de la justicia. El juez democrtico es el encargado de velar al mismo tiempo por los derechos de la vctima y del delincuente. El Cdigo Penal espaol es un buen ejemplo del deterioro democrtico al que me refera ms arriba. Cada reforma, ha limitado conquistas, aadiendo autoritarismo .

Siglos de pensamiento jurdico han demostrado que el endurecimiento de las penas no sirve para lograr una sociedad ms segura. Pero el pensamiento tiene poco que decir cuando los gobernantes estn dispuestos a jugar con las emociones de manera mezquina . Las emociones pueden servir para movilizarnos en nombre de la convivencia y la justicia o para empujarnos hacia el odio y el miedo.

Que hayamos llegado hasta aqu es un sntoma de que la democracia se pudre de manera alarmante en Espaa y en Washington. Quiz si dejamos de pensar en el 78 conseguiremos explicarle a la gente lo emocionante que es confluir en la defensa de la sanidad pblica, el trabajo decente y el deseo de igualdad.

Fuente: https://www.infolibre.es/noticias/opinion/columnas/2018/02/11/las_barbaridades_democracia_75070_1023.html



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